En el acceso a la participación política lo que la ley no prohíbe está permitido

 
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El país necesita una ley que contribuya a institucionalizar el acceso y la democratización de la participación política en condiciones de igualdad.

El derecho humano a la participación política en el plano de la igualdad de condiciones es la prerrogativa a que todos aspiramos. Somos iguales en la medida en que participamos en las mismas condiciones en la formación de la voluntad general. Cada quien desarrolla su estrategia de llegar a los electores, pero el Estado, a través de sus órganos y los recursos asignados, tiene que otorgar las garantías necesarias para que todos los que aspiren

participen en igualdad de condiciones.

Esta es la razón por la que el derecho básico de participación política, a diferencia de todos los demás, es un derecho exclusivamente ciudadano tutelado por los poderes del Estado. La igualdad constitucional no es una igualdad natural sino política, determinada por el derecho a participar en los asuntos públicos en condiciones de igualdad mediante el ejercicio del derecho al sufragio. Los límites en el ejercicio de esta prerrogativa son, en consecuencia, la negación de la igualdad, de la condición de acceso a que todo ciudadano debe y tiene derecho.

Nos hemos preocupado para que el derecho positivo tutele la participación política, pero no hemos dado seguimiento a las condiciones en que se ejercita ese derecho por parte de los postulantes. ¿Es lo mismo un aspirante que ostenta una función pública frente a otro que no la tiene? ¿Cuál es la diferencia? ¿O existe igualdad en la participación? ¿Usa los recursos del Estado o toma una licencia mientras participa en la campaña electoral? La respuesta de algunos avezados, es que lo que la ley no prohíbe está permitido; sin embargo, la ley es igual para todos. Por lo tanto, ¿se puede participar en la política en condiciones diferentes pero iguales? El privilegio de ciertos partidos políticos que son apoyados por funcionarios públicos, se ve reflejado en actuaciones materiales evidentes, donde se interpone un trazo divisorio entre la parcialidad y la participación política.

La no garantía de éste vulnera a otros derechos, afectando la base de la legitimidad del poder político, con sus secuelas para la gobernabilidad y la democracia. Para muchos es un tema crucial cuestionar el tema del acceso en igualdad de condiciones a la participación política tomando en cuenta la tradicional cultura política de los dominicanos.

No obstante lo anterior, la ciudadanía observa con la esperanza...

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