El arte, la guerra y la propiedad intelectual: la historia de La dama de oro,

 
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"El arte, la guerra y la propiedad intelectual: la historia de La dama de oro, de Gustav Klimt"

Mary Fernández Rodríguez

Socia de Headrick Rizik Álvarez y Fernández.

mfernandez@hrafdom.com

RESUMEN:

Se aborda el fascinante caso de un cuadro pintado por Gustav Klimt que fue expoliado a una familia judía por los nazis y que después apareció exhibiéndose en la Galería Austríaca de Viena.

La sobrina del dueño de la pintura pasó por una odisea internacional para reclamar la obra, lo que incluyó litigios en Austria y Estados Unidos, donde el caso llegó hasta la Suprema Corte de Justicia. Finalmente, las partes acordaron dirimir el conflicto a través de un proceso arbitral en Austria. María Altmann, sobrina del dueño original de la obra y heredera de este, obtuvo ganancia de causa y trasladó la pintura a los Estados Unidos, donde se exhibe hoy en el Neue Galerie de Nueva York. Es un caso en el que los derechos de propiedad intelectual y el derecho internacional se interrelacionan junto a convenciones internacionales sobre importación, exportación y robo de arte.

PALABRAS CLAVES:

Arte, obra robada, obra expoliada, importación ilegal, exportación, herencia cultural, patrimonio cultural, propiedad intelectual, arbitraje, derecho internacional.

INTRODUCCIÓN:

La dama de oro es el nombre con el que se conoce el cuadro de Gustav Klimt, considerado hoy como La Mona Lisa de Austria. Es, sin lugar a dudas, el cuadro más famoso de este pintor austríaco que vivió en los siglos 19 y 20. Se dice que es el primer retrato de Adele Bloch-Bauer, la esposa de Ferdinand Bloch-Bauer, un rico vienés dedicado al mercado de azúcar de remolacha. Dicha obra, luego de un viacrucis que incluyó su saqueo por parte de los nazis y la batalla legal para su recuperación, se encuentra hoy en día en el Neue Galerie de Nueva York, luego de que fuese adquirida por Ronald Lauder, heredero del emporio de Esteé Lauder, en 135 millones de dólares.

  1. LA DAMA DE ORO:

    Gustav Klimt fue un pintor reconocido en Viena por su falta de convencionalismo. Entre sus amigos se encontraban otros famosos austríacos como Gustav Mahler y el biografista Stefan Sweig, así como el escritor norteamericano Mark Twain. Klimt tenía un estilo de pintura modernista, más a la forma de Pablo Picasso, un estilo que no era bien visto por la sociedad conservadora vienesa de la época. Gustav Klimt empezó a ser exitoso entre la gran sociedad judía que se desarrollaba en Viena y desafió lo que hoy muchas veces llamamos el establishment o statu quo.

    Ferdinand Bloch-Bauer encargó a principios de los 1900 a Gustav Klimt, ya un pintor famoso para esa época, un retrato de su esposa Adele. Klimt pintó no uno, sino varios cuadros de Adele, pero el cuadro que se denomina La dama de oro es el objeto de este artículo por la historia que se tejió a su alrededor.

    Adele murió de tuberculosis en 1925 y dejó un testamento en el que señaló que ese y otros dos cuadros de Klimt, a la muerte de su esposo, debían ser donados a la Galería Nacional de Austria —mejor conocida como el Belvedere desde el 2007 —, testamento con el que su esposo estuvo de acuerdo en el momento (los cuadros eran de él), pues la pareja no tuvo hijos.

    Llegó la intervención nazi a Austria el 12 de marzo del 1938 y Ferdinand Bloch-Bauer se vio precisado a huir de Viena dejando atrás toda su colección de arte y demás pertenencias. Estas fueron confiscadas por los nazis. La dama de oro, entre otras pinturas, fue entregada por el doctor Erich Fuerher, el abogado nazi que liquidó las posesiones de Bloch-Bauer, a la Galería...

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