QUIEN ES QUIEN

¿QUIEN ES QUIEN?

José Luis Taveras

La atención en el proceso electoral estadounidense se ha centrado en los contrastantes perfiles de los candidatos. Sin embargo, la actual hecatombe financiera ha puesto a repensar las preferencias en función de cuál de ellos puede evidenciar más destrezas en la gerencia de la delicada coyuntura. Ambos han realizado inmejorables empeños retóricos en ese sentido. Lo cierto es que a pesar del hechizante carisma de Obama en los jóvenes votantes, McCain permanece fuertemente competitivo.

La crisis desatada por el colapso del sistema financiero agrega un interesante componente al cuadro electoral. A pesar de los denodados esfuerzos de Obama por minar la candidatura republicana culpando a la actual administraciónde ser la única responsable de su creación y manejo, a los norteamericanos les preocupa más cómo resolverla con menos traumas que buscar la cabeza de los culpables, situación favorable a McCain.

La carrera por la presidencia a los Estados Unidos se hace más enconada y cerrada. Las diferencias de visiones, discursos y estilos se acentúan. La batalla empezó con la política exterior y terminará con los acuciantes problemas domésticos. Difícilmente una contienda se haya desenvuelto en un contexto tan convulso y tenso. Esto hace que las posiciones se polaricen. Pronto la maquinaria mediática republicana –encabezada por la cadena Fox– encenderá sus poderosas turbinas para empujar la opinión electoral al punto donde arrancó la campaña: el tema experiencia de Estado y hasta el “olvidado” expediente racista.

El momento político juega un perverso rol de aliado y enemigo. Aliado para Obama que ha puesto en sus manos los yerros de una administración republicana agotada y descarrilada, avalando el discurso de un candidato poco convencional que habla de un deterioro del paradigma político tradicional. Este mismo momento ha hecho olvidar, por breve espacio, su color de piel, tema políticamente urticante. Pero también puede ser su enemigo, ya que la agudización de la crisis fortalece la percepción de que se necesita más experiencia y menos inspiración retórica y nese es un match point para McCain.

Esta será una elección difícil; no para el reverendo bautista blanco del sur o para el joven liberal de la costa este, sino para un segmento cada vez más amplio de indecisos que quiere emitir un voto conciente en una disyuntiva cada vez más clara entre el discurso de cambio y la seguridad del estatus quo; entre el modelo conservador y el liberal; entre la juventud visionaria y la prudencia de la experiencia. Ahora sólo falta que, en medio de este cuadro, los resultados de las elecciones de noviembre reediten el funesto empate de las elecciones Bush-Gore.

América está siendo probada como ejemplo, fue la palabra del Rev. Ed Steward, pastor de la Iglesia Reformada de Austin, Texas, al aludir a lo difícil que le resulta a los Estados Unidos seguir vendiendo su sistema democrático como prototipo en el mundo; y es que cada vez más la gran nación del norte se enfrenta a retos más próximos a las débiles democracias tercermundistas. Así, las dos últimas elecciones ponen a prueba la fortaleza de un sistema devaluado en credibilidad y eficiencia: la anterior, por...

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