Capítulo V: La historia del Tribunal contada por sus actores
| Páginas | 551-861 |
| Autor | Mu-Kien Adriana Sang Ben |
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CAPÍTULO V
LA HISTORIA DEL TRIBUNAL CONTADA POR SUS ACTORES
“Ven, platiquemos un rato. De tu vida,
cuéntame tu historia. Cuéntame de tus logros
y fracasos. Quiero saber de tus tristezas y de lo
que te causa alegría. si me lo permites, con mis
palabras, lo convertiré en poesía”.
“Tu Historia”
www.joesilvawrites.com
“Cuéntame una historia...”
De una, de dos… de tres páginas,
De puntos, ya sea final o suspensivos…
Sin tabúes, sin miedo, sin detenerse…
Cuéntame una historia.
De aquello que quieres, cuéntame… sin refunfuñar.
No importa, quiero hacerme tu amigo,
Quiero escuchar, sin juicios,
Seré ese quien…
Quien no sabe lo que pasa;
Quien desea saber nada más tus pasos.
Cuéntame eso que hiciste ayer, hoy, no sé,
Tu mañana, también, quiero saber,
Cuéntame, de aquellos que se cruzan,
Que se entrelazan y se unen en caminos,
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Cuéntame, no temas, estoy aquí,
Quiero escuchar,
Y ella dijo:
¿Para qué desea saber?
No importa ya, ni mañana tampoco,
Ayer pasó tres años atrás,
Y dije: cuéntame una historia,
Una no más.
Un día pasó, de esos que jamás quisiese imaginar,
Una voz cruda, dijo ella, sin terminar,
Lentamente morí;
Caí al abismo con sólo mi corazón palpitar.
Quiere que siga, dijo ella, en ironía,
Sí: lentamente. (FRAGMENTO)
Andrés Carrera R.1
Una de las ventajas de realizar historia contemporánea es que
podemos hacer uso amplio de la llamada “historia oral”, un recurso
valioso y pertinente que nos permite tener dimensiones distintas de
los fenómenos estudiados, porque nos abre una perspectiva que los
documentos no pueden ofrecer: la humana. Escuchar a los actores
y a los testigos, a los hombres y mujeres protagonistas de un hecho
histórico, es muy enriquecedor. El diálogo abre esa dimensión viva
que el frío documento es incapaz de transmitir.
El investigador y profesor italiano Alessandro Portelli destaca,
en un interesante artículo, el gran valor de este recurso en la recons-
trucción de la historia. Afirma que la expresión “historia oral” evoca,
necesariamente, una referencia al pasado. Es enfático al decir que
esta metodología es el producto de un diálogo en el que uno de los
integrantes está en silencio, escuchando y preguntando; pero, sigue
1 https://www.poesiaspoemas.com/”cuéntame una historia...” - Poemas de Andrés carrera
rodríguez (poesiaspoemas.com)
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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diciendo, se construye un nexo especial entre “el narrador y el histo-
riador que construyen juntos a lo largo de la entrevista”2.
La historia oral no sólo es novedosa, sino que ofrece al relato
detalles únicos que no pueden estar escritos ni en cartas ni en otro
tipo de documentos archivados en los anaqueles, a la espera de un
alma que se apiade y los utilice.
Uno de los aspectos más interesantes y enriquecedores de hacer
entrevistas, además de que otorga una perspectiva humana de la
historia que se construye, es acercarse a los diferentes aspectos de
la naturaleza de los seres humanos. En ese contacto, a veces breve,
muy breve, interactúas con personalidades disímiles, así como con
perspectivas opuestas de la vida. Esa interacción enriquece el trabajo,
y como investigador, aprendes a observar y a diferenciar todo aquello
que es SU VERDAD y la realidad que investigas. Hay entrevistados
parlanchines, que hablan de todo y nada al mismo tiempo; otros,
lacónicos, que responden con monosílabos y el entrevistador tiene
que hacer un esfuerzo por extraer más palabras para poder adentrarse
en sus pensamientos. Otros entrevistados no dicen todo lo que tienen
o pueden decir, por temor o para no hacer visible alguna contradic-
ción. Algunos son anodinos, y su intervención ni agrega ni quita a
la descripción que intentas hacer. En fin, la riqueza de las entrevistas
es proporcional a las diferencias en personalidad y perspectivas que
existen en la inmensa gama de vidas humanas.
Durante mis largos años como historiadora e investigadora he
tenido la oportunidad de entrevistar a muchas personas distintas, de
diferentes estratos sociales, vivencias, niveles intelectuales y, sobre
todo, personalidades. La gama de entrevistados para este libro tiene
una característica común: alto nivel intelectual. Esto implicó cambiar
la estrategia de acercamiento. Había otro elemento común: el deseo
2 Alessandro Pretelli. (2017). “Historia oral, diálogo y géneros narrativos”. En Revista
Anuario Digital. No. 26. Pp. 9-26. (PDF) Historia oral, diálogo y géneros narrativos |
Alessandro Portelli - Academia.edu
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de que esa parte importante de la historia institucional pudiese ser
escrita como legado para las nuevas generaciones.
Hubiese querido entrevistar a la totalidad de los magistrados:
los salientes y los actuales; y quizás también a otras personas del per-
sonal administrativo, pero era una tarea imposible. Tenía una fecha
inamovible para entregar el libro: inicios del mes de octubre. Pensé
entonces en un número lo suficientemente amplio: quince personas,
trece magistrados, al primer secretario y a doña Belén del Toro, res-
ponsable de todos los planes institucionales. Solicito, por este medio,
mil disculpas a quienes no pude conversar con ellos. Estoy segura de
que hubiesen enriquecido el libro, pero a veces hay que acortar para
poder avanzar.
A lo largo de estas entrevistas, el lector podrá observar que hay
muchas coincidencias entre los entrevistados. Hay consenso, por
ejemplo, en que a pesar del poco tiempo que tiene el TC, es hoy una
estructura sólida y organizada. En parte, aseguran, por la capacidad y
el liderazgo del presidente. Coinciden también en el hecho de lo difí-
cil que es lograr los consensos con jueces provenientes de experiencias
e ideologías distintas, por esto se crean a veces serias dificultades para
que los proyectos puedan ser aprobados.
Algunos opinan que la mayoría cualificada de nueve votos
debería ser únicamente para asuntos relacionados directamente con
la Constitución. Esta posición presenta la dificultad de que habría
que cambiar la Constitución de la República Dominicana. Otros
entrevistados, sin embargo, defienden con pasión el voto mayoritario
de nueve jueces para todos los asuntos, y están en desacuerdo con la
creación de salas. Todos coinciden en que las comisiones funcionan y
agilizan los procesos.
Las personas consultadas coinciden en que el Tribunal Consti-
tucional inicia una nueva etapa, porque con los cinco jueces que se
van, el organismo no contará con ninguno de los jueces originales.
Más aún, abandonan sus funciones el presidente, el primer y segundo
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sustituto del presidente. Coinciden en que es una nueva etapa que
supone muchos y nuevos desafíos.
Uno solo de los entrevistados, el magistrado Jottin Cury David,
señaló una gran preocupación: que el tribunal pueda ser objeto de
intereses económicos, de sectores de poder que obliguen a llevar la
balanza a sus posiciones, que no es más que la defensa del poder
económico. Para él, es más fácil que un juez que venga de las lides
políticas pueda ser imparcial que uno que represente a determinado
grupo empresarial. Señaló que hay que evitar eso a toda costa.
Soy defensora, a lo largo de mi experiencia como historiadora,
del diálogo libre, no de la entrevista estructurada. Me gusta que mi
interlocutor se sienta cómodo y con la libertad suficiente para hablar,
sin la restricción de un cuestionario. Como podrá observarse a lo
largo de estas páginas, los encuentros fueron muy distintos, producto
de las elocuencias, las experiencias y las personalidades. A todos los
entrevistados, antes de iniciar la conversación, les explicaba el objeto
de la entrevista y les ofrecía el esquema general del libro que me había
solicitado con insistencia mi profesor, actual presidente del Tribunal
Constitucional, Dr. Milton Ray Guevara.
LISTA DE ENTREVISTADOS
No. Nombre Fecha entrevista
1. Magistrado Milton Ray Guevara 22 de febrero de 2023, 23 de marzo de
2023 y 4 de abril de 2023
2. Magistrada Ana Isabel Bonilla 22 de junio de 2023
3. Licenciado Julio José Rojas Báez 30 de junio de 2023
4. Magistrada Leyda Margarita Piña 10 de julio de 2023
5. Magistrado Hermógenes Acosta 14 de julio de 2023
6. Magistrado Víctor Joaquín Castellanos 18 de julio de 2023
7. Magistrado Rafael Díaz Filpo 20 de julio de 2023
8. Magistrada Katia Miguelina Jiménez 27 de julio de 2023
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9. Doctora Belén del Toro 27 de julio de 2023
10. Magistrado Justo Pedro Castellanos 2 de agosto de 2023
11. Magistrado Lino Vásquez 14 de agosto de 2023
12. Magistrada Alba Beard 15 de agosto 2023
13. Magistrado Ulises Bonnelly 4 de septiembre 2023
14. Magistrado Domingo Gil 14 de septiembre 2023
15. Magistrado Jottin Cury David 14 de septiembre 2023
1. ENTREVISTAS CON EL PRESIDENTE DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL,
DOCTOR MILTON RAY GUEVARA
El primer entrevistado fue el pre-
sidente del Tribunal Constitucional, el
Dr. Milton Ray Guevara. Sostuvimos
tres largos encuentros los días 22 de
febrero, 23 de marzo y 4 de abril
de 2023. Esas largas conversaciones
fueron muy interesantes y edificantes.
Aunque al presidente del organismo le
gusta conversar, entre nosotros hay una
historia común de larga data. Fue uno
de mis profesores preferidos durante
mis estudios universitarios, y desde entonces la vida nos ha guiado
por caminos cercanos en nuestras labores educativas en la Pontificia
Universidad Católica Madre y Maestra.
En nuestro primer encuentro realizado el 22 de febrero de 2023
en el salón de reuniones contiguo a su oficina, le pregunté:
Mu-Kien Sang (MS): ¿Qué buscas con este libro; qué quieres que se
exponga? Su respuesta fue enfática y muy precisa:
Milton Ray (MR): Lo que busco es que en este libro se relate
una especie de historia general del Tribunal Constitucional, en la
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que se establezcan los antecedentes, el proceso que se siguió para
la aprobación de esa Constitución. También las condiciones
bajo las cuales se logró la creación del TC y una vez creado cómo
se empieza a trabajar en una situación muy precaria, sin local.
MS: La verdad es que el Tribunal Constitucional inició con la preca-
riedad más extrema.
MR: Sí. Trabajamos siete meses en UNIBE, ahí empezamos.
Luego, estuvimos un mes en la Escuela de graduados de la uni-
versidad (Madre y Maestra) y después vinimos a INESPRE, en
la primera planta. Pero quizás lo que tú quieres decir es que el
proyecto de Constitución que incorpora al Tribunal Constitu-
cional con el Acta de los Trabajos Fundamentales se realizó en
el recinto Santo Tomás de Aquino, que ahora es campus, en la
oficina del Consejo de la Junta de Directores.
MS: Habla un poco de la discusión de la reforma constitucional del
2010, que es cuando se incorpora el Tribunal Constitucional. Había
abogados a favor y en contra. Cuéntanos de tu experiencia, tú que
estuviste en la redacción de la Constitución. Su respuesta fue amplia.
Se retrotrajo a los años 70 del siglo XX, para luego realizar un reco-
rrido hasta llegar al año 2010. Veamos:
MR: Eso tiene unos antecedentes. Tiene sus cimientos en Hi-
güey. La comisión de Justicia y Paz de la Iglesia Católica y el
obispado de La Altagracia, que estaba dirigido por monseñor
Juan Félix Pepén, organizan un seminario sobre Derechos
Humanos en plena represión balaguerista, en enero del año
1971, en Higüey. A ese seminario asistieron personas de alto
nivel como monseñor Agripino, monseñor Polanco, don Fla-
vio Darío Espinal, Juan Jorge García, Juan Guillermo Franco,
Ramón García y este servidor. En ese seminario, en nombre
de la Facultad de Derecho de la entonces Universidad Católica
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Madre y Maestra (UCMM), propuse la creación del Tribunal
de Garantías Constitucionales. Este hecho salió publicado en
primera plana del periódico El Nacional, un domingo. A partir
de ahí, se desata una serie de comentarios. Ahí se pronuncian a
favor, Ramón Pina Acevedo, Manuel Ramón Morel Cerda y so-
bre todo Rafael F. Bonnelly, quien tenía una gran polémica con
Balaguer con relación al tema. Después de esto, no se volvió a
tratar el tema hasta que Salvador Jorge Blanco, como senador del
Distrito Nacional, electo en el año 1978, presentó un proyecto
de reforma constitucional para crear el Tribunal de Garantías
Constitucionales. Eso no se conoce.
En el 1982, el mismo 16 de agosto, Salvador Jorge Blanco,
cuando se juramentó como presidente de la República, sometió
una reforma constitucional elaborada por Enmanuel Esquea
Guerrero, que preveía la creación del Tribunal de Garantías
Constitucionales, entre otros temas. Este proyecto no tuvo éxito.
Cuando los trece juristas que conformaron la comisión designa-
da por el entonces presidente Leonel Fernández Reyna, en 2008,
prepararon las 77 preguntas para la consulta popular, una de
ellas se refería precisamente al tema. Se preguntó: ¿Usted prefiere
Tribunal Constitucional, Sala Constitucional o que la Suprema
Corte de Justicia continúe con las atribuciones constitucionales
que le había conferido la reforma del 14 de agosto de 1994?
Increíblemente gana la opción del Tribunal Constitucional. El
pueblo dominicano prefería un organismo especializado. En
segundo lugar, un gran grupo votó por la Sala y en tercer lugar
porque la Suprema mantuviese las facultades de conocer asuntos
constitucionales.
MS: ¿Cuál fue la reacción de la Suprema en ese momento?
MR: La reacción de la Suprema fue terrible. Hay una carta don-
de los jueces que la componían rechazaban la creación de la Sala
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Constitucional. Se habló de “choques de trenes y lágrimas de
sangre”. Eso, por supuesto, tenía una gran consecuencia. Cuan-
do ganó la opción de la creación de un Tribunal Constitucional,
yo, que soy quien redacta los borradores del Poder Legislativo y
del Poder Judicial, porque la parte del Poder Ejecutivo la escribió
Flavio Darío Espinal, le dije a los compañeros: “Señores, aunque
ganó el Tribunal y yo soy defensor de él, para evitar una guerra
debemos concebirla como una Sala, pero reforzada, para que
la Suprema no la pueda manejar.” En el documento se incluyó
la Sala, pero esto destapó la guerra. Muchos sectores comen-
zaron a hablar y a generar temor en los diversos sectores y en
el propio presidente Leonel Fernández. La Constitución, como
sabes, se aprueba en dos lecturas. En la primera, no aparecía
ni Sala, ni Tribunal y a la Suprema la dejaban sin atribuciones
constitucionales.
Indiscutiblemente se produjo un tranque. Ahí es cuando ocurre
la famosa negociación que termina en el “pacto de las corbatas
azules”3.
Sucede que Miguel Vargas me había pedido que lo asesorara en
ese proceso, en esas discusiones. En ese grupo estaban Eduardo
Jorge Prats que era como el segundo mío; Virgilio Bello Rosa,
Orlando Jorge Mera y Neney Cabrera.
Previo a eso yo le sugerí a Miguel Vargas: creo que debes insistir en
tres cosas: Tribunal Constitucional; reforma de la Constitución
por asamblea constituyente y; en tercer lugar, la no reelección,
que es lo que más defiendes, porque ese es el lema del PRD y
de José Francisco Peña Gómez. Tú estás comprometido con eso.
La gente ha tergiversado la historia, pues fue Miguel Vargas que
solicitó la eliminación de la reelección. En el 2002, Hipólito
contempló el sistema norteamericano. Miguel Vargas es quien
3 Este está ampliamente discutido en el Capítulo II.
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elimina, sobre la base de la creencia del PRD, el principio de
la no reelección. Lo mismo de la revolución mexicana, sufragio
efectivo-no reelección. Luego empezaron las conversaciones
entre Leonel Fernández y Miguel Vargas. No hubo ningún
problema en cuanto a la no reelección, porque ese era el tema
del PRD.
Con relación a la constituyente, Leonel Fernández se oponía
tajantemente, porque decía que no veía la diferencia entre el ór-
gano que constitucionalmente tiene la competencia de reformar
la Constitución, la Asamblea Nacional en función de la asam-
blea revisora y la constituyente, y que esta era un mecanismo
susceptible de generar situaciones desestabilizadoras.
Pero, yo tengo un problema, y es que en grupo de abogados
había un combatiente aguerrido en contra de la constituyente,
que era Eduardo Jorge. Decía que la constituyente era Satanás.
Nuestra postura no prosperó. Ganó la Asamblea Revisora.
Entonces quedó el tema del Tribunal Constitucional. Yo le
dije a Miguel Vargas: la tradición del PRD y de José Francisco
Peña Gómez, quien siempre abogó por eso, y de Salvador Jorge
Blanco, era la creación de un Tribunal Constitucional y ganó en
la encuesta. En la consulta ganó ampliamente. Está publicada.
El presidente Leonel Fernández tenía dudas. En el PLD sola-
mente defendían su creación: Radhamés Jiménez, entonces
procurador de la República, y la magistrada Ana Isabel Bonilla,
quien era diputada.
Esa fue una de las condiciones que Miguel Vargas puso, y no
cedía en ese aspecto. Pero, por otro lado, no se quería el Tribunal
Constitucional porque representaba una limitación muy fuerte
del poder de los gobernantes. La Constitución escrita es un
mecanismo de control del poder de los gobernantes, pero un
Tribunal Constitucional, es más, mucho más. Sus sentencias son
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definitivas e irrevocables y constituyen precedentes vinculantes
para todos los órganos del Estado. Esa limitación del poder no
era aceptada; pero, como faltaban los votos del PRD tuvieron
que aceptarlo. Esa es la historia.
El tema era tan controversial y existían tantas opiniones distin-
tas que se organizó un debate en la televisión nacional. El pre-
sidente Leonel Fernández me mandó a decir con la periodista
Laura Castellanos que él quería que yo hablara de primero en
ese debate, pues así aclararía el tema a toda la nación domini-
cana. Claro, ahí se determinó la suerte del Tribunal, luego de
esa guerra inmensa.
En el PLD había desconfianza por la creación del Tribunal. La
comisión estaba conformada por el entonces vicepresidente de
la República, Rafael Alburquerque, quien era el presidente de la
comisión de Leonel Fernández, estaba César Pina Toribio, con-
sultor jurídico del Poder Ejecutivo y Abel Martínez, presidente
de la Cámara de Diputados en ese momento. La desconfianza
era tan grande que ellos estaban proponiendo 17 jueces. Des-
pués bajaron a 16, después a 15. Finalmente, Alburquerque y yo
obtuvimos un acuerdo con 13, y así fue aceptado.
MS: ¿Cuál era la diferencia del número? ¿Por qué?
MR: Por la desconfianza. En un país como este, 17 jueces
resultarían demasiados, pero era la desconfianza que se había ge-
nerado sobre el poder del Tribunal Constitucional. España tiene
12, pero enfrenta un problema y es que el presidente tiene voto
de calidad en caso de empate y eso es fatal. Yo no me hubiese
visto aquí como presidente del Tribunal Constitucional votando
dos veces. Finalmente se aceptó el número 13 y ha funcionado
de manera eficiente, los resultados lo evidencian, no como se
ha pretendido decir recientemente, que la mayoría calificada
ralentiza la administración de justicia constitucional. Es todo lo
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contrario, es una garantía en la toma de decisiones por parte del
Pleno a favor de los ciudadanos. Esa es la historia.
MS: ¿Cómo acordaron que el Tribunal Constitucional funcionara en
INESPRE?
MR: El estar aquí (se refiere al local actual -MS-) demuestra lo
especial que somos nosotros como país. Esto fue lo que apare-
ció. Andaban buscando local, no lo encontraban. Nadie quería
sacrificarse. Hasta que dijeron que quizás INESPRE, institución
que había bajado su ritmo, le podía ceder la primera planta al
tribunal.
Pensando en lo que es la historia, yo dije una frase que ha
quedado y está escrita: en el Tribunal veníamos de una especie
de peregrinaje urbano que empezó en UNIBE, continuó en la
Universidad Madre y Maestra, llegó a INESPRE y hoy estamos
a la espera de un local definitivo. Una noche, en uno de mis dis-
cursos, expresé que el hecho de que el Tribunal viniese a la Plaza
de la Bandera y del Soldado Desconocido tenía un profundo
significado: alrededor de esa plaza está la Junta Central Electo-
ral, que es de donde emana la voluntad popular y es el pueblo
el supremo mandante; el Ministerio de Defensa que garantiza
la independencia, la integridad del territorio y la soberanía, y el
Tribunal Constitucional. Eso yo lo dije para darle una justifica-
ción de por qué estaba en ese lugar. Me adelanté a lo definitivo.
MS: ¿Cuándo le dieron el edificio definitivo?
MR: En el año 2017 nos comunicaron la disposición. Mudaron
a INESPRE con el Instituto Agrario. Los dos administradores se
portaron muy bien. Ahora yo he dicho que este es un caso único.
Nos pusieron junto a un Instituto Nacional de Estabilización de
Precios que tenía un supermercado, un matadero cercano y un
comedor. Había un perrito que le llamaban Tribu, yo no sabía
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por qué, pero después me enteré de que era por tribunal. Las
carnes y desperdicios pasaban por aquí. Era un desastre. ¡Esas
son las cosas de este país!
MS: Alojar en INESPRE al organismo máximo garante de la Cons-
titución, siendo dos instituciones tan disímiles, llamó la atención.
¿Cómo acomodaron ustedes el lugar?
MR: El Poder Ejecutivo arregló la primera planta antes de que
nos mudáramos, pero tenemos varias historias.
A mí me preguntan que por qué yo no hice escándalos. Decidí
trabajar porque los presagios eran tan ominosos que yo lo que
quería era que el tribunal despegara. Después de eso, ya en el
gobierno de Danilo Medina, al final, trasladaron a INESPRE
y nos asignaron la segunda y la tercera planta. Las arreglaron,
pero eso es algo reciente, quizás tres años. No tenemos salón de
audiencia, ni salón de eventos. Los jueces están hacinados en
una oficinita donde hay dos, divididos. Esta es mi oficina que
habla por sí misma de sus condiciones. En el salón del Pleno
del TC, donde nos reuníamos todos los días, se colocaba el
secretario en una esquinita. Pero, yo decidí que no iba a llorar
ni a molestar por eso. Lo que había que hacer era el trabajo y
ahí está hecho. Hoy es uno de los tribunales más prestigiosos
del mundo.
Para las audiencias tenemos que ir a la Sala Augusta de la Su-
prema Corte de Justicia. Para celebrar los eventos, mayormente
nos trasladamos a la PUCMM. No tenemos biblioteca; los
libros están fumigados y guardados porque no tenemos donde
colocarlos. Los ciudadanos no pueden entrar al tribunal, porque
solamente tenemos dos sillitas en la entrada. Macondo se queda
chiquito. Pero, a pesar de las limitaciones físicas, hemos adminis-
trado justicia constitucional con la confianza de los ciudadanos,
que se evidencia en más de siete mil sentencias, y también hemos
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cumplido con nuestro mandato legal de promover los estudios
constitucionales en todo el territorio nacional y en el exterior.
A pesar de las condiciones del lugar, la labor del tribunal lo ha
dignificado.
MS: ¿Dónde está el edificio nuevo que están construyendo?
MR: Aquí detrás. Ya cansados, los jueces se quejaron a la vice-
presidenta Raquel Peña, en ocasión de su participación en las
honras fúnebres del magistrado Víctor Gómez Bergés, que se
realizaron aquí en el TC. Le comuniqué -cariñosamente- todas
las dificultades por las que hemos pasado. Además, le expuse
que debido a las condiciones físicas tan deplorables en las que
trabajábamos, no podía invitar aquí a ningún juez de ningún
tribunal. Ella me dijo que había hablado con el presidente de la
República y que él quería una reunión conmigo y el contratista,
porque, aunque el ministro de Obras Públicas es buena persona,
esta no era una obra prioritaria para él.
Yo le conté a la vicepresidenta, que durante el gobierno del
presidente Danilo Medina, él había mandado a los ministros
José Ramón Peralta y Gonzalo Castillo, quienes me dijeron que
venían con instrucciones para darnos todo el dinero que se nece-
sitaba, no sé cuántos millones eran, pero eran muchos, para que
pudiéramos construir el edificio que quisiéramos. Les expresé:
“Díganle al presidente Medina que él no sabe el agradecimiento
inmenso que yo tengo de que él los haya mandado a ustedes con
esa encomienda tan generosa, pero ni el tribunal construye, ni
yo soy constructor, ni ingeniero. Nosotros queremos que nos
entreguen el edificio llave en mano.”
La remodelación de la primera planta fue realizada por el Gru-
po Estrella, en el gobierno de Leonel Fernández. Al parecer le
habían propuesto al Grupo Estrella que diseñaran los planos
del edificio trasero y que hiciera la remodelación. Con la
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llegada de Danilo Medina y las dificultades que se presentaron,
esos trabajos duraron muchísimo, hasta que el Grupo Estrella
los terminó; pero, tengo entendido que no le pagaron. Ahora
lo está construyendo la empresa PINSA, que ganó la licitación
con los planos del Grupo Estrella, aunque tengo entendido
que tampoco se los han pagado. Grupo Estrella hizo un gran
trabajo.
Yo invité al presidente Danilo Medina a que viniera aquí para
que viera bien la situación. Se reunió primero conmigo y me
dijo: “Voy a anunciar ahora que le voy a dar un local a ustedes.”
En la John F. Kennedy, habían dos edificios que estaban al
lado de la empresa Rica. Ahí estaba Peravia Motors. El Banco
de Reservas ejecutó uno de esos dos locales. Danilo Medina, al
salir de aquí, llamó al administrador del Banco de Reservas y le
dijo que la Presidencia iba a asumir el costo de ese edificio para
asignárselo al Tribunal Constitucional.
Yo voy a verlo. El Banco de Reservas identificó al arquitecto
Cuquito Morel para el diseño. Nos reunimos con él, se diseñó
una maravilla, una edificación que iba a ser espectacular. Pero
entre tanto, se debatía en el gobierno quién iba a pagar mensual-
mente lo que se debía por el costo del local. El presidente Danilo
Medina dijo que el gobierno lo iba a pagar. José Ramón Peralta
me informó que el presidente había dispuesto el pago de varios
millones de pesos, me presentó el comprobante.
No obstante, y de repente, ya con los planos hechos, todo vuelve
al mismo lugar, porque entre otras cosas, parece que Peravia
Motors saldó la deuda y había que devolverle el edificio.
Por otro lado, el ministro José Ramón Peralta nos ofreció el lugar
que ocupaba la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede. Me dice
que el nuncio, en ese entonces monseñor Jude addeus Okolo,
quería realizar una permuta con el Estado dominicano porque él
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tenía vista una residencia grande en el sector de Bella Vista. No
me gustaba la idea.
Se solicitó la reunión y la concedieron. Pero, el Papa Francisco
desaprobó la iniciativa de monseñor Okolo. Le mandó a decir
al nuncio que ese local de la nunciatura era un patrimonio del
pueblo dominicano y un patrimonio de la iglesia porque el Papa
Juan Pablo II había dormido allí, dos veces. Ahora bien, debo
reconocer que el local tampoco reunía las condiciones para esta-
blecer ahí el tribunal. Ya después, el propio gobierno de Danilo
Medina decidió construir el edificio aquí.
MS: ¿Este edificio se va a quedar como parte del Tribunal
Constitucional?
MR: Sí. Se va a quedar para realizar aquí algunas labores ad-
ministrativas y los van a unir. En el edificio en construcción
estarán: la sala de audiencias, el salón de eventos, el Centro
de Estudios Constitucionales, la biblioteca, las oficinas de los
jueces, los salones privados de consulta en la biblioteca, una
escalera eléctrica, un patio interior. Será una maravilla, pero
tiene cinco años construyéndose. A mí me reclaman aquí, y dije
en la rendición de cuentas y en tres programas donde he sido
entrevistado que quizás iba a estar listo en el próximo centenario
de la República.
MS: Háblame de los primeros jueces que comenzaron contigo.
MR: El tribunal ha tenido dos renovaciones. La Constitución
tiene un transitorio que establece una renovación gradual y los
jueces fueron nombrados de acuerdo con la siguiente programa-
ción: cuatro jueces por seis años, cuatro por nueve años y cinco
por doce años. Dice: XIX. Para garantizar la renovación gradual
de la matrícula del Tribunal, por excepción de lo dispuesto en el
artículo 187, sus primeros trece integrantes se sustituirán en tres
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grupos, dos de cuatro y uno de cinco, a los seis, nueve y doce años
de ejercicio, respectivamente, mediante un procedimiento aleatorio.
Los primeros cuatro jueces salientes, por excepción, podrán ser consi-
derados para un único nuevo período.
Ninguno lo ejerció. Como el período normal del tribunal son
nueve años, pero genialmente, para asegurar que no se rompiera
la unidad de la jurisprudencia ni la memoria institucional del
Tribunal, se nombran cuatro por seis, cuatro por nueve, que es el
período normal, y cinco por doce. Entonces, como los primeros
cuatro fueron nombrados por seis, que es menos que el período
normal -que es de nueve-, a ellos les dan la posibilidad de que
pudiesen ser electos por un período normal de nueve. Esos hu-
bieran durado quince años en el Tribunal, pero ninguno optó.
Ninguno se presentó. Entonces vino la renovación de los otros
cuatro. Déjame decirte que para esa renovación de seis, el Con-
sejo Nacional de la Magistratura no tenía prisa y la convocó un
año después. En España, hay jueces del Tribunal Constitucional
Español, cuya renovación se pospuso tres o cinco años, porque
no se ponían de acuerdo. En España eso está muy politizado.
MS: ¿Quiénes eran los primeros trece jueces?
MR: Los cinco que quedamos: Milton Ray Guevara, Justo Pedro
Castellanos Khoury, Víctor Joaquín Castellanos, Lino Vásquez y
Rafael Díaz Filpo. Los primeros cuatro que concluyeron: Leyda
Piña, Idelfonso Reyes, Jottin Cury y Víctor Gómez Bergés. Y
los cuatro cuyo mandato concluyó en 2020: Wilson Gómez
Ramírez, Hermógenes Acosta, Katia Miguelina Jiménez y Ana
Isabel Bonilla.
MS: ¿Cómo se eligieron esos primeros seis?
MR: Eso se hizo aleatoriamente. Se sacaba el nombre y se sacaban
los años. Por eso, primero fui electo como juez por doce años y
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después me dijeron que me propusieron solo como presidente,
pero yo pude haber salido por seis y salir como presidente por
seis. Ya me hubiese ido.
MS: O sea ¿ustedes entraron todos los nombres?
MR: Eso lo hizo el Consejo Nacional de la Magistratura. Selec-
cionó primero cuáles eran los trece jueces. Luego, dijeron: -estos
cuatro van a ser por 6-. Y sacaron los nombres, y así sucesiva-
mente. Cuando quedaron los cinco, eligieron al presidente y el
único candidato a la Presidencia del TC fue este servidor.
MS: Desde el principio ¿tú tenías sospechas de que ibas a ser
presidente?
MR: Yo nunca pensé que iba a ser ni juez.
MS: ¿Por qué?
MR: Porque yo había echado la batalla. Aquí en la historia y en
muchas partes, al que agita y echa pleitos no lo eligen. Se puede
decir que esa convicción que tenía, y lo he dicho públicamente,
me llevó a decirle a Eduardo Jorge que yo no iba a ser ni juez ni
presidente del Tribunal por todos los pleitos. Le dije que a mí
no me iban a elegir. Esa carta que mandó el Poder Judicial fue
una palma de fuego. Para que sepas, la insignificante cuestión
que planteaban al final era que si había un evento internacional
eso iba a suponer un problema, porque con la creación de esa
sala, quién iba a representar el país, si el presidente de la Sala o
la Suprema Corte de Justicia. Mi respuesta: los dos. Como pasó.
Mariano Germán y yo fuimos a varias reuniones, porque hay
muchas cortes supremas que tienen competencia constitucional
y como ya la Suprema Corte de Justicia había participado en
reuniones de tribunales constitucionales. A inicios de la creación
del Tribunal Constitucional dominicano, cuando el Estado
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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mexicano, que es una corte suprema que tiene atribuciones
constitucionales, realizaba reuniones en México invitaban al
magistrado presidente Mariano Germán por la SCJ y a mí por
el Tribunal Constitucional. Era una preocupación baladí, era
un tema protocolar. Yo le dije a Eduardo: tú y yo que hemos
estado en esta batalla lo que tenemos que hacer es una alianza
estratégica entre Jorge Prats y Ray Guevara para llevar asuntos
constitucionales en el tribunal. Eso fue una guerra.
Yo tuve después una sospecha. Simple sospecha. Yo fui a hablar
con el vicepresidente Rafael Alburquerque de un tema que preo-
cupaba, pero yo no era más que un mensajero. Cuando regresé,
Rafaelito me dijo que esa cuestión que le fui a tratar al presidente
no se podía, pero le respondió que el mensajero valía por dos. Yo
no sabía qué quiso decir con eso. Un día estando Eduardo en mi
casa en una celebración y yo muy tranquilo fue cuando dieron
la noticia.
Por otro lado, del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica
(CODUE), su presidente Fidel Lorenzo Merán -que teníamos
relaciones por temas de la sociedad civil-, me pidió varias veces
que le diera una opinión probono, gratuita, con relación a al-
gunos temas de la iglesia evangélica. Yo lo hacía, no le cobraba.
Un día voy al CODUE, Bolívar con Rosa Duarte, a llevarle una
opinión con relación a un proyecto que había preparado la Junta
para que los matrimonios religiosos oficiados por los pastores
evangélicos tuvieran efectos civiles como los de la iglesia católica.
Cuando entro, Fidel me dice: ¿Y no te vas a presentar para el
Tribunal Constitucional? Le digo: “No, yo he echado dema-
siadas batallas y tengo compromisos profesionales, además me
retiré de la política, entonces tengo que dedicarme al ejercicio
de mi profesión.” Me responde que me tienen como candidato
a presidente del Tribunal Constitucional. Le dije primero que
no me podían presentar como presidente porque eso lo escoge el
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Consejo Nacional de la Magistratura, no hay aspirantes. En ese
momento me invitó a una reunión que tenía con unos pastores.
Cuando abren la puerta hay cuarenta o cincuenta pastores evan-
gélicos y Fidel me presenta. Entonces, me lo piden formalmente
y me dicen: -usted es el candidato-.
En la oficina del reverendo Fidel Lorenzo, le respondí: tengo
más de 48 años impartiendo docencia en la Universidad Católica
Madre y Maestra, soy un hombre de la iglesia católica y todo el
mundo sabe mi relación con monseñor Agripino Núñez Collado.
Soy el abogado del cardenal en los asuntos laborales de Televida,
¿y cómo ustedes van a apoyar a un hombre así? Me dijo: -precisa-
mente porque tú tienes esa sinceridad, y aún con esas condiciones,
estás aquí apoyándonos, tú eres el candidato a la presidencia-. Le
dije que yo no había decidido si presentarme. Me dijeron que
no podía negarme. Entonces, empezaron a orar y a convencerme
de que eso es Dios que está permitiéndolo, que todo el mundo
lo sabe en la iglesia católica. Les dije que me dejaran pensarlo y
posteriormente les respondí que sí. Paradójicamente, la iglesia
católica no me apoyó en mi postulación a este tribunal, ni se lo
pedí. El CODUE firmó mi presentación. ¡Cosas de la vida!
MS: Desde afuera a mí no me sorprendió, sin saber la realidad.
MR: Yo entendí a partir de ahí, que eso era obra de Dios. El
Señor se metió en eso y creo sinceramente que fue Él quien lo
decidió.
…Esa primera larga e interesante conversación finalizó ahí, en
el momento en que CODUE lo presenta como candidato para
el Tribunal Constitucional. La segunda conversación se produjo
el 23 de marzo de 2023. De nuevo me dirigí a la sede del orga-
nismo. Llegué temprano porque no me gusta hacer esperar, y
menos a un entrevistado. Esperé por unos minutos al presidente,
mi antiguo profesor, compañero de labores, colega y amigo.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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(MS): ¿Cómo arreglaron el local?
Milton Ray (MR): En agosto de 2012 empezamos un proceso
de construcción del tribunal. Mientras, estuvimos en varios
lugares, prácticamente no teníamos estructura. Era una estruc-
tura mínima. Cuando llegamos aquí empezamos a consolidar
lo poco que teníamos porque tan temprano como en enero del
año 2012, le hicimos una visita al ministro de Administración
Pública para hablar con él, aunque somos una entidad constitu-
cional autónoma, pero para ver cuál era el esbozo general de la
estructura que podíamos tener aquí en el Tribunal.
MS: ¿Ustedes no vieron experiencias de cómo estaban estructurados
en otros países?
MR: No. Yo solicité un diagnóstico de lo que podía ser el tribu-
nal y estuvo a cargo de dos profesores españoles: José Luis García
Guerrero y Antonio López Castillo.
De inmediato nos comunicamos con la Agencia Española de
Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y
logramos con el Tribunal Constitucional español y la AECID,
recibir a un letrado de ese tribunal, Erick Fosas, para elaborar
el Reglamento Jurisdiccional del TC y organizar la estructura
de los despachos de los jueces, con un esquema descentralizado
que había utilizado en la Secretaría de Estado de Trabajo. De
manera que los despachos de los magistrados son unidades
prácticamente autónomas, en el sentido de que ellos escogen a
su propio personal, salvo el personal de la carrera constitucional
que les brinda servicio.
MS: ¿El modelo entonces fue el español?
MR: Hay una profunda ligazón entre el Tribunal Constitucio-
nal español y el Tribunal Constitucional dominicano. Antes de
nosotros llegar a ese acuerdo con los españoles, la USAID, a
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través de la FINJUS, nos financió un viaje a Colombia para ver
la Corte Constitucional de ese país. En esa época el embajador
norteamericano en la República Dominicana era Raúl Yzagui-
rre. Él tuvo muy buena presencia en el país y con la cooperación
de la USAID nos regalaron la mesa del salón de reuniones del
primer pleno del tribunal y una impresora multifuncional.
Ese viaje a Colombia fue muy importante. Ahí firmamos des-
pués un convenio de cooperación con la Corte Constitucional
de ese país. Luego viajamos a Perú. Entre tanto, la AECID
nos dio apoyo y fuimos poco a poco estructurando el tribunal
con las sesiones administrativas del Pleno. Trabajamos todo
al mismo tiempo, lo jurisdiccional y lo administrativo, hasta
crear toda la estructura. El Reglamento Administrativo fue
aprobado después.
Muy temprano firmamos un acuerdo con el PNUD que tenía
que ver con el desarrollo de las capacidades del tribunal. Ese
acuerdo, que se mantiene todavía, era para preparar al tribunal
para que tuviera su propia estructura después, por ejemplo, de
compras y contrataciones. Con ese acuerdo, todas las compras
del tribunal que están por encima del tope de compras menores
las hace el PNUD. Todos los años realizamos una auditoría y
la pagamos al PNUD, quien a su vez contrata a la compañía
que la realizará. El tribunal no tiene intervención. El informe de
auditoría se aprueba en el Pleno y se envía a la Cámara de Cuen-
tas. Es un proyecto que se ha estado trabajando para fortalecer
las capacidades operativas del tribunal que ya están bastante
consolidadas, hasta el punto de que fue el primer Tribunal Cons-
titucional del mundo certificado con la ISO 9001:2015 sobre
gestión de calidad y ahora es el primer tribunal dominicano que
se certifica en la norma antisoborno, que es un hecho invaluable
para fortalecer su operatividad.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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El tribunal se ha institucionalizado. Desde el primer mo-
mento empezamos a trabajar en eso. Toda la estructura de
planificación empezó a trabajar. Durante los primeros 9 años,
ahora lo hacemos en menor escala, celebrábamos un taller en
un hotel fuera de la ciudad para conformar el POAI (Plan
Operativo Anual Institucional), el Plan Estratégico Trienal, y
ahí en las mesas se reunían por grupos, un magistrado con los
servidores. Así hicimos la planificación de un año a otro. Esto
gracias a doña Belén del Toro, que es ingeniera electromecá-
nica, es abogada y planificadora. Hacíamos un análisis FODA
del tribunal todos los años. Una vez lo hicimos en hotel aquí
en la ciudad; pero cuando es interno la gente siempre tiene
otros compromisos.
Así se fue consolidando el tribunal en la parte administrativa,
soporte de nuestra actividad jurisdiccional.
MS: ¿Cómo lograron acoplarse los magistrados viniendo de diferen-
tes experiencias?
MR: Mi experiencia como congresista sirvió y eso se encuentra
en las actas. Nosotros somos trece jueces y yo propuse tres co-
misiones operativas de cuatro jueces. El presidente no participa
de las comisiones. Una era de acción directa de inconstitucio-
nalidad y revisión de amparo, otra de control preventivo, y la
tercera de conflictos de competencia y revisión de decisiones ju-
risdiccionales. Esa fue una manera de utilizar mi experiencia de
legislador para tratar de lograr consenso porque como la mayoría
que se requiere para aprobar un proyecto es nueve de trece, es
una mayoría calificada, gracias a Dios, porque las decisiones del
tribunal no son recurribles y frente a la desconfianza que había
en relación con su creación, todo debía manejarse con mucha
claridad y objetividad. Por eso se me ocurrió utilizar la idea de
las comisiones especializadas de acuerdo a los asuntos que eran
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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competencia del Tribunal, como en el congreso, sobre todo en
el Senado.
A los dos o tres años los jueces se dieron cuenta de que había
temas que eran menos recurrentes que otros. Por ejemplo, un
conflicto de competencia entre el Ayuntamiento de La Vega y
el distrito municipal de Taveras, donde está la Presa de Taveras,
llegaba una vez en varios años. O, por ejemplo, otro conflicto
de competencias entre Verón, que es el distrito municipal donde
está Punta Cana, porque, aunque el distrito municipal es Verón,
Punta Cana es más famoso, y Verón es un distrito municipal del
Ayuntamiento de Higüey, de la provincia La Altagracia.
Entonces como a los cuatro años los jueces plantearon, y yo
estuve de acuerdo, que las comisiones conocieran de todo y que
fueran tres comisiones de cuatro jueces, porque aquí los proyec-
tos de sentencia se reparten de forma aleatoria. Cuando llega
un expediente, el presidente no puede tomarlo. Aquí usamos
el SIGE, que es el Sistema Integral de Gestión de Expedientes.
Es un software que nos regaló el Tribunal Constitucional de
Perú, institución que ha cooperado mucho con nosotros. Con
su aplicación, la distribución se realiza de manera aleatoria entre
los miembros de la comisión.
MS: ¿Las comisiones son fijas?
MR: No. Son renovables cada dos años de acuerdo con el Re-
glamento Jurisdiccional. Cuando llega por sorteo un proyecto
a la comisión, el secretario tiene que participar en la asignación
a uno de los jueces. Esto también se debe realizar de forma
aleatoria. El coordinador de la comisión no puede decir a quién
va cada proyecto. Ese sistema permite que, si un expediente es
conocido en la comisión y tiene tres o cuatro votos de cuatro, ya
lo que procede es buscar cinco o seis votos de los nueve jueces
que quedan. Ese es el sistema de cómo nos estructuramos.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: ¿Cómo llegaron a esa conclusión? ¿Fue una sugerencia tuya?
MR: Sí. Fue una sugerencia mía y así se aplicó. Se cambió
después. Esto facilitaba el consenso, así se fueron aprobando.
En el primer año fueron unas 114 sentencias y después fueron
aumentando.
Belén Del Toro tiene todos los datos. Eso ha sido fundamental.
La planificación estratégica ha sido la base del éxito del Tribunal.
Todo está programado, todo está en el POAI y todo se ejecuta
sobre la base de perfiles institucionales, revisados y depurados
sobre la base de la administración de recursos, atendiendo a lo
establecido en los ejes estratégicos. Debido a esta organización,
el TC se ha recertificado dos veces en la Norma ISO de Gestión
de Calidad.
MS: ¿Ha habido conflictos por posiciones en determinadas sentencias?
MR: En mi experiencia, uno de los grandes méritos que tiene el
tribunal es que, por más duros que hayan sido los debates de los
casos, que han sido duros, al otro día no se habla de eso. El caso
más relevante que hemos tenido, el de la Sentencia TC/0168/13,
fue aprobado once de trece, hubo dos votos disidentes, de las
magistradas Ana Isabel Bonilla y Katia Miguelina Jiménez Mar-
tínez. Sobre él se habló fuera del tribunal, pero aquí, mientras
yo estuve presente en las sesiones del Pleno, aquí jamás se habló
de eso.
La gran ventaja que ha tenido el tribunal es que tan pronto se
aprueba o se rechaza un caso no se vuelve a hablar sobre él, deja
de ser un tema. Ha reinado un espíritu democrático y de respeto
a la opinión del otro.
Te voy a poner un ejemplo: la Constitución dice que los jueces
podrán hacer contar su voto, en un caso disidente. La ley expresa
que es obligatorio, pero la Constitución está por encima de la ley, y
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
tenemos que aceptar esa lógica. Eso significaría que si la Constitu-
ción está por encima de la ley, los jueces no tienen que hacer contar
sus votos disidentes porque dice “podrá”. Sin embargo, les pedí a
los jueces que, por la transparencia y para garantizar la democracia
interna del Tribunal, siempre dijeran por qué razón votó en tal sen-
tido o en el otro. Les dije que teníamos que hacer no un “gentlemen
agreement” sino un “ladies and gentlemen agreement”.
MS: ¿Tu liderazgo como presidente, lo fuiste consolidando con el
tiempo o desde el inicio sentiste el apoyo de todos los magistrados?
MR: Creo que lo más importante del primer grupo de jueces
fue que todos colocaron al tribunal por encima de cualquier
otra situación. Nunca tuve mayoría consolidada en el tribunal.
Nunca la he tenido. He contribuido a construir mayorías. Lo
primero es que nunca pensé que iba a ser presidente del Tribunal
Constitucional. En estas cosas se estila que cuando van a nom-
brar a un presidente de algo, antes le preguntan si tiene a alguien
que quiere que lo acompañe. Nada de eso.
La ventaja es que cuando tú institucionalizas, despersonalizas.
Esto es lo que he hecho y he tratado de hacer en el tribunal todo
el tiempo: fortalecer la institucionalidad para no personalizar.
Cometí el error al inicio del tribunal, de pelear todos los proyec-
tos de sentencias; pero rápidamente me di cuenta de que tenía
que dejar de lado mis ideas y contribuir a la búsqueda del con-
senso, porque había que lograr los nueve votos que garantizan
la sana administracion de justicia constitucional. Muchas veces
me sacrifiqué y votaba de acuerdo con el criterio mayoritario, si
entendía que era justo, para que se adoptaran las decisiones.
Pero ¿por qué tuvo éxito el tribunal? Esos primeros trece
jueces priorizaron siempre el interés general del tribunal, nos
abocamos al trabajo para presentar resultados. Las memorias
anuales revelan la gestión institucional año tras año, de los
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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despachos y todas las dependencias administrativas. El cuórum
era excelente, lo que permitió la productividad. Yo no tenía
ningún liderazgo particular, sino que ellos vieron que realmen-
te me ocupaba de crear una gestión administrativa novedosa y
moderna con todos los requisitos que se podían tener, porque
el que llega último tiene una ventaja y es que aprende de los
errores del que llegó antes y aprovecha las virtudes. Por eso,
el tribunal se convierte rápidamente en un tribunal moderno.
MS: Cuando te eligen presidente ¿Cómo fue el proceso?
MR: La presidencia del tribunal la escoge el Consejo Nacional
de la Magistratura, que tiene ocho miembros. En la elección
de los jueces, de los ocho votos, yo saqué seis, porque los dos
representantes del Poder Judicial votaron en mi contra, porque
yo había encabezado la defensa de la idea del Tribunal Consti-
tucional, lo que se contraponía a lo expresado por la Suprema
Corte de Justicia en la famosa carta que firmaron todos los jueces.
Entonces obviamente los dos votaron en mi contra, pero cuando
van a elegir el presidente votaron los ocho a unanimidad.
Mientras eso se desarrollaba, yo estaba en mi casa y no tuve
oportunidad de hablar con nadie, ni me dijeron que iba a ser
presidente del tribunal.
MS: Cuando supiste que ibas a ser presidente ¿Qué pensaste?
MR: Me enteré la misma noche que me eligieron, cuando salió
la información en la prensa, se comunicó porque el Consejo
Nacional de la Magistratura lo anunció. Eran como las once de
la noche, del 21 de diciembre, que es el cumpleaños de mi hija
Iraima Elizabeth. Ese día que se anunció fue cuando me enteré y
el 28 de diciembre fue la juramentación.
MS: Entonces ustedes realmente comenzaron a trabajar como tribu-
nal en enero.
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MR: Sí. El 28 de diciembre, día en que nos juramentamos, nos
reunimos en un restaurante. No teníamos local, ni nada.
MS: Durante el tiempo que estuvieron en UNIBE ¿tenían
presupuesto?
MR: Muy poco. El presupuesto para pagar los salarios. Lo de
UNIBE fue algo de leyenda. Es bueno ir a la sala del Consejo de
Regentes donde está la placa que dice: Aquí sesionó por primera
vez el Tribunal Constitucional. Dejamos esa placa de agradeci-
miento. El salón del Consejo de Regentes era muy bueno, con
unas sillas de caoba grandes. En un salón aparte estaban los letra-
dos con las computadoras en las rodillas y almorzábamos en un
patio techado. UNIBE nos facilitó la comida. Ahí empezamos
las primeras sentencias del tribunal. Fue algo extraordinario.
Después, a los siete meses, nos mudamos un mes a la Escuela de
Graduados de la Universidad Madre y Maestra.
Era un presupuesto pequeño para poder pagar a los jueces y al
escaso personal de apoyo. Teníamos una secretaria, un coordina-
dor, ahí empieza a trabajar conmigo Paola Santana.
MS: ¿Cómo llegaron las primeras sentencias? ¿Cuáles fueron las
primeras?
MR: Como eran revisiones, nosotros instalamos una pequeña
oficina en la Suprema Corte de Justicia, facilitada por su pre-
sidente, magistrado Mariano Germán. Nos dieron una oficina
para que la Secretaría del TC pudiera recibir los recursos,
porque hay muchos recursos que deben ser depositados en la
secretaría del tribunal que dictó la sentencia, no en el Tribunal
Constitucional. Ahí empezaron a llegar los primeros recursos
de revisión.
La primera sentencia del Tribunal fue dictada el tres de febrero del
2012 y consistió en una acción de amparo incoada por el señor
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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Vianet de Jesús Marcelino Martínez contra el Estado dominicano
y el jefe de la Policía Nacional, mayor general José Polanco Gómez.
El tribunal declaró inadmisible porque el recurso era extemporáneo.
Tú debes entrevistar al primer secretario del Tribunal, que fue
Julio José Rojas Báez.
MS: ¿Y por qué se fue?
MR: Duró nueve años y medio. Se presentó dos veces como
juez. Es el que mejor conoce la jurisprudencia del Tribunal.
Se postuló a juez del TC, candidatura que he apoyado porque
entiendo que es un reconocimiento a su labor, lo que permite
conservar la memoria histórica de nueve años de gestión. La
secretaria actual es doña Grace Ventura, quien trabajó seis años
aquí y era la coordinadora de letrados de la Secretaría.
La primera vez que Julio José se presentó ante el Consejo Nacio-
nal de la Magistratura le hicieron todas las preguntas del mundo
y por supuesto sabía todas las respuestas porque es brillante.
Hizo sus estudios en la UASD. Luego en American University
como becario Fullbright. Ahora lo acaban de hacer miembro del
Comité Jurídico Interamericano de la OEA.
MS: Durante estos 12 años, ¿cómo pudiste manejarte políticamente
con tres presidentes?
MR: Alejándome totalmente de los intereses políticos del
momento.
MS: ¿No has recibido presión?
MR: Es que presionan a quien coge presión. Yo no la cojo. A mí
no me presionan con nada.
MS: ¿Ni del empresariado, ni de nadie?
MR: No.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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…Nuestro tercer encuentro se realizó el 4 de abril de 2023.
Me invitó a un almuerzo, porque tenía el día muy ocupado.
Mientras almorzábamos, conversamos y pude realizar la
entrevista.
MS: Me gustaría saber de las sentencias polémicas, como por ejemplo
la 168-13. ¿Por qué nace esa sentencia?
MR: Fue en el segundo año del tribunal. Ese es un caso que
llegó al Tribunal Constitucional después de haber recorrido las
instancias correspondientes en el Poder Judicial. Es decir, no fue
un caso que se originó en el tribunal, sino un caso heredado
como muchos otros.
En esa sentencia, el Tribunal Constitucional reiteró lo que ha-
bía sido la jurisprudencia del Poder Judicial y de la Corte de
Casación de la República Dominicana desde los años 30. Fue
la Constitución de 1929 la que limitó el ius soli. Antes, todos
los hijos de extranjeros nacidos en la República Dominicana
eran dominicanos. A partir de la reforma del año 1929, bajo el
gobierno de Horacio Vásquez, el constituyente decidió limitar
el ius soli. Entonces, a partir de ese momento se señaló: salvo
los hijos de diplomáticos nacidos en el país o los hijos de extranjeros
en tránsito. Y la jurisprudencia de la Corte de Casación desde
esa época dijo que extranjero (no específicamente haitiano), sino
extranjero en tránsito, es todo aquel que no tiene residencia legal
en la República Dominicana.
MS: Pero la crítica que se le había hecho era el carácter retroactivo de
la sentencia.
MR: Eso no tiene ningún carácter retroactivo.
MS: Don Juan Manuel Pellerano, en unas entrevistas que le hice para
un libro, me decía que una de las críticas que él le hacía a la sentencia
era el carácter retroactivo que le aplicaban.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MR: Eso era una opinión de un gran maestro del Derecho
Constitucional, pero esa sentencia fue declarativa, que no podía
tener efecto retroactivo, porque en esa sentencia, la Constitución
que se le aplicó a Juliana Deguis no fue ni la del 1929, ni la del
1955, ni la del 1959, ni ninguna de esas constituciones. La que
se le aplicó a ella fue la del 28 de noviembre del año 1966 que
era la Constitución que estaba vigente cuando ella nació, nunca
se cambió ese precedente. Pero algo más, está el precedente
establecido por la Suprema Corte de Justicia mediante sentencia
del catorce de diciembre del año 2005, donde la Suprema indicó
que no tienen nacionalidad dominicana.
MS: Pero, por ejemplo, mi papá llegó en el 36. Él no era legal.
Cuando tuvo a sus hijos, él legaliza su proceso a posteriori. Yo nací
cuando ya él era nacional, yo no tuve ese problema, pero mi hermana
Mu-Yien sí.
MR: Sí, es natural porque la sentencia no fue para los haitianos,
todo el mundo es igual ante la ley.
La primera idea que se tenía es que era contra los haitianos.
No. A todo el mundo se le aplicó. Segundo, el tribunal no se la
inventó, lo menos que decían era que esa sentencia la dictó el
tribunal para fastidiar al gobierno, lo cual es una falacia.
MS: ¿Cómo llega el caso al Tribunal?
MR: Llega porque elevaron un recurso de revisión. Las oficialías
del estado civil y el registro de los actos civiles siempre tuvieron
problemas. Ahí había una situación humanitaria en juego. Pero
eso no lo puede resolver el tribunal porque a mucha gente la
declaraban y le emitían un acta con nombres y apellidos que no
eran.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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Mientras tanto, antes de llegar el tribunal al ejercicio de esas
funciones, se emite la Ley de Migración, que la promulga el
presidente Hipólito Mejía en el año 2004. La regularización de
la que hablaba la Ley de Migración dice que hay que realizar un
inventario y un análisis de todo. El Tribunal Constitucional le
dice a la Junta Central Electoral que le devuelva los papeles de
Juliana Deguis buscando protegerla y que si creían que era un
documento violatorio de la ley, que incoaran una acción.
El tribunal indicó que se debía aplicar el plan de regularización
referido en la Ley de Migración, que nunca lo habían cumplido,
porque no tenían cómo hacerlo con las personas que no tienen
documentos, y así no se pueden regularizar. No se puede regula-
rizar a una persona que no sabes cómo se llama y no tiene acta.
¿Quién es el responsable de que esa persona no tenga documen-
tos? El Estado haitiano. Porque nosotros no podemos emitir un
acta a un extranjero. Un gran porcentaje de la población haitiana
no tiene documentación.
MS: Cuando estaban discutiendo la ley, ¿ustedes sabían las conse-
cuencias y las reacciones que iba a tener?
MR: No. Pero, ¿qué reacción iba a tener si el Tribunal estaba
obligado, de acuerdo al artículo 277 de la Constitución, a
respetar las decisiones que en materia de acción directa había
tomado la Suprema Corte de Justicia? La Constitución tiene 277
artículos. La campaña que había hecho la Suprema en contra
de la creación del tribunal era tan grande que realmente había
pánico en el gobierno de entonces con ese tema porque estaban
azuzando a los periodistas, a los empresarios, a todo el mundo.
Eso aparece ahí:
Todas las decisiones judiciales que hayan adquirido la autoridad
de la cosa irrevocablemente juzgada, especialmente las dictadas
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en el ejercicio del control directo de la constitucionalidad por la
Suprema Corte de Justicia, hasta el momento de la proclamación de
la presente Constitución, no podrán ser examinadas por el Tribunal
Constitucional y las posteriores estarán sujetas al procedimiento que
determine la ley que rija la materia.
Aunque el Tribunal hubiese querido, no podía variar la decisión
de la Suprema Corte de Justicia del catorce de diciembre de
2005.
MS: ¿Cómo llega la petición? ¿Quién impuso el recurso de revisión?
MR: Eso llegó como un recurso cualquiera. Eso no fue que
lo enviaron a propósito para generar un tema. La Suprema
Corte de Justicia es la que recibe los recursos que se realizan en
contra de las decisiones de los tribunales del orden judicial. Esa
fue una decisión de un tribunal de Monte Plata. Después fue
confirmada, en términos generales, por la Suprema Corte de
Justicia y cuando llega el Tribunal Constitucional pudo haber
dicho sencillamente: -aquí se aplica el precedente-. Pero lo
que hizo fue decirle a la Junta Central Electoral que no tenían
derecho a quitarle el documento de identidad a esa señora ni
dudar de la documentación. Si ustedes creen eso, después que
le devuelvan el documento incoen una acción en contra de esa
falsedad.
Cuando esa sentencia sale no crea ningún ruido porque está con
la jurisprudencia del tribunal. Todo se destapa con un artículo
que un distinguido periodista escribe en una columna de un
diario local y sale en primera página: desnacionalizan a 300 mil
dominicanos de origen haitiano. ¿Qué nacionalidad le quitaron si
nunca tuvieron la nacionalidad dominicana? Nadie lo pudo de-
cir mejor que el presidente Danilo Medina, que no es abogado,
en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y
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Caribeños (CELAC), celebrada en Cuba. Él dijo que a nadie se
le puede quitar lo que nunca ha tenido.
Claro, hay un problema de derechos humanos. Si su país no
les da documentación, es una situación que tiene que resolver
el Estado haitiano. El Estado dominicano, como lo hacen en
otros países, puede regularizar estatus migratorio, pero ya eso un
acto a posteriori. No se puede partir de que hay apatridia. Eso
lo diría alguien que no es abogado o abogados que no conocen
el derecho internacional privado, porque apatridia significa un
conflicto negativo de nacionalidad. Es cuando no se tiene nacio-
nalidad ni por ius sanguinis ni por el ius soli.
La Constitución de Haití dice que todo hijo de haitiano es hai-
tiano. En la República Dominicana solo es dominicano el hijo
de dominicano, no importa donde nazca por el ius sanguinis.
Esos niños que nacen aquí de haitianos son haitianos por tener
sangre haitiana. Haití es el único estado que no quiere reconocer
a sus nacionales, los niega.
MS: ¿Por qué ya el ius soli no se está utilizando?
MR: Se utiliza. Donde no se usa es porque hay estados que no
necesitan de inmigración. Por ejemplo, los Estados Unidos es un
país de inmigrantes.
En el año 1844, el ius soli estaba abierto, pero en cada país se re-
gula. Por eso es por lo que aparece aquí en el 1929 con Horacio
Vásquez en la reforma, no fue en el gobierno de Trujillo como
estuvieron diciendo.
MS: ¿Qué tiempo duraron ustedes elaborando esa sentencia? Porque
los comentarios que había en la prensa fue que duraron mucho tiem-
po para tomar la decisión.
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MR: Esa fue una sentencia que se trabajó aquí como cualquier
otra.
MS: Incluso que habían tenido influencia los nacionalistas extremos.
MR: Completamente falso. Aquí nadie nunca ha influido. El
sistema de preparar los proyectos de de sentencias es respon-
sabilidad de los jueces junto a su equipo de letrados. Nadie
más tiene que ver. Nadie más trabajó con eso. Nadie de afuera
opinó y no hubo problema. Aquí fue donde se presentó y se
aprobó.
Esa es la sentencia más comentada y la menos leída, como he
afirmado en diversas oportunidades. De cada diez dominicanos,
hay ocho que no la han leído y, sin embargo, opinan sobre ella.
Hay un libro que recoge las opiniones de dominicanos que es-
cribieron editoriales y artículos. Se llama “La sentencia 168-13:
antología de una defensa esencial”.
MS: ¿Qué otra sentencia polémica hubo?
MR: Como esa, ninguna. Esa ha sido la más polémica. Todavía
se habla de ella, pero sin haberla leído. La Constitución de 1966
fue la que se le aplicó a Juliana Deguis. Ella es dominicana y
tiene sus papeles. Si el Tribunal Constitucional no hace lo que
hizo de decirle a la Junta Central Electoral que le devolviera sus
papeles, se hubiera quedado como muchos, sin documentación.
A ningún país del mundo se puede ir sin documentos y decir
que se es alguien sin poder probarlo. Si una persona necesita
que le den sus documentos personales, le van a preguntar por su
declaración para poder regularizarla.
MS: En el libro de la sentencia 168 ustedes recopilaron todo lo que
apareció en la prensa nacional durante todo este tiempo y esto es un
buen aporte que demuestra transparencia de parte de ustedes.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
MR: No tengo la menor duda, por eso su título de “antología de
una defensa esencial”.
Hay un libro de Miguel Franjul que se llama “En defensa de la
soberanía” que también debes verlo. Cuando esa sentencia salió,
el 86% de los dominicanos la apoyaron y después algunas auto-
ridades de entonces empezaron un plan de descrédito contra el
tribunal.
Ahí están los que defendieron la sentencia de alguna manera.
Hay quien pueda escribir un libro con todos los que se opusie-
ron. Después no se habló más de eso en el tribunal. Aquí los
casos llegan, se aprueban y al otro día estamos trabajando todos
con otras cosas. Cuando se concluye, los magistrados expresan
el por qué de su voto. Yo voy a preparar una publicación de los
votos disidentes míos.
Hay otra sentencia que provocó un marullo, fue la relativa a la
Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).
MS: ¿Qué sentencia es esa?
MR: La TC/0256/14 que declara no conforme con la Constitu-
ción, el instrumento de aceptación de la competencia de la Cor-
te Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). Otra
sentencia que tuvo mucho eco fue la de Loma de Miranda que es
la TC/0167/13 y también la TC/0194/13 de Cayo Levantado.
Lo de la Corte Interamericana estuvo engavetado en la Suprema
Corte de Justicia muchísimos años y llegó en su momento den-
tro del grupo de casos heredados y no fallados por la Suprema.
La acción directa de inconstitucionalidad contra el instrumento
de la Corte fue incoada por Juan Manuel Rosario que es hoy
viceministro de Interior y Policía, Pelegrín Castillo, Pedro
Manuel Cassals Victoria, Mario Bonetti, Juan Miguel Castillo
Pantaleón, Leyla Roldán, Diómedes Olivares Rosario, Germinal
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
[
Muñoz Grillo, Consuelo Despradel Dájer, Lucy Arraya, Máxi-
mo Taulé, Pedro Pablo Severino, Fiordaliza Reyes, Florentino
Rodríguez, Amaury Germán Taveras y otros más. Una serie de
personalidades.
Eso nunca lo falló la Suprema Corte de Justicia. Fue incoado
en fecha 2005. El TC se creó en el año 2012, la recibimos y
emitimos la sentencia. Salió un tiempo después de la 168-13.
No lo enviaron al Congreso Nacional. El tribunal dejó claro
que pertenecer o no a la Corte es una atribución del Estado
dominicano. Eso es lo que llama la Suprema Corte de Justicia de
los Estados Unidos, una political question. El tribunal no tiene
que opinar. Si el Estado dominicano quiere formar parte de la
Corte es un derecho de la República Dominicana. Ahora bien,
lo que no puede es violar la Constitución. El tribunal entendió
que ese instrumento de aceptación debió haber sido sometido al
Congreso Nacional al tratarse de la delegación de competencia
en el ámbito de ejercicio de un poder del Estado.
MS: Uno de los argumentos que había con el tema de la Corte Inte-
ramericana es que en la República Dominicana, por haberse firmado
la convención, esta tenía más validez que la propia Constitución,
porque era a nivel internacional.
MR: En ninguna parte del mundo está escrito que el otorga-
miento de la nacionalidad está sometido a convenciones. Lo
que se tiene que garantizar es no crear apatridias. Un profesor
de Derecho Internacional Privado dijo que la nacionalidad es
el vínculo jurídico y político que une a un ciudadano con el
Estado. Quiere decir que hay una voluntad política, que tiene
una cultura, tiene unos principios, no es solamente una cuestión
jurídica. Por eso es un acto soberano de un Estado. Es como un
club privado que tiene su derecho de admisión. Usted somete
su candidatura, se somete a la junta directiva y se aprueba o no.
588
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
Hasta ahí llegaron. Yo se lo dije a dos jueces de allá. Nosotros
apoyamos para que República Dominicana fuera miembro de
la Corte, pero ellos no podían pedirle eso al país. Que vayan a
decirles a los franceses o a los españoles que tienen que quitar el
sistema de otorgamiento de la nacionalidad.
La Comisión Interamericana no tiene ninguna razón de ser, como
tampoco la Comisión Europea. Eran organismos transitorios,
pero como a nosotros los latinoamericanos nos encanta inventar,
cuando se creó la Corte, en lugar de eliminar la Comisión, le
dieron más funciones.
La señora de la Comisión cuando vino le envió una carta a Car-
los Morales, entonces canciller, diciendo que quería verme y se
la devolví a Morales diciéndole que yo no la iba a recibir porque
ya ella había dicho lo que pensaba del Tribunal Constitucional.
Ellos pensaban que éramos improvisados. Cuando eso pasa,
emiten una declaración condenando al Tribunal Constitucional
y a la República Dominicana. En la puridad de la actividad
diplomática usted lo que debe escribir es una nota: La comisión
toma nota de las denuncias que se han formulado en el caso de
la sentencia tal… Somos sensibles a esa preocupación y realiza-
remos las investigaciones o tomaremos las medidas para tener
una mejor edificación. Pero no insultar y después querer que se
le reciba. Yo nunca he sido una persona que va a vanagloriarse de
las cosas, pero ahí está la carta que le mandé a Carlos Morales.
Ella dijo que nunca había pedido cita y en tres días todos los
periodistas tenían la solicitud que hizo al Canciller. No le dimos
la cita.
Ellos ahora están presionando con los treinta campamentos de
refugiados que quieren. Pero ese presidente de la República que
nosotros tenemos actualmente actúa como héroe, la gente no
sabe todas las maldades que le han hecho y todas las presiones
que le están haciendo, para que les permita el campamento
589
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
[
y meter aquí 200,000 haitianos que en cinco años serían un
millón y medio de personas. Él ha tenido que aguantar todo eso.
MS: Nunca ha habido una situación tan difícil como la de ahora.
MR: Definitivamente, quieren que nosotros resolvamos el problema
a Haití y eso es desconocer la historia. Yo llego a muchos sitios y la
gente está indignada. Aquí hay patronos-empleadores que utilizan
esa mano de obra barata y los maltratan, ese el tema a enfrentar
sobre el cual ya el presidente recientemente se ha manifestado.
MS: Tienen un doble discurso.
MR: Pero ahora hay otro tema. Un obrero agrícola haitiano
en las plantaciones de guineo, gana 850 pesos diarios y se le
paga más que a un dominicano, si es que aparece. Aquí hay una
agenda y se hacen víctimas. Luis Almagro dijo que cuándo se ha
visto que una isla tan pequeña tenga dos estados.
MS: Yo escribí un artículo diciendo que Francia tiene una deuda
moral con Haití.
MR: Pero no van a hacer nada. Nos dijeron que lo que teníamos
que hacer era invadir y ocuparla militarmente y pasar diez o
quince años para arreglar eso. Yo dije que lamentablemente esas
personas no conocían la historia de las relaciones de la República
Dominicana con la República de Haití. La República Domini-
cana nunca se planteó ocupar Haití. Sin embargo, Haití ocupó
la República Dominicana y la independencia de la República
Dominicana no fue con relación a una metrópoli como Bélgica,
Gran Bretaña, Francia, España, fue con relación a Haití.
Hace unos años, yo aún no estaba en el tribunal, alguien planteó
que en el ejército de la Minustah estuviesen tropas dominicanas
y recuerdo que hice una declaración diciendo que era el peor
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
error que se podría cometer. A nosotros nos interesa colaborar
con Haití, pero para que Haití avance.
En el año 1971, escribí un artículo que se llama La República
Dominicana y Haití: El divorcio imposible. El artículo decía que
ambos pueblos tenían su meca hacia el éxito, que la única dife-
rencia era que el Canal de la Mona se cruzaba en yola y el Río
Masacre a pies, pero que la separación de cuerpo era obligatoria.
El presidente Juan Bosch, harto de todo lo que estaban haciendo
y entrenando gente y en Haití Duvalier le estaba haciendo la
vida imposible, llamó al general Atila Luna Pérez, jefe de la
Fuerza Aérea, y le preguntó si teníamos aviones capaces de ir a
Haití a bombardear y venir sin tener que repostar combustible.
Le respondió que estaba a la disposición y que sólo tenía que dar
la orden.
Yo estaba en el estadio, tenía quince hace años y había una
reunión de autoridades. Yo era el presidente de la Asociación
de Estudiantes del Liceo de Samaná, desde el primer año. Ahí
pronuncié un discurso y dije que Juan Pablo Duarte había dicho
que entre los haitianos y los dominicanos no era posible una
unión. A nadie se le ocurrió. Trujillo compró gobernantes hai-
tianos, los financió.
MS: Y viceversa.
MR: Pero nunca tuvimos la intención de ocuparlos a ellos…
MS: Lo peor es que no hay voluntad política. Nos están dejando
solos. Y allá no hay nada. No hay institucionalidad, no hay con quien
negociar, no hay un interlocutor.
MR: Si tuvieran un gobierno y lanzan un plan y le invirtieran
dinero, los haitianos se fueran para allá. Ellos no quieren vivir
aquí, ellos prefieren su pueblo, pero qué van a hacer. En Haití se
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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comen galletas de barro. Yo pasé unos años trabajando en Juana
Méndez, Dajabón y Santiago y ahí vi las galletas de barro. Todo
esto es muy lamentable, es un pueblo trabajador.
Dijeron que yo había escrito la sentencia, yo no lo escribí y
lamento no haberla escrito. Hay especialistas españoles en de-
recho internacional privado que la califican de ser una decisión
paradigmática.
2. ENTREVISTA CON LA MAGISTRADA ANA ISABEL BONILLA
Nos encontramos una hermosa
tarde del 22 de junio del año 2023. No
conocía personalmente a Ana Isabel Bo-
nilla; nos conocíamos de referencia por
nuestras labores profesionales. La había
visto como aguerrida diputada del Parti-
do de la Liberación Dominicana (PLD),
y, sobre todo, por su activa participación
como miembro de la Asamblea Revisora
de la Constitución promulgada en el
año 2010. Luego, se destacó por su
oposición a la Sentencia 168-13, junto a su colega Katia Miguelina
Jiménez.
Nuestro encuentro fue muy agradable. Conectamos inmedia-
tamente. El diálogo se hizo fácil, la conversación fue muy fluida.
Después de nuestro encuentro nos hemos comunicado varias veces.
Para mí fue un orgullo haber conocido una mujer de su talante.
Mu-Kien Sang (MS): ¿Cómo fuiste electa? ¿Cómo fue el proceso
para seleccionarte? ¿Cómo te sentiste? Háblame de esa primera parte,
cuando te seleccionaron.
Ana Bonilla (AB): Había tomado un año sabático de mi parti-
cipación pública. Fui diputada por 16 años, antes de ser electa
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
jueza del Tribunal Constitucional, de los cuales doce años fueron
en representación de la provincia de Santiago de los Caballeros
y los últimos cuatro años por mi provincia natal, María Trinidad
Sánchez.
Fui designada como jueza del Tribunal Constitucional por el
Consejo Nacional de la Magistratura a unanimidad de votos,
lo que significó un gran compromiso en el desempeño de mis
funciones, a los fines de no defraudar su confianza.
MS: ¿Tenías experiencia en materia constitucional?
AB: Fui legisladora muchos años, y particularmente, legisladora
constituyente en la Asamblea Nacional Revisora del año 2001 y
en la reforma constitucional de 2010, siendo parte de los legis-
ladores que impulsaron la creación del Tribunal Constitucional.
Desde que entré a la Cámara de Diputados, en mi calidad de
abogada, había sido miembro de la Comisión de Justicia, y con
la reforma constitucional en el año 2010, fui una abanderada de
la creación del Tribunal Constitucional.
MS: ¿Quién te propuso como candidata al Tribunal Constitucional?
AB: Me propuso la Comisión de Género de la Cámara de Di-
putados, a instancias de la doctora Magda Rodríguez, quien era
la presidenta, y otras legisladoras que entendían que el Tribunal
Constitucional debía ser un espacio donde se oyeran las voces de
las mujeres, de algunas abogadas con algún nivel de experiencia
en materia constitucional.
MS: ¿Cuál es tu formación?
AB: Me gradué de abogada en la Universidad Autónoma de
Santo Domingo, con honores. Después realicé un postgrado
en Ciencias Políticas en la UASD. Estudié Marketing Político
593
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
[
y Gerencia de Campañas Electorales, así como Resolución
Alternativa de Conflictos en Louisiana, Estados Unidos, en
representación del Congreso Nacional. También realicé diversos
diplomados, uno de ellos en la PUCMM, conjuntamente con la
universidad de Valparaíso (Chile) en Resolución Alternativa de
Conflictos.
MS: Según pude ver en las informaciones del Tribunal Constitucio-
nal, ¿no hiciste la maestría en Constitucional?
AB: Yo la empecé en PUCMM, pero no pude terminarla por
compromisos familiares que demandaban mi atención con
prioridad.
MS: Al elegir a los jueces por 12, nueve y seis años; fuiste electa por
9, Leyda Piña por seis y Milton Ray y los que quedan en el Tribunal,
por doce años.
Cuando ustedes entraron, que fueron electos por el Consejo Nacional
de la Magistratura, era un grupo totalmente disímil. Según me cuenta
Milton, él no sabía que lo iban a elegir presidente, a él le sorprendió
la noticia. ¿Cómo lograron ustedes unificarse con criterios? ¿Cómo
lograron cohesión?
AB: Yo creo que ese fue el reto mayor. Lo logramos con lágrimas,
sudor y sangre. Fue muy difícil. Esos primeros meses fueron
los de la ingenuidad, porque todos estábamos imbuidos en el
compromiso de hacer del Tribunal Constitucional un agente
de cambio, que permitiera consolidar el sistema democrático
dominicano. Creo que ayudó la pluralidad existente entre no-
sotros. El doctor Milton Ray, que había acumulado una gran
experiencia de Estado, pues fue ministro, legislador, embajador,
cónsul; la magistrada Leyda Piña, una jurista de primera, que
tenía experiencia electoral, porque había sido jueza de la Junta
Central Electoral; el magistrado Lino Vásquez, que había sido
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
Ministerio Público y coordinador del Comisionado para la
Reforma y modernización del Estado.
También había jueces de carrera, como los magistrados Her-
mógenes Acosta y Katia Miguelina Jiménez; el magistrado
Wilson Gómez Ramírez, que había sido registrador de títulos
y gremialista, por haber presidido el Colegio de Abogados de la
República Dominicana; el doctor Víctor Gómez Bergés, quien
había sido ministro, embajador, senador de la República; el ma-
gistrado Rafael Díaz Filpo, que había sido legislador y regidor;
los magistrados Víctor Joaquín Castellanos Pizano y Justo Pedro
Castellanos Khoury venían de la academia; Idelfonso Reyes, que
acumulaba una gran experiencia en el sector justicia, pues había
sido director de prisiones y miembro del Ministerio Público;
el magistrado Jottin Cury, de gran prestigio en la comunidad
jurídica, al dedicarse al ejercicio de la profesión liberal; y yo, que
atesoraba una experiencia legislativa de 16 años en la Cámara
de Diputados, específicamente en la Comisión Permanente de
Justicia.
Creo que esta diversidad de experiencias en el dominio de ciertos
temas fue lo que hizo muy rico el debate y un complemento de
visión para esas primeras decisiones que tenían el reto de dar una
señal al país.
Sufrí mucho en esa primera etapa, pues fui una de legisladoras
que más afanó por la creación del Tribunal Constitucional, y tuve
muchos desencuentros con el Poder Ejecutivo y en el debate de
si se hacía o no se hacía. Yo había sido miembro de la comisión
de legisladores que se formó para el tema del sistema judicial y
estuve en algunas reuniones con los jueces de la Suprema y otros
agentes, en procura de ver si había espacio para la creación del
Tribunal. También fui miembro de la Comisión de Verificación
de la asamblea, que fue una comisión donde se juntaron todos
los legisladores veteranos, de manera que pudiéramos determinar
595
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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en cada sesión que finalizaba si lo que se había aprobado era real-
mente lo que se había sido sometido. Era como una auditoría y
un inventario de toda la materia que se había hecho.
Es en el proceso de esa comisión de verificación cuando surge
la propuesta para la conformación del Tribunal Constitucio-
nal, la cual fue unificada con la propuesta contenida en el
pacto político entre las fuerzas políticas con representación en
el Congreso Nacional. Por eso digo que uno de los aportes
del Poder Legislativo fue precisamente la creación del Tri-
bunal Constitucional y que se integrara la acción de habeas
data dentro de las garantías jurisdiccionales de los derechos
fundamentales.
MS: ¿Influyeron las opiniones contrarias? Porque lo que proponían
algunos era una Sala Constitucional -en la Suprema- y Subero llevó
la voz cantante.
AB: Claro. El doctor Jorge Subero Isa, en su condición de pre-
sidente de la Suprema Corte de Justicia, fue muy firme en su
oposición a la creación del Tribunal Constitucional, pues creía
en la opción de la creación de una Sala Constitucional en la
Suprema Corte de Justicia, aunque es lógico suponer que un
órgano primigenio nunca está exento de la presión mediática y
de la opinión pública.
MS: Volviendo el tema de los inicios. Ustedes querían un Tribunal
Constitucional que no tenía ni dónde quedarse, igual que el Tribunal
Superior Electoral. ¿Influyó el liderazgo de Milton en la unificación
de los jueces?
AB: Yo creo que en las dos cosas, en la unificación y en la se-
paración, porque él es una persona con tantas condiciones y
recursos para construir los consensos, también era un abogado
muy apasionado y un orador con mucho fuste.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
Recuerdo que él comentó sobre una vez que le dije que para él
ser árbitro no podía intervenir tanto, porque se hacía parte de
la discusión del proceso y fijaba muchas posiciones, defendía
mucho sus puntos, y eso a veces creaba un poco de separación.
Pero a mi juicio, puede ser que otros no lo crean, por ser Milton
Ray el presidente de ese primer Pleno, se impuso su experiencia
de Estado, su capacidad de manejar distintas personalidades,
sus herramientas para conciliar las posiciones contrapuestas y su
vocación democrática para respetar las disidencias.
MS: ¿Él exponía sus ideas?
AB: Claro, luchaba bastante para que su criterio fuera el que
imperara en una discusión, si él creía que tenía la razón. Para ser
sincera, fue difícil, porque los abogados tenemos un gran ego.
MS: Era un grupo que venía de diferentes litorales, que no venían
por amistad, sino que había que unificarlos y consolidarlos.
AB: Fue muy difícil. Una vez le dije al presidente Leonel Fernán-
dez que él había escogido a las trece personas más rosca izquierda
que estaban en la propuesta para jueces y los juntó a todos, a ver
quiénes sobrevivirían en el tiempo.
MS: ¿Ustedes se agruparon?
AB: En principio, no. Algunos se conocían. Por ejemplo, cono-
cía a Milton, porque él había sido senador y yo diputada, que
de alguna manera compartíamos en ciertos escenarios. Conocía
a Justo Pedro, a Lino Vázquez, porque desde el Comisionado de
Reforma y yo, en mi condición de presidenta de la Comisión
para la Reforma del Código Civil, en la Cámara de Diputados,
habíamos compartido sesiones de trabajo. En esa misma jornada
tuve la oportunidad de compartir con el magistrado Víctor Joa-
quín Castellanos, como miembro designado por el presidente de
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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la República para este proyecto; y el doctor Jottin Cury, quien
nos había asesorado en esa comisión.
Otros se conocían entre sí, pero como yo era del interior, tenía
muy poca convivencia con ellos. Recuerdo que le dije a la ma-
gistrada Leyda Piña que ella iba a ser la tutora que me permitiera
hacer el transfer de mi perfil de legisladora al de jueza.
¿Qué pasa con el pleno fundador para algunos como yo, que
habíamos construido en nuestra mente un Tribunal Constitu-
cional desde un romanticismo e ingenuidad? De mi parte, había
tenido en la universidad una profesora francesa, que nos hablaba
mucho del sistema constitucional francés, y yo decía: “Algún día,
en mi país se va a formar este órgano de garantías de los derechos
constitucionales”. Confieso que siempre he sido muy crítica y
entendía que nuestro país adolece de un tejido institucional muy
débil y que el Tribunal iba a jugar un papel de agente de cambio,
de reformador.
Yo aspiraba a un Tribunal Constitucional con un matiz muy
liberal, muy revolucionario y Milton decía que no podíamos ir
tan deprisa que asustáramos a la población. Decía que el primer
Tribunal no podía ser tan liberal como quería Isabel. Y yo decía:
ni tan conservador, como veía la inclinación inicial del Tribunal.
Esto, sin proponérnoslo, dividió un poco el Tribunal, porque se
fueron conformando perfiles con ciertos tintes de conservadores
y otros que teníamos una visión más progresista, pero a la larga,
aprendimos a entendernos.
MS: Aprendieron a respetarse y las sentencias fueron tomadas con
votos disidentes.
AB: Sí, votos razonados, salvados. A mí me gusta ser justa, el
presidente y yo pudimos haber tenido (…) en muchos proyectos
y ambos, muy apasionados, quizás teníamos todavía ese residuo
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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de haber sido legisladores; pero debo admitir que siempre fue
respetuoso, y fue quien impulsó en el Tribunal que el voto disi-
dente fuera un derecho del juez, porque aunque la Constitución,
en su artículo 186 dice que el juez “podrá” hacer valer las razones
de su disidencia, él estableció que fuera una regla o deber, en aras
de la transparencia del Tribunal y del respeto democrático a la
posición del juez, para que no se sintiera reprimido.
Para cerrar el tema de cómo nos unificamos, aprendimos a ceder
y a consensuar. Si hay algo que no permitió toda la potencialidad
del Tribunal hasta la fecha en que estuve fue que a veces se impuso
la rigidez de algunos jueces, que nos negábamos a ceder en una
posición para dar el voto que hacía posible la sentencia. Eso nos
afectó en materia de amparo, ya que la ley establece que debíamos
fallar en un plazo de treinta días los casos de amparo, y a veces
se cerraban tanto, al no querer o no estar dispuestos a ceder, y
los casos iban muchas veces al pleno. Eso hizo que las sentencias
fluyeran con lentitud en esa materia, debido al diseño del Tribunal
en la Constitución, que obliga a que todos los casos que van al
pleno debían ser sancionados con no menos de nueve votos.
Nosotros, al final, aprendimos a convivir, a soportarnos, tolerarnos
y respetarnos. Creo que fue la experiencia dura. Los abogados están
formados para ganar o para intentar ganar a toda costa. En mi caso,
como mi especialidad era la resolución alternativa de conflictos,
siempre pensaba que había espacio para la negociación, aunque
también a veces me trancaba, pero procuraba que fuera en aquellos
casos de principios, donde no puedes ceder. Pero cuando se podía
hacer un voto salvado para que un colega pudiera completar, yo
cedía en muchas oportunidades. La gente piensa que voté muchas
veces de forma disidente, y pienso que no fueron tantas.
MS: Yo creo que lo que dices es muy importante, cómo ustedes
aprendieron en el proceso. Vi los resultados en base a los informes,
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que el Tribunal fue bastante efectivo, aunque dices que pudo ser más
productivo.
AB: Me refería a que en materia de revisión de sentencias de
amparo, en los primeros años, no fue más fluida.
MS: ¿Cómo ustedes repartían la labor jurisdiccional con las demás
actividades? Según vi, al mismo tiempo iban a los pueblos, daban
conferencias a los periodistas, tenían varios compromisos simultáneos.
B: Ese fue el sello que Milton Ray le imprimió al Tribunal.
MS: Esa era una forma de dar a conocer el Tribunal.
AB: Esa era su visión. Cómo combinar el área jurisdiccional con
la parte educativa, con la parte social y dar a conocer el Tribunal.
MS: Ahora ustedes tienen un equipo que se ocupa de la educación,
pero antes no.
AB: Tuve mucha participación en las jornadas para enseñar
la Constitución. Por ejemplo, estuve en casi todos los centros
universitarios, en el interior del país. Fue un proceso hermoso,
porque era sembrar el Tribunal en el corazón del pueblo y hacer
que la gente conociera la Constitución y los ciudadanos conocie-
ran y se empoderaran de sus derechos.
MS: Yo creo que esa fue una estrategia importante, porque fue una
manera de romper la pomposidad del Tribunal Constitucional e ir al
pueblo.
AB: Y también lo de la idea de la “alta corte”, porque decíamos
que éramos un Tribunal ciudadano. Particularmente, no me
gustaba el término “alta corte”, porque entendía que eso daba
un sello elitista, pero la impronta del Tribunal, de llevarlo al
600
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
seno del pueblo, se estableció. ¿Cómo se hizo? Los jueces vivían
agotados, exhaustos. Creo que fui de las que menos viajó a las
presentaciones del Pleno en las provincias. Decía: seguirle el
paso al presidente implicaba que estaría poco en nuestras casas,
al cuidado de la familia, a la relación de pareja y otras actividades
que realizaban otros jueces, pues algunos magistrados eran tam-
bién académicos y autores de obras, por lo que debía resultarles
realmente forzoso.
Pienso que habrá quien pueda sacarle en cara al tribunal uno
que otro desacierto; quizás estar en desacuerdo con alguna
decisión, pero nadie discute el gran trabajo realizado. Yo creo
que sí hubo un equipo, y que si ha habido una institución que
se ha legitimado socialmente, en razón de su trabajo, ha sido
el Tribunal Constitucional, bajo la conducción del presidente,
doctor Milton Ray Guevara.
MS: ¿Te dio pena salir a los nueve años?
AB: No, ya quería salir. Sentí que había jugado mi rol, al tiempo
de mi gestión haber terminado. Confieso que sufrí mucho, sentí
impotencia, algunas veces; algunas de mis expectativas no se
cumplieron, pero cuando saco el balance, me siento satisfecha;
creo que la experiencia valió la pena.
No me arrepiento de nada, me siento conforme, porque creo
que fui respetuosa con las convicciones, principios y valores que
tuve durante toda mi vida; era mi última función pública, de
eso sí estuve siempre consciente, por lo que para mí era muy
importante obtener un balance satisfactorio.
MS: ¿Quiénes se fueron contigo?
AB: Katia Miguelina, Hermógenes y Wilson Gómez. Era un
equipo muy coincidente en muchos temas del Tribunal. Algunos
601
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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pensaron que se había ido el ala progresista en varios temas del
Tribunal. Creo que no me toca a mí decirlo, pero he visto análisis
que lo han dicho.
MS: Además de la famosa sentencia 168-13, ¿en cuáles otras emitiste
votos disidentes razonados?
AB: Que recuerde, así importantes, en la Sentencia TC/0256/14,
relativa a una acción directa de inconstitucionalidad interpuesta
en contra del instrumento de aceptación de la competencia de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos.
MS: Eso me imaginé, porque fue muy polémica también.
AB: Yo tuve una posición al respecto, la cual mantengo, pues
la propia Convención establece que para el reconocimiento de
la competencia de la Corte bastaba con hacerlo mediante la vía
diplomática, tal y como lo hizo la República Dominicana y otros
países.
También emití un voto disidente en ocasión de la Sentencia
TC/0305/14, que es sobre la autonomía reforzada de los órga-
nos constitucionales. Yo voté disidente, con el criterio de que,
aunque ciertamente son independientes, descentralizados, y su
autonomía se establece en la Constitución, pienso que si un ór-
gano constitucional administra fondos públicos, esa autonomía
encuentra límites en esta potestad, y así lo establecí en el voto.
MS: ¿Qué aprendiste?
AB: Aprendí mucho sobre la naturaleza humana. Yo me había
formado como abogada en la UASD en 1988; había ejercido en
materia civil, pero mi ejercicio se desarrolló en el Congreso, en
la Comisión de Justicia, compuesta por abogados del hemiciclo.
Mi condición de legisladora influyó en mi formación sobre de-
rechos de la ciudadanía responsable, de esa ciudadanía a la que
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hay que rendirle cuentas. Creo que en mi ejercicio legislativo
siempre estuve cuidándome de mantener el apoyo de mucha
gente que no era política pero que me veía en el Congreso como
una representante de esa ciudadanía. Para mí era muy impor-
tante hacer un trabajo en el Tribunal Constitucional que fuera
coherente con esa visión que había marcado mi labor legislativa.
Siempre me decían que yo no parecía política. Después me
decían que no parecía jueza, porque soy quizás muy sensible,
lloraba mucho en el pleno. Katia, al principio, me decía que
había una caja de pañuelos desechables sólo para mí, porque
yo carecía de esa dureza que tiene el analista de la ley pura, en
blanco y negro, pero aprendí mucho. Aprendí a tener empatía,
a comprender y respetar la visión de otros jueces que podían
tener otras perspectivas en determinados casos, hasta el punto
de conciliar ambas visiones y llegar a un consenso en favor de los
usuarios del sistema.
En el Tribunal, en un principio, al ser todos abogados, siempre
creíamos que éramos los que teníamos la razón, que la cosa
tenía que ser como cada uno de nosotros decía, y esa rigidez,
ese egocentrismo del que lleva la toga, no iba mucho, quizá, con
mi aprendizaje legislativo, de que a veces, para lograr la aproba-
ción de un proyecto de ley, tienes que incluir modificaciones a
sugerencia de otros, por lo que pensé que como éramos todos
profesionales de la misma área, las cosas resultarían más fáciles.
Eso me ayudó a ser más tolerante.
MS: ¿Aprendiste Derecho, en especial el constitucional?
AB: Sí, y me reconecté con mi profesión.
MS: ¿Tuviste que estudiar mucho?
AB: Antes de mi evaluación para presentarme al Consejo
Nacional de la Magistratura, para ser evaluada, estudié todo el
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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contenido de la Maestría Constitucional de Castilla-La Mancha.
De igual forma, en el proceso de la Reforma Constitucional
participé en varios de los eventos de formación para el debate
parlamentario, y siempre he tratado de mantenerme actualizada
en los temas de Derecho.
No puedo decir que tengo el conocimiento profundo de los juris-
tas que me hicieron el honor de hacerme parte del pleno. Yo decía
que quizá era la menos jurista, humildemente lo decía, pero tenía
algo que Milton Ray siempre reconocía, era que podía situar la
sentencia en el contexto social al que iba dirigida. Podía decir que
midiéramos cómo nuestro fallo iba a ser recibido, el impacto que
iba a tener y los sectores a los que podía afectar negativamente. Era
una visión social y realista del Derecho Constitucional.
MS: ¿Cuántas veces se reunía el pleno en tu época?
AB: Todos los días, en una semana alterna. Una semana era
para que trabajáramos los casos en los despachos y opináramos
sobre los casos que se nos asignaban al despacho y sobre los que
veríamos en el Pleno.
MS: ¿Y cuándo iban al interior?
AB: Los fines de semana. También aprendí que la capacidad de
trabajo puede ser inagotable, máxime si tienes como coordinador
a una persona como Milton Ray. Para mí, es la persona con mayor
capacidad y energía con la que yo he trabajado. Siempre le decía
que bajara la “milla”, que disminuyera la agenda. Creo que soy
trabajadora, pero nunca había trabajado con alguien que explotara
mi capacidad al extremo como él lo logró. Y no sólo a mí, a todos.
Sufro de fibromialgia y se me agravó en el Pleno, porque pasaba
muchas horas sentada y vivía parándome, a tal punto que mi
salud quedó muy deteriorada después del Tribunal.
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MS: ¿Qué estás haciendo ahora?
AB: Estoy concentrada en mi familia y colaboro con mi esposo
en su actividad en el sector de bienes raíces.
MS: Ya hace tres años desde que te fuiste.
AB: Sí, pero yo duré casi un año en procesos médicos, porque
somaticé todo ese estrés concentrado. Era duro participar en un
pleno en el Tribunal. Era una actividad extenuante, dramática.
MS: ¿A qué hora comenzaban los plenos?
AB: A las 10:00 a.m., y terminaban a veces a la una, pero otras
había que volver en la tarde, si se necesitaba o se convocaba en
la tarde. Hubo sesiones en las que salíamos tarde en la noche.
Dependía del caso, de las cosas que surgieran.
MS: Háblame de por qué dices que la sentencia 168-13 marcó un
antes y un después del Tribunal. Eso fue en los primeros años.
AB: Yo creo que la sentencia, hasta cierto punto, dividió al Pleno
para siempre, quizás no en términos de “apandillarnos” ni de
crear una fisura en el trabajo; pero sí fui muy marcada y creo que
la magistrada Katia Miguelina también, pues fuimos las disiden-
tes. Muy marcadas al interior del tribunal, por nuestra decisión.
En apariencia, se respetó, pero fuimos altamente presionadas a
nivel social, a nivel mediático y a nivel interno.
MS: Pero muchos las apoyaron.
B: Sí, porque la sentencia también dividió al país. Y de alguna
manera, quizás es duro o quizás no sea el término adecuado,
pero nos deslegitimó internamente. Se nos vio como aquellas
que fuimos atrevidas. Yo diría que fuimos muy valientes.
MS: ¿Las dos disidentes? ¿Las marginaron?
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AB: No en términos formales, pero se sintió, de parte de algunos
jueces. Esto me afectó bastante.
MS: ¿Te arrepientes?
AB: No, porque mi voto fue muy consciente, no fue un voto
emotivo, no fue un voto de sensibilidad; fue el resultado de
una visión coherente, pues en la reforma del 2010 presidí la
comisión bicameral para estudiar el tema de la nacionalidad.
El artículo 18 de la Constitución prácticamente fue diseñado,
con algunas modificaciones, del informe que rindió la comisión
sobre el tema. En el Congreso, cuando se hizo el pacto de las
fuerzas políticas, con representación mayoritaria en el Congreso,
los legisladores teníamos el conocimiento pleno de que la Cons-
titución del 2010 iba a marcar una nueva política de Estado con
relación a la migración haitiana.
MS: ¿El motivo por el cual se elaboró la sentencia fue por el caso de
Deguis?
AB: Sí, de Juliana Deguis.
MS: Pero a ella le dieron su nacionalidad.
AB: Sí, pero no como consecuencia de la sentencia dictada por el
Tribunal Constitucional, pues este no se la reconoció.
En ese caso, fue un amparo que el Tribunal, en la decisión, ex-
tendió de manera retroactiva hacia todas las personas de origen
extranjero que habían nacido en el país desde el año 1929, a pesar
de que el artículo 18 de la Constitución, en su numeral 2, estable-
cía que eran dominicanos todas aquellas personas que gozaban de
la nacionalidad dominicana antes de la entrada en vigencia de la
Constitución del veintiséis (26) de enero de dos mil diez (2010).
Era muy claro, a mi juicio, que la decisión asumida por el Tri-
bunal no era la indicada. Mi voto fue coherente con mi análisis
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de la nacionalidad que me permitió la reforma del 2010; haber
votado favorablemente no habría sido coherente con la posición
asumida en la Asamblea Nacional Revisora de la Constitución,
de la que fui parte. Al día siguiente, cuando yo vi el rostro de
Juliana Deguis en primera plana, lloré.
Después de la Sentencia TC/0168/13 hice muchos votos di-
sidentes, a consecuencia de que había otros casos similares al
decidido en la TC/0168/13, por lo que procedía a reiterar mi
posición. Quizás esa sea la razón por la que, para algunos, lucía
como una jueza “muy disidente”.
En ocasión de la Sentencia TC/0168/13, el doctor Pina Acevedo
me envió un libro titulado “Los votos discrepantes del juez Oli-
ver Wendell Holmes”, llamado “el gran disidente”. En agradeci-
miento a su gesto, le escribí una carta en la que le establecía que
siempre creía que las personas deben ser fieles a sí mismas y a sus
convicciones, a riesgo de pagar un alto precio por el lujo de ser
auténticas. Por eso, quizás, no seré muy amada. Me conformo
con ser respetada.
Al despedirme del Tribunal Constitucional, creo haber con-
tribuido con la creación de su jurisprudencia desde el trabajo
de mi despacho; con la formulación de su normativa interna
(reglamento administrativo, jurisdiccional, estatuto disciplina-
rio, entre otros); y con la instauración de la Cátedra de las
hermanas Mirabal, que fue una iniciativa nuestra, porque el
presidente sometió la iniciativa de que se crearan dos cátedras
magistrales, la Juan Pablo Duarte y la de Manuel Bergés Chu-
pani. Entonces, yo planteé que creáramos la Cátedra Hermanas
Mirabal porque al ser el símbolo más alto de violencia política
contra las mujeres, utilizáramos esa simbología en el mes de
noviembre, en el que se celebra la no violencia, y se quedó
como un referente.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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Para mí fue algo invaluable el que la familia aceptara que la
cátedra tuviera lugar en el sitio donde se encuentra el mausoleo
de Las Mariposas.
MS: ¿Mantienes contacto con los jueces?
AB: Sí, con algunos de ellos, particularmente con los que no se
encuentran actualmente en funciones. Con los que están todavía
en el ejercicio en algunas de las actividades que realiza el Tribunal
Constitucional no.
MS: ¿Le hicieron una despedida cuando se fueron?
AB: Sí, yo dije en esa oportunidad que era un momento de ren-
dir cuentas, dar gracias y especialmente, agradecer a los colegas
magistrados con los que había compartido labores, y de manera
especial, al doctor Milton Ray Guevara, por su solidaridad en
momentos personales muy difíciles.
MS: ¿No quisiste volver a ejercer?
AB: No me gusta el litigio. Prefiero la resolución alterna de con-
flictos, pero no descarto hacerlo en algunos temas, como el dere-
cho civil y la consultoría en materia legislativa y constitucional.
Prefiero no estar sometida nuevamente al estrés producto de
la actividad profesional. Soy muy intensa. Cuando tengo un
proyecto, me desgasto, me levanto a cualquier hora durante la
noche, a tomar nota de las ideas que me asaltan.
No sé si soy temerosa, pero me exijo la seguridad de que estoy
haciendo lo correcto, y es una presión interna muy fuerte; en-
tonces uno nunca se siente satisfecho, mucho menos después de
haber sido jueza constitucional.
Después de que conversamos sobre su experiencia como jueza,
Ana Isabel quiso que habláramos sobre mi discurso en la apertu-
ra de la Cátedra Hermanas Mirabal.
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AB: Las mujeres queremos estar representadas en los espacios de
decisión, pero ¿a quiénes legitiman los hombres para que ocu-
pen esas posiciones? A las que siempre hacen lo que se les dice.
Entonces, estoy de acuerdo en la participación de las mujeres,
porque para que estén ausentes, mejor, presentes. Ahora, aspiro
a una representación femenina comprometida, con consciencia
de género.
¿Cuáles pueden ser agentes de cambio? Las que actuando desde
su posición propician que otras las releven en las posiciones,
ya sea en los partidos políticos, en los poderes públicos o en
cualquier otro estamento de poder.
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SANTO DOMINGO.-El Tribunal Constitucional (TC) reconoció la labor realizada
por los magistrados y magistradas Hermógenes Acosta de los Santos, Ana Isabel
Bonilla Hernández, Wilson Gómez Ramírez y Katia Miguelina Jiménez Martínez,
que cumplieron el período 2011-2020 para el cual fueron designados.
El acto estuvo encabezado por el magistrado presidente del Tribunal, Milton
Ray Guevara, quien destacó los valores que han caracterizado el trabajo de los
jueces salientes y sus innumerables aportes a la elaboración de la formidable
jurisprudencia del TC.
El presidente del TC armó que como pioneros, contribuyeron a levantar la
zapata y a construir los cimientos de ese órgano colegiado, además de demostrar
sentido de compromiso y apego al trabajo.
“Más importantes aún han sido sus inmensurables aportes a la elaboración
de la formidable jurisprudencia del Tribunal Constitucional, que impacta
positivamente la vida cotidiana de los dominicanos en los más diversos campos
de la vida individual y colectiva”, agregó.
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Ray Guevara destacó los logros alcanzados por el TC junto a los jueces salientes,
entre los que mencionó las más de 5000 sentencias, diplomados, talleres,
conferencias, presentaciones de los jueces del Pleno en las provincias, cónclaves
internacionales, jornadas y congresos, entre otras actividades que contaron con
el esfuerzo y la dedicación de los magistrados.
“La dimensión de la tarea realizada no sólo se reeja en los números y los logros
materiales, sino que se ha cimentado en un extraordinario esfuerzo compartido
para levantar, de la nada, la pujante y vigorosa institución que es hoy admirada
y respetada dentro y fuera del país”, dijo el presidente del TC.
El magistrado también resaltó la contribución de los jueces y juezas a la
enseñanza de la Constitución, acción que arma ha dejado como resultado que
este 2021 el lema del Tribunal Constitucional sea “Constitución y escuela”.
“He dicho –y reitero– que el equipo inicial del tribunal fue excelente. El actual
ha seguido sus huellas y así sucesivamente, construyendo de manera positiva
una justicia constitucional al servicio de los ciudadanos, que nos permita hacer
realidad el Estado social y democrático de derecho”, agregó Ray Guevara.
Al destacar que los jueces salientes cultivaron el compañerismo, la gratitud,
la amistad, el respeto y la simpatía, el magistrado presidente dijo esperar que
la próxima elección que realice el Consejo Nacional de la Magistratura esté
privilegiada por valores similares.
“Formulamos votos para que en la próxima elección que realice el Consejo
Nacional de la Magistratura se privilegien los valores que han adornado a
los magistrados que integran y han integrado el TC: laboriosidad, vocación
de servicio, mucho trabajo, y compromiso para lograr que el TC garantice
efectivamente la supremacía constitucional”, concluyó.
Detalles del acto
Al recibir sus reconocimientos, los magistrados y magistradas Acosta de los
Santos, Bonilla Hernández, Gómez Ramírez y Jiménez Martínez expresaron
palabras de agradecimiento a los jueces y todo el personal que integra el TC.
El acto se llevó a cabo en el Auditorio de la Junta Central Electoral (JCE),
cumpliendo las medidas de prevención del COVID-19 y contó con la presencia
de los magistrados reconocidos y de los jueces José Alejandro Ayuso, Domingo
Gil y el secretario Julio José Rojas Báez; así como los pasados magistrados
(período 2011-2017), Idelfonso Reyes y Leyda Margarita Piña Medrano. También
estuvieron presentes directores, letrados, encargados y algunos familiares y
servidores constitucionales.
Como parte de la actividad, se presentó un video con testimonios familiares
y compañeros de labor de cada uno de los jueces reconocidos, en los que se
destacan las principales cualidades de los magistrados.
El acto fue celebrado el ocho de enero de 2021. Fuente: Tribunal Constitucional.
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Así terminó nuestro diálogo, hablando sobre la participación
de la mujer en los procesos sociales, en los espacios públicos, en los
órganos de dirección. Coincidimos mucho en nuestra visión.
3. ENTREVISTA CON EL PRIMER SECRETARIO DEL TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL, JULIO JOSÉ ROJAS BÁEZ
Nuestro encuentro se produjo en la
tarde del 30 de junio de 2023, en una
pequeña oficina de mi alma mater, la
Pontificia Universidad Católica Madre
y Maestra. De hecho, la de la magis-
trada Ana Isabel Bonilla también la
realizamos allí. Es un espacio reservado
para estudios que tiene el edificio de
postgrado. Un lugar tranquilo, donde
se puede tener una conversación sin
interrupciones. Aunque algunas de
las entrevistas se hicieron en la sede del Tribunal Constitucional, la
mayoría las he realizado en ese pequeño salón.
Julio José Rojas llegó puntualmente a nuestra cita. Es un hombre
joven, enérgico, simpático, abierto y muy conversador.
Mu-Kien Sang (MS): Estoy entrevistando al primer Secretario del
Tribunal Constitucional, Julio José Báez. ¿Cuál es tu formación?
Julio Rojas (JR): Yo soy abogado, egresado de la UASD en el año
2002. Recibí la beca Fullbright. Estudié en Estados Unidos, en
American University, donde hice Derecho Internacional. Luego,
fui el primer dominicano en recibir la beca Rómulo Gallegos,
que era para trabajar como abogado en la Comisión Interameri-
cana de Derechos Humanos, casos principalmente de Honduras
(al principio) y luego, Colombia, Cuba y Guatemala. Después
de ese programa regresé a Santo Domingo en el año 2005.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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Comencé a dar clases en UNIBE, donde continúo impartiendo
docencia, y luego comencé a dar clases en otras universidades.
Incluso, antes de irme, ofrecí clases en la Escuela Nacional de la
Judicatura, y volví en el 2018, como profesor por concurso. He
tenido una docencia muy intensa. Igual en PUCMM, a nivel de
postgrado.
En la práctica profesional, a mi regreso volví donde estaba antes,
pero no duré mucho. Me fui a Pellerano & Herrera por unos
años, a trabajar directamente con el Dr. Pellerano. Fue una ex-
periencia extraordinaria. No sólo trabajar con él, sino conocerlo
y llegar a tener una relación entrañable, incluso de familiaridad.
De ahí pasé a EDESUR, como director legal, durante la gestión
de don Celso en la CDEEE. Luego, pensaba que ya iba a iniciar
mi proyecto personal de práctica privada, pero recibí la llamada
del presidente del Tribunal Constitucional, Milton Ray Gueva-
ra, recientemente designado en el Tribunal que se conformó el
28 de diciembre de 2011.
En ese momento, tenía un caso de un expediente muy compli-
cado de EDESUR, que eventualmente devino en la sentencia
489-15. Fue el tema de los 200 salarios mínimos de la casación
civil. Yo llamé a alguien que ocupaba una posición muy cercana
al presidente, y le dije que quería verlo por el expediente, pero
no se pudo materializar la reunión.
Luego, recibí una llamada, cerca del diez de enero, de parte de él,
preguntándome si estaba interesado en formar parte del Tribu-
nal, como Secretario. En ese momento, la llamada fue descon-
certante, porque yo no había sido secretario de ningún tribunal,
y todavía en República Dominicana la figura del secretario no se
comprende. Y como abogado litigante, incluso recibí llamadas
de amigos muy queridos, que me preguntaron si estaba loco, por
considerar ser secretario de un tribunal, siendo en ese momento
de mi carrera el director jurídico de EDESUR. Les respondí que
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yo había estado investigando acerca de lo que son los secretarios
de tribunales constitucionales en otros países, y que esto era otra
cosa. Además, desde la primera conversación que tuve con el
presidente Ray Guevara, él me expuso lo que estaba pensando
para la secretaría.
MS: ¿Cuántos años estuviste allá?
JR: nueve años y medio. Salí del Tribunal el 31 de julio de 2021.
MS: ¿Por qué lo dejaste?
JR: Decidí salir porque quería volver a ser abogado. Ya me hacía
falta el ejercicio profesional. A mí me gusta mucho ser abogado.
La secretaría del Tribunal la construimos desde cero. Dejamos
un equipo extraordinario de abogadas y abogados con una
gran capacidad, con una honestidad y un compromiso con
el Tribunal intachable, dígase lo que se diga. Nosotros, como
secretaría fuimos, y así sigue siendo hoy, aliados de los jueces, y
eso no significa que hayamos sido simpáticos. Fuimos aliados,
les gustase o no. La secretaría ha sido un órgano completamente
riguroso y vertical.
MS: ¿Cuál es la función de la secretaría del Tribunal?
JR: De manera general, apoyar a los jueces en su labor jurisdic-
cional. Eso, a grandes rasgos, pero a partir de ahí, todo. Bási-
camente, yo lo asimilo a una tubería, donde la secretaría es la
que bombea el agua, siendo el agua los expedientes. El secretario
es quien recibe los expedientes, los sortea entre los jueces, los
recibe de los jueces para mandarlos a pleno, y luego de que los
expedientes vienen, se corrigen.
MS: ¿Y las largas actas del Tribunal, las redacta el secretario? ¿Y las
sentencias?
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JR: El Tribunal no tiene largas actas, al contrario, son bien re-
sumidas, porque se salvaguarda el secreto de la deliberación. Las
sentencias se hacen en los despachos, y lo que hace la secretaría
es someterla a una corrección de estilo, porque se respeta mucho
lo que el pleno aprueba. Evidentemente, como en todo, pueden
ocurrir gazapos, y eso es lo que se trata de hacer, tener un control
que no ingrese en el fondo de la cuestión.
El Tribunal hoy tiene su secretaria, Grace Ventura Rondón,
egresada de la PUCMM y quien también estudió en París. Ella
había sido fundadora del Tribunal conmigo, como letrada. Hay
una foto de ella, muy famosa, porque la circulamos mucho y
también salió en su momento, cuando el Tribunal se mudó, el
ocho de agosto de 2012. Después de haber pasado por varios
lugares y finalmente mudarse al local que tiene hoy, le tomaron
una foto a Grace sepultada en una loma de cajas, y su cara muy
expresiva.
Ella estuvo a mi lado por seis años y salió para dedicarse al ejer-
cicio. Grace es una abogada extraordinaria, a la que hubo que
reclutar dos veces. Primero, tuve que llamarla para que viniera a
trabajar conmigo, y luego hubo que llamarla también para que
regresara. Ella tiene el deseo del ejercicio y es una abogada con-
sagrada en los tribunales, además de ser profesora de Derecho en
las Obligaciones. Y evidentemente, ahora la pasamos un poquito
al Derecho Público.
Lo que quiero decir es que tanto ella como yo tuvimos que sen-
tarnos ahí, presenciar las deliberaciones y permitirle a las juezas y
a los jueces discutir los casos como si nosotros no estuviéramos,
y eso tiene que reflejarse en el acta, porque son tribunales que ya
en República Dominicana han decidido muchas cosas que nos
rozan la piel. No solamente bienes, aunque el Derecho de Pro-
piedades es un derecho fundamental. Hay más cuestiones que
incomodan, que molestan, que generan sentimientos humanos.
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Por eso a los jueces, que son personas de carne y hueso, y que
también son ciudadanas y ciudadanos de un país que vive en
sociedad, hay que permitirles que discutan los casos con libertad
y que puedan expresarse libremente; hay que permitirles que
decidan.
MS: ¿Cómo te hacías cuando ocurrían esas discusiones grandes
mientras se deliberaban los casos?
JR: Muy fácil. Entendí mi rol, siempre lo entendí. Por otro lado,
yo soy una persona naturalmente discreta, motivo por el cual a
mí no me dio trabajo acoplarme a lo que se exigía de la función.
Siempre tuve conciencia de la trascendencia histórica de lo que
estábamos haciendo ahí. En su momento, alguien me pregunta-
ba que cómo me pasaba el día entero oyendo. Me preguntaban
que si yo no podía enviar a alguien para que tomara esas notas, y
les respondía que ahí se iban a discutir cosas y que yo necesitaba
ver cómo era que se llegaba a la decisión.
Yo aprendí algo en la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, de un antiguo jefe, un amigo muy querido, que
falleció recientemente, Mario López Garelli, paraguayo. Él
tenía un humor único, y decía que las sentencias son como las
longanizas, que son muy ricas, pero a veces es mejor no saber
cómo se hacen. ¿Por qué? Porque son el producto de discusiones
agrias, a veces son producto de momentos de mucha tensión, de
discusiones repetidas, una y otra vez. Recordemos que los jueces
del Tribunal Constitucional son personas que las eligen para ese
puesto. Es gente que tiene sus convicciones, que quiere ser oída
y que quiere hablar. Entonces, son 13. Con los turnos, a veces
teníamos tres horas y no habían terminado de hablar todos.
Es cansón, es complicado. Al principio, había una bombonera
donde se ponían los celulares afuera del salón. Eventualmente, se
quitó y se entraba con el celular. Aunque siempre hubo la queja
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del presidente de esos temas, con el celular uno más o menos
podía resolver una que otra cosa de la casa, de los hijos, cualquier
situación, pero sí se puede decir que los plenos eran momentos
en los que los jueces y las juezas estaban sumergidos en eso.
MS: Milton Ray ha estado en la palestra pública desde hace muchos
años. Desde ser el primer director ejecutivo de FINJUS hasta ser pre-
sidente del Tribunal Constitucional, pasando por senaduría, director
del departamento de Derecho de la PUCMM durante muchos años,
profesor, muchas cosas. Ser electo el primer presidente del Tribunal
Constitución es un hecho histórico muy importante. ¿Tú crees que el
hecho de que él haya sido el primer presidente impuso una impronta
al Tribunal? ¿Cuáles son sus méritos realmente? Porque era un Tribu-
nal que no tenía nada.
JR: Tenía la Constitución y la Ley.
MS: Y el nombramiento del Consejo Nacional de la Magistratura.
JR: Con eso no se hace nada en este país. Lo primero que se ne-
cesita es un RNC y el formulario decía, en el nombre, Tribunal
Constitucional y en dirección, no tenía. Así empezó el Tribunal
Constitucional.
La pregunta es muy interesante y la respuesta es facilísima. Pero
me resultó fácil elaborar esta respuesta luego de pasarme años al
lado de él. Este es un señor que fue ministro, embajador, cónsul
y una serie de posiciones que son en todo momento, posiciones
unipersonales. Uno pensaría que una persona así estaba acostum-
brada a mandar y a que una vez mandara, las cosas se hicieran.
Yo llegué asumiendo eso, sin embargo, me encontré con una
persona completamente inclinada al consenso y no me refiero
al consenso con sus pares, sino con los de abajo. Cuando él to-
maba una decisión, no lo hacía de manera unipersonal, sino que
primero informaba, construía un proceso que podía ser mayor
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o menor, de conformidad con lo que se iba a decidir, y entonces
tomaba la decisión. Hasta llegó, en alguna ocasión, a echarse
atrás con algo y no consideró eso como una derrota, nada de eso.
Es una persona totalmente creyente en la juventud. El Tribunal
Constitucional tiene un promedio de edad muy bajo en cuanto
a las servidoras y los servidores, y no me refiero únicamente en
puestos de ejecución, también en puestos de dirección. Mucha
gente es joven ahí.
El presidente cree en la mujer. Por mucho, el porcentaje de
mujeres en el Tribunal -y me refiero a todos los niveles- es muy
elevado. Por ejemplo, yo era el secretario, pero ahora hay una
secretaria. Hay direcciones que han estado ocupadas siempre
por mujeres. Hay direcciones que una vez estuvieron ocupadas
por hombres, ahora por mujeres, y viceversa. En el Tribunal
predomina básicamente la excelencia.
Él ha privilegiado a la juventud, a la mujer, y sobre todo, es un
hombre de consenso. Ese consenso no se refiere únicamente al
pleno. Hay que entender, lamentablemente, que mucha gente se
pregunte por qué se toma tanto tiempo el Tribunal en decidir,
pero es que la Constitución dice que son nueve votos de 13. Eso
es una mayoría muy calificada, porque las decisiones que ahí
se toman tienen que provenir de un consenso. La misma razón
por la que hay una Ley Orgánica. La misma razón por la que
la Constitución necesita un procedimiento especial. Decisiones
grandes requieren consensos grandes en el sistema constitucio-
nal dominicano. Y lo digo yo, que lamentablemente, critiqué el
cuórum cuando fui abogado en Pellerano & Herrera. Recuerdo
haberlo criticado y decir que el Tribunal no iba a decidir nada.
Sin embargo, cuando me senté en esa silla comprendí que el
cuórum era vital para el Tribunal Constitucional. Con nueve
votos se aprueba una sentencia pero con cinco se bloquea, lo
cual obliga al consenso. Una minoría unificada, cohesionada,
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organizada, le puede decir a ocho jueces que pueden competir,
sin ser mitad y mitad. Esa es la magia del cuórum. Puede ser que
se tarden en decidir, pero la espera, a mi juicio, tiene la garantía
de que lo que se decidió ahí fue producto del consenso, que no
se decidió por una mayoría mecánica que se le impuso a otra.
Nunca la ha habido. Es mi opinión, que me senté en una silla en
una esquina, a verlos trabajar, en tres composiciones, la original,
la segunda y la tercera, los conozco y esa mayoría para decidir es
necesaria.
MS: ¿Cómo fue el manejo del presidente con los demás jueces?
JR: De colegas, totalmente. Cero imposición, cero mayoría
mecánica. Como dije, es un hombre de consenso, es el producto
de décadas de experiencia, por lo cual tiene mucha paciencia
y ha sabido resistir debates que en ocasiones se han tornado
bastante intensos. Yo nunca lo he visto ni siquiera responder
con la misma intensidad con la que, a lo mejor, algún producto
del debate le haya tocado. Y esa es la razón por la que todas las
personas que han pasado por el Tribunal, juezas, jueces, servi-
doras y servidores, podrán decir lo mismo: el presidente nunca
les maltrató, porque es una persona que en su trato personal es,
sencillamente, un ser humano.
Yo siempre he pensado que él era la mejor persona para dirigir el
Tribunal en esta primera etapa, porque, primero, estaba verda-
deramente formado por largos años en materia constitucional, y
segundo, porque este no es un tribunal de justicia ordinaria, sino
uno que requería ciertas habilidades, cierto olfato. La Constitu-
ción es un texto político. El Tribunal decide sobre un texto que
no es eminentemente jurídico, pero tiene normas, también tiene
principios y valores. Para los valores que no se miden de forma
binaria, si cumplen o no cumplen, hay que tener un olfato para
poder darles su verdadera garantía. Yo creo que el presidente del
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Tribunal, no sólo en los expedientes que él manejó ha asumido
una carrera. Además de su carga administrativa en el Tribunal,
él ha asumido una carga jurisdiccional importante. No como la
de los jueces que tienen nada más la carga de los expedientes. La
dirección del Tribunal, los expedientes y el hecho de que todo
el mundo quiere que él pronuncie un discurso en actividades
importantes, indican que es una persona que tiene muchos
frentes abiertos. A todo esto se añade que también debe atender
a los visitantes. A veces, venía una delegación de jueces y juezas
de otro país, y él los atendía, iba con ellos, se interesaba. Si al-
gunos querían viajar fuera de la ciudad, y él tenía el tiempo, los
acompañaba.
Una vez escuché un calificativo de una persona, y en quien pensé
fue en el presidente Ray Guevara. Ese calificativo fue: “ese es
un gran comensal”. El presidente es un comensal excepcional.
Compartir un almuerzo con él, compartir un café con él, hasta
compartir un vaso de agua con él es un verdadero privilegio,
porque siempre hay una historia, una anécdota, siempre hay una
posibilidad de aprender, de uno consultarle cosas importantes
y hasta personales. Una vez tomé una decisión personal, muy
importante y aunque lo tenía todo prácticamente decidido, no
lo había hablado con él. Lo llamé, y estando en el supermercado,
llegué hasta allá. Ahí le comenté lo que había decidido, y me dijo
que me apoyaba y que contara con él. Eso me aligeró la carga.
Me apoyó como se apoya a un hijo en una decisión de ese tipo.
Entonces, ¿cómo no reconocer en él esas cualidades humanas
tan extraordinarias?
Uno lo ha visto preocuparse por empleados del Tribunal de dife-
rentes niveles cuando tienen una situación. Saludarles, llamarles,
estar pendientes de ellos, exigir y preguntarle a la dirección a la
que pertenece ese servidor o servidora información de qué están
haciendo por el afectado. Con el tema de la pandemia, el 16 de
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marzo el Tribunal cerró y envió a todo el mundo para su casa.
El presidente se ocupó de estar pendiente de las mascarillas, de
la vitamina C, de la medicina y no sólo de los jueces, sino de los
servidores y servidoras también.
Esa es mi experiencia. Y es por eso por lo que digo que claro que
esta persona realmente ha dejado su impronta. Quien venga a
sustituirle estoy seguro de que también dejará la suya. Eso es
lo que le corresponde al presidente del Tribunal Constitucional
de la República Dominicana, pero sin duda, considero que Ray
Guevara fue la mejor persona para dirigir el Tribunal en esta
primera y crucial etapa, para conformarlo y establecerlo.
En noviembre del año 2012 recuerdo perfectamente que
vinieron los jueces del Tribunal Constitucional de Perú. Vino
el secretario del Tribunal Constitucional de Perú, de ese mo-
mento, Paco Morales, quien es hoy su presidente. Recuerdo
perfectamente al presidente señalarme lo importante que sería
que nosotros tuviéramos algunas computadoras PC. Todavía
en noviembre no se había completado la compra. Estábamos
usando nuestras propias computadoras, pero lo que sí es que
todas las compras que se hicieron fueron a través del PNUD,
con un procedimiento totalmente transparente. La verdad es
que para noviembre-diciembre el Tribunal no tenía ni internet,
usábamos los wifi de los teléfonos, los hotspots de todo el mundo
para poder trabajar. Así comenzó.
Antes de eso, cuando estábamos en UNIBE, se informaba cuál
era el expediente que se iba a conocer la semana siguiente, y ese
día había que fotocopiar trece veces el expediente y distribuirlos,
vía mensajería, a la casa de los jueces. Esas fotocopias se sacaron
en el Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de
la Justicia, cuando era Perfecto Acosta su director. Cada vez que
me lo encontraba, le decía que no sabía si el Tribunal, pero yo, de
manera particular, le agradecía inmensamente todo lo que hacía por
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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nosotros. Él me dijo que fotocopiara todo allá, sin un oficio, sin una
carta, y eso era mucho papel. Después, se pasaban los expedientes
en CD. Ya hoy en día están en formato electrónico, escaneado todo.
El Tribunal está completamente avanzado. Al día siguiente de depo-
sitar uno puede ir, y ya está todo escaneado. Si se pide un expediente
no entregan una fotocopia, sino un CD con todo digitalizado. No
se utilizan memorias por los virus. Lo que sí es que antes se gastaba
mucho papel, que no teníamos, que lo recibíamos de colaboración.
Entonces, era dirigir un Tribunal así, cuando no había ni una
botella de agua, ni una fotocopiadora, cuando no había internet,
computadora, nada, mucho menos vehículos.
MS: ¿Cada quién se transportaba en su vehículo propio? ¿El presi-
dente tuvo vehículo después?
JR: Sí, el Tribunal realizó una primera asignación de vehículos.
Eso fue al principio, pero para los jueces. Yo recuerdo que iba a dar
clase en el interior, y decían que era en las yipetas de los jueces. Al
principio, se desató un escándalo, porque decían que el Tribunal
había comprado todas esas yipetas. Sin embargo, la casa que las
vendía emitió una certificación, diciendo que el Tribunal no era
cliente de ellos; ni un vehículo se había comprado. Los compró la
presidencia, para asignárselos al Tribunal, a los jueces. Luego, los
vehículos del personal de dirección, digamos que vinieron casi a
los dos años. Mientras tanto, usábamos nuestros vehículos perso-
nales. La secretaria del Tribunal, mientras estuvimos en el local de
la Bolívar, andaba con una mochila con los sellos gomígrafos, la
computadora, los discos duros. A mí me relajaban los jueces, me
decían que si yo iba para el pico Duarte, y yo les respondía que no,
que venía de allá. Siempre había una broma con eso.
MS: ¿Y no te arrepientes de haber dejado tu práctica profesional para
llegar a un lugar que, aunque estaba construyendo la historia, tenía
todas esas precariedades?
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[
JR: No. La verdad es que el entusiasmo que había en el equipo
era impresionante. Y ese entusiasmo siguió por muchos años;
luego, evolucionó a un sentimiento más bien de compromiso
con la institución.
Cuando se iban a cumplir los diez años, ya ese fuego del inicio
se descontinuó. Recuerdo una broma que me hacía la señora
Grimilda, que era la secretaria general de la Suprema Corte de
Justicia, QEPD. Un día, al ver que yo tenía unas libras más de
peso, me dijo: »Parece que tienen local que ya no tienes que
moverte tanto”. Yo le respondí: »Sí, doña Grimilda, ya tenemos
una sillita donde sentarnos».
Para los sellos, yo fui a la empresa Logomarca, con una carta del
presidente, y tuve que convencer a la persona de lo que era eso.
Y me preguntaba que si era la Suprema, y que dónde estaba
el Tribunal. Y yo explicando que no teníamos local. Aunque el
Tribunal hoy en día forma parte de la cultura social dominicana,
en ese momento nadie sabía lo que era.
MS: Vi que en los inicios hicieron una labor de promoción directa a
través de visitas. ¿Tú participaste?
JR: De 32 presentaciones tuve que haberme perdido sólo como
4. Recorrí el país entero con el Tribunal. Recuerdo que el primer
día que llegué, estaba la magistrada Leyda Piña, con su toga, en
la puerta, explicando que era jueza, y yo diciéndole al que no la
dejaba entrar que ella era jueza del Tribunal. Nos conocíamos,
porque éramos profesores de UNIBE juntos. Pero la gente no
conocía ni siquiera a los jueces. Eso fue en la UASD, el 26 de
enero del 2012, justo cuando el Tribunal empezó.
El seis de noviembre del año 2012 el Tribunal tuvo un acto en
San Cristóbal, y a partir de ahí fue que el presidente dijo que te-
níamos que arrancar. Fuimos a Santiago, a Puer to Plata, Santiago
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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Rodríguez, Samaná. Una vez hicimos un dobleteo, el viernes en
San Pedro y el sábado en Verón. Fuimos a La Romana, el Seibo,
Elías Piña. Mi mamá nació en Las Matas de Farfán, mi abuelo
era inspector público en la época de Trujillo. Nacieron todos
ahí, en esa zona, y ella nunca había ido por ahí, y cuando fuimos
a Elías Piña, me la llevé. Visitamos toda la frontera, Barahona;
de hecho, había un barahonero muy distinguido en el Tribunal,
que era el magistrado Wilson Gómez.
MS: ¿Pero la participación fue de todos los jueces?
JR: Sí. Todos los jueces se montaron en eso, porque era una
actividad larga, pero bonita, donde los jueces se presentaban,
presentaban al secretario, leían sus currículos, se ofrecía una
conferencia. Al principio, las primeras las impartió el presidente,
pero después comenzaron a rotar, y de repente, la de Barahona
la dio Wilson Gómez, la de San Pedro, el magistrado Jottin
Cury. Recuerdo una de la magistrada Katia, otra del magistrado
Hermógenes. La de Azua la impartió Díaz Filpo y así, todos
los jueces, de una manera u otra, eventualmente dictaron sus
conferencias con motivo de esos actos. Después de esas charlas
venía una parte en la cual se entregaban publicaciones, la comu-
nidad entregaba un reconocimiento; usualmente, luego había
una cena. Algunos jueces regresaban esa misma noche; otros nos
quedábamos en un hotel de la localidad.
MS: ¿Estabas casado en esa época?
JR: No, yo me casé en el 2014. Yo me pasé mucho tiempo
en el Tribunal ya casado. Pero la mayoría de las veces me iba
con mi mamá, Algunas, con mi esposa. Se celebraban eventos
deportivos. Mami también se animó, y el presidente la desig-
nó como la madrina del Tribunal. Esa designación todavía se
mantiene, ya que no he oído que la hayan reemplazado, aunque
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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sería razonable si lo hacen, porque ya yo no estoy en el Tribunal.
Mami participaba en todas las actividades, y eso la hizo sentir
muy bien.
MS: La famosa sentencia 168-13, ¿tú crees que marcó o dañó la
imagen del Tribunal, por las polémicas que ocurrieron, por todas las
discusiones a nivel nacional e internacional, por las consecuencias
que tuvo?
JR: Es que para responder a esa pregunta uno tiene que pregun-
tarse ¿la fotografía de la imagen la vamos a tomar al momento
de la sentencia o dos , cuatro , seis u ocho años después? Eso es
lo que hay que ver, porque en el momento, lo que pasó con la
sentencia, para mí, desbordó lo que yo preveía que iba a pasar.
Recuerdo que cuando se aprobó, reuní a mi equipo y cerré la
puerta de mi oficina, y les dije que se había aprobado la sen-
tencia de Juliana Deguis, y que yo pensaba que esa sentencia
iba a crear algún tipo de controversia. Así que los exhorté a
mantenerse alejados de las redes sociales, ya que trabajaban en el
Tribunal, e indicándoles que no debían opinar en las redes, y si
tenían una opinión, podíamos conversar dentro del TC, porque
esa sentencia, como cualquier otra, nos guste o no, constituye
un precedente vinculante para los poderes públicos. Esa era
nuestra función como secretaría. Yo estaba fuera del país cuando
se publicó, y lo que lamento es que esta haya sido la excusa para
que durante años, aquí no hubiera siquiera Navidad; como país,
nos insultamos.
¿Qué es lo que ha pasado después? Ahí está el titular en el Listín
Diario, donde Juliana Deguis dice que se siente traicionada
por los abogados que llevaban el caso. A ella le hicieron una
entrevista donde dice que se sintió usada por la Junta. Y esa
protesta que se realiza ahí todos los años, en el Tribunal, se ha
convertido en una fiesta. Finalmente, lo que ha pasado… Vargas
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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Llosa vino, y aguantó un reconocimiento del Tribunal. El país le
recibió. El país le reconoció. A Juliana Deguis, la sentencia le da
su acta. A ella misma la sentencia le resuelve su problema. Por la
sentencia se mandó a efectuar el censo, mandó a que se reuniera
el Consejo Nacional de Migración, que no se reunía desde el
2004, cuando se promulgó la Ley. Mi opinión sobre la sentencia
es que es un precedente vinculante, que ata los poderes públicos
del Estado y del Tribunal Constitucional. Ya poco importa si
uno está de acuerdo o no con ella. Eso fue en el 2013.
Ahora bien, vamos a hablar de la otra, porque siempre las ponen
las dos juntas, como si fueran lo mismo, pero no es así. La 256-14,
sentencia en virtud de la cual el Tribunal Constitucional declaró
no conforme con la Constitución el instrumento de aceptación
de la jurisdicción contenciosa de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos. En ese expediente yo tuve un amicus curiae
en contra de la acción directa, porque se depositó en la Suprema
en el 2006 y esta nunca lo falló. A doña Grimilda, cuando pasa-
ron los expedientes al Constitucional, ese primer listado de 210
expedientes, yo le dije que faltaban expedientes, y me preguntó
si yo tenía más. Ese amicus curiae lo firmamos Rosalía Sosa, el
Dr. Pellerano y un servidor, oponiéndonos a la acción directa
de inconstitucionalidad, y la Suprema nunca lo falló, esa misma
Suprema que no quería Tribunal Constitucional. Cuando viene
a fallarse el expediente, ya estoy como secretario del Tribunal que
lo va a fallar, y tenía el expediente con el amicus curiae pidiendo
que se rechazara la acción, explicando. El Tribunal falló contra
algo y lo que hice fue lo que había hecho con todas, entender
que eran precedentes vinculantes para los poderes públicos.
La 256-14 es una sentencia que se adoptó en el 2014 y estamos
en el 2023, va para diez años y no se ha resuelto nada. Estamos
todavía diciendo que el país tiene que resolver su relación con
la Corte Interamericana. Vamos a resolverla. ¿Qué esperamos?
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[
Entonces, ese es el punto. El Tribunal, con la sentencia 167-13
paró la explotación de Loma Miranda, pero nadie habla de esa
sentencia, una de las mejores de ese Tribunal y trascendental
para el país, que reivindica el derecho fundamental al medio
ambiente y de eso nunca se habló. Por eso es por lo que Eduardo
Jorge dice que el Tribunal es bipolar. Dice que se saca una sen-
tencia muy buena un día y otra muy mala después. Bien, eso es
lo que él piensa.
Con la 168-13, que fue la siguiente sentencia, se acabó hasta la
Navidad en las familias dominicanas por cinco años. Yo dejé de
ver los programas de televisión en la mañana. Un día vi a una
persona que yo admiraba mucho hablando sobre esto. La gente
se volvió loca, nos atacaban, nos insultaban, los patriotas, los
traidores. Yo pienso que esta sentencia sacó los demonios que
teníamos como país.
Luego de la sentencia vino la Ley 169-14, interesante. Sin
embargo, esa ley fue aprobada a unanimidad. El 100 % de los
legisladores y las legisladoras votó por la ley. Entonces, eso es lo
que debería pasar. Si el Tribunal da una sentencia, se actúa. Los
poderes públicos asumen sus roles. En la 256, estamos esperando.
MS: ¿Quién debe asumir en el caso de la 256?
JR: No sé. Lo que sí sé, como profesor de Derecho Internacional
Público que soy, es que hay una conversación, pero no sé el
contenido de la misma. Y sé que es una conversación muy larga,
porque va para diez años. La realidad es que nosotros, como do-
minicanos, no podemos continuar como el avestruz, esperando,
con la cabeza metida en la arena, a que se resuelva el problema
con la Corte Interamericana. Tenemos que resolverlo. ¿Cómo?
No lo sé. ¿A quién le toca? No lo sé. ¿Al Estado? ¿A través de
quién? No lo sé. Pero no se puede dejar de resolver, porque mira
cómo la 168 tuvo su ley, que también está impugnada en el
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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Constitucional, pero el Tribunal no ha emitido sentencia y
hay que esperar, ya que requiere de nueve votos. No puede
ser que nos gusten nueve votos para una cosa, pero no nos
gusten para otra.
MS: En tu función como secretario, la cual la asumiste muy joven,
pero con criterio, cuando no estabas de acuerdo con alguna posición,
¿asumías tu rol tranquilo, aunque estuvieras en desacuerdo?
JR: El secretario o secretaria no tiene roles en la preparación
de la sentencia, pero si algún juez o jueza, como al efecto pasó,
me pedía algún apoyo, yo se lo daba, de manera inmediata.
Una vez me fui de fin de semana a un hotel, y llegué a abrir mi
computadora para pasarme tres horas con uno de los jueces en
el teléfono, trabajando juntos un proyecto trascendental, que
luego se convirtió en una sentencia muy conocida en este país.
El apoyo se lo daba.
MS: ¿Opinabas en las sesiones?
JR: Si me preguntaban, sí, y un día levanté la mano sin que me
lo pidieran. El presidente dijo que nunca se había visto que el
secretario pidiera la palabra, pero lo que dije les ayudó, y ellos
lo vieron bien. Era un tema en el que estaban decidiendo de un
asunto procesal de un plazo, y les dije que si le estaban dando el
plazo al recurso, que se lo dieran también al escrito de defensa,
por un tema de igualdad. Ellos lo vieron bien, pero en otro
momento lo vieron mal, aunque yo no tuve que ver con eso.
Ellos lo saben.
Como le dije a uno de ellos una vez que tuvimos una situación.
Ustedes todos trajeron su prestigio al Tribunal, pero yo también
traje el mío. Porque las clases que yo he dado en la universidad
me han llevado a tener en mis aulas a jueces y juezas del Tribu-
nal Constitucional, de las altas cortes y de la Suprema Corte
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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de Justicia, y han sido estudiantes como otros cualesquiera. Mis
clases son el producto de mis convicciones. En realidad, yo
siempre he tenido mi criterio, porque eso fue lo que yo aprendí
del Dr. Pellerano. Él me decía que si me preguntaban, yo tenía
que decir lo que pensaba, y después de ahí, resolver.
Yo me he presentado dos veces en el Consejo Nacional de la
Magistratura, para ser juez del Tribunal Constitucional y ha sido
una experiencia riquísima, muy enriquecedora.
MS: ¿Hiciste la maestría en Constitucional?
JR: La hice en PUCMM, cuando el Tribunal realizó el proyecto
con Castilla-La Mancha. Ahora estoy en el doctorado.
MS: ¿Cómo pudo el Tribunal operar con personas tan disímiles,
que no venían de un mismo grupo, sino que fueron electos por un
organismo en base a currículum, es decir, que no es un grupo natural
que surge? ¿Cuál fue la magia para que pudiese, incluso con votos
disidentes, funcionar?
JR: Hay un reportaje que se le hizo al presidente del Tribunal
en Gaceta Judicial, justo después de que lo designaran, febrero
o marzo 2012, y dice que si el Tribunal triunfa, será el triunfo
del Tribunal, pero que si fallaba sería su fallo (refiriéndose a él).
Siempre al presidente se le van a pegar sus cosas. Yo creo que tiene
sus cuotas, pero también los jueces. Algunos tuvieron dificulta-
des personales en un momento, pero se sanaron las diferencias,
no sé cómo, quizás habrán hablado, pero esos son misterios que
todavía con 44 años estoy en proceso de descubrir. Saber cómo
seguir después de tener un roce tan fuerte. Por ejemplo, yo tengo
amigos de infancia que son mis hermanos y resolvemos las cosas
muy simples, pero no sé cómo ese grupo de gente que quedó
en el mismo saco, a una edad donde cada uno tiene su criterio,
algunos de haber tenido casos en contra, era complicado. Yo
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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pienso que hay que reconocer, no sólo al presidente, sino tam-
bién a los jueces, porque en un momento determinado hubo que
concluir que la institución era más grande que ellos y que ellas.
Que entrar un palo para trancar una maquinaria sólo porque
usted está molesto con otro no es una opción.
Entonces, yo creo que así se resolvió cualquier tema entre ellos,
incluso hasta conmigo también, porque tuve mis inconvenientes
con algunos de ellos y de ellas. Pero había que pensar que cual-
quier diferencia, por el bien de la institución, había que dejarla
de lado. Lo que yo estoy diciendo no es una cuestión exclusiva
del Tribunal. Todas las altas cortes de aquí y del mundo tienen el
mismo problema. Ahí no se designa gente que tiene posiciones
tibias. Ahí hay gente que piensa, motivo por el cual aunar esos
criterios requiere que la gente ceda, que piense en la institución,
que piense en quién está esperando su caso, que piense incluso
hasta en su legado como juez o jueza. Hay posiciones ahí que
antes eran votos disidentes y luego se pasaron a votos salvados,
porque no se ve bien que usted, siendo la persona que es, vote
en contra de una decisión determinada, sencillamente por un
tema procesal. Ahí se utilizaban los votos ya no disidentes sino
salvados, apoyando la decisión.
MS: ¿Cuál fue tu mayor aprendizaje? Eras muy joven. Fue un Tribu-
nal que nace en controversia, que la generó desde que se mencionó
su creación, tanto de intelectuales, de la Suprema, los que estaban
a favor, en contra. Esto, también, en un momento tan importante
de tu vida profesional, y llegar a ser el secretario de un Tribunal que
había que construir desde cero y comenzando apenas los 30.
JR: Esa es una excelente pregunta, que no sé si pudiera resumirse
en una sola cosa, pero debo decir que ciertamente, el Tribunal
siempre estuvo muy activo, y eso le ha permitido funcionar. Fíja-
te que se habla mucho de la 168-13, pero en ese año, el Tribunal
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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dictó 290 sentencias, es decir, no se paró ahí. La 256-14… en
ese año se dictaron más de 400 sentencias. Llegó a dictar 700
sentencias en un año. Eso, porque nunca se paró a lamentarse por
los ataques de las personas. Todo lo contrario, siguió. En junio
del 2012 salió un artículo de ADOCCO donde mi querido Julio
César de la Rosa decía que el Tribunal nada más había dictado
diez sentencias y que cada una costaba cinco millones de pesos,
y puesto así, es para pensarlo. Pero el no tener local, y este es un
dato muy importante, el día que el Tribunal Constitucional se
mudó a INESPRE, el siete u ocho de agosto de 2012 tenía 40
sentencias publicadas. De agosto al 22 de diciembre, aprobó 64
más. El Tribunal terminó con 104 sentencias en su primer año.
Fíjate lo que ayudó el tener un local, el vernos la cara todos los
días. Es una cosa impresionante.
¿Qué fue lo que yo aprendí? Aprendí mucho. Primero las cosas
que no se ven dentro del ejercicio de la profesión, como el olfato
político, el jurídico, el entender que si tú cortas por un lado, se
te puede ir la luz, en el sentido de que una acción jurídica tiene
una consecuencia que se prolonga. Ese olfato yo lo aprendí, lo
desarrollé en el Constitucional. Yo tenía algún conocimiento de
cómo se manejaban las cosas, porque la Dirección Jurídica de
EDESUR era fuerte, pero como el Tribunal, nada.
Aprendí también a ser supervisor en términos técnicos, a lidiar
con mi equipo, el cual el presidente me dio carta blanca para
armarlo. Yo siempre me he caracterizado porque a mí no me
pasan currículo, sino que yo llamo. Si hay una persona buena,
la llamo y le ofrezco. Así llamé a Grace, a Amauris Reyes, a
Carmen Amaro, esos fueron los primeros letrados. Aprendí a
ser más humano y entender que los casos son más que artículos,
que detrás de eso hay un drama humano, de una persona que
perdió algo o se le afectó un derecho en algún sentido y como
tal, se está quejando.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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El debido proceso, sobre el cual luego escribí un libro, esto es
algo fundamental, es como una coreografía que hay que seguir
para que como órgano se pueda adoptar una decisión que influya
en la gente, que le toque la piel.
Aprendí también que hay un grupo de gente en el Estado do-
minicano, grande, que se levanta de su cama todas las mañanas
con la intención de que su institución quede bien, para que el
país quede bien. En el sector público se dice que la gente es vaga
y que no se trabaja, pero no es el Estado que yo conozco. Sé
de personas que se levantan todos los días a esforzarse para que
con su trabajo, la institución y el país también queden bien. Las
servidoras y los servidores constitucionales son personas con una
altísima motivación. Incluso, esto se ve en la participación de
los Juegos Constitucionales que se realizan cada año. Hay una
participación entusiasta en cada disciplina: softball, básquetbol,
natación, ajedrez, dominó y muchas actividades más. Son per-
sonas que participan de eso en sus horas libres. El Tribunal no
les da nada por eso. En el Tribunal se trabaja mucho, y parte de
la cultura de ese trabajo intenso ha sido por la conformación del
primer presidente y de los primeros jueces. Allá se trabaja duro,
sin horas. Esas son enseñanzas que llevaré conmigo toda la vida.
El Tribunal me preparó un acto de despedida muy bonito, y lo
agradecí mucho. Incluso vi a muchas personas que no esperaba
ver. Yo decía que las experiencias que viví en el Tribunal, de
ahora en adelante me permitirán contextualizar las otras cosas
que vengan en mi vida. El Tribunal fue una escuela avanzada, no
solamente de derecho, sino para la vida.
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TC RECONOCE LA TRAYECTORIA DE SU SECRETARIO, JULIO JOSÉ ROJAS BÁEZ
SANTO DOMINGO. - Con un conmovedor acto, el Tribunal Constitucional (TC)
reconoció la trayectoria del licenciado Julio José Rojas Báez como secretario en
esta alta corte durante el periodo 2012-2021.
Al ofrecer las palabras centrales del acto de reconocimiento, el Dr. Milton Ray
Guevara, presidente del TC, expresó la profunda alegría y agradecimiento que
sienten los jueces que integran el Pleno del TC al reconocer a Rojas Báez por el
esfuerzo, la honradez y la responsabilidad con la que desempeñó sus labores
“en una institución nueva, que se debatía entre la duda y la esperanza”.
Denió a Rojas Báez como un gran jurista y un extraordinario ser humano,
en el que “se conjugan un gran talento, una gran probidad profesional, unos
conocimientos jurídicos raras veces encontrados en un joven jurista y, sobre
todo, un gran sentido de la discreción, de la responsabilidad y de la lealtad a
una institución”.
Las ponderaciones sobre su alta calidad profesional y humana fueron
revalidadas por familiares y compañeros de Rojas Báez en un video documental
transmitido durante la ceremonia, en la que también le fue entregada una
placa de reconocimiento en nombre del TC.
Magistrados actuales y eméritos del Tribunal Constitucional, funcionarios y
servidores constitucionales, así como familiares, amigos y personalidades de
la vida jurídica cercanos a Rojas Báez, estuvieron presentes en esta actividad,
realizada en el salón de eventos del Centro de Exportación e Inversión de la
República Dominicana (ProDominicana).
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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El secretario del TC recibió también un reconocimiento de su equipo de trabajo,
que destacó su nivel de compromiso institucional y liderazgo.
Una gestión de grandes logros
Bajo la dirección de Rojas Báez, la Secretaría del TC obtuvo importantes logros,
entre los que resaltan su participación en la fase de desarrollo del SIGE-RD, que
permitió la digitalización de los expedientes y trámites jurisdiccionales.
El diseño de herramientas de esquematización y conceptualización de la
jurisprudencia del TC, la selección de sentencias destacadas de cada año,
la elaboración de insumos de relatorías y de un boletín constitucional que
abarca todas las sentencias y relatorías y el aporte de opiniones e insumos de
jurisprudencia del TC a la base de datos CODICES de la Comisión de Venecia, son
otros de los importantes logros alcanzados por esta Secretaría durante la gestión
del secretario Rojas Báez.
Al ofrecer unas palabras de agradecimiento, Julio José Rojas Báez subrayó el apoyo
recibido del presidente del TC, de quien dijo que había “tocado, con su ejemplo, su
vida y su carrera”. En él, expresó, “descubrí a una persona profundamente genuina
y honesta, moldeada por muchos años de experiencia en ámbitos privados, pero
también en el manejo pulcro de la cosa pública, creyente el en la juventud, en la
mujer y en fomentar el desarrollo de las capacidades personales de todos los que
junto a él sirven”.
Así también alabó las cualidades del equipo de trabajo que le acompañó durante
sus años de servicio y los logros obtenidos por esta unidad. “Desde que iniciamos,
vimos la necesidad de que las experiencias perduraran y nos ayudaran a ser
institucionales. Por eso, desde el inicio todos los procedimientos se documentaron,
y temprano surgieron muchos de nuestros grandes proyectos como la relatoría,
el análisis, la clasicación y el chado de las sentencias”, explicó Rojas Báez.
El secretario saliente agradeció, de igual manera, a su familia y a toda la familia
constitucional. “Creo que en el TC he ganado y aprendido mucho, y todo lo que
aquí he vivido me acompañará por siempre y me servirá para poner en contexto
todas las experiencias que en lo adelante tenga frente a mí”, dijo.
A partir del próximo uno de agosto, la Secretaría del TC será dirigida por la jurista
Grace Ventura Rondón.
Fuente: Tribunal Constitucional. Miércoles 28 de julio, 2021.
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4. ENTREVISTA A LA MAGISTRADA LEYDA MARGARITA PIÑA
El uno de julio de 2023, la magis-
trada Leyda Piña y yo nos encontramos a
las cuatro de la tarde, en la PUCMM. Al
entrar a la salita que tenía reservada para
la entrevista, después de darnos un abrazo
grande, nos pusimos a conversar, y al cabo
de un rato, convinimos en que había que
buscar otro momento para la misma, ya
que el tiempo había transcurrido.
Leyda Margarita Piña Medrano y
yo somos amigas desde hace más de cua-
tro décadas. Nos conocimos en París, cuando ambas éramos jóvenes
estudiantes doctorales, con muchos sueños y unas ganas inmensas de
conocer todo: la parte intelectual, ella en su área y yo en la mía; amá-
bamos juntas las artes plásticas, la música clásica, las obras de teatro.
Aprendí mucho a su lado de música clásica. Ella era una admiradora
ferviente del director de orquesta Herbert von Karajan, por quien, a
través de su obra, amé a Mozart, Bach, Strauss, entre otros. También
éramos amantes de la pintura, y durante un año visitamos el museo
del Louvre, antes de que construyeran la pirámide de cristal, para
conocer todas las escuelas de pintura y sus autores.
La vida nos separó. Responsabilidades diversas y complejas de
cada una en su ámbito nos alejaron, pero nuestro cariño siempre
quedó intacto. Cada vez que nos vemos hablamos sin parar, para po-
nernos al día, y ese momento no podía desperdiciarse en la calurosa
tarde de julio que nos dimos cita. Cerré el IPAD que uso para grabar
la entrevista. Fijamos otro día para hacerla, que fue el diez de julio de
2023, y decidimos que después de la parte formal, cenaríamos juntas,
para seguir parloteando.
Así, el día primero lo utilizamos para ponernos al día, y una
semana después nos juntamos temprano para la entrevista. Fue
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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interesante, porque en el momento formal, cada una asumió su rol
como dos extrañas que se habían juntado para un fin específico; y
luego, al finalizar la entrevista, unas horas después, nos fuimos a
cenar y el tono cambió totalmente.
Mu-Kien Sang (MS): Mi pregunta básica es ¿cómo fuiste selecciona-
da? Pero cuéntame primero cómo te interesó, desde siempre, desde
que te conozco, el derecho constitucional.
Leyda Piña (LP): Yo lo sitúo apenas en la temprana edad, en el
segundo año del bachillerato, gracias a que la profesora emble-
mática y querida por toda nuestra promoción, Estela Despradel
de Brache nos asignó un trabajo para el día de la Constitución.
Ese trabajo a ella le gustó tanto que lo conservó, yo nunca lo
tuve de nuevo. También era profesora en el Colegio Agustiniano
y en la Escuela Normal de La Vega, y ella paseó ese trabajo por
todas partes. En ese momento yo no era consciente de un interés
por el derecho constitucional, pero lo que quiero destacar es la
forma en cómo puede marcar un profesor a un alumno. Desde
luego, yo también tenía una historia familiar que me llevaba a
un interés por los asuntos públicos, por las libertades públicas y
por la democracia, que es la historia de mi padre, quien participó
en el primer atentado contra Trujillo, por lo cual fue perseguido
y estuvo preso. Naturalmente, esa historia familiar fue muy
marcante en mi hogar, y particularmente en mí.
Luego, decido estudiar derecho, porque ese interés me llevaba
siempre a una preocupación social importante, y cuando estu-
diaba, me preguntaban mis compañeros cuál era la materia que
más me gustaba. Yo les respondía que era derecho constitucio-
nal, la recibí en el segundo año de derecho. Ellos se quedaron
absolutamente impactados por aquello que consideraban una
verdadera quimera, pero yo insistí, porque realmente era lo
que me gustaba. Así, hice un recorrido en la Universidad Pedro
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
Henríquez Ureña, para luego realizar mi tesis de licenciatura
sobre asuntos electorales, pues a esa edad entendía que la ins-
titución de la Junta Central Electoral era el control total de la
democracia dominicana.
MS: Desde que te conozco, has trabajado derecho constitucional.
LP: Sí. De ahí seguí con el derecho constitucional, que para todo
el mundo era una verdadera quimera. Mi padre decía que me
podía complacer, pero que no iba a poder hacer nada con eso
en la República Dominicana, porque no tenía ningún sentido
aquí. Mi hermano Plácido dijo en mi casa que si eso era lo que
yo quería estudiar, eso era lo que yo debía estudiar. Eso fue muy
determinante, aunque tampoco era que mis padres se oponían,
pero era como una complacencia excesiva.
Llegó el año 1996 y se creó la Comisión de Reforma y Moder-
nización del Estado. Onofre Rojas me propuso coordinar el área
de reforma constitucional. Ese fue un proyecto muy bello, abso-
lutamente apasionante, que en su momento yo consideré como
una religión, porque estábamos en cuerpo y alma recorriendo el
país, todos los municipios; fue un trabajo apasionante.
Organicé el trabajo en tres programas: un programa partici-
pativo, un programa educativo y un programa especializado.
La concepción mía de desarrollar esas tres vertientes tenía por
objetivo que hubiera una especie de diálogo entre especialidad,
ciudadanía y educación. Eso produjo una docena de publicacio-
nes, en gran parte resultado de los conversatorios. Además, fue
un trabajo realmente preparatorio, porque luego venía algo que
nosotros no advertíamos todavía.
El presidente Fernández, mediante el Decreto 323-06, confor-
mó una comisión de trece juristas con el objetivo de estudiar
y presentar una propuesta de reforma a la Constitución de la
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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República, proceso que estaría acompañado de una consulta
popular nacional.
MS: Previo a eso estuviste en la Junta Central Electoral (JCE).
LP: Sí, del 2006 al 2010. Abarqué dos grandes áreas de Derecho
público, electoral y constitucional, pero como preguntas sobre
mi proceso constitucional, me estoy refiriendo a eso.
MS: Sí, pero la JCE te da una gran experiencia como jueza, porque
estuviste en la Cámara Contenciosa durante cuatro años.
LP: Sin duda alguna. Muy demandante. Es la institución del
Estado que tiene más usuarios, porque están todos los vivos,
todos los fallecidos. Los vivos tienen tantas demandas que van
desde actas de nacimiento, de matrimonio, de divorcio, de cer-
tificaciones, hasta escolares. Nadie imagina la magnitud de este
trabajo, ni lo que significan unas elecciones. Hay un alto nivel de
exigencia en preparación, previsión, metodología, concertación
y deliberación.
Desde todos los puntos de vista fue una gran experiencia, tanto
técnica como humana, indiscutiblemente. Una persona muy
reconocida en el país me dijo que ese sería el último trabajo
que aceptaría, porque el día de las elecciones te encuentras en
manos de todo el mundo y no sabes lo que puede pasar. Es una
historia que hay que divulgar, en el sentido de que normalmente
los hechos van pasando y la gente va confundiendo las cosas.
Nosotros organizamos las oficialías civiles apenas en febrero, y
habíamos entrado en noviembre del año anterior. Las dividimos,
por su importancia, en tres categorías, les asignamos salarios en
función proporcional a la dimensión de las oficialías civiles. Fue
un trabajo extraordinario.
En una sola mesa electoral no hubo una contestación en las elec-
ciones presidenciales, que es una cosa insólita. Y los resultados,
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
que fue cuando hicimos las actas plastificadas y transmitidas por
vía electrónica, llegaron con una rapidez que pasadas las nueve
de la noche, ya teníamos un primer boletín. Fue realmente un
proceso muy destacable para todo el histórico de la Junta, ha-
blando no sólo relativamente, sino también objetivamente.
Durante esa experiencia, tuve la distinción de haber sido de los
trece juristas que conformamos la comisión. Fue un trabajo
sencillamente apasionante. Nos daban las 2:00 de la mañana en
discusiones.
Recuerdo una ocasión en que me decía Pelegrín: Pues sí, Leyda,
como te iba diciendo… Le respondí que íbamos a continuar
al día siguiente, porque eran las 2:00 de la mañana y yo estaba
exhausta, no podía más. Era una ebullición de ideas, de debates,
a veces muy cerradas las votaciones.
MS: ¿Conocías a todos los miembros de la comisión?
LP: De una manera u otra, sí. A alguno que otro no los había
tratado, pero sí sabía quiénes eran.
MS: ¿Cómo lograron ustedes proponer el Tribunal Constitucional,
cuando había tanta oposición de la Suprema y de algunos juristas?
LP: Elaboramos una propuesta. Era un diálogo de saberes.
MS: Sé que hubo consultas.
LP: Sí, las consultas no eran vinculantes. Hay personas que dicen
que no se tomaron en cuenta algunas ideas de las consultas. Un
caso, por ejemplo, es que los gobernadores fueran electos por
voto directo. No recuerdo cuál fue el resultado, pero eso es una
incomprensión del sistema unitario. No es un sistema federado.
La República Dominicana es un Estado unitario y obviamente,
es una representación del Ejecutivo, no puede ser un adversario,
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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no puede ser un opositor, porque entonces no sería representante
del Poder Ejecutivo.
MS: Eso es pensando en el modelo norteamericano.
LP: La gente confunde muchas cosas y hace propuestas que no
son jurídicamente coherentes o políticamente viables.
Como parte técnica, desde la comisión de juristas, hicimos la
propuesta. Se trataba de una reforma integral, absolutamente
la primera que se hace en la historia republicana del país desde
1844. Proponer transformar un Estado liberal a un Estado social
y democrático de derecho resulta extraordinario con lo que eso
implica y las consecuencias que tiene jurídicamente. Junto a la
propuesta técnica de la Comisión de Juristas y el resultado de la
consulta popular, había otra parte, la política, la cual constituía
esa tercera y última pata de lo que nosotros llamamos el diálogo
de saberes: se trataba de la asamblea revisora, la cual retenía o no
parte de nuestra propuesta.
MS: ¿Quedaste conforme con la Constitución que quedó, después de
las discusiones en el Congreso? Hablo de la asamblea revisora, donde
se realizaron cambios en algunas propuestas.
LP: Sí, hicieron algunos cambios. Hay uno que particularmente
me preocupa, y tiene que ver con la distancia entre las elecciones
municipales y presidenciales. Quedó con muy poco tiempo
entre las dos, y creo que eso contraría un poco la viabilidad
del sistema político, pero digamos que en general, la asamblea
revisora retiene, en gran medida, lo principal: el tipo de Esta-
do, la declaración, los fundamentos, la dignidad humana, los
derechos fundamentales, las atribuciones, todo lo que significa
la organización municipal, su régimen, su diferenciación, la
responsabilidad, el régimen económico, la creación del Tribu-
nal Constitucional, reconocimiento de los partidos políticos.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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A veces, cuando yo oigo personas decir que esa Constitución
no tenía más que un objeto, que era la modificación para la
repostulación del presidente, yo me quedo realmente hasta con
vergüenza ajena, de pensar que gente consciente, sensata, pueda
faltar de esa manera a la objetividad de las cosas, y es que basta
tener el texto de los 277 artículos para darse cuenta de lo que eso
significa en este país.
MS: La Constitución del 2010 es una nueva Constitución.
LP: Totalmente. Es la única reforma, las demás han sido mo-
dificaciones. Poder calificar una Constitución que ha sido tan
valorada por la diversidad de académicos europeos y latinoame-
ricanos para reducirla a una cosa así. A veces siento preocupación
por la falta de objetividad de juicio y vergüenza ajena, porque
de verdad sería querer tapar el sol con un dedo. Ese proceso
fue también de ciudadanía, porque la gente respondió con una
participación importante. Los miembros de la comisión de ju-
ristas nos dividimos el trabajo en las provincias. Yo estuve en La
Vega, en Sánchez Ramírez y en monseñor Nouel. Nos dividimos
geográficamente la participación y la dirección de los trabajos.
Pasado ese proceso, se proclama, el 26 de enero, la Constitución
del 2010. Hay un período de espera que va desde el 26 de enero
hasta finales de 2011, que es cuando comienza el proceso de
apertura de las candidaturas del Tribunal Constitucional.
MS: De los nuevos tribunales, porque están el Tribunal Supremo
Electoral y el Constitucional, ¿cuál es tu opinión?
LP: Del Tribunal Constitucional, que es el que nos ocupa, me
habías preguntado que quién me había propuesto. El reglamen-
to permitía que la misma persona se pudiera proponer. En mi
caso, yo sustenté mi propia mi candidatura, por una razón que
a mi modo de ver, era objetiva y elemental: si mi labor consistía
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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en juzgar, de ser propuesta mi candidatura por terceros podría
implicar un posible conflicto de intereses. De manera que, como
me daba esa posibilidad el reglamento, es lo que hice, y no acep-
té que nadie propusiera mi candidatura. Me parece que haber
aceptado propuestas hubiera sido incompatible con la función,
y así dejé constancia en mi carta.
MS: ¿Cuántas entrevistas te hicieron? ¿Cómo te sentiste cuando
supiste que ibas a ser la primera sustituta?
LP: Una sola entrevista. En el curso de la misma, llegó un
momento de mucha emotividad. El presidente Fernández me
formuló una pregunta: ¿Qué es el Consejo de Estado en Francia?
Al sacarme totalmente del contexto local, esto me ayudó a supe-
rar la emotividad que me invadía y que, asumí, él se dio cuenta.
El magistrado Subero me hizo la pregunta que yo más deseaba
que me hicieran: ¿Cuál era el límite del juez constitucional? A
mí me parece que fue sumamente edificante y educativo, porque
el juez constitucional es el último intérprete de la Constitución,
pero tiene los límites impuestos por la propia Constitución y por
los parámetros de su interpretación. Imagínate lo que es juzgar,
y que esa decisión sea vinculante a todos. Hay que pensar muy
bien lo que se decide, de manera que esa pregunta para mí fue
como un regalo.
MS: ¿Cuándo sabes que tú estás en la lista de los 13?
LP: Cuando salí de la entrevista, estaba el magistrado Milton
Ray. Ellos estaban en una sala contigua, con una pantalla, a
través de la cual oían y veían las entrevistas, y me dijo: Tú estás
elegida. Le gustó mucho mi entrevista y me hizo ese comen-
tario. Se efectuaron las deliberaciones y luego me enteré de
que fui electa por unanimidad de votos de los miembros del
Consejo.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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Estaba esa noche en mi casa. A las 12:00 pasaron el noti-
ciero con Víctor Gómez Casanova, y dijo que el Consejo
acababa de dar el resultado de la elección de los miembros
del Tribunal. Presentó los nombres. Mencionó quién era
el presidente y mencionó mi nombre como jueza primera
sustituta del presidente. Mi impacto fue tan grande que yo
amanecí sentada en la mecedora donde estaba. Yo sentí una
responsabilidad tan inmensa sobre mis hombros que me
quedé casi sin habla.
MS: Lo interesante es que fuiste valiente, sin apoyo de ninguno.
LP: Lo dije en mi carta de presentación.
MS: ¿Cómo te sentiste cuando te eligieron por seis años? Fue al azar,
por supuesto.
LP: Yo tengo una fuerte convicción religiosa, y yo sé que eso es-
taba para ser así. Yo reviso el histórico de mi vida, cómo una cosa
empieza en un punto, en este caso, en segundo de bachillerato
y va creciendo en la universidad, luego el tema electoral y llego
a la Junta.
En Francia me interesé siempre por el tema de los consumido-
res, y de repente, en República Dominicana preguntaron que
si alguien podría participar en el código de ordenamiento del
mercado y protección del consumidor, y le indicaron que yo era
la persona para eso. Ahí participé.
Son cosas que no pueden ser producto del azar. Es algo que
empieza en un punto y sin que yo haga nada, sin que dependa
de mí, hay un movimiento, algo que lo va hilando, hasta que ter-
mina asombrosamente. ¿Cómo iba yo a pensar cuando estaba en
la universidad o cuando realizaba actividades constitucionales,
que se iba a crear un Tribunal Constitucional?
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: ¿Por qué no quisiste seguir cuando se cumplieron tus seis años?
Tenías derecho.
LP: Los seis años se prolongaron a 7, porque el Consejo Nacio-
nal de la Magistratura no se reunió en el momento. Pienso es
importante que las cosas tengan un fin. Estaba convencida de
que había agotado esa etapa de mi vida. Ya no iba a ser lo mismo.
Al haber sido primera sustituta del presidente, consideré que era
prudente hacerlo así.
MS: Según he escuchado, tú tenías diferencias con el estilo de Milton.
LP: Somos personalidades distintas. Jurídicamente, esto se
puede expresar con el voto disidente. Pero voy a destacar más
bien cosas que compartimos, por ejemplo, la misión educativa,
la importancia de que fuera una institución que contribuyera a
la educación ciudadana. Tal vez yo diría que tengo una visión de
un Tribunal más concentrado en su labor jurisdiccional que en
una excesiva extensión de actividades que puedan hasta distraer.
MS: Una cosa que ustedes han dejado es huellas en todos los aspectos.
Desde fuera se ve la labor educativa que realizaron con los cursos en
las sesiones de las provincias.
LP: Justo ese concurso que propuse sobre la Constitución viene
de mi experiencia. Hubo más actividades, las olimpiadas, entre
otras.
MS: ¿Cómo ustedes se repartían en esas actividades cuando había
sesiones?
LP: Eso lo llevaba la parte administrativa del Tribunal, nosotros
entrábamos y salíamos.
MS: Pero al principio no había nada de eso.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
LP: No. Nosotros comenzamos desde cero. Eso es importante
destacar. Decía el presidente, cuando llegamos hasta lo que hoy
es la sede, que habíamos vivido en una peregrinación urbana,
lo cual me parece muy ilustrativo de lo que realmente pasamos.
Teníamos cero condiciones de trabajo, cero espacios. Fue una
situación tremenda, porque cómo vas a crear un Tribunal Cons-
titucional y no vas a determinar la sede; pero no sólo eso, sino
las condiciones de trabajo, sin espacio.
MS: Ustedes comenzaron con la labor educativa desde el inicio,
porque se ve desde la primera memoria. ¿Cómo ustedes podían
compartir la labor jurisprudencial propiamente dicha con todo ese
activismo hacia la calle?
LP: Era la presencia nuestra en los eventos. En este país, las
relaciones sociales son importantes; también relacionar, dar a
conocer y presentar el Tribunal. Recorrimos todas las provincias,
presentando el pleno del Tribunal, cosa que también me pareció
valiosa e importante. Fue una buena experiencia.
MS: También fue una manera de descentralizar el control de la capital.
LP: De descentralizar en la forma, pero por lo menos de acer-
carnos y de que la gente nos sintiera más cercanos, que pudieran
entender por qué, fue un cambio totalmente radical, pues de
una quimera pasar a que la gente ejerza una acción de amparo
para proteger sus derechos, hablar de un control de la consti-
tucionalidad; que la Constitución se convierta en un objeto de
preocupación pública, eso es un salto cuántico.
MS: Pero ahí ustedes jugaron un papel importante en la parte
educativa.
LP: Sí. No solamente importante, sino determinante. Somos
nosotros los que iniciamos ese proceso y los que lo impulsamos,
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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por decirlo de alguna manera, porque ya se había hecho en la
Suprema y en la Comisión de Reforma y Modernización del
Estado, que fue donde se comenzó como política pública.
MS: Me he dado cuenta de que ustedes trabajaron estos primeros
seis años en tres direcciones. La jurisprudencial, que fue importante.
Dar la cara a la sociedad para dar a conocer el Tribunal. También,
la parte administrativa interna, porque desde el principio se
trabajó con planes. Eso me sorprendió. Incluso un Tribunal que
tan joven tuviera el ISO 9000. Me sorprendió que tuvieran planes
de trabajo, con objetivos, evaluación de resultados, estadísticas. Yo
era una desconocedora de toda esa parte interna y me sorprendió
agradablemente. No solamente es lo jurisprudencial, donde fueron
creciendo los dictámenes que hicieron, y en poco tiempo llegaron a
las 1,000, en dos o tres años.
LP: Nosotros nos organizamos por comisiones de trabajo.
MS: Una de las cosas que me llama la atención es que ustedes vienen
elegidos por el Consejo Nacional de la Magistratura, en base a una
candidatura. Eran personas que no constituían un grupo social,
quizás algunos se habían enfrentado en los tribunales, porque eran
abogados en ejercicio, pero lo que quiero decir es que había una gran
diferencia entre ustedes. ¿Cómo logran unirse en esos primeros años?
LP: Es que aquí no se trata de una unidad en ese sentido que
quizás lo refieres. Primero, es un Tribunal de calidad, no es
ordinario, fuera de la jurisdicción del Poder Judicial, que tiene
una misión muy específica, determinada por la Constitución,
pero que justo por la trascendencia de sus decisiones, la idea es
que los procesos deliberativos fueran siempre asegurados y por
eso hay una mayoría de nueve votos, para lograr una mayoría
calificada. No es nada extraordinario, porque si la hacemos con
una mayoría simple, imagínate la consecuencia que tiene eso en
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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un país. Que, de 13, siete puedan estar de acuerdo, se pueden
presentar muchos intereses. Estamos expuestos a muchos tipos
de intereses, entonces las grandes decisiones no pueden estar en
manos de un número reducido de personas.
Esa deliberación es lo que hace la riqueza, porque en muchas
ocasiones hubo decisiones que no podían pasar, porque no obte-
nían los nueve votos, pero esa no es una obstrucción del trabajo
del Tribunal, esa es una garantía para la calidad de la decisión del
Tribunal. Hay que estar convencido. La fuerza de un argumento
debe convencer al otro. Claro que no estamos hablando de un
olimpo de personas perfectas; la gente también tiene intereses
cuando va a decidir una cosa, o piensa, pero por eso es el número
impar de 13, y por eso las decisiones de un voto calificado de 9.
Hay que deliberar, convencer, discutir, profundizar y cualquiera
puede llegar a una posición distinta y votar luego de otra manera,
porque otro ha logrado convencerlo con su argumento.
MS: ¿Tú crees que la figura de Milton fue un elemento clave para el
desarrollo del Tribunal Constitucional?
LP: Indiscutiblemente que su aporte ha sido importante entre
los miembros del Tribunal y ha marcado con su estilo y con su
visión la conducción del Tribunal. Por algo es el presidente.
MS: Y en la práctica, ¿cómo te fue como primera sustituta? Porque
desempeñaste todo el tiempo ese rol.
LP: Yo ejercí la presidencia interina en más de 30 ocasiones. El
número exacto está en mi rendición de cuentas. Yo nunca quise
excederme, aunque tenía constitucionalmente la plenitud de las
atribuciones para eso. En el Pleno, quería que las discusiones
fueran centradas absolutamente en el asunto jurídico planteado.
Hay quienes me habían reconocido siempre la agilidad en la
dirección de mis plenos, eran muy centradas en las discusiones
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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jurídicas. Lo que te quiero decir es que nosotros no estamos para
constituir un grupo primario de amigos. Nosotros estamos para
estar conscientes de la importancia de la decisión que tomamos
para el país y de hacer eso con la mayor honestidad intelectual y
moral posible.
MS: Hubo varias sentencias polémicas. Por ejemplo, la 168-13.
LP: Muy incomprendida. Es una sentencia declarativa de dere-
cho y no constitutiva de derecho. Nosotros hemos continuado
la jurisprudencia que, en esta materia, constitucionalmente
tenía la Suprema Corte de Justicia. Es una sentencia sumamente
incomprendida, porque es que la ilegalidad no puede generar
derechos. No los genera en ninguna parte del mundo.
MS: ¿Y por qué retrotraerlo a 1929?
LD: Porque esa era la línea jurisprudencial que estábamos si-
guiendo. Nosotros no somos los que decimos que una ilegalidad
produce o no derechos. Es el razonamiento jurídico que aplica.
No quisiera abundar sobre ese tema. Creo que ninguna cosa nos
daría más razón que el problema que tiene este país ahora mismo
con el tema migratorio. Creo que el que no lo quiera reconocer,
estará haciendo un juicio muy peregrino o interesado.
Nosotros tenemos ahora mismo una situación totalmente fuera
de control. Esa preocupación comienza con el libro de extranje-
ría que se logró constitucionalizar con la Constitución del año
2010. Esa fue una propuesta de la Junta Central Electoral, es-
pecíficamente del magistrado John Guiliani al pleno y aprobada
por nosotros. Era tal el descontrol en las actas de estado civil,
con el registro de extranjeros ilegales y demás, que la Junta, del
2006 al 2010, justo el período en el que formo parte de esta,
creamos en las oficialías del estado civil el libro de extranjería
que luego llega a constitucionalizarse en la Constitución del
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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2010. El problema migratorio nuestro amenaza los cimientos
mismos de la nación.
MS: ¿Por qué decidiste estudiar la maestría en Derecho Constitucio-
nal cuando ya tenías estudios sobre el tema?
LP: Era una oportunidad, y todavía si se me presenta lo haría
con gusto.
MS: ¿Sobre qué fue tu tesis?
LP: Sobre la reserva de ley. La Constitución del 2010 tiene más
de cien reservas de ley. Estas suponen una garantía constitucio-
nal para el funcionamiento del sistema jurídico-político. En
consecuencia, una autoridad administrativa pasajera no tendría
la posibilidad de organizar tal o cual asunto. Por ejemplo, la
garantía en materia penal: sólo por ley un derecho fundamental
puede limitarse. Este tema tan relevante constituye, diez años
después, una tarea pendiente. Se proclama una Constitución,
pero necesita un cuerpo legislativo que desarrolle los aspectos
constitucionales para su concreción. Eso significa que nosotros
tenemos todavía unos retos importantes y una agenda pendiente
muy trascendente, porque hay decenas de reservas de ley pen-
dientes. Por ejemplo: el referendo, para ponerte un caso, no
tiene una ley de desarrollo.
MS: ¿Cuál fue el aprendizaje en esos siete años en el Tribunal
Constitucional?
LP: Todo fue un gran aprendizaje, pero más bien transformando
un poco tu pregunta, la posibilidad de servir desde ahí al país.
Eso es inconmensurable. Más que el honor, la responsabilidad.
Son esos dos valores juntos. Una enorme responsabilidad sobre
mis hombros, una concreción de una vocación de servicio para
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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el país. Pasa en la democracia, como todo en la vida, nada
es estático. Entonces, hay que cuidarla con los cambios. Por
ejemplo, ahora podría producirse un cambio jurisprudencial
importante, con la nueva matrícula en el Tribunal. Es un
motivo de mucha preocupación para mí, no porque piense
que nosotros lo hicimos perfecto, pero arriesgar algún tipo de
decisiones con un cambio de mayoría y otra visión ideológica,
puede tener riesgos.
MS: Con Milton y ese grupo que se va definitivamente, porque ya se
fueron los de 6, los de nueve y ahora se van los de 12, es un tribunal
donde no va a quedar ninguno de los originales. ¿Cuál sería el reto de
ese nuevo Tribunal?
LP: Creo que eso plantea un desafío. No es que cesen 5, sino que
entre ellos están el presidente, el primer y el segundo sustituto,
quiere decir que la dirección del Tribunal tiene un impacto
muy importante, no solamente por los cinco votos que puede
significar una deliberación, sino por la visión en la dirección de
Tribunal. Eso, en sí mismo, encierra un desafío enorme, y hay
que ponderar mucho las consecuencias que eso puede tener en
los órganos de decisiones.
MS: Pero es que no pueden seguir, porque ya cumplieron los años. Y
eso se había previsto.
LP: No. Las cosas tienen un término. Es, además, un largo
período, doce años. Fue para darle esa estabilidad; por eso, una
rotación por tercios, de tal manera que siempre quedara una
memoria presente.
MS: De los jueces, tu grupo se fue en el año 2018, el otro grupo se
fue en el 2021 y ahora se va el resto. Es decir, de los que están, los que
tienen más tiempo son de seis años.
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LP: Tienen bastante experiencia, pero está también el punto
de la visión de las cosas. ¿Cuál es la ideología dominante? Para
ponerte un caso que fue una de las diferencias, por ejemplo, con
el presidente en materia jurídica, es precisamente que la Consti-
tución dispone las condiciones para ejercer una acción directa en
inconstitucionalidad, y es que el accionante debe tener un interés
legítimo y jurídicamente protegido. Eso significa que esto es un
requisito. Es decir, que no solamente las personas deben tener el
interés, sino que también tengan una afectación jurídica. Eso fue
una gran discusión todo el tiempo en el Tribunal, porque había
un grupo que entendía que debía ser una acción popular, como
se le llama en Colombia, o sea, que cualquiera pudiera ejercer
un control directo de constitucionalidad, y con la pregunta
inicial que te dije que me hizo el magistrado Subero sobre cuál
el límite de un constitucional, uno de sus principales límites es la
Constitución. Nuestra capacidad interpretativa no podía ir más
allá de lo que esa noción impone. Hubo un momento en el que
el presidente dijo que esta era la Constitución posible. Teníamos
ese límite. Independientemente de que a mí o a cualquiera
de nosotros nos pudiera interesar que todo el mundo pudiera
ejercer una acción directa de inconstitucionalidad, eso no era lo
previsto en nuestra carta magna.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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SANTO DOMINGO.- En un ambiente cargado de emotividad, el Tribunal
Constitucional (TC) rindió en hermoso reconocimiento a los magistrados Leyda
Margarita Piña Medrano, primera sustituta del presidente; Víctor Gómez Bergés,
Jottin Cury David e Idelfonso Reyes, al cumplir su período de designación 2011-
2017.
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Los magistrados homenajeados compartieron con los jueces y servidores
constitucionales durante el encuentro encabezado por el magistrado
presidente del Tribunal, doctor Milton Ray Guevara.
Al pronunciar las palabras centrales de la actividad, efectuada en el Auditorio
de la Junta Central Electoral, Ray Guevara destacó el trabajo realizado por Piña
Medrano, Gómez Bergés, Cury David y Reyes durante sus años en esta corte.
“Estos cuatro magistrados, en su condición de pioneros, han contribuido de
manera esencial a levantar la zapata y construir los cimientos del Tribunal
Constitucional; han demostrado sentido de compromiso, lealtad al Tribunal,
apego al trabajo, y un espíritu tolerante y democrático, tan necesarios en
órganos colegiados”, expresó Ray Guevara.
Durante su intervención resaltó importantes logros obtenidos por el TC
durante estos casi siete años de labor, tanto en el ámbito nacional como en el
internacional.
“Como una especie de bendición graticante, los aprestos de su partida
han sido coronados con la acreditación del Tribunal por la prestigiosa rma
española AENOR de la certicación ISO 9001:2015, relativa a los procesos
jurisdiccionales y sus soportes administrativos, convirtiéndonos en el primer
tribunal dominicano en recibir dicha acreditación, y posiblemente único
Tribunal Constitucional que ha recibido este galardón en el mundo”, subrayó.
El magistrado Ray Guevara subrayó que este ha sido un excelente equipo.
“Los próximos en instalarse tendrán que seguir sus huellas, construyendo
positivamente una justicia constitucional al servicio de los ciudadanos, que nos
permita hacer realidad el Estado Social y Democrático de Derecho”.
Concluida su intervención, se proyectó un video que plasmó momentos
trascendentales de su accionar en este órgano jurídico en el que cada uno de
ellos hizo grandes aportes en materia jurisdiccional y en la difusión del texto
sustantivo en los diferentes sectores de la sociedad.
Los magistrados reconocidos expresaron su agradecimiento al Pleno del
Tribunal Constitucional y a todos los servidores por su entrega incondicional
a esta entidad, que hizo posible el cumplimiento de su misión, garantizar la
supremacía de la Constitución.
Durante el acto, el magistrado Ray Guevara entregó placas de reconocimiento
a los homenajeados, quienes agradecieron la distinción y exhortaron a los
servidores constitucionales a seguir trillando el camino de éxito que ha venido
recorriendo el TC.
Fuente: Tribunal Constitucional. cuatro de diciembre 2018.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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5. ENTREVISTA AL MAGISTRADO HERMÓGENES ACOSTA
Nos reunimos el jueves catorce
de julio de 2023, a las cuatro de la
tarde. Llegó puntual a la cita. Nos
reunimos en la pequeña sala de reu-
nión que la PUCMM me cedió para
trabajar en los asuntos vinculados a la
reforma policial. Es un hombre ama-
ble, que habla despacio y con mucha
seguridad. Su conversación es amena
y pudimos conectar fácilmente. El
tiempo transcurrió sin darnos cuenta.
Mu-Kien Sang (MS): Cuenta quién te propuso al Tribunal Cons-
titucional. ¿Tenías aspiraciones? ¿Cómo entras en ese proceso para
elegir a los primeros jueces de una alta corte como es el Tribunal
Constitucional?
Hermógenes Acosta (HA): Fui propuesto por varias institucio-
nes. En ese momento yo era juez de la Corte de Apelación Civil
del Distrito Nacional. Fui juez de carrera desde el 1998, profesor
de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, sobre
todo en el ámbito civil. En los últimos 20 años también me
vinculé a la Escuela Nacional de la Judicatura.
Estando en una segunda instancia, es normal que uno quiera
aspirar a un tribunal superior. Originalmente tenía en mis inten-
ciones la Cámara Civil de la Suprema Corte de Justicia, por mi
formación civilista, pero al mismo tiempo tenía formación en el
ámbito constitucional, en la Escuela Nacional de la Judicatura,
donde inclusive obtuve una beca para realizar una maestría en
Costa Rica, sobre justicia constitucional. Como se podía aspirar
a más de una alta corte, aspiré a ambas.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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Siempre pensé que iba a ir a la Cámara Civil de la Suprema
Corte de Justicia, era mi mayor aspiración, pero como también
aspiré al Tribunal Constitucional, me preparé para la entrevista,
asistí y resulté electo. Fue una sorpresa que me eligieran.
MS: ¿Fue muy difícil la entrevista?
HA: Sí, sobre todo, fue muy tensa, porque no había experiencia
de esos procesos. Presentarse ante un Consejo Nacional de la
Magistratura, con el presidente de la República y demás autori-
dades, algo que se estaba grabando, me dio mucha tensión, sin
duda. Las preguntas no fueron difíciles para mí, pero el escenario
me generó mucha presión. Además, me tocó de primero, por el
apellido.
MS: Fuiste la prueba para los que venían. ¿Después que finalizaste
permaneciste escuchando a los demás candidatos?
HA: No recuerdo exactamente qué hice después, pero me retiré.
MS: ¿Cuándo te enteraste de que fuiste electo?
HA: Ese día yo estaba muy cansado de trabajar. Sabía que iban
a dar el veredicto esa noche, pero no lo pude esperar, porque me
dormí. Me llamó un exalumno, que estaba cerca de ese proceso
y me lo dijo. Aunque no entendía bien lo que me decía, porque
me habló de que eligieron algunos por seis años, otros por nueve,
etc. En el momento no lo entendí, pero esa fue la forma en la
que me enteré. En realidad, no estaba esperando el veredicto,
pero fue muy grata la información.
MS: ¿Conocías a los demás integrantes?
HA: Los conocía a todos. La mayoría eran profesores, y de alguna
manera habíamos tenido comunicación, aunque no había com-
partido mucho con algunos de ellos. Sabía quiénes eran, pero
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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no tenía contacto. Quizás más con Víctor Joaquín, con Justo
Pedro, con Katia, que era una jueza de carrera; con el presidente,
porque cuando entré a impartir clases en la PUCMM, fue él
quien me dio la oportunidad.
MS: Milton Ray Guevara fue director de la Escuela de Derecho por
muchos años.
HA: Sí, y después coordinó una de las primeras maestrías que se
realizaron en la PUCMM, en Derecho Empresarial y Legislación
Económica, la cual realicé.
MS: Cuando ustedes se reúnen, ¿cómo fue el primer encuentro en
UNIBE? Ustedes se juramentaron a finales de diciembre. Cuando
sesionan la primera vez, ¿cómo fue esa reunión?
HA: La primera reunión no fue tensa porque todavía no estaban
los expedientes. En realidad, nos juntamos para hablar de temas
generales del Tribunal, de la organización, cuestiones adminis-
trativas, y eso no generaba tensión, de ninguna manera. El tema
viene después, con los casos, los cuales en principio eran muy
complicados, porque como nunca habíamos trabajado juntos,
en grupo, se hacía muy difícil; era complicada la convivencia,
ponerse de acuerdo con los proyectos. Algunos quizás veníamos
de un modelo distinto. Por ejemplo, yo, que era juez de carrera,
con un esquema mental que no iba a ser el mismo que se iba a
implementar ahí. Todo era nuevo, eran ensayos.
Un tribunal colegiado siempre es tenso. Las discusiones de los
expedientes, las posiciones, etc. Sobre todo, en este caso, por
dos razones fundamentales: nosotros éramos muchos, 13. Era
un Tribunal muy grande. Quizás no se corresponda mucho con
el tamaño del país, ni con el tema del Derecho Comparado. Por
ejemplo, Colombia, que es un país con complicaciones extre-
mas, tiene nueve jueces solamente. Aquí, al ser tantos y al ser un
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Tribunal en el que todo debe decidirse en pleno y que para todo
se necesitaban nueve votos, se generaban muchas dificultades
para tomar decisiones. Aparte de que los temas eran complejos.
MS: Cuando ustedes logran la primera sentencia, ¿cómo se inicia
ese proceso? Porque primero ustedes se dividieron por grupos, por
especialidad, y después decidieron que no, que lo iban a hacer todos
juntos.
HA: Nos dividimos en tres comisiones. Una comisión que
conocía de los recursos contra sentencias de amparo y recursos
contra decisiones jurisdiccionales en sentido general. Había otro
grupo que se encargaba de las acciones de inconstitucionalidad,
y otro que trabajaba con los conflictos de competencia y con el
control de los tratados internacionales. Eso ayudó bastante, por-
que cuando se iba a los plenos, ya por lo menos las comisiones
habían discutido el expediente, y sólo era llegar a consenso.
La primera sentencia tiene una historia. Ese no fue el primer ex-
pediente discutido. Como era el primero que se discutió, debió
salir de primero. Sin embargo, no salió como hasta la sentencia
número 5. Esto así porque esa sentencia iba con votos disidentes,
entonces, no se quería que la primera sentencia saliera con esa
particularidad.
MS: El Tribunal trabajó en diferentes dimensiones. Tenían que
consolidarse como tribunal, pero también tenían que construir una
institución desde cero, en todos los sentidos. ¿Qué presión les generó
eso a los jueces? Porque ustedes tenían que establecer procedimientos
y una estructura organizacional, pero no tenían local, tenían que
resolver primero eso. ¿Cómo ustedes pudieron combinar todos esos
procesos?
HA: Fue muy difícil, por la falta de recursos, y sobre todo, muy
difícil para la presidencia y la secretaría del Tribunal, porque
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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todo el tema administrativo era algo que en gran medida lo
tenían que soportar o cargar ellos dos. Se trabajaron los regla-
mentos jurisdiccionales. Eso salió un poco más rápido, porque
el administrativo tardó. Todo se iba haciendo sobre la marcha,
pero aunque el pleno tenía que aprobar, lo administrativo lo
trabajaba el presidente, que por tener esa gran experiencia, creo
que lo manejó sin tanto estrés. Tenía una gran experiencia en
materia administrativa, por las distintas instituciones donde se
desempeñó como director.
MS: La institución, en menos de doce años, tuvo un ISO, y eso no
lo tienen todas las instituciones. ¿Tú crees que la institucionaliza-
ción tan rápida se deba al liderazgo del presidente, a su capacidad
administrativa?
HA: En gran medida, sí, porque en realidad los jueces van viendo
la parte jurisdiccional y toda la parte administrativa recae sobre
el secretario, y fundamentalmente, en el presidente. Además de
todo el personal administrativo que tenía.
MS: Pero al principio sólo estaban la secretaria y el secretario.
HA: Sí, ya luego se fueron creando otros departamentos.
MS: ¿Cómo fue ese proceso? Aparte de la creación de la estructura,
ustedes fueron a todos los pueblos, ofrecieron conferencias a los pe-
riodistas, tenían muchas sentencias, tantas, que llegaron en el 2015
a las 1,000 sentencias; realizaron cursos con periodistas, visitaron las
provincias del país, sesionaron en la capital, ¿cómo se hacía todo eso?
HA: Eso se hacía trabajando demasiado, porque la verdad es que
eso restaba tiempo. Inclusive, nuestros colegas extranjeros se sor-
prendían de que nosotros pudiéramos realizar todas esas tareas.
Yo creo que era muy difícil, porque nos cargábamos demasiado
con cuestiones no jurisdiccionales, que eran importantes, pero si
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le sumas todas estas cuestiones extra jurisdiccionales al cúmulo
de expedientes que teníamos, era un ritmo muy fuerte. Me pa-
recía que la parte no jurisdiccional debió ser menor, pero es una
opinión muy personal.
MS: Sin embargo, viéndolo de afuera, sin saber lo que representaba
la carga que ustedes tenían, pienso que esa parte se hizo como una
manera de que la gente los conociera. Se preguntaban ¿qué es un Tri-
bunal Constitucional? ¿Para qué sirve? Eso ayudó mucho a la imagen.
HA: Sí, ayudó a que el Tribunal se posicionara en poco tiempo,
sin duda. Lo que te digo es que fue muy forzado, porque al
mismo tiempo teníamos que atender lo jurisdiccional; entonces,
estar viajando, los cursos. ¿Que fue importante? Sí, pero, repito,
fue muy agobiante.
MS: A ti te eligieron por nueve años. Saliste con Ana Isabel Bonilla,
con Katia Miguelina Jiménez y con Wilson Gómez. ¿Cómo evalúas
la experiencia durante esos años?
HA: Muy tensa, pero diría que también muy edificante al mismo
tiempo, porque fue como completar mi misión en la justicia.
Yo venía de la justicia ordinaria, de la civil, entonces, toda esta
experiencia en el ámbito constitucional fue un complemento
importante.
MS: ¿Para ustedes, como jueces, significaban un peso las decisiones?
Porque la gente sabe que los casos que llegan en Tribunal Constitu-
cional se quedan ahí, no hay posibilidad de apelar, y eso significa que
la responsabilidad de asumir posiciones de parte de ustedes es muy
fuerte.
HA: Claro, porque de ahí dependen cosas de mucha relevancia
para el Estado. Para el funcionamiento del propio Estado y en
muchos casos, también de los derechos fundamentales de la
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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gente. Como dices, esa es la última decisión. Cualquier error
que se cometa, ahí se quedó. Entonces, sí, es un peso, una gran
responsabilidad.
MS: ¿Te arrepientes de algún voto que diste?
HA: Sí, en realidad me arrepiento del voto de la sentencia
168/13. No completo. Si tuviera que votar ahora, otra vez, no
votaría por el tema de la irretroactividad. Yo creo (ahora) que
esta Constitución no se le podía aplicar a la gente que nació
antes, entonces, me arrepiento de esa parte.
MS: Fue un tema que afectó a mucha gente.
HA: Sí, porque la nueva Constitución establece que los hijos de
ilegales no son dominicanos, pero la anterior no lo establecía,
entonces, yo creo que me equivoqué, y lo admito. Pero esta es una
sentencia importante, porque aquí nunca se le había hecho frente
a todo el tema de la regularización de los extranjeros, y eso en cual-
quier país del mundo tiene que ser prioritario. Con esta sentencia,
el Estado comenzó a hacer lo que tenía que hacer. A organizar,
a saber cuántos extranjeros teníamos. Quiénes estaban legales y
quiénes, ilegales. Yo creo que ahí ayudó la sentencia, pero esa parte,
que no es pequeña, porque tiene una trascendencia constitucional
y legal enorme, que es el principio de irretroactividad, es sagrado
del Estado de derecho, es decir, tú no puedes valorar casos sobre la
base de una ley que no existía en ese momento. Eso es gravísimo.
MS: Don Juan Manuel Pellerano, en una entrevista me dijo que la
sentencia era muy importante, pero que aplicaron mal el principio
de la irretroactividad. Decía que ese había sido el gran error de esa
sentencia.
HA: Yo reconozco mi error. Si tuviera que votar otra vez, no
votaría así.
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MS: Hay otra sentencia también polémica, que es la de la Corte
Interamericana.
HA: Sí, muy polémica. Ahí yo voté disidente, y estoy conforme
con mi voto.
MS: Es una discusión no sólo en el Tribunal Constitucional de aquí,
sino que tiene un impacto a nivel internacional y de los vínculos del
país con los organismos internacionales. ¿Qué tiene más peso, los
acuerdos internacionales o la propia Constitución?
HA: Sí, pero no sé hasta qué punto deba centrarse la discusión
ahí, porque el problema es que hay principios del derecho
internacional. Por ejemplo, cuando has asumido en la práctica
un convenio, no puedes luego decir que no estás de acuerdo
con el mismo. ¿Cómo un Estado puede decir que un tribunal
internacional no tiene competencias en su territorio cuando ha
tenido una jueza que fue parte de ese tribunal? Cuando litigó
muchas veces ante ese tribunal y nunca planteó la incompeten-
cia. Cuando ejecutó sentencias de este tribunal internacional.
Cuando su propia Ley Orgánica dice que las sentencias de la
Corte Interamericana son vinculantes. No estuve de acuerdo y es
una sentencia que está generando muchos problemas.
MS: ¿Qué otra sentencia consideras que fue polémica?
HA: El tema, por ejemplo, de Cayo Levantado y el de Loma Mi-
randa. En esos casos entiendo que se protegió al medio ambiente.
Hay otro tema muy polémico, pero no hay sentencia todavía,
que es el que tiene que ver con un asunto de los aeropuertos. Yo
creo que es uno de los temas más fuertes que hay, y hasta la fecha
no se ha podido aprobar. Para mí, ahí hay un tema de soberanía.
MS: La sentencia 168-13 fue al año de crear el Tribunal. ¿Crees que le
afectó la imagen en los inicios? ¿Cómo logran superar esa embestida
a nivel internacional también?
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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HA: Fue terrible. No asistí a un solo evento internacional en el
que en algún momento no saliera a colación esa sentencia. Ha
generado mucha dificultad, muchos problemas; me escribieron
varias personalidades, entre ellos Mario Vargas Llosa, y también
uno los filósofos del derecho más importantes del momento,
Manuel Atienza. Eso generó un revuelo a nivel internacional
muy grande. Lo mismo que el tema de la competencia. El no
reconocerla es un tema que está ahí. La Corte Interamericana
contestó. Hay una decisión de esta Corte, diciendo que no, que
esa decisión no se le impone a la del Tribunal Constitucional y
es un tema de orden internacional.
MS: ¿Qué se hace en esos casos en los que el país es signatario? Por-
que hay una sentencia del Tribunal Constitucional sobre la Corte
Interamericana, pero la Corte no está de acuerdo. Ya no se puede
apelar la sentencia del Tribunal Constitucional.
HA: Sí se puede, porque la Corte Interamericana ha dicho que
tiene competencias. Quizá la pregunta sería ¿qué va a pasar
cuando la Corte Interamericana conozca de una sentencia, o
por ejemplo, condene a la República Dominicana? El problema
puede venir para la ejecución de la sentencia. Si hoy algún do-
minicano tuviera alguna dificultad, que entienda que ha pasado
todas las instancias que existen en el país y no ha sido protegido,
si va a la Corte Interamericana, y la comisión aprueba el caso,
porque tiene que pasar por la comisión, que es la que apodera,
lo va a conocer, va a decidir y podrá condenar o no. Luego, el
problema sería qué va a pasar con la ejecución; eso es otra cosa.
Pero de que puede un dominicano ir, y la corte conocerlo, sin
duda que sí. Yo creo que eso tienen que resolverlo. ¿Cómo? El
Tribunal Constitucional lo dijo. El Poder Ejecutivo debe some-
ter el asunto al Congreso. El Tribunal Constitucional dijo que
se desconocía el reconocimiento de la competencia porque no
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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pasó por el Congreso, o sea, que si ahora mismo el presidente de
la República sometiera al Congreso, y el Congreso lo aprobara,
ya ahí no habría ningún problema, pero eso es una competencia
del Poder Ejecutivo.
MS: ¿De qué sentencia te sientes orgulloso?
HA: Son tantas sentencias. Hay muchas de ellas en el ámbito del
amparo. Por ejemplo, cuando se protege a una señora que estaba
junto a un militar por 20 años, pero no estaban casados, y luego,
cuando ella reclama la pensión de su esposo, se la niegan por el
hecho de no haber estado casados. El Tribunal Constitucional
expresó que había una relación de hecho, y que de esa relación
de hecho se derivan derechos.
Hay otras sentencias, en el ámbito también del amparo, que
tienen que ver con que cuando hay una obligación de parte del
Estado, el Estado no debe esperar a que le reclamen, debe cum-
plir voluntariamente, y si la persona no efectúa la reclamación
dentro del plazo que establece la ley, eso no prescribe. Por ejem-
plo, el amparo tiene un plazo para reclamar. Si no se hace dentro
de ese plazo de 60 días, ya no se puede reclamar, pero cuando
se trata de la prestación de un derecho fundamental que está a
cargo del Estado, ahí se puede reclamar en cualquier momento.
Hay varias sentencias importantes en el ámbito del control
de constitucionalidad. Recuerdo, por ejemplo, la sentencia
que tiene que ver con los impuestos sucesorales. La ley sobre
sucesiones y donaciones establecía que cuando la persona que
heredaba el patrimonio vivía fuera del país, tenía que pagar un
50 % de impuestos más que los que vivían aquí. El Tribunal
Constitucional dijo que era discriminatorio que por el sólo
hecho de que una persona viviera fuera del país tuviera que
pagar más impuestos. Sobre todo, esa sentencia es importante
porque es una ley de la época de Trujillo, que generalmente fue
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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una de las formas que él utilizó para castigar a sus adversarios
que abandonaban el país.
MS: Viniendo de un tribunal ordinario a una alta corte, ¿qué dife-
rencia ves entre ese juez ordinario y el del Tribunal Constitucional?
HA: La diferencia está en las cuestiones que tiene que decidir;
los casos son distintos, pero hay una similitud.
MS: ¿En cuál era más difícil la toma de decisión?
HA: Sin duda, en los casos del Tribunal Constitucional. Aquello
de lo civil era un tema de la responsabilidad civil, de sumas de
dinero, de desalojos, pero fíjate en los temas que hemos hablado,
la sentencia 168, el tema de los aeropuertos, que no se ha re-
suelto, la Corte Interamericana, son casos complejos. Entonces,
ciertamente, no se pueden comparar, hay unas diferencias muy
grandes.
MS: Prepararse para una sentencia le exige al juez estudiar los casos
antes de tomar la decisión. ¿Cómo te preparabas? ¿Recurrías a algún
material? Porque, aunque todos eran constitucionalistas tenían dife-
rentes formaciones y venían de diferentes ámbitos.
HA: Los casos hay que estudiarlos. Allá el método que se imple-
mentó fue que se hacía una distribución de los expedientes de
manera aleatoria en las comisiones de recursos de revisión.
MS: Pero después eso se eliminó.
HA: Sí, en el 2014 o 2015, se eliminó. Después de ahí llegaban
todos los casos y se distribuían por despachos. Todos mirábamos
todas las materias. Uno ve el expediente. Todos no son iguales.
Yo creo que eso es lo primero que un juez debe tener en cuenta.
Tienes una serie de expedientes que son sencillos, que no generan
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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ningún problema, pero hay otros que son complejos y en esos
hay que estudiar más. ¿Qué se estudia? Las fuentes del derecho.
Se estudia la Constitución, las leyes, también jurisprudencia,
lo que es muy importante para un Tribunal Constitucional: la
jurisprudencia de otro Tribunal Constitucional. Aunque sea de
otra sociedad o de otro tribunal, porque el derecho constitucio-
nal es universal. Las discusiones que nosotros tenemos aquí son
las mismas que tienen en Alemania o en Costa Rica, porque de
lo que se trata es de defender la supremacía de la Constitución,
defender los derechos fundamentales, aquí y en cualquier otro
lado. Por eso tú ves en las sentencias que muchas veces se hace
referencia a sentencias de otros tribunales; eso es importante,
porque cuando encuentras, por ejemplo, una sentencia en la
Corte Constitucional de Colombia, que ha resuelto un caso,
y tiene mucha similitud con el que estás estudiando, te ahorra
tiempo y te da seguridad, porque si es casi la misma cuestión,
muchos de los razonamientos que ya se usaron ahí pueden uti-
lizarse. Los expedientes complejos hay que estudiarlos, hay que
discutirlos.
MS: ¿Consultabas los libros teóricos?
HA: Sí, claro, la doctrina es importantísima.
MS: Fue una verdadera escuela para ustedes.
HA: Sí, un Tribunal Constitucional es una escuela. Además,
tener la oportunidad de estar discutiendo con doce colegas más,
todos muy formados, es una experiencia enorme.
MS: ¿Cómo fueron tus relaciones con los otros jueces? Te ves tan
pacífico.
HA: Soy paciente, pero cuando hay que discutir, discuto. Hay
roces que llegan a veces hasta lo personal. No en el Tribunal
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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Constitucional del que estamos hablando, sino en todo tribunal
colegiado. Eso pasaba en lo civil, pasa en cualquier instancia.
Hubo dificultades en algunos momentos, pero en sentido gene-
ral, fueron buenas, relaciones cordiales, pero no exentas de algún
roce o conflicto.
MS: ¿Y cómo se arreglaban?
HA: Nos arreglábamos porque son cosas del momento. Cosas
que generan algunos casos, y luego uno tiene la obligación y la
responsabilidad de seguir conviviendo, para cumplir con lo que
tiene que cumplir.
MS: Cuando se cumplieron tus nueve años, ¿cómo te sentiste? Es
mucho tiempo, más que una carrera universitaria y un doctorado.
HA: Y dos períodos presidenciales, que está hecho a propósito.
Me sentí, en principio, en el aire, porque yo no programé nada.
Yo no estaba pensando en el después, y esos meses fueron sin
nada que hacer, hasta cierto punto, pero yo estaba siempre muy
consciente de que eso era una cosa que terminaba.
MS: ¿Cuál fue tu última sentencia?
HA: No recuerdo, pero la terminación fue muy especial, porque
acuérdate que hubo pandemia y el último año nosotros no fui-
mos al Tribunal. Eso fue un poco complicado.
MS: ¿Cuándo se cumplieron tus nueve años?
HA: En diciembre del 2020. La pandemia comenzó en marzo de
ese año, y desde ese momento yo no volví al Tribunal. Entonces,
eso sí fue complicado, porque si hubiera sido una terminación
normal, quizá me hubiera podido programar un poco, analizar
un poco, pero yo volví al Tribunal sólo a recoger mis cosas.
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MS: ¿Celebraban reuniones virtuales?
HA: Claro, el último año fue así, y eso era terrible. Discutir esos
expedientes por zoom era difícil, sobre todo para el presidente,
porque tenía que llevar el control de la discusión, de dar los
turnos, de anotar lo que se decidió. Terrible, creo, en el caso de
todos, que teníamos que estar discutiendo frente a una pantalla.
Esto me pasaba también con el tema de las clases. Eso fue trau-
mático. Uno siente que le está hablando a una computadora.
MS: ¿Cuándo volvieron al Tribunal?
HA: Yo sólo volví a recoger. Eso fue después que pasaron las
entrevistas.
MS: Eran cuatro que se iban. Me imagino que todos tuvieron que ir
a recoger. ¿Les hicieron despedida?
HA: Sí. Nos hicieron despedida. Fue en la Junta Central Electo-
ral, en el auditorio. Eso se organizó, todo el mundo con su mas-
carilla, pero se hizo. Luego, también los jueces del Poder Judicial
nos hicieron un reconocimiento, también con mascarillas. Una
experiencia donde el mundo entero se afectó por más de un año.
MS: Un año que puso en evidencia la verdadera naturaleza de la hu-
manidad. Otra pregunta. Tú, que preferirías haber ido a la Suprema,
a la sala civil, pero te eligen para el Tribunal Constitucional, ¿eso
representó un desafío, una decepción, una alegría?
HA: Una alegría. Es un Tribunal de mayor rango, único. En el
Poder Judicial hay muchos jueces. Fue una alegría y, sobre todo,
que no es tan fácil en ningún país del mundo formar parte del
primer Tribunal.
MS: Ustedes tenían que estar conscientes de que estaban constru-
yendo los primeros cimientos de una historia. Todo lo que se hizo,
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tanto a nivel de la jurisprudencia como de todos los otros ámbitos; de
cómo se trabajó en la parte organizacional, la transparencia, planes de
trabajo trienal, seguimiento…
HA: Eso se debe, fundamentalmente, a la experiencia del presi-
dente. Lo administrativo es lo mismo de cualquier institución.
El Tribunal Constitucional tiene sus particularidades, pero en
sentido general, es lo mismo, y el que tiene experiencia en otras
instituciones lo maneja con mayor facilidad. Yo no me imagino
una gente comenzando en ese Tribunal como presidente sin
tener una experiencia administrativa, porque no se hubiera
podido hacer todo lo que se hizo.
El presidente también llevó allí gente con experiencia, que él
conocía de otras instituciones, con una experiencia muy sólida,
eso es lo que explica todo. Se formó también un equipo en el
ámbito administrativo, de gente con experiencia.
MS: Cuando te eligieron estabas consciente de que estabas haciendo
historia. Esos primeros electos van a aparecer como los trece primeros
jueces el Tribunal Constitucional.
HA: Eso dice el magistrado Jottin Cury, que los que vengan
después es otra cosa, porque es verdad, desde el punto de vista de
la historia, ser el primero es importante. Nunca pensé que yo iba
a estar en una primera composición, porque en cualquier país
del mundo es difícil lograrlo, de manera que fue un privilegio.
Quizás me quedo con un poco de nostalgia de no haber llegado
a la Suprema, porque como juez de carrera, uno aspira, pero
pienso que esto fue más importante.
MS: ¿Tú podrías volver como juez, si quisieras?
HA: Yo renuncié. La Ley 137-11 establece que cuando un
miembro del Ministerio Público o del Poder Judicial va al Tri-
bunal Constitucional, puede volver a su función, pero yo preferí
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renunciar. Ya eso no existe, porque el Tribunal Constitucional
lo declaró inconstitucional, por considerarlo un privilegio. Si
hubiera estado ahí, voto disidente.
MS: Sobre la polémica que se mantuvo por más de un año entre los
juristas, previo a la discusión con el Tribunal Constitucional o la Sala
Constitucional, que era la posición de algunos y la misma posición de
Subero, que fue la voz cantante en la oposición el Tribunal Constitu-
cional, durante ese proceso, ¿qué pensabas de esa discusión?
HA: Primero, que es una discusión que surge donde quiera que se
crea un Tribunal Constitucional. Generalmente, se da ese choque
con el Poder Judicial, porque es un tema de competencias. Es un
Tribunal Constitucional que, al instaurarse, le quita su compe-
tencia a la Suprema Corte de Justicia; no aquí, eso pasa en todas
partes. Pasó en Colombia, en Costa Rica, en España. No era una
sorpresa para mí. Yo también tenía mi posición. Entendía que
lo importante no era que se llamara Tribunal Constitucional, ni
Sala Constitucional. Lo importante era que fuera independiente;
podía ser independiente, aun siendo Sala, pero siendo Tribunal
Constitucional, la independencia está más asegurada.
MS: Al principio, ustedes anularon varias sentencias de la Suprema
Corte, que implicó reacción de mucha gente, incluso de periódicos
que señalaron eso, y jueces que se pronunciaron.
HA: A ninguna Suprema Corte de Justicia de ningún país le
gusta que le anulen sentencias. Aquí no se han anulado tantas
sentencias, pero si lo comparas con la gran cantidad de recursos
que van al Tribunal Constitucional, no son tantas. Generalmen-
te, el Tribunal Constitucional ha anulado las sentencias con un
problema de motivación, y sobre todo, en el ámbito penal.
MS: Pero, igual produjo un choque.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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HA: Todavía aquí no ha pasado ese gran choque que ha ocurrido
en otros sitios. En España es terrible. Llegó un momento tal
que el Tribunal Supremo les puso multas a los jueces del Tribu-
nal Constitucional, y viceversa, eso ocurrió en un caso de una
cantante famosa. Ella demandó porque entendía que habían
violado su intimidad con una publicación, pero el Tribunal
Supremo entendía que no, por ser una persona pública, y no
acogió la demanda de responsabilidad civil que hizo. Cuando
fue al Tribunal Constitucional le anulan la sentencia y le dicen
(al Supremo) que tiene que acoger la demanda, porque realmen-
te es un daño. ¿Qué hizo el Tribunal Supremo? Le puso una
indemnización de €500. Una burla. Cuando el asunto vuelve
al Tribunal Constitucional, el Tribunal se sintió ofendido. ¿Qué
procedía? Anular de nuevo y devolver, pero no lo hizo. Lo que
hizo fue que el mismo Tribunal decidió el caso, un caso que era
civil, y entonces eso generó roces. Eso es un caso de muchos,
aquí no ha pasado.
MS: De los tribunales constitucionales con los que tuvieron relacio-
nes, ¿cuál es el más sólido? ¿Qué te impresionó?
HA: El más sólido es el de Colombia, de América Latina. Luego
sería el Tribunal Constitucional de Perú; en tercer lugar, la Sala
Constitucional de Costa Rica. Son los tres tribunales más sólidos.
Nosotros tuvimos una experiencia en el de Colombia, nos pasa-
mos una semana allá, vimos cómo funcionaba todo. Algunos de
los procedimientos que aplicamos en nuestro método de trabajo
proceden del de Colombia. Ciertamente, el tribunal más sólido
de América Latina es el de Colombia, desde mi punto de vista.
MS: En estos casi doce años que tiene el Tribunal Constitucional, ¿se
ha consolidado? ¿Ya es un Tribunal realmente reconocido nacional e
internacionalmente?
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HA: Sin duda. Yo diría que después de los cinco años el Tribunal
ya tenía la imagen de que estaba sólido. Los primeros años son
difíciles, con vaivenes, pero ya en nuestro Tribunal, como ocurre
en la mayoría de los tribunales, después de los cinco años inclusi-
ve hay una jurisprudencia bastante sólida. En los primeros cinco
años prácticamente se establecen los principales precedentes,
porque los casos se van repitiendo después de cierto tiempo, y ya
cuando llegan es algo que conociste antes.
MS: En el Tribunal también ha habido una gran labor editorial.
¿Cómo la consideras?
HA: Ha sido importante. Sobre todo, hay un proyecto que
tiene que ver con la publicación de los clásicos dominicanos.
Muchas obras estaban agotadas, y nadie se iba a interesar en
publicar, pero que eran obras importantes. Yo creo que es uno
de los aspectos más importantes del Tribunal Constitucional, y
que no le quita mucho tiempo a la labor jurisdiccional, porque
eso no tienen que hacerlo los jueces, salvo el que va a publicar.
Es una labor importantísima, se han publicado libros de mucha
trascendencia.
MS: ¿Te tocó dar conferencias?
HA: Sí, me tocó me tocó en Elías Piña. Conferencias en los
pueblos, participar en los cursos y en congresos internacionales.
Caía la tarde, y casi entraba la noche cuando finalizamos la
conversación. Nos despedimos como dos viejos colegas. Fue muy
agradable el encuentro, sobre todo con un juez de tanta experiencia
acumulada.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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Momento de la entrega del reconocimiento al magistrado Hermógenes Acosta en
el acto en el que se despidió a los cuatro jueces que finalizaban su período de nueve
años; además del magistrado Hermógenes Acosta, figuraban las magistradas Ana
Isabel Bonilla y Katia Miguelina Jiménez y el magistrado Wilson Gómez. El acto
fue celebrado el ocho de enero de 2021.
Fuente: Tribunal Constitucional.
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6. ENTREVISTA AL MAGISTRADO VÍCTOR JOAQUÍN CASTELLANOS
El martes 18 de julio de 2023,
en horas de la mañana, pudimos
reunirnos. Anteriormente, hubo
una confusión de fecha que frustró
un encuentro. Con Víctor Joaquín
Castellanos, aunque siempre, desde
que nació, es formal, tuvimos una
charla larga y amena. Nos conoce-
mos de toda la vida, porque ambos
somos de Santiago y trabajamos en
PUCMM y nos veíamos con cierta
regularidad. Aunque es un hombre reservado y formal, nos pusimos
al día brevemente, antes de iniciar con la entrevista.
Mu-Kien Sang (MS): ¿Cómo te postulas en el Consejo Nacional de
la Magistratura?
Víctor Castellanos (VC): A mí me hablaron, leí sobre esa
posibilidad; hubo algunos órganos, algunas entidades que me
propusieron, no recuerdo cuáles fueron.
MS: En ese momento eras director de la carrera de Derecho en la
PUCMM.
VC: Sí, tenía la dirección del Departamento y decidí presentar
mi candidatura porque a mí siempre me ha gustado mucho el
derecho constitucional, a pesar de que mi especialización no es
en derecho público, sino en el privado, pero siempre me quedé
con el deseo de profundizar en el derecho constitucional, y
pensé que el Tribunal Constitucional podría jugar un rol muy
importante en el país, por eso me entusiasmé.
MS: Cuando te entrevistaron en el Consejo Nacional de la Magistra-
tura, ¿cómo te preparaste?
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VC: Actualicé mis conocimientos, porque como abogado, tenía
una base más o menos fuerte y había leído mucho sobre la ma-
teria, por lo que me preparé y me presenté. La verdad es que no
tuve muchas dificultades.
MS: ¿Te sorprendió que te eligieran?
VC: Sí, porque éramos tantos candidatos y había mucha gente
preparada también, y especializada en Derecho Público. Aparte
de eso, también estaba Justo Pedro Castellanos, que es mi primo.
Yo pensaba que era difícil que escogieran a dos primos para el
Tribunal, de manera que si elegían tenía que ser a uno de los dos.
MS: Sin embargo, los eligieron a los dos.
VC: Somos primos segundos, es un parentesco que no es im-
peditivo de nombramiento de dos jueces en el mismo tribunal.
MS: Como vivías en Santiago, ¿cómo fue tu traslado desde allá?
VC: Al principio fue un período un poco difícil, porque yo vine
a vivir con Laura, mi hija. Me pasé cuatro o cinco meses con ella
y su familia, después traje a mi esposa.
MS: Cuando termines, ¿regresas a vivir en Santiago?
VC: No lo sé. Me tomaré unos meses descansando en Santiago,
para decidir lo que voy a hacer.
MS: ¿Cómo evalúas tu experiencia de doce años en el Tribunal?
VC: Pienso que ha sido una experiencia extremadamente impor-
tante. En primer lugar, pensé que no era posible que trabajara
más que lo que yo lo hacía en Santiago. Tenía la Dirección del
Departamento, tenía también dos o tres asignaturas, porque era
profesor a tiempo completo, y además tenía el bufete a mi cargo.
No tenía tiempo para nada. En el Tribunal Constitucional,
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naturalmente, habría que trabajar, pero como estaba acostum-
brado, no iba a tener problemas. La verdad, tuve una gran
sorpresa.
MS: Eso ha sido constante en las entrevistas de los jueces, el volumen
de trabajo en el Tribunal.
VC: Pensé que no podía trabajar más de lo que ya lo hacía, pero
he tenido que esforzarme y hacerlo, porque las exigencias del
Tribunal son múltiples. No sólo es hacer sentencias, preparar
proyectos y hacerlos aprobar por el pleno, o por lo menos pro-
curar aprobarlos, sino que está la labor didáctica del Tribunal,
que toma mucho tiempo, porque hay que preparar conferencias.
MS: Sobre todo en la primera etapa, donde tenían un activismo
impresionante.
VC: Aún en esta época hay muchas actividades. Hay múltiples
comisiones de las cuales uno forma parte, unas dirigidas por uno
mismo, otras las dirigen otros jueces y eso toma mucho tiempo,
porque hay que hacer presentaciones de actividades del Tribunal.
MS: ¿Qué te ha parecido el cambio de abogado-docente a juez? Son
perspectivas distintas del Derecho.
VC: Me ha gustado más ser juez que abogado. En verdad, el
ejercicio profesional me lo encontraba muy interesante, pero el
de juez lo es más aún, porque como juez ya no tienes las pertur-
baciones propias del ejercicio profesional del abogado, que son
realmente angustiantes en muchas ocasiones; uno está sujeto al
cumplimiento de plazos en todo.
MS: Sin embargo, como juez del Tribunal Constitucional tienes en
tus hombros el peso de la historia de las decisiones que tomes. ¿Eso
no te genera tensión?
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VC: Sí, genera tensión, pero yo lo encuentro mucho más inte-
resante, porque es que como abogado, tú defiendes intereses de
particulares, mientras que como juez del Tribunal Constitucional,
no como juez de un tribunal cualquiera, sino del Constitucional,
se presentan tantos temas interesantes y tantas oportunidades
de hacer aportes positivos, y más, con la formación que uno
mismo tiene, porque me he pasado la vida estudiando derecho.
Yo encuentro que hasta por temperamento, porque a mí lo que
me gusta es la investigación jurídica.
MS: ¿Alguna sentencia te ha quitado el sueño? ¿Alguna te ha preocu-
pado para tomar la decisión?
VC: Claro, muchas.
MS: ¿Qué haces en esos casos?
VC: Estudiar, reflexionar y tomar la decisión conforme con mis
convicciones porque como te habrán dicho los otros colegas, el
Tribunal es un órgano donde hay mucha controversia entre los
jueces, porque somos trece abogados. Hay muchas polémicas,
muchas discusiones, muchos puntos de vista.
Yo he notado, sin embargo, que mi formación de abogado ha
sido muy beneficiosa, en el sentido de la independencia mental.
El abogado es una persona que tiene mucha independencia
mental, porque está obligado a defender intereses, y los intereses
varían. Eso lo obliga a adquirir independencia, en ese sentido
de conformidad con lo que defiende. He tratado de defender
intereses dentro de parámetros morales, y he encontrado que el
ejercicio de la abogacía produce buenos jueces.
Realmente me ha fascinado, pero te digo que en verdad el traba-
jo ha sido extremadamente intenso, y sigue siéndolo. Al parecer,
seguirá así hasta el último momento. La experiencia ha sido muy
interesante.
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MS: Tú, que has estado doce años y has tenido que ver dos salidas,
la de los seis años, en que se fue un grupo, y la de los nueve años,
que se fue otro grupo, que ha venido una nueva composición y que
has visto a los trece diferentes jueces que han compuesto el Tribunal,
durante doce años, los trece en tres composiciones diferentes, ¿cómo
sientes que se han podido integrar todos esos jueces? Ser plenaria,
tener conciencia de grupo.
VC: Ha sido un proceso un tanto difícil, pero lo esencial fuimos
los trece primeros, porque cuando comenzamos, no teníamos
nada. No nos entregaron ni siquiera una Constitución. Sólo
hicimos el juramento. Recuerdo que Milton le solicitó a Hermó-
genes Acosta, que era muy amigo del presidente de la Suprema
en aquella época, Mariano Germán, que gestionara un despacho
con ellos. Nos asignaron una oficina. Íbamos allá a recuperar
los expedientes, a clasificarlos y de ahí en adelante, fue un tanto
precario el funcionamiento.
MS: Yo me preguntaba cómo era posible que se creara el más alto
Tribunal de la justicia dominicana y no le dieran las facilidades. Us-
tedes tuvieron que pelear para que por lo menos les dieran el espacio
de INESPRE, que tampoco era el ideal, porque se vendían alimentos.
VC: Si bien las precariedades de las instalaciones nuestras,
incluso hasta este momento, que es bastante precario también,
donde no tenemos ni biblioteca, influyeron, todos los jueces
teníamos un ideal, estábamos animados por el interés de lo que
íbamos a realizar, y eso hizo que ese peregrinaje urbano, como
le llama Milton Ray, fuera más llevadero. Esa inestabilidad yo
ni la recuerdo, porque vivía tan concentrado en los asuntos que
eso no afectó realmente, por lo menos, a mí no me afectó. Siem-
pre estaba estudiando y preparando lo que tenía que preparar.
Todavía trabajamos con mucha precariedad, hasta sin baños
suficientes; los despachos son pequeños, superpoblados, porque
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cada despacho tiene dos jueces, y cada juez tiene cinco o seis
personas; entonces, a mí me da mucha pena ver el hacinamiento.
MS: ¿Y cómo se distribuyen con sus cinco asistentes?
VC: Dentro del despacho hay dos subdespachos, por así decirlo.
Cada juez ocupa uno, y están separados. El personal de cada
uno de los jueces está en el frente, uno al lado del otro, pero
con poca distancia entre ellos, o sea, no se puede decir que haya
ni medio metro entre los letrados y las letradas, pero aun así, se
logra la concentración en el trabajo. Por lo menos a mí, eso no
ha perturbado mi ritmo, ni nada. Ahora, si comparas con otros
países, entregaron el Tribunal y le dieron un local, porque así
es que funcionan las cosas en los países civilizados, pero entre
nosotros no. Pasamos por algunas cosas, pero pienso que se ha
hecho el trabajo.
MS: El papel de Milton Ray Guevara como presidente, ¿fue vital para
el desarrollo del Tribunal? ¿Cómo lo evalúas?
VC: Mi opinión es que sí. Ha sido vital. Me parece que esa
palabra está muy bien empleada en cuanto a la función de él,
porque Milton es como si hubiera nacido para ser el presidente
del Tribunal Constitucional. Desde el punto de vista formativo,
el área de Milton es la del derecho público, precisamente el de-
recho constitucional. Se pasó muchos años enseñando derecho
constitucional en la Madre y Maestra, desde que yo estaba como
estudiante; él llegó como un año después, en el 73 o 74, aunque
no fue mi profesor. Eso es desde el punto de vista de su forma-
ción. Él es un experto en derecho constitucional, pero también
en el trato de las personas, porque tuvo una amplia experiencia
política; tenía la experiencia del manejo del personal político y
conocía perfectamente los intríngulis del país desde el punto de
vista político, por todos los años que duró en eso. De manera
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que por el aspecto de su formación profesional, de su experiencia
laboral y de su carácter también, porque Milton parece como si
fuera un adolescente hiperactivo, es un hombre que no para de
trabajar y vive dedicado al Tribunal Constitucional.
Él tenía una perspectiva clara desde su propia experiencia, de
qué era lo que se tenía que hacer. Y su perspectiva era una visión
muy acertada de lo que se necesitaba, por lo que esas habilidades
de Milton son las que han permitido el éxito que ha tenido el
Tribunal Constitucional.
MS: Las polémicas que se originaron en el primer período, la primera
con la sentencia 168-13 y la segunda con la de 256-14, ¿a tu juicio
afectaron o no la imagen del Tribunal?
VC: Claro que afectaron al Tribunal Constitucional, porque desde
que salió la sentencia 168 fue algo terrible, todo el mundo nos
cayó encima. También hubo una serie de falacias que circularon,
lo que hizo que el poder político se indispusiera con el Tribunal
Constitucional. Al parecer, le comentaron al presidente Medina
que la sentencia 168 la había hecho un político, para hacerle daño.
Hubo muchas falacias, y el asunto fue que el presidente Medina se
indispuso también con el Tribunal. Según lo que yo pude percibir,
por los problemas que le causó la 168, problemas internacionales,
recibió mucha presión, una presión que él no pudo soportar,
entonces creó la ley 139-14 con la cual todavía estamos luchando.
Aún hay un montón de trabajo con relación a esa ley en el Tribu-
nal. Por igual, la 256-14 le originó muchos problemas, pero no
tantos, porque esa no tuvo tanta repercusión internacional.
MS: Pero la Corte Internacional expresó que no estaba de acuerdo
con la sentencia.
VC: Pero claro. Nosotros hemos tenido una relación un tanto
tormentosa con la Corte Interamericana, particularmente con
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la Comisión Interamericana, por lo menos la mayor parte de los
jueces del primer período, de los primeros trece jueces. Recuerda
que la sentencia 168-13 fue votada por once a favor y dos en
contra. La 256-14 tuvo mucha repercusión a nivel de la Corte
Interamericana de la Comisión Interamericana. Pero, por ejem-
plo, Haití veía la 256 como una cosa interna nuestra, y otros
países así lo vieron, pero la 168 naturalmente sí afectó mucho a
Haití y afectó también al CARICOM. Pero sobre esa sentencia
hubo muchas falacias, las críticas han sido mal fundadas.
La sentencia 168-13 y la sentencia 256-14, que a mi juicio son
de las dos principales sentencias que hemos tenido, ocasionaron
problemas. Desde que se publicó la 168 eso fue un bombardeo.
MS: ¿Cómo se sentían ustedes en el Tribunal?
VC: En un momento dado nos sentíamos presionados, pero
era una responsabilidad colectiva, no era individual. Tomamos
la adecuada decisión de que no se publicaran los nombres de
los autores de las sentencias, ya que no sé si sabes que en otros
países, los ponentes de las sentencias se publican también. Entre
nosotros no es así, sólo se ponen los votos disidentes o salvados.
Eso les quita presión a los autores de la sentencia, porque si no
hubiera sido así, los autores de estas dos sentencias hubieran
tenido que irse del país, porque no hubieran podido soportar,
pero era el órgano el que soportaba la presión, colectivamente.
MS: Además, hubo un voto; si tú votaste a favor, es colectivo. No
de esa sentencia, sino de todas, porque si ya se expide con el voto de
la mayoría cualificada que exige la Constitución, no hay nada que
hacer, no es quién hizo la sentencia, sino los que votaron a favor de
ella.
VC: Pero nosotros también contamos, el grupo de jueces, que la
sentencia había recibido mucho apoyo de la población, lo que
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nos entusiasmó y nos sirvió también de sostén psicológico, eso
fue la 168.
La 256-14 tuvo efectos distintos. Como esa sentencia planteó
que nosotros nos independizábamos de la Corte Interamericana,
dejábamos de estar obligados como país a las sentencias o a los
lineamientos de la Corte Interamericana. Eso ocasionó otro gé-
nero de problemas, particularmente con la Comisión de la Corte
Interamericana, porque ellos son muy dinámicos y ejercieron
presión de todas las maneras posibles. Vinieron al país en varias
ocasiones, para tratar de presionar personalmente al Tribunal, y
las relaciones estaban tan malas que cuando vinieron la primera
vez, le solicitaron una reunión al presidente del Tribunal, y él se
la negó. No quería reunirse con ellos porque decía que nosotros
no teníamos nada que averiguar con ellos. Y era verdad, porque
habían dicho horrores de la sentencia 168-13 y de la 256-14, de
manera que ¿para qué nos íbamos a reunir? Nosotros encontra-
mos que era un organismo, me refiero a la Comisión, totalmente
parcializado en contra de la República Dominicana.
Reitero, los principales argumentos en contra de la sentencia
168-13 estaban mal fundados. Lo único es que casi nadie ha
leído la sentencia, ni siquiera muchos abogados.
MS: Tiene muchas páginas, más de 147, si no me equivoco.
VC: Y además, es densa. El asunto es que la sentencia 253-14
nos ocasionó problemas con la Corte Interamericana, particular-
mente con la Comisión Interamericana.
MS: Lo que pasa es que la sentencia afectó a mucha gente que no era
de origen haitiano. Afectó a otros sectores.
VC: Sí, pero no creo que haya afectado a tantas personas que no
fueran nacionales haitianos. No pueden haber sido tantos.
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MS: El problema vino al poner el año 1929.
VC: Ese es uno de los argumentos infundados, porque lo que
se dice es que la sentencia se aplicó retroactivamente a la Cons-
titución de 1929, pero eso es absolutamente falso, porque cada
caso, desde 1929 hasta la fecha, en todas las modificaciones y
reformas constitucionales que hemos tenido, se ha mantenido el
mismo criterio que se adoptó en 1929 con relación a los famosos
extranjeros en tránsito. De manera que cada problema que se le
presenta a una persona en particular, no se aprecia con relación
a la Constitución de 1929, sino a la Constitución que estaba
vigente en la fecha en la que esa persona nació; entonces, no hay
ninguna retroactividad.
Si tú naciste en 1956 o 1957 y si hay algún problema con relación
a ti, lo que hay es que examinar ese problema con relación a la
Constitución vigente cuando tú naciste, no cuando se promulgó
la de 1929, no hay ningún tipo de retroactividad. Pero, de todas
maneras, lo que está prohibido es la retroactividad en las leyes,
no la retroactividad de las sentencias, las cuales prácticamente
son todas retroactivas. Cuando dictan una sentencia con relación
a una persona que cometió un homicidio hace cinco o seis años,
¿qué es lo que se está haciendo? Es una sentencia con relación
a un hecho que sucedió hace cinco o seis años. Incluso la Ley
137-11 dice claramente que nosotros podemos modular en el
tiempo la aplicación de la sentencia.
A mí lo que me ha indignado siempre, y a un grupo de jueces,
es que en todas esas polémicas se han aprovechado del carácter
profano de la gente, en el sentido de que no son juristas, que no
son abogados y han metido una serie de argumentos totalmente
absurdos, pero la gente que no sabe derecho ¿qué va a pensar? Que
la sentencia tiene carácter retroactivo, y no lo tiene. Es una gran
falsedad. Todos esos argumentos no son ciertos, a mi modo de ver.
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MS: En ese momento tenían apenas un año de haber iniciado. ¿Cómo
lograron ustedes mantener la ecuanimidad para que el Tribunal si-
guiera funcionando, siguiera operando y fortaleciéndose? Porque fue
un bombardeo por todas partes.
VC: Sí, fueron ataques a nivel nacional e internacional, pero está-
bamos convencidos de que la sentencia estaba bien. La dinámica
interna del Tribunal, entre los jueces, siempre la manejamos con
mucha altura, en el sentido de que si un juez estaba en contra de
una sentencia, eso no implicaba que uno lo tomara a título perso-
nal. Por ejemplo, en el caso de Ana Isabel y Katia Miguelina, que
fueron las juezas que votaron disidente, nosotros internamente
nunca hablamos de la sentencia 168-13, ni de la 256-14. Ellas
tenían su criterio y los otros once teníamos el nuestro. De todas
maneras, apreciábamos el derecho a la discrepancia que existía.
Todos éramos personas preparadas, teníamos que respetarnos, o
sea, que a nivel interno eso no afectó, no hubo problemas. Por
el contrario, como había una mayoría absoluta, porque éramos
once que estábamos de acuerdo, entonces eso fortaleció la cohe-
sión interna del propio Tribunal.
MS: ¿De qué te arrepientes en estos doce años?
VC: Esa es una pregunta que yo no me la he planteado. Tendría
que reflexionar, pero no se me ocurre nada. Desde la decisión
de presentarme ante el Consejo de la Magistratura, hasta la
fecha, yo estoy profundamente satisfecho del trabajo que he
realizado.
MS: ¿No te han parecido largos los doce años?
VC: Por el contrario, me ha parecido como si fuera un soplo.
¿Sabes por qué? El grado de intensidad del trabajo y de concen-
tración impide que uno le ponga atención al tiempo. Es lunes, y
cuando tú vienes a ver, ya es viernes y así ha sido todo el tiempo
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durante doce años. Tú no tienes tiempo de pensar, porque la
concentración se da en un grado muy elevado.
MS: ¿Y qué has aprendido?
VC: He aprendido mucho derecho, porque todo el tiempo he
tenido que pasármelo estudiando, leyendo la jurisprudencia.
MS: ¿Y has aprendido de los otros jueces?
VC: Claro que sí, porque normalmente todos los jueces tienen
un buen grado de preparación y de formación distinta a la mía,
porque ahí hay jueces especialistas en derecho penal, en derecho
laboral, en derecho inmobiliario, y esa es una de las riquezas que
tiene el Tribunal, que es la concurrencia de muchas personas
con distintas formaciones jurídicas. De ahí que las discusiones
sean tan interesantes, a veces demasiado intensas, pero como
abogados nos hemos pasado la vida en eso también, discutiendo
en los tribunales, lo que es peor, con jueces incapaces, muchas
veces, y abogados que no te quiero ni calificar. Por lo menos aquí
discutimos entre gente que tenemos un buen nivel. Por eso decía
que la experiencia ha sido muy interesante, y yo he aprendido
mucho. He tenido que estudiar a profundidad el derecho públi-
co, el derecho constitucional.
Hemos contribuido colectivamente a resolver muchos problemas
graves del país, sobre todo en materia de defensa de los derechos
fundamentales, en materia de acciones directas de inconstitucio-
nalidad, o sea, el trabajo del Tribunal ha sido útil.
MS: ¿Tienes conciencia de que los primeros trece jueces constituyen
un hito en la historia del Tribunal Constitucional?
VC: Yo pienso que sí, tengo conciencia de eso. Los últimos lo han
dicho y han insistido, por ejemplo, José Alejandro Vargas, que
es una persona excelente, que es un jurista penal extraordinario,
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siempre me ha dicho que nosotros habíamos hecho todo. Que
el rol de los que llegaron es bastante fácil, porque ya habíamos
hecho todo, y él tiene razón. Si coges casi las 7,000 sentencias
que tenemos; partimos de la nada y hemos tenido que crear una
jurisprudencia que es lo que da el sostén al Tribunal, porque tienes
que referirte constantemente a los mismos fallos tuyos. No pueden
ser contradictorios, y eso te obliga a mantener una gran disciplina.
Los jueces del Tribunal siempre nos hemos respetado mutua-
mente, salvo casos muy esporádicos, en el que el debate ha caído
en un nivel inadecuado, pero eso es prácticamente inexistente.
Siempre ha habido un profundo respeto entre los jueces, y eso
ha hecho que, a pesar de la intensidad de los debates, y de las
discusiones terribles, no nos olvidemos de que somos trece y de
que necesitamos conseguir nueve votos.
MS: ¿13 jueces no es mucho para un país tan pequeño?
VC: La Suprema tiene 17 jueces. Yo pienso que fue una decisión
muy acertada, la de que fuéramos un número de esa dimensión.
MS: ¿Y crees que fue acertada la decisión de que el voto de calidad
fuera de 9?
VC: Claro que sí. Si no fuera así no hubiera habido esa depura-
ción que se ha logrado en las sentencias. Si nos hubiera divido
en cámaras, por ejemplo, como hay mucha gente que ha querido
hacerlo, las decisiones las tomarían cinco jueces, con una mayo-
ría de 3. Mientras, aunque trabajamos más, son sentencias de
mucho mayor calidad, que han recibido el aporte de muchos
jueces, de formación distintas, cada uno con sus propios conoci-
mientos jurídicos y vivenciales. Eso ayuda.
MS: ¿Cuál de los Tribunales Constitucionales que existen te ha ins-
pirado más?
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VC: Yo admiro mucho la Corte Constitucional de Colombia,
porque si lees sus sentencias te sorprendes de la sapiencia que
destilan. Recuerda que los juristas dominicanos, hasta hace
poco, tiempo veíamos el derecho a través del derecho francés,
por el tema de la traducción de los códigos, y apenas se conocía
el derecho latinoamericano, y mucho menos el derecho español.
Cuando se comenzó a estudiar el derecho latinoamericano, uno
se encontró con el derecho colombiano, que tiene un grado de
desarrollo extraordinario. Yo lo conocía desde antes de venir al
Tribunal, y el derecho español también, porque mi tesis incluyó
el derecho español, pero el colombiano es riquísimo desde el
punto de vista doctrinal, es decir, de lo que se escribe.
MS: Han avanzado en muchísimas áreas.
VC: En el aspecto jurídico es extraordinario. Es admirable. Las
sentencias de la Corte Institucional son impresionantes, por la
profundidad que tienen, que a veces me pregunto, aunque tengo
la respuesta, ¿por qué? Es porque hay buenos juristas, porque
esa corte es apenas del 1991, y sin embargo, ha tenido un gran
desarrollo. La admiro también porque ha sabido responder
mejor que la mayor parte de los tribunales a la defensa de los
derechos fundamentales, a la defensa de los atropellos contra la
población, porque los derechos fundamentales no son más que
eso, los derechos que una persona tiene como persona. Es lo que
llaman derechos humanos, pero que cuando se constitucionali-
zan, se convierten en derechos fundamentales, y en Colombia
cuando nosotros fuimos, que fue el primer desplazamiento de
los jueces del Tribunal fuera, no sabíamos nada, fue para ver
cómo funcionan los tribunales. Fuimos primero a Bogotá, y allá
nos pasamos no recuerdo qué tiempo. Conocimos cómo era el
funcionamiento de la Corte Constitucional y nos dimos cuenta
también de la incidencia que tenía en la población, porque les
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daba respuesta a las inquietudes de la población, con problemas
diarios. Por ejemplo, se presenta una persona herida en una
clínica, y ahí le dicen que si no trae una tarjeta de crédito o
alguien que se haga responsable, no lo pueden atender. Ellos
atendieron a todas las preguntas a través del amparo. Por eso
la Corte Constitucional de Colombia ha resistido todos los
embates, porque tiene el apoyo de la población. Y la aspiración
nuestra es la misma.
MS: ¿Tú crees que después de los embates que vivieron en el 2013
ustedes lograron superar y fortalecer el Tribunal?
VC: Sí, porque es que el Tribunal se fortalece con su jurispruden-
cia, y en el año 2013, cuando rendimos la 168, apenas teníamos
como un año trabajando. La primera sentencia es del año 2012.
La dinámica del Tribunal, produciendo ya casi 7,000 sentencias
ahora, se ha fortalecido, porque ya tenemos una doctrina consti-
tucional y hay que tomar en cuenta que con la introducción del
Tribunal Constitucional y el artículo 184 de la Constitución, las
sentencias del Tribunal Constitucional son obligatorias para los
poderes públicos y para todo el mundo.
MS: Ahí está la discusión con el asunto de las de las domésticas. Una
pregunta ¿Se han superado los problemas con la Suprema?
VC: Pero es que con la Suprema nunca hemos tenido problemas.
MS: Hubo problemas con las primeras sentencias.
VC: Hay, a veces, ciertas tensiones con relación a algunas sen-
tencias, sobre todo con las que nosotros rechazamos, porque se
da con cierta frecuencia, pero nunca ha llegado la sangre al río.
Eso fue una posición un tanto fanática de mi gran amigo Jorge
Subero Isa, quien es admirable, extraordinario, pero él vio el
surgimiento del Tribunal Constitucional como un problema
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para la Suprema Corte de Justicia, y acuérdate de que siempre
él habló del choque de trenes que se ha dado en otros países,
pero no en el nuestro. Aquí no creo que haya habido dificulta-
des, conocemos a todos los jueces de la Suprema, hemos sido
compañeros. Yo no he sido compañero de ellos del tribunal,
porque siempre fui abogado, pero como abogado también nos
conocimos y somos todos amigos. No es como en otros países,
donde los jueces de las cortes se conocieron después de haber
ascendido a esa posición.
MS: Este país es más pequeño, también. Otra pregunta: ¿te sientes
satisfecho con tus doce años de trabajo? ¿Feliz de haber cumplido tu
deber?
VC: En grado extremo. Yo pienso que es lo mejor que he hecho
en mi vida.
MS: ¿Quién lleva tu bufete de abogados? ¿O lo cerraron?
VC: No. Yo me salí del bufete tan pronto fui nombrado, y en el
bufete quedó mi hija menor, Dulce, con otros abogados. Fun-
daron otra entidad; ella siguió ahí un tiempo y después vino a
Santo Domingo, donde tiene su propio bufete. Yo dejé de tener
contacto con el bufete. Me salí porque la ley lo prohíbe.
MS: Todos tuvieron que abandonar la práctica privada, a excepción
de los que eran jueces, que dejaron su tribunal. ¿Te sientes como en
el final de tu carrera? ¿Te vas a dedicar a escribir?
VC: Sí. Una culminación que encuentro ha sido muy exitosa
a nivel personal. Escribir es lo que me gustaría, porque tengo
muchísimos proyectos a medio camino, libros de investigación
jurídica y no jurídica. Nunca he podido dedicarme a eso, que
es lo que me gusta, porque con mi trabajo de abogado tampoco
tenía tiempo.
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MS: Este es el mejor momento. Incluso tu experiencia como juez y
sobre otros temas, este es el momento ideal.
VC: Y lo voy a aprovechar. Son unas vivencias muy ricas y como
te digo, la satisfacción de haber participado en decisiones tan
importantes. Las decisiones del Tribunal Constitucional han
contribuido en gran medida al progreso jurídico del país y han
introducido cambios importantes. Antes existía el derecho co-
mún, que era el derecho civil, pero ahora el derecho común es
derecho constitucional.
Si vas a los tribunales, los abogados antes sacábamos los tomos
franceses y los códigos; lo que llevan ahora son las sentencias del
Tribunal Constitucional, por su carácter obligatorio. Antes no era
así. Las sentencias de la Suprema, que era el máximo órgano, no
eran vinculantes. Ahora hay una ley de casación nueva, que parece
que ha introducido eso, pero al no ser vinculantes esas sentencias
de la Suprema, los jueces pudieran seguir fallando en sentido
contrario, pero en el caso del Tribunal no, es como si fuera una ley.
MS: Sí, porque es la última instancia.
VC: Eso implicó una especie de mezcla del sistema jurídico, el
anglosajón y el francés, lo que ha producido un efecto positivo
en el dinamismo jurídico, en la participación de la población en
lo que es la Constitución.
MS: Es muy interesante, porque todas las sentencias se encuentran
disponibles en internet, inextensas, completas. Yo me sorprendo de
que partiendo de cero, ustedes hayan organizado impresionantemen-
te todo, con planes.
VC: Y la labor didáctica, una labor dirigida por el mismo Mil-
ton, planificada. Un artículo de la ley dice eso; el 35 dice que
el Tribunal tendrá una función didáctica, y eso se ha llevado al
extremo.
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MS: Y los concursos que han hecho, muy interesantes...
VC: No te imaginas los cursos, las conferencias, y a nivel in-
ternacional, la participación que hemos tenido. Este tribunal,
el Constitucional de este pequeño país, resulta que representa
a América en eventos internacionales, representa a todos los
demás, lo cual, para tener el tiempo que tiene, me parece que es
extraordinario. Y dicen los sudamericanos, un peruano apellido
Palomino, que es el Tribunal que mejor funciona, porque no
solamente tiene sentencias excelentes y profundas, sino que es el
único que realiza una labor didáctica efectiva y permanente, o
sea, que yo me siento satisfecho de mi participación.
El ocho de diciembre 2022 el Tribunal Constitucional puso a circular varias
obras, entre las cuales estaba el libro de Víctor Joaquín Castellanos y Dulce
María Vargas Corona, titulado “Improcedencia de las principales objeciones
a la Sentencia TC/0168/13 del Tribunal Constitucional de la República
Dominicana”. Fuente: Tribunal Constitucional.
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7. ENTREVISTA CON EL MAGISTRADO RAFAEL DÍAZ FILPO
La tarde del jueves 20 de julio
de 2023 me reuní con el magistra-
do Rafael Díaz Filpo, a quien no
conocía personalmente. Ambos nos
conocíamos por referencias. Pero
fue muy amable y agradable desde
que me saludó. Nos reunimos en
la sala principal de reuniones del
Tribunal Constitucional, donde
antes se celebraban los plenos. Me
llamó la atención que siempre está
sonriendo, incluso cuando aborda
temas profundos. La conversación duró bastante. Se nota que es un
hombre forjado en las lides políticas, por su manera de desenvolverse
y su soltura. El tiempo se fue sin darnos cuenta. Es de los magistrados
que cumple, junto al presidente Milton Ray Guevara, y a los jueces
Justo Pedro, Víctor Joaquín y Lino Vásquez, doce años en el tribunal.
Desde la salida de la magistrada Leyda Margarita Piña, funge como
primer sustituto del presidente.
Mu-Kien Sang (MS): El magistrado Rafael Díaz Filpo es el primer
sustituto del presidente. Háblame un poco cómo fue tu proceso de
selección ¿Quién te presentó? ¿Querías?
Rafael Díaz Filpo (RD): Yo no aspiraba al Tribunal Constitu-
cional. Lo que quería era ser miembro del Tribunal Superior
Electoral, porque mi fortaleza en ese momento estaba en el
tema electoral de la República Dominicana, pero algunos me
dijeron que debía aplicar al Tribunal Constitucional, entre
los que estuvieron Milton, con quien tengo viejas relaciones
políticas, sirviéndole siempre a la Patria. También me lo dijo
Eduardo Jorge Prats, a quien le dije que no, porque mi fuerte
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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era lo electoral. Recuerdo que el difunto Reinaldo Pared, que
era mi amigo y estudiamos juntos, me dijo que yo no cabía en
el electoral, porque ahí había compromisos políticos. Mi partido
iba a presentar a Marino Mendoza, y que no me iba a poner
a pasar vergüenza, que me fuera al Constitucional. Hablé con
Milton y con Eduardo, y me preparé para la evaluación.
MS: ¿Qué recuerdas de la entrevista?
RD: Sí. Me preparé y fui a la entrevista. Recuerdo que el presi-
dente Leonel Fernández me preguntó mi opinión con relación
al tema del financiamiento de los partidos políticos, como si
estuviera en el Electoral. Le desarrollé la idea de lo que pensaba
con relación a eso, pero que había que poner controles y las
razones. Llegaron una serie de preguntas adicionales y las fui
respondiendo según yo entendía.
MS: ¿Subero te hizo alguna pregunta?
RD: No me hizo ninguna pregunta. Es muy amigo mío.
Hay un dato curioso en este tema. Cuando me eligieron, en la
noche me llamó Hugo Núñez, vegano, en representación del
Consejo de la Magistratura. Me dijo que me acababan de elegir
juez del Tribunal Constitucional. Yo estaba con toda mi familia
en la casa, haciendo un asopao, esperando los resultados. Como
a los diez segundos suena el teléfono nuevamente, y me dice
que era dichoso, porque habían entrado en una tómbola los
nombres y yo había salido por doce años. Ahí también me dijo
los nombres de los demás.
MS: ¿Qué institución te presentó?
RD: Me presentó la UASD. Fui profesor allá durante 27 años, y
mi fuerte no era el derecho, mi fuerte era la educación mención
física y matemática.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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MS: ¿En qué año te graduaste de derecho?
RD: En el 1988.
MS: Y cuando ibas a la clase con todos esos jóvenes, ¿cómo fue?
RD: Iba tranquilo. Después de hacer la licenciatura, hice una
maestría en Derecho Constitucional en la PUCMM, con
Castilla-La Mancha, y después otra, de triple titulación, en el
Instituto Europeo Campus Stellae, Santiago de Compostela,
España. Me preparé.
MS: Después de ustedes haber vivido esta experiencia y terminar,
¿qué piensas hacer?
RD: Abrir mi oficina, para dedicarme al tema de consultoría en
derecho constitucional. En mi época juvenil, cuando Malagón
era la ministra de Educación, ella contrató a un grupo de profe-
sionales del área, para que fueran asesores. Contrató a Ivelisse, a
Rafael Santos y a mí. Guadamuz era quien dirigía ese programa,
y nos contrataron para la reforma del sistema educativo.
MS: ¿Cómo evalúas tu experiencia en el Tribunal?
RD: Excelente, desde mi punto de vista.
MS: ¿Qué has aprendido?
RD: He aprendido a escuchar, que antes no lo hacía con mucha
frecuencia. Era una debilidad que yo tenía. No escuchaba, yo oía
y respondía. Aprendí mucho en este colegiado.
El Tribunal me ha dado la oportunidad de dictar conferencias
en diferentes países de América Latina, Europa y de Estados
Unidos. Eso también me ha ayudado a cultivarme en el derecho
constitucional.
Yo me he dedicado a tiempo completo al Tribunal Constitucio-
nal. Me dio un derrame cerebral, estuve casi al morir, y me dijo
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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el Dr. Pedro Ureña, quien me salvó la vida, que fue producto
del estrés. Duré 28 días en cuidados intensivos. Eso fue hace
cinco años. Lo que hizo conmigo le ha servido como ejemplo
para dictar conferencias. La presión me subió y no me bajaba.
Me realizó un procedimiento de limpiarme las arterias y eso me
bajó la presión.
MS: Dios te dio una segunda oportunidad de vida. Los primeros años
fueron difíciles ¿Cómo te integraste a un grupo tan disímil como los
primeros trece jueces? ¿Cómo te has integrado con los cambios que
se han producido con las dos salidas, la de los seis años y la de los 9?
RD: Yo he sido en el Tribunal un “apaga fuegos y un mediador”,
por así decirlo. Yo siempre era quien mediaba y buscaba una
solución. Lo de mediar en mí no es nuevo, porque en la política,
la tradición que traigo es esa.
Me dediqué a tiempo completo al Tribunal. Dejé todo lo que
tenía que hacer.
MS: ¿Incluso la actividad política?
RD: Sí, no hacía nada más. Incluso renuncié de la empresa de mi
familia, y mi mujer es quien dirige todo. La empresa DoralKa se
dedica a alquileres, decoraciones, etc. Ahora, se enfoca en bienes
y raíces y venta de combustible.
Ahora bien, mi labor en el Tribunal no era solamente jurisdiccio-
nal, también salía a dictar conferencias.
MS: Veo que todos daban conferencias, según las listas.
RD: Sí, fui a Panamá a dictar conferencia, a Costa Rica, a El
Salvador, a Nueva York, a Miami, a Pensilvania, a España. Los
demás lo hacían también en los lugares/países seleccionados
según las necesidades del TC.
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MS: ¿De qué te arrepientes?
RD: De no haber estudiado derecho antes y de no haber cono-
cido el derecho constitucional antes.
MS: ¿Te arrepientes de alguna decisión que hayas tomado durante
estos doce años como juez?
RD: No. En cambio, me siento muy orgulloso de algunas cosas
que he hecho. Por ejemplo, soy el único de los jueces de aquí que
votó disidente en el tema del voto electrónico, porque pensaba
que el voto electrónico, al margen de la marrulla de los políti-
cos dominicanos, fortalece la democracia dominicana creando
filtros, estableciendo controles, y porque además entiendo que
este, en el futuro, será una realidad.
Tengo muchos votos disidentes. He publicado dos libros. La
Reserva de Ley en Iberoamérica, Derecho Constitucional y
Constitución Política/Política Constitucional, este último tam-
bién en audiolibro. Soy el único juez que tiene un audiolibro.
El Tribunal tiene la Constitución en modalidad de audio. Voy
a publicar dos libros más en diciembre que ya están listos, los
títulos son: Control de constitucionalidad preventivo de los tratados
internacionales en el ordenamiento jurídico y Mis doce años en el
Tribunal Constitucional: un aporte para el debate jurisprudencial,
del primero acabo de dictar una conferencia. Cada uno de los
libros tiene más de 600 páginas. Antes de ayer llegaron corregi-
dos por el corrector de estilo, para luego diagramarlos y proceder
con la impresión de los mismos.
MS: Viendo las actividades que ustedes han hecho, aparte de las
labores jurisprudenciales, como decías, casi 7,000 expedientes han
sido evaluados y aprobados. El ritmo de ustedes es muy fuerte.
¿Cómo combinaban la labor tan difícil que es tomar una decisión,
a sabiendas de que tiene un impacto a nivel nacional y además, es
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inapelable, con el activismo que ustedes tenían de visitas a provincias,
las conferencias, los cursos de periodistas y los eventos internacionales
que organizaron?
RD: Eso era un tema de dedicación. En el Tribunal ocurrieron
hechos importantes que llevaban a reflexionar sobre una serie de
temas que se presentaron. Algunos fortalecían más tu criterio y
otras veces tenías que conciliarlos. El Tribunal estableció dos cri-
terios importantes que no están establecidos en la Constitución,
ni en ningún reglamento, esto fue idea de Milton. Uno de estos
criterios estableció que, aunque la Constitución dice que el juez
podrá no votar en una decisión, el Tribunal lo hizo obligatorio,
que el voto tiene que ser público, no secreto.
MS: Que los votos disidentes se supieran, estuvieran en la sentencia
y se argumentaran…
RD: Eso sirvió para que la gente tuviera cuidado y no jugara la
cabeza, como dicen los políticos. Que no vinieras a decirme que
ibas a votar por mí, pero en la sentencia se viera por quién votas-
te. Si tiene voto disidente, se sabe por qué no estás de acuerdo,
no importa lo que pase; ese es tu criterio.
Otro hecho importante que ocurrió en el Tribunal Constitucio-
nal, a mi modo de ver, fue la dedicación y experiencia de Milton.
Eso contribuyó a que el Tribunal sea hoy lo que es. Milton se
manejó sin pequeñeces, sin mediocridad, y les dio oportunidad
a todos por igual. Unos la aprovecharon más y otros menos.
Cuando se presentaba un viaje del Tribunal, se distribuía entre
los jueces, y hasta que no se completara la ronda de que todos
los jueces viajaran, no le volvía a tocar. Eso lo implementó
Milton.
MS: Es decir, los viajes internacionales los rotaban.
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RD: Sí, pero con un calendario, para que una misma persona
no pudiera repetir dos veces consecutivos, salvo que alguien no
quisiera ir.
Hubo otra cosa importante. El pleno me designó para coordinar
algunas actividades internacionales del Tribunal. Las de Nueva
York, la de Miami. Recuerdo que una vez, cuando la Sentencia
168/13 estaba caliente, coordiné una actividad en Puerto Rico.
Ahí nos apabullaron con el tema de la 168, nos acusaron de
racistas. Milton no pudo terminar de hablar; tuvimos que salir
del escenario, coger un vuelo e irnos a Miami.
MS: ¿Cómo te has sentido como primer sustituto del presidente?
¿Cuántas veces has tenido que sustituirlo?
RD: Me ha ido bien. Ningún tipo de problema. Él se va, me
llevan los documentos que haya que firmar. Yo debo tener la
prudencia necesaria para saber lo que debo firmar y lo que debo
dejar para la firma de él. Me he manejado en esa dirección.
MS: ¿Has hecho amistades? Fueron años muy intensos y tenían que
codearse y a pesar de los enfrentamientos que pudieran tener, había
que trabajar como adultos ¿Tuviste alguna diferencia sustancial con
alguno de los jueces?
RD: He hecho amistades. Con el tema de la 168/13, yo tuve una
diferencia con Katia y con Ana Isabel.
MS: Los dos votos disidentes.
RD: Con Katia y Ana Isabel tuve algunas diferencias, en defensa
muchas veces de Milton y de Justo Pedro, casi nunca fue conmi-
go. A parte de eso, yo me llevaba muy bien con todos los jueces,
hasta el punto de que Ana Isabel me llama casi todos los días.
He tenido contacto permanente con todos los jueces. Ahora, si
me preguntaras cuáles han sido mis mejores amigos aquí en el
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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Tribunal, en primer lugar, Milton y en segundo, Justo Pedro.
Son los que he considerado mis mejores amigos. Soy amigo de
Víctor Joaquín, que es un caballero; en general, tengo una buena
relación con todos.
MS: ¿Tú crees que si Milton no hubiera sido el presidente, si hu-
biera sido otro, sin las competencias de él, el Tribunal se hubiera
desarrollado?
RD: Si Milton no hubiese sido el presidente del Tribunal, su
experiencia, lo que ha aportado, su calma, su paciencia, no
creo que hubiéramos llegado tan lejos y no creo que el Tribunal
hubiese terminado en buenos pasos. Se hubiesen presentado los
problemas tradicionales de los órganos del país, esos enfrenta-
mientos. Él ha sido un equilibrio.
MS: Con la salida de ustedes cinco se van ya todos los primeros
jueces. ¿Cuáles serían los retos que le quedaría al nuevo Tribunal que
se conforme? Porque hay que elegir a esos otros cinco.
RD: Continuar con la obra que nosotros hemos dejado. Conti-
nuar con esa jurisprudencia que está establecida, que es sólida.
¿Te imaginas lo que es que algunos tribunales internacionales
de diferentes áreas, decir que ellos van a adoptar el tema de la
mayoría que ha adoptado el Tribunal Constitucional, porque es
un tema de que nueve votos de trece es una súper mayoría y
que eso contribuye a fortalecer la democracia en la República
Dominicana y que fortalecerá la de ellos también? ¿Te imaginas
que el Tribunal de Israel haya dicho eso? Y varios tribunales
más. Igual que Corea haya dicho, eso mencionando al Tribunal
Constitucional de la República Dominicana. El tema de la súper
mayoría, que es más de las dos terceras partes. Aquí había una
corriente encabezada por Hermógenes Acosta, tuvimos mucha
discusión con relación a eso. Querían que el Tribunal se dividiera
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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en salas, ¿qué significaba eso? Que si había cinco jueces en una
sala, tres decidían.
MS: Cómo está la Suprema…
RD: Nosotros entendíamos que eso era un retroceso, porque
el tema de la súper mayoría obliga a que el proyecto obtenga
mayor cualificación, sea mucho mejor, a que tenga mucho más
contenido, porque si yo tengo ocho votos o siete votos en un
proyecto que hice, y quiero pasar, necesito uno o dos votos, para
esto se procura consensuar posiciones jurídicas con los demás
jueces.
MS: Algo interesante es que no se dice quién hizo la sentencia. Como
observadora externa lo veo como algo importante, porque así el Tri-
bunal per se, con todos sus jueces, asume la sentencia como suya, no
es propiedad de su autor.
RD: Esa fue una de las discusiones primarias, donde jugó un
papel fundamental Leyda Piña. Cuando se habló de eso, puso el
siguiente ejemplo: Imagínate que tú estás conociendo un caso de
un narcotraficante, y pones tu nombre en contra de ese narco-
traficante, ¿qué sabes tú lo que le puede pasar a tus hijos o a ti?
No es lo mismo que el nombre que aparezca sea el del Tribunal.
Ese fue su argumento, y convenció a los demás. A partir de ahí
adoptamos esa decisión.
MS: ¿Te reitero, ¿cuáles son los retos del nuevo Tribunal?
RD: Mantener la jurisprudencia establecida por nosotros, for-
talecer esa jurisprudencia, seguir siendo un Tribunal del pueblo.
Replicar, ya en otra dirección, lo que nosotros hicimos con las
32 provincias del país, de ir a cada provincia a presentarse. Ahora
ellos tienen que hacerlo en cada uno de los distritos municipales
y de los municipios secundarios de la nación; que la gente sepa
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que hay un Tribunal Constitucional y el funcionamiento del
mismo. Todo eso para mí es fundamental. No descuidar el tema
de la producción de libros de los jueces.
MS: Una de las cosas más interesantes que he visto es el nivel de
publicaciones que tiene el Tribunal, impresionante.
RD: Eso debe ser ampliado no solamente para los jueces del
Tribunal, sino para todos los que estén en el sistema judicial do-
minicano. Buscar recursos y darles la posibilidad de que puedan
publicar.
MS: ¿No te da nostalgia el sueño que ustedes tenían, de un nuevo
edificio, y se van a ir sin verlo?
RD: A mí no. Yo dije en un pleno que si nosotros sabemos soñar
que no soñáramos con eso, porque ese edificio no iba a estar
listo para cuando nosotros termináramos. Me preguntaron que
por qué lo decía, y les respondí que yo conocía perfectamente
al ministro de Obras Públicas. Un día me llamó Milton y me
dijo que el ministro venía para el Tribunal. Vino, habló, dijo
varias cosas. Le pregunté que cuándo pensaba que iba a estar
listo el edificio, y me dijo en diciembre. Estábamos como en
febrero del año anterior. Me dijo que estaba seguro, porque
tenía el presupuesto. Yo, conociendo el funcionamiento del
Estado dominicano, sabía que no iba a estar listo para la fecha
estimada.
MS: ¿Cuándo se comenzó?
RD: Se inició en el gobierno anterior. Lo comenzó Gonzalo Cas-
tillo, ya terminando el 2018. Ellos quisieron darnos el dinero
para que nosotros construyéramos el edificio, y no lo aceptamos,
con Milton a la cabeza. Les dijimos que no queríamos dinero.
Que lo hicieran y nos entregaran un edificio.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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MS: Normalmente ellos hacen contratas.
RD: Originalmente lo tenía la compañía de los Estrella, de San-
tiago, que trabajan rápido, trabajan bien, pero la administración
que llegó se lo quitó, se lo dio a otra compañía y ahí quedó. En
diciembre del año 2024, si acaso. Al ritmo que van los trabajos,
se ve que va a ser un edificio bonito.
MS: De todas maneras, mantienen el otro edificio para la parte admi-
nistrativa. Solo en este país se crean dos altas cortes, las juramentan,
pero sin estructura.
Ya que viviste la experiencia, ¿cómo pudo el Tribunal recomponer su
imagen después de esas dos sentencias tan polémicas? La 168-13 y la
256-14.
RD: Sencillamente, trabajando con las comunidades, con las
provincias, con los municipios, con los abogados.
MS: ¿Y a nivel internacional?
RD: También, hicimos un periplo.
MS: ¿Cómo se sentían con esos ataques que recibían por la sentencia?
RD: Teníamos que entender que eso era parte de la democracia,
no podíamos enojarnos. Tú tienes una posición con relación a
un tema y yo tengo otra, y tenemos que aceptarlo. ¿Qué íbamos
a hacer? Tratábamos de explicar y explicamos un millón de veces,
hasta la saciedad. La Suprema Corte de Justicia había decidido
de la nacionalidad dominicana, esta sentencia no fue contra los
haitianos, esta sentencia fue para regularizar el tema migratorio,
en sentido general
MS: Hay una rueda de prensa de ustedes, del Tribunal, con respecto
al caso. Fue muy poco tiempo después de estar constituido, de haber-
se creado, y entonces fue un jamaqueo internacional.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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RD: Pero debo decirte que tuvimos apoyo del Tribunal Consti-
tucional de Perú; también el Constitucional de Colombia nos
apoyó. Varios tribunales nos apoyaron de manera decidida, y
respaldaron la posición de nosotros, pero esa es la democracia.
No íbamos a salir a pelear con los que estaban en contra de la
decisión que tomamos. Se trata de convencerlos.
MS: Esa es la democracia. Hay que aceptar la disidencia y las diferen-
cias. Así como ustedes aceptan el voto disidente.
Mucha gente ha criticado que sean trece jueces para un país tan
pequeño.
RD: Eso tiene su historia. La discusión entre Miguel Vargas y
Leonel Fernández, “el acuerdo de las corbatas azules”, cuyos
operadores de eso fueron Milton Ray Guevara, Eduardo Jorge
Prats y otros. Ellos tenían un grupo de personas que operó en ese
sentido. El fin fue que hubo una discusión. Primero, el Tribunal
se creó por un azar del destino, porque lo que prevalecía era la
posibilidad de crear una sala, auspiciada por el presidente de la
Suprema, Subero Isa, quien es mi amigo, cuando me eligieron.
Me quito el sombrero ante él, porque posteriormente fue en-
trevistado en un canal de televisión, donde dijo que él se había
equivocado y que reconocía que lo correcto fue crear el Tribunal
Constitucional. Que cuando él se oponía a su creación, para
que se creara una sala, no lo hacía bajo ningún estudio, ni lo
hacía bajo ninguna doctrina, ni nada de eso, sino que lo hacía
por un problema de ego personal, porque él, siendo presidente
de la Suprema, quería tener esa sala en su tribunal. Dijo que se
arrepentía de eso. Lo llamé y lo felicité, eso dice mucho de la
integridad y la sinceridad que adornan al magistrado Subero.
MS: Entonces, dices que el Tribunal fue un azar.
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RD: Sí, porque a Leonel Fernández lo habían convencido de la
sala. Pina Toribio era el consultor jurídico y era muy amigo de
Subero, pero ocurre que esa discusión llegó al comité político
del PLD, y Ana Isabel Bonilla, que era diputada en esa época,
defendió la creación del Tribunal. Leonel Fernández, quien
es un hombre muy inteligente, contrató una serie de figuras
internacionales para oír su opinión, y esa opinión vino dividi-
da. La mayoría entendía que debía crearse un Tribunal, pero
había una minoría importante, que entendía que con la sala era
suficiente. Otra persona que jugó un papel fundamental en eso
fue Radhamés Jiménez, quien era el procurador general. Tanto
Ana Isabel como Radhamés coincidieron en esa misma idea.
Ellos se unieron y lograron convencer a Leonel Fernández, y
este, al final, aceptó el Tribunal Constitucional. Es por eso por
lo que digo que fue un azar de la vida, fue por casualidad.
Ya convencido Leonel, entonces en su implementación traba-
jaron con Milton, junto con Eduardo Jorge y del otro lado,
Pina Toribio, y estaban también Franklin Almeyda y Rafael
Alburquerque.
MS: Vuelvo al número 13. ¿Por qué un tribunal tan grande para un
país tan pequeño, cuando hay otros países que lo tienen en 9?
RD: Lo del número trece yo no sé de dónde salió, porque origi-
nalmente eran 11. Pero yo creo que trece ha sido exitoso.
MS: ¿Cuántos tienen los otros tribunales constitucionales?
RD: Depende. Hay tribunales que tienen más, hay los que tie-
nen menos, por ejemplo 7. Pero es que el número de jueces de
un tribunal no se mide por el número de habitantes que tiene
un país, sino por la formación del Tribunal en sentido general,
y la formación de los jueces que lo conforman. Yo te diría que
prefiero un Tribunal de más de 13.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: Pero eso sería una asamblea.
RD: Lo prefiero así porque se deberían tener jueces de diferentes
áreas que no están en el Tribunal. Con trece funciona muy bien,
pero en un caso hipotético, yo te podría decir que hay disciplinas
que deben ser parte del Tribunal, porque es el Tribunal Consti-
tucional de la nación. El máximo intérprete de la Constitución
de la República, el garante. Entonces, ¿cuál era el problema? El
cúmulo de trabajo que llegó al Tribunal.
MS: De hecho, cuando ustedes recibieron había muchísimo trabajo
atrasado, que la Suprema no había dictado, y ustedes lo hicieron en
dos años.
RD: El Tribunal Constitucional de la República Dominicana
conoció cada uno de los casos que la Suprema no conoció. Ahí
volvió otra discusión. Teníamos dos posibilidades. Una era la de
Víctor Joaquín, que planteaba devolvérselos a ellos y que los ter-
minaran, y la otra posición, de Justo Pedro, quien opinaba que
nosotros debíamos conocerlos y darles prioridad. Ahí surgió la
idea de decir que como el artículo siete del reglamento de noso-
tros establece una serie de principios, nos prevalecimos de estos
principios y realizamos una recalificación de esos expedientes.
Conocerlos poco a poco, por amparo, aplicando la Ley 137-11.
El Tribunal tiene mucho trabajo y le queda mucho trabajo que
hacer. Cuando te encuentras con un abogado en un tribunal
cualquiera, y te dice “nos vemos en el Tribunal Constitucional”,
creo en el Tribunal, y como todo termina aquí, ellos vienen.
Ellos están seguros de que aquí no se le da largas a nada. Aquí
se conocen los expedientes. La tarea ardua del Tribunal hace que
las labores se vayan realizando según la naturaleza de los casos.
Se celebran los plenos una semana sí y otra semana no, y luego,
los despachos trabajan en la elaboración de los proyectos de
sentencias para ser conocidos en las sesiones de plenos.
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MS: Cuando tienen discusiones, que están en sesión permanente,
¿cuánto tiempo duran esas sesiones?
RD: El pleno empieza a las 9:00 de la mañana. Antes, cuando
estaban Katia y Leyda, esas sesiones duraban mucho, porque
empezábamos a ver uno por uno los expedientes, pero luego se
implementó un método que fue una propuesta mía. Los jueces
tenemos los expedientes de cada quien. Si el mío está en el punto
número 1, se le sacan copias suficientes para repartírselo a todos,
y así, sucesivamente. Entonces, si tú tienes el dispositivo y el
dispositivo te dice que es admisible, que rechaza o confirma el
dispositivo, lo otro es motivación. Entonces, yo le dije a Milton
que lo que debíamos hacer era preguntarle al pleno si estaba de
acuerdo con el dispositivo y no había que discutir, sólo quedaba
la motivación. Si en la motivación se quería agregar algo o se
quería hacer un voto salvado, se hacía. Se implementó ese méto-
do, y eso ha traído como consecuencia la reducción del tiempo.
Trabajamos desde las 9:00 a.m. hasta la una, dos o tres de la
tarde. Hay proyectos que ameritan otra discusión; por ejemplo,
con relación al tema del voto electrónico hubo serias discusiones.
MS: ¿Cuántas veces se discute alguna sentencia?
RD: Hasta que tenga nueve votos. Si llevas un proyecto al pleno
y tiene siete votos, ese proyecto puede ir varias veces, hasta con-
seguir los votos necesarios o que el ponente del proyecto decida
cambiar el rumbo de ese proyecto. Nosotros no damos los pro-
yectos por terminados hasta que los mismos no sean aprobados
o rechazados por la mayoría de los integrantes del Pleno.
MS: Cuando dices que aprendiste a escuchar, ¿eso ha implicado que
tú has variado posiciones, has reflexionado, en algunos casos?
RD: Sí, claro que sí, porque he aprendido que la clave de una
buena respuesta está en saber escuchar.
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MS: ¿Por los argumentos de los otros jueces?
RD: Sí, a veces voy con una opinión de un proyecto. Habla
el juez, lo explica con sus consideraciones, lo escucho y me
convence. Si es así, cambio de posición y voto a favor. Como
también a veces voy con una posición a favor de un proyecto y
me convencen de lo contrario. Yo no estoy amarrado a ningún
proyecto, voto en función lo que está establecido en la ley y en
la Constitución.
MS: ¿Cómo se manejan los intereses? En toda petición, en toda
sentencia va a haber afectados y habrá gente que podrá presionar y
otros no.
RD: Sé que en todos los proyectos hay intereses y hay interesados,
pero se actúa en función de lo que dice la ley y la Constitución,
independientemente de quien sea y en función de lo que dicen
los precedentes del Tribunal. El tema, desde mi punto de vista,
es lo que yo aplico.
Con los precedentes establecidos, de buenas a primeras tú no
puedes, por favorecer a alguien, cambiar un precedente. Se
puede cambiar, pero hay que tener un método transparente, con
razones válidas, para que el cambio proceda.
MS: Lo que tú estás planteando es que lo que ustedes hacen es apegado
a la conciencia y apegado a la Constitución, sin responder a ningún
interés. Eso es muy importante, porque uno de los problemas que
ha tenido la justicia dominicana es que ha habido muchos intereses.
RD: Una vez vino un caso de un muy amigo mío. Quería que el
Tribunal le aprobara un proyecto que ya la Suprema se lo había
aprobado. Era del área de la construcción. Por suerte, me tocó a
mí hablar de primero. El pleno estaba cuadrado para confirmar
la decisión de la Suprema, y yo les dije que ese proyecto violaba
un precedente del Tribunal Constitucional. Les indiqué lo que
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le faltaba, y les pregunté que cómo íbamos a aprobar un pro-
yecto donde el Tribunal iba a quedar mal con una sentencia tan
firme. No se aprobó. Lo bueno o lo malo es que yo se lo dije,
que yo no podía votar en eso. Pongo ese ejemplo, pero como
ese puede haber más, no sólo míos sino de otros jueces. Aquí
vino un tratado internacional de Colombia, pero chocaba con
la Constitución, violaba el espacio aéreo. Nos pasó también un
caso con Estados Unidos. Los rechazamos. Les dijimos que si se
modifican y cumplen, lo aprobamos. Como a los cinco o seis
meses los mandaron de nuevo, modificados con lo que establece
la ley y la Constitución.
La entrevista finalizó al caer la tarde. Casi era de noche cuando
salimos del tribunal. Nos despedimos como si fuéramos viejos ami-
gos. La chica de protocolo me esperaba pacientemente afuera. Salí
contenta del encuentro. Ojalá para el magistrado Díaz Filpo haya
sido tan agradable como lo fue para mí.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MAGISTRADO RAFAEL DÍAZ FILPO AFIRMA CONSTITUCIÓN DOMINICANA DE
2010 CONSAGRÓ MECANISMOS PARA LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA
Publicación: Viernes 21 de Septiembre, 2018
El juez del TC subrayó que la Carta Magna del 2010 dotó al ciudadano común
y al operador judicial de los instrumentos necesarios para aplicar y exigir los
derechos
SANTO DOMINGO. – El magistrado Rafael Díaz Filpo, juez del Tribunal
Constitucional (TC), armó que la Constitución dominicana de 2010 proclamó
un Estado social y democrático de derecho con una democracia participativa
y consagró también una extensa gama de mecanismos para hacer efectiva
dicha participación.
El juez indicó que a partir de esta reforma se puede hablar en el país de una
carta sustantiva que reúne los elementos necesarios para una verdadera
constitucionalización del derecho, tales como contenido material e
indeterminado, fuerza vinculatoria, supremacía constitucional y garantía del
texto sustantivo.
Díaz Filpo dio estas declaraciones al dictar la conferencia inaugural del IV
Congreso Internacional sobre Derecho y Justicia Constitucional ,organizado
por el Tribunal Constitucional dominicano (TCRD), que se desarrolla durante
esta semana en un hotel de la ciudad.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
En la conferencia “La constitucionalización del derecho penal y del proceso
penal”, el jurista explicó el concepto de constitucionalización del derecho
y cómo, a partir del mismo, las constituciones modernas irradian todo el
ordenamiento jurídico.
Señaló que la Constitución es la norma primaria que debe regular, en
forma obligatoria, el derecho del país, considerando que las constituciones
modernas hoy en día, “son verdaderas fuentes de derecho, de tal manera que
el derecho penal, igual que las demás disciplinas, debe observar los preceptos
constitucionales”.
Al repasar cómo se han modernizado las constituciones latinoamericanas,
favoreciendo a la constitucionalización del derecho, el juez de la alta corte
destacó la Constitución dominicana de 2010, puesto que estableció un
catálogo bastante amplio de los derechos del ciudadano y los mecanismos de
protección para la defensa de los mismos.
“Lo más importante -dijo al referirse a la carta sustantiva dominicana-, dotó al
ciudadano común y al operador judicial de los instrumentos necesarios para
aplicar y exigir los derechos, que pasaron de ser meros enunciados retóricos
a verdaderos derechos exigibles ante las autoridades administrativas y, en
última instancia, ante las judiciales”, puntualizó.
Por esta razón, explicó, “el derecho procesal penal no se puede ver como una
estructura rígida, sino como una en permanente movimiento, que cambia y
uye desde el Sistema de Derechos Humanos y la Constitución Política hacia
la Dignidad Humana”.
Dijo que si la Carta Magna es norma de normas, todo el derecho, y en especial
el derecho penal, debe estar sometido a los preceptos constitucionales, citando
además al penalista alemán Claus Roxin, quien indica que el Derecho Procesal
Penal es el sismógrafo de la Constitución del Estado.
Explicó que en las últimas décadas se han recogido posiciones sobre la
necesidad de tener en cuenta los principios orientadores del derecho penal
en las constituciones de los países de la región. La República Dominicana, por
ejemplo, tiene 28 principios rectores de los procesos penales con sustento en el
texto fundamental, y contiene varias disposiciones penales, tanto en el aspecto
procesal como sustantivo.
“Uno de los elementos más novedosos que introdujo la nueva Constitución es
la separación entre “derechos fundamentales” y “las garantías a los derechos
fundamentales”. Los mismos están consagrados en el Título II, en los capítulos
I y II, respectivamente, de la Constitución, y abarcan desde el artículo 37 al 73”,
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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indicó, señalando también las principales disposiciones de carácter penal y
procesal penal o relacionadas a estos, en los artículos 37, 38, 39, 40, 41, 42, 43.
Puso especial atención al reconocimiento de la dignidad humana que, junto a
la vida, aparece en la Constitución dominicana de 2010 como uno de los valores
supremos y principio fundamental, colocándola en la cima del articulado
constitucional.
Con la ponencia de Díaz, el Tribunal Constitucional da inicio al panel “La
Constitucionalización del Derecho Penal y del Proceso Penal: Avances y Retos
en RD” en el congreso internacional que se desarrolla hasta el viernes 21 y
en el que intervendrán destacados expositores de América Latina y España.
El programa incluye trece conferencias magistrales y tres paneles sobre la
constitucionalización de la vida política, el derecho administrativo y el derecho
penal en República Dominicana.
El objetivo de este evento, que se realiza en su cuarta edición, es promover
el estudio del derecho constitucional y los derechos fundamentales como
elementos básicos para el fortalecimiento de un Estado social y democrático
de derecho en nuestro país.
Los magistrados Justo Pedro Castellanos Khoury, Rafael Díaz Filpo y Víctor
Joaquín Castellanos Pizano, miembros del Pleno de la alta corte, integran la
comisión organizadora del cónclave, al que se espera que asistan más de 500
personas, entre profesionales expertos y estudiantes de ciencias jurídicas.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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8. ENTREVISTA A LA MAGISTRADA KATIA MIGUELINA JIMÉNEZ
MARTÍNEZ
Nos encontramos la mañana
del 27 de julio de 2023, en el salon-
cito de reuniones de la PUCMM.
Llegó puntual, elegantemente vesti-
da y con una sonrisa que destacaba
su presencia. Nos saludamos como
viejas amigas, aunque sólo nos cono-
cíamos por referencia. Conectamos
inmediatamente, tanto, que días
más tarde me envió su libro, escrito
y publicado durante la pandemia,
y que aborda su posición sobre la SENTENCIA TC/0256/DEL
cuatro DE NOVIEMBRE 2014 SOBRE LA ACEPTACIÓN DE
LA COMPETENCIA DE LA CORTE INTERAMERICANA DE
DERECHOS HUMANOS.
Mu-Kien Sang (MS): A pesar de ser joven, llevabas mucho tiempo en
la carrera judicial. ¿Cuántos años llevabas como jueza?
Katia Miguelina Jiménez (KJ): Llevaba catorce años en la Corte
de apelación del Distrito Nacional en la primera sala penal,
cuando me designaron en el Tribunal Constitucional.
MS: Cuando decides participar como candidata al Tribunal Consti-
tucional, ¿no te interesaba la Suprema?
KJ: Yo me evalúe para una de las altas cortes, fuera para la
Suprema o para el Tribunal Constitucional, pero realmente, mi
aspiración genuina era ser designada para el Constitucional. Eso
me surgió desde que se estaba gestando la creación del Tribunal
Constitucional. Desde que se seleccionó la Comisión de juristas
que estaban en las discusiones. De hecho, yo soy egresada de la
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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primera maestría en Derecho Constitucional de la Universidad
Iberoamericana (UNIBE) y me gradué en el año 2009, es decir,
todavía el Tribunal no estaba creado. Desde ese tiempo ya esas
aspiraciones estaban latentes.
MS: ¿Y participaste también como candidata a la Suprema?
KJ: Sí, me evalué para una de las dos.
MS: ¿Te preguntaron tu preferencia?
KJ: No, nunca me lo preguntaron, pero sí advertí, en las pregun-
tas que me hacían, que eran muy de Derecho Constitucional.
Con esto no quiero decir que los mismos consejeros vieron en
mí una posibilidad de ir al Tribunal Constitucional más que la
Suprema, pero sí se dio eso.
MS: ¿Cómo te enteraste de que habías sido electa?
KJ: Por los medios de comunicación.
MS: ¿Nadie te llamó?
KJ: No, nadie me llamó.
MS: Fuiste electa por nueve años. Leyda y otro grupo fue por seis y
un grupo de cinco por doce años. ¿Cómo evalúas esa experiencia de
nueve años en el Tribunal Constitucional?
KJ: Para mí fue un honroso privilegio haber sido designada en
esa primera membresía del Tribunal Constitucional. Un gran
desafío, sobre todo por mi condición de mujer, la más joven del
Tribunal, lo que representaba un esfuerzo mucho mayor. Mucha
gente cree que no, pero las mujeres tenemos que estudiar tres o
cuatro veces más que hombre para llegar a las posiciones. Eso es
así todavía. Fíjate que en el Tribunal no pasan de 3, sin embargo,
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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por ahí han pasado mujeres lumbreras y no han sido designadas.
Eso es algo que yo lo viví también dentro del Tribunal; el hecho
de ser mujer representaba un gran desafío, lo representó y creo
que no lo hicimos mal.
MS: En todas partes, no sólo en el Tribunal. En todas las áreas labora-
les las mujeres tenemos que “demostrar” y lo peor es que todavía nos
quedan las otras funciones comunes. Seguimos siendo esposas, amas
de casa, abuelas… hay que cumplir bien con todos los roles.
KJ: Corroboro esto último que dices. En otro orden, hay un dato
importante, que quiero destacar de esa primera etapa del tribunal.
La primera secretaria del Tribunal Constitucional fui yo. Aunque
se tenía previsto tener una secretaria general, fungí por un tiempo
como secretaria. Fui quien redactó la primera acta.
MS: ¿Fuiste tú la que redactaste las primeras actas y las sentencias?
KJ: Las actas sí, pero las sentencias no. Esas las hacían los letrados
y el juez que había sido designado ponente, que era el encargado
de redactarla, y luego se circulaba a los demás magistrados. Yo
me estoy refiriendo a las actas que se levantan en los plenos, que
eso tiene que hacerlo un secretario, y el magistrado presidente
Milton Ray Guevara me designó a mí como secretaria ad hoc en
el Tribunal. Este es un dato importante, porque siempre se refie-
ren al primer secretario del Tribunal, pero realmente el Tribunal
tuvo una jueza como secretaria ad hoc.
MS: ¿Estás consciente de que los primeros trece jueces son los que
inician la historia y tenían un papel histórico de vital importancia, que
iban a marcar la pauta de una de las más importantes cortes del sistema?
KJ: Sí, siempre estuve consciente de eso, y por eso te hablo de
que fue un honroso privilegio.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: ¿Cómo lograron ustedes adecuarse, siendo personas disímiles, que
no venían de los mismos sectores, que venían de prácticas privadas, de
experiencias diferentes? ¿Cómo lograron unificar procesos y criterios?
KJ: Eso nunca fue fácil, especialmente porque al Tribunal Consti-
tucional llegaron personas, como tú dices, de diferentes sectores,
no acostumbrados al trabajo colegiado. Quizá esa experiencia la
tenían, por ejemplo, quienes habían sido miembros del Congreso,
que de alguna manera las decisiones se trabajan colegiadas.
MS: Que eso lo tenían Ana Isabel y el propio presidente.
KJ: Exactamente. Quienes habíamos sido parte de tribunales,
como es el caso de Hermógenes y mío, pero los demás no tenían
esa experiencia de lograr los consensos para tomar las decisiones
y a esto agrego el ego propio de los abogados, de uno que otro
querer imponer su criterio. Eso se da siempre, incluso en los pro-
pios tribunales del Poder Judicial. Fue un poco difícil, porque no
siempre se gana: hay que saber perder. Por eso yo aplaudo lo del
voto disidente, porque si no estoy de acuerdo con una decisión,
tenía el derecho de expresar cuál era mi posición.
MS: El voto disidente refleja una responsabilidad importante, pero
evidencia también quiénes fueron los que no estuvieron de acuerdo
con dicha sentencia.
KJ: Y eso es importante que se haga. Yo soy de las que dicen
que los jueces deben ser predecibles. Las sociedades, en todas
partes del mundo, deben tener acceso a un juez predecible, ¿por
qué? Porque un juez predecible es aquel que cuando tú acudes
en busca de justicia, tú sabes cómo reflexiona ese juez, y para ti
no va a ser una sorpresa el fallo de ese magistrado, si ya conoces
su ideología. Aparte también de que el voto disidente aporta
mucho a la democracia en el seno de un órgano colegiado.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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MS: ¿Qué opinas de que el voto constitucional sea una mayoría súper
calificada de nueve votos?
KJ: Para mí eso tiene que quedarse como está.
MS: Según me dicen, había propuestas de crear salas, como existen
en la Suprema. Entonces, eran cinco jueces o 4, que iban a tomar las
decisiones.
KJ: La legitimidad que hoy se ha ganado el Tribunal Consti-
tucional no se la hubiese podido ganar, porque el Tribunal ha
dictado decisiones polémicas, pero son las menos. En su mayoría
han sido decisiones de consenso, que han aportado a la sociedad
dominicana, pero si hubieran salido con esa facilidad, eso no se
logra, yo estoy segura de que es así. Aparte de que una decisión
del Tribunal Constitucional es sumamente importante, política-
mente hablando, por lo que no puede salir ligeramente.
MS: O sea, que fue una decisión correcta del constituyente.
KJ: Sí, y eso debe permanecer. Ha habido intentos de bajar el
número de votos a seis o siete para lograr una decisión, o dar un
voto calificado al presidente, tampoco estoy de acuerdo con eso.
Con los nueve votos se logra un consenso, pero reflexivo, no a
la ligera. Con sus resabios, pero ahí está el voto disidente, y se
puede exponer.
MS: La figura de Milton Ray como presidente del Tribunal, ¿fue para
ti una buena elección?
KJ: Pienso que fue una buena elección, por su experiencia en
muchos ámbitos. Su experiencia política, fue un miembro del
Congreso Nacional, su experiencia en la administración pública;
fue ministro de Trabajo y ministro de la Presidencia, fue diplomá-
tico. En él convergen una serie de experiencias que impactaron
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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positivamente en su rol como presidente del Tribunal, eso no se
lo discuto a nadie y se lo reconozco.
MS: Vi la cantidad de actividades que realizaron durante los primeros
años y que todavía siguen. Visitas a las provincias, las conferencias,
los cursos que dieron. ¿Cómo podían combinar esto con la labor
jurisprudencial? Porque a los dos o tres años ya tenían 1,000 sen-
tencias, o a los cuatro años, es mucho. ¿Cómo lograban equilibrar
esas actividades? Además, con los viajes al exterior, porque también
tuvieron muchas relaciones con organismos similares.
KJ: Por suerte, el Tribunal tiene una membresía de trece magistra-
dos. No todos podían estar, por ejemplo, fuera del país. En eso el
presidente fue muy celoso, y creo que lo sigue siendo. Nunca más
de tres jueces podían estar fuera del país, porque el pleno había que
celebrarlo con un mínimo de nueve magistrados. Por esa parte se
salvaba. Con relación a las actividades fuera del país, eso también
se planificaba, por lo que nunca incidía, ni impactaba en el trabajo
jurisdiccional del Tribunal. El presidente fue siempre muy cauteloso
con eso, lo reitero, y los viajes también se distribuían dependiendo
de los temas, porque por ejemplo, a los de género íbamos las chicas.
MS: ¿A dónde te tocó viajar?
KJ: Yo viajé mucho. Le saqué muchísimo provecho a esos viajes.
Hice muchas relaciones internacionales que todavía mantengo.
MS: ¿Y cómo se manejó la parte nacional?
KJ: Siempre había, y los hay todavía, muchos eventos del Tri-
bunal Constitucional, pero eso se concebía de forma tal que
no incidiera en la parte jurisdiccional, por eso es por lo que el
Tribunal celebra plenos una semana sí, una semana no. En las
semanas no, era que se planificaban las actividades.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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MS: Pero ustedes tenían que prepararse para la semana sí. ¿Cuándo
se preparaban?
KJ: Se buscaba la manera, pero se hacía. Uno también tenía la
ayuda de los letrados del Tribunal Constitucional.
MS: ¿Cuándo comenzaron los letrados? Porque ustedes no tenían
dinero. ¿Cuántos letrados tenían?
KJ: Ya en INESPRE fue que se vinieron a designar. En los ini-
cios, eran dos para el Tribunal completo. Una chica que llevó
el magistrado Hermógenes y la otra la llevé yo. Ambas están
todavía en el Tribunal. ¿Y por qué coincidió que éramos los
dos magistrados? Porque se entendió que ese personal que iba a
entrar tenía la capacidad para redactar una sentencia, entonces
se nos dio ese voto de confianza.
MS: ¿Y cuándo los jueces tuvieron personalmente sus letrados? ¿En
qué año?
KJ: La designación de letrados, en ese momento uno para cada
magistrado… Yo creo que ya estábamos en UNIBE, casi salien-
do para PUCMM, cuando se designaron los primeros letrados
del Tribunal.
MS: ¿Cuándo comienzan con más letrados?
KJ: Ya en INESPRE. El cúmulo de trabajo que tenía el Tribunal
obviamente ameritó que se designaran otros letrados. Hubo un
intento de querer hacer un cuerpo de letrados que dependiera
de la presidencia del Tribunal, pero eso no tuvo éxito. Cada des-
pacho tiene derecho a tener sus letrados, y esto no tiene por qué
depender de la presidencia del Tribunal. Entonces se mantuvo
la logística de letrados que hay hasta estos días, que es que cada
letrado depende del despacho de un magistrado.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: ¿Cómo lograron ser productivos en condiciones físicas tan limi-
tadas? Porque ahora está mejor, pero al principio no.
KJ: Yo tenía el despacho más pequeño del Tribunal Constitu-
cional, y el magistrado Díaz Filpo. Nosotros compartíamos los
despachos, éramos vecinos. Cada oficina estaba dividida en dos,
y a nosotros nos tocó el último del pasillo del Tribunal, que en
ese momento era donde estaban los despachos.
Hay que tener vocación para eso, interés, deseo de hacer un tra-
bajo para uno producir en esas condiciones. No sé si te hablaron
de los baños.
MS: Incluso me hicieron una anécdota de una visita de la
vicepresidenta.
KJ: Ya yo era emérita cuando ella visitó el Tribunal, pero estaba
ahí cuando el presidente le hizo ese comentario, y le dijo que yo
le podía dar fe de que tenía que hacer fila para entrar a un baño
en el Tribunal. Y ciertamente, era así. Es increíble, pero se hizo
el trabajo, eso es lo que importa, al final de cuentas.
MS: Eso demuestra varias cosas, entre ellas el deseo que tenían us-
tedes de ser productivos, porque había muchas expectativas de parte
de la sociedad. Fue tan polémica la creación del Tribunal que todo el
mundo estaba a la espera de lo que ustedes hicieran.
KJ: Sí, choque de trenes, las lágrimas de sangre…
MS: De hecho, cuando se produjeron algunas sentencias, Subero
volvió a hablar y dijo que lo había advertido. Él ya no era presidente
de la Suprema.
KJ: Pero no hubo choque de trenes, y no creo que ya a estas
alturas vaya a haberlo, especialmente porque la propia Suprema
Corte de Justicia menciona los precedentes del Tribunal en sus
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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decisiones, es decir, está consciente de que está vinculada en
función de una competencia.
MS: ¿Crees que las sentencias, casi 8,000, han sentado jurispruden-
cias vinculantes?
KJ: Sí, son vinculantes. Se ameritaría un trabajo, ya a nivel de
doctrina, para que todas esas decisiones las inserten en las legis-
laciones que el Tribunal Constitucional ha ido modificando a
través de sus sentencias. Es un trabajo que sería interesantísimo
de hacer.
MS: La labor de producción intelectual del Tribunal ha sido muy
muy grande.
KJ: Sí, cuantiosa.
MS: Ustedes, al ser disidentes en la 168-13, todas las decisiones con
relación a esa ustedes siguieron votando disidente. Todas en las que
se relacionaban. Tenían que ser coherentes.
KJ: Sí. El Tribunal las mencionaba en decisiones, muchas de
las cuales no tenían que ver el precedente, pero el Tribunal lo
mencionaba, entonces, eso nos colocaba a Ana Isabel y a mí
en una posición de tener que discrepar de esa mención de una
decisión en la que no iba el precedente de la 168/13. Teníamos
que discrepar en esa parte de la motivación.
MS: ¿Cómo crees que esas dos sentencias afectaron la imagen del
Tribunal?
KJ: La afectó muchísimo, especialmente a nivel internacional.
MS: ¿Cómo lograron recuperar la imagen? Porque el Tribunal ahora
está consolidado.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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KJ: Está consolidado en el país, pero a nivel internacional to-
davía no ha logrado recuperarse. No lo ha hecho porque el TC
no se ha reconciliado con la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, por ejemplo. Se sigue resistiendo a hacerlo, lo cual
yo entiendo que es un grave error porque, al final de cuentas,
un sistema de protección interamericano a quien le conviene es
a la ciudadanía dominicana, no es al Tribunal Constitucional,
ni a los jueces que lo componen. Es la posibilidad que tiene un
dominicano, cuando no logra resolver una litis judicial en su
país, donde ha agotado todas las vías internas, de irse al tribunal
de protección internacional, que en el caso de América Latina,
es la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Entonces se
ha vedado a los dominicanos esa posibilidad, por una cuestión
digamos, de ideología, hasta de racismo, porque todo esto viene
por la sentencia 168-13. El problema de esa sentencia degeneró
en la 256-14, entonces, el tema del racismo contra los haitianos
está latente en todo eso y tengo que decirlo con su nombre.
MS: ¿Pero sí ves la consolidación a nivel interno?
KJ: Sí, ha mejorado, pero no a nivel internacional. Hubo resis-
tencia de ciertos organismos internacionales a que la República
Dominicana fuera sede de congresos de orden internacional, por
la posición de la sentencia 168-13 y 256-14; no nos querían, ni
nos quieren como sede todavía, y eso es algo que yo entiendo
que hay que resolverlo. El país tiene que resolverlo.
MS: Sí, lleva casi diez años.
KJ: Tiene que resolverse, porque no es cierto que estamos
desvinculados del sistema de protección interamericano. Para
eso hay que dar unos pasos que no se han dado, y que son a
nivel internacional. Es denunciar, la denuncia de la convención
interamericana de derechos humanos en su conjunto. Eso no se
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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ha hecho. Al año de la denuncia, es que se va a ponderar la po-
sibilidad de que nosotros dejemos de ser parte de ese organismo
internacional a nivel interamericano.
MS: ¿Qué Tribunal Constitucional del mundo para ti es el ideal? Tu
modelo.
KJ: Mi modelo está en América Latina, en Colombia. Porque
es un tribunal de vanguardia. A mí me encanta la Corte Cons-
titucional de Colombia. Es un tribunal con mucha historia,
surge en el 1991, no es de ahora, a pesar de que hay Tribunales
Constitucionales que son mucho más viejos, como por ejemplo,
el Federal Alemán, pero la Corte Constitucional de Colombia
se ha ganado esa legitimación, tanto de su propio país como a
nivel internacional, por la manera en la que ha logrado desa-
rrollar toda una jurisprudencia de vanguardia, progresista, en
materia de derechos humanos y de derechos fundamentales, y
eso es encomiable. De hecho, el Tribunal Constitucional domi-
nicano hace suyas esas sentencias de la Corte Constitucional de
Colombia.
MS: Ustedes tuvieron muchos vínculos desde el principio con el
Tribunal Constitucional de Colombia, según he podido ver.
KJ: Sí, todos los jueces tuvimos la oportunidad de ir a Colombia
a conocer esa Corte.
MS: Termina una fase. Se van los 13. ¿Cuál sería el gran reto que
tiene el Tribunal Constitucional, también con una nueva presidencia?
KJ: Yo diría que superar la gestión de esa primera membresía va
a ser difícil, porque ya está todo hecho.
MS: Otros me han dicho que ya han sentado la jurisprudencia, y que
los que vengan sólo deben ver la jurisprudencia que se ha hecho.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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KJ: Para el área administrativa yo diría lo mismo, ya está todo
concebido, reglamentado.
MS: Eso vi desde el principio. Cómo ustedes lograron ser dinámicos
en la parte jurisprudencial y sensatos y organizativos en la parte
administrativa. Y transparente, porque ISO 9000 es un filtro. Si no
cumplen, no le dan la garantía.
KJ: También en materia de compras, todo se hace a través del
PNUD.
MS: ¿Por qué por esa vía, y no por la Dirección General de Compras
y Contrataciones?
KJ: No sé si ahora se está haciendo a través de la Dirección
General de Compras y Contrataciones, pero desde los inicios
y hasta que yo salí, las compras se hacían a través del PNUD,
porque daba una mayor garantía de transparencia.
MS: ¿Duraste justo los nueve años o te quedaste un poco más?
KJ: Yo salí a los nueve años.
MS: Salieron tú, Ana Isabel Bonilla, Hermógenes Acosta y Wilson
Gómez.
KJ: En diciembre de 2020 designaron a los magistrados que nos
iban a sustituir y los pusieron en posesión enero del 2021.
MS: En plena pandemia.
KJ: Yo recuerdo que nos hicieron un acto muy bonito, muy
emotivo, pero estábamos todos con mascarillas. Yo no fui a re-
coger nada, porque ya yo había recogido, yo soy muy cautelosa
con esas cosas.
MS: ¿Cómo te sentiste cuando dejaste el Tribunal?
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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KJ: Para mí fue difícil, porque salí joven. Entonces, no sabía lo
que iba a hacer, en medio de una pandemia, trancada, para col-
mo. Llegó un momento en que yo dije que no podía seguir así.
Al año de haber salido del Tribunal, de no estar haciendo nada,
decidí abrir mi propia firma de abogados, aunque en medio de la
pandemia escribí un libro y lo puse en Amazon, porque no podía
realizar un acto de puesta en circulación, ni nada de eso, pero
produje eso. Yo soy una persona muy activa.
MS: ¿Un libro sobre qué?
KJ: Sobre la 256-14. Ahí yo digo cosas que no pude decir en
el voto disidente, porque a nosotras dos (a Isabel y a mí) y a
Hermógenes se nos puso en una situación muy difícil, porque la
sentencia la iban a publicar sin observar el plazo de diez días que
tenemos los disidentes para redactar el voto. Yo tuve que estar
hasta las cuatro de la mañana en el Tribunal, incluso le puse a
la hora a la que lo terminé el voto disidente. En ese libro yo lo
que hago es revelar lo que, por una cuestión de tiempo, no pude
poner en el voto, entonces yo me explayo ahí. Invito a ser prolo-
guista a un juez que fue presidente de la Corte Internamente de
Derechos Humanos, que me dijo que lo puse en una situación
difícil, pero que me iba a complacer, porque entendía que valía
la pena.
Publiqué el libro, primero, porque tenía tiempo para hacerlo
-estaba ociosa, en medio de una pandemia, y entiendo que ese
fue el momento idóneo para hacerlo- y también porque, como te
dije, me quedaron cosas por decir en ese voto disidente, que por
un asunto de tiempo no pude hacer. Repito que la sentencia fue
publicada obviando el plazo de diez días que establece el regla-
mento jurisdiccional para que los jueces discrepantes diéramos
nuestro voto disidente razonado y lo enviáramos a la Secretaría
del Tribunal. Eso se violentó en la 256-14, y hay que decirlo.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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Entonces, por la premura, como yo no pude desarrollar un voto
como yo acostumbro a hacerlo, lo hice a través de ese libro. No
a través de declaraciones en un programa de televisión, ni nada
por el estilo, sino académicamente hablando, como debe ser.
MS: ¿Y qué reacción tuvieron los jueces con tu libro? ¿Tú se lo
enviaste?
KJ: No se lo envié, pero como estaba publicado en Amazon los
que quisieron tener acceso a él lo tuvieron. Uno que otro me
felicitó, pero no pasó de ahí. Ya yo estaba fuera del Tribunal.
MS: ¿Y por qué no sigues escribiendo?
KJ: Sigo escribiendo. Estoy realizando ahora una compilación de
mis votos disidentes y haciendo una reflexión profunda acerca
del significado de una discrepancia. Mucha gente lo ve como
que esa es la jueza o el juez rebelde, pero no es así.
MS: Con tu voto disidente ¿te sentiste rechazada por alguno de los
jueces? ¿Sentiste diferencias?
KJ: Sí, eso fue notorio. El voto disidente de Isabel y mío ge-
neró una situación a lo interno del Tribunal complicada, muy
complicada. De hecho, hubo manifestaciones a lo externo,
que llegaron al Tribunal. Un grupo de nacionalistas pidieron la
cabeza mía y de Isabel en el Parque Independencia y esa mani-
festación terminó en el Tribunal Constitucional. Ese día llevaron
una especie de trofeo, hecho en madera, elogiando al Tribunal
por esa sentencia. No recuerdo qué fue lo que pusieron en una
plaquita, no lo tengo fresco ahora, pero algo que sí me molesta
es que cuando voy al Tribunal veo ese trofeo en el pleno, como
si eso fuera algo que debiera preservarse, cuando es algo tan feo.
MS: Ha sido una de las sentencias más polémicas.
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KJ: Sí, pero es que una sentencia puede ser polémica porque
ninguna da ganancia a las dos partes del conflicto, siempre va
a haber polémica. Lo que no puede haber es personalismo, hay
que aprender a respetar la posición del otro, sin que eso se vaya
a lo personal y ahí estuvo el caso.
MS: ¿Cuál consideras que es otro reto que tiene el nuevo Tribunal?
KJ: Mantener, o más bien, conservar la legitimación que se ha
ganado el Tribunal Constitucional será el gran reto de la nueva
membresía del Tribunal. Esos nuevos cinco jueces que ya, junto a
los que están, van a conformar esa nueva membresía sin ninguno
de nosotros los fundadores.
El problema que surge con los que ya no estamos es que con
nuestra salida se perdió, digamos, el ala progresista del Tribunal
Constitucional.
MS: Cuando se publicó la sentencia 168-13, ¿la prensa te abordó?
KJ: Sí, claro. No dije nada. No hablé con la prensa. Apenas acudí
a un evento académico en UNIBE que me invitaron, y le di mi
parecer a los estudiantes.
MS: Sí, porque los jueces hablan por sentencias.
KJ: Ya no creo mucho en ese adagio, porque un juez no es un
ente abstracto, que vive en una bola de cristal, sino que debe
estar en contacto con la colectividad en la que sirve, y eso ame-
rita que lo haga o que hable de otra forma que no sea a través
de una sentencia. Ahora, el juez lo que sí debe ser es prudente
al momento en que realice algún tipo de comentario, que no
vaya a adelantar un criterio que está pendiente de que lo haga
jurisdiccionalmente hablando, y ese tipo de cosas, pero sí, un
juez puede fijar una posición determinada con relación a un
asunto que no esté pendiente de conocimiento…
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MS: … sino después de producida la sentencia.
KJ: Sí, lo puede hacer, y también en términos académicos puede
dar una opinión.
MS: ¿De qué te arrepientes de tus nueve años en el Tribunal?
KJ: Del tiempo que les quité a mis hijos. Fue mucho tiempo,
eran menores los dos, tenían nueve y doce años. Con ellos me
ayudaban los servicios y mi mamá, porque ya yo era divorciada
cuando llegué al Tribunal.
MS: ¿De qué te sientes orgullosa?
KJ: Yo diría que del trabajo que pude prestar allí, conjuntamente
con los compañeros, los otros jueces.
Momento en que la magistrada Katia Miguelina Jiménez recibe, de parte del
presidente del Tribunal Constitucional, el reconocimiento por su labor de
nueve años en el organismo. Acto celebrado el ocho de enero de 2021.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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9. ENTREVISTA CON LA DRA. BELÉN CATALINA DEL TORO
Nos encontramos el jueves 27 de
julio de 2023, en horas de la tarde, en
el Tribunal Constitucional. Había escu-
chado al presidente Milton Ray Guevara
hablar de doña Belén, pero no tenía el
placer de conocerla. Me recibió, como
siempre, un personal de protocolo del
Tribunal que me llevó al segundo piso,
hasta la oficina de la señora Del Toro.
Me recibió una mujer robusta, cuya personalidad es tan abierta que
el espacio le queda pequeño a esa energía envolvente que emana.
La conversación fue fluida, rápida, eficiente; como son los buenos
administradores. Sus respuestas eran directas, no había necesidad de
teorizar.
Mu-Kien Sang (MS): ¿Cuándo llegó al Tribunal Constitucional?
Belén del Toro (BT): Cuando llegué todavía estaba en UNIBE.
Yo participé en el peregrinaje urbano tan mencionado por el
magistrado presidente.
MS: ¿Cómo llega al Tribunal?
BT: Yo había trabajado en el Ministerio de Trabajo, cuando
Milton Ray era secretario de Trabajo, no como empleada pública
sino como consultora del BID.
MS: ¿Cuál es su formación?
BT: Mi primera carrera es Ingeniería Electromecánica de la Uni-
versidad Central del Este. Trabajé en el ingenio Porvenir desde
que empecé a estudiar, en la factoría, durante muchos años, y
después me pasaron a la oficina principal, a dirigir a un proyecto
del Banco Mundial. Después hice una maestría en Economía,
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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luego, una maestría en Mercadeo, después pasé a CODETEL,
e hice un postgrado en Telecomunicaciones. Luego, me fui para
General Electric, a dirigir la fábrica que tenían en Haina, y de ahí
pasé a un proyecto del BID. Yo era consultora del BID y Banco
Mundial por tiempos cortos. Me certifiqué como consultora,
trabajaba esas consultorías y volvía porque me gusta mucho eso.
Duré tres años en General Electric y de ahí fui a ese proyecto,
con el Ministerio de Trabajo, que se tituló “Juventud y empleo”.
El proyecto tenía también un componente institucional, porque
la institución no estaba tan fortalecida para iniciarse en ese gran
proyecto. Ahí fue que conocí a don Milton, y aunque no era
una empleada del ministerio, trabajamos muy estrechamente
durante los casi cuatro años que duró el proyecto. Luego, me
contrataron mediante licitación, para coordinar una unidad eje-
cutora del proyecto que conformó las empresas descentralizadas
de la antigua CDEEE, llamadas ETED, EGEGID y las EDE,
con financiamiento del Banco Mundial. En ese período concluí
la carrera de Derecho.
MS: ¿Dónde estabas cuando te llamaron?
BT: Yo estaba en otro proyecto del Gabinete Social, “Comer es pri-
mero”, en uno de esos proyectos del BID-Banco Mundial, en el cual
me desempeñé como gerente de la unidad ejecutora a cargo de la
coordinación de todos los consultores que desarrollaron el proyecto.
Cuando supe del Tribunal Constitucional me dije que no había
estudiado derecho para ejercerlo, pero me interesaba hacerle el
plan estratégico. Yo estudié la licenciatura en derecho por las
consultorías, que siempre me encontraba con el marco legal y
además, porque formé parte de los cuerpos colegiados de IN-
DOTEL también por más de diez años.
Llamé al magistrado para felicitarlo por su nombramiento, y me
dijo que precisamente había pedido que me localizaran, porque
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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él necesitaba que yo le hiciera el plan estratégico, como lo hice
en la Secretaría de Trabajo. Cuando yo lo llamé estaba dirigiendo
la unidad ejecutora de un proyecto del Gabinete Social. Le dije
que tenía un contrato que terminaba en mayo y además tenía
un convenio con el BID donde tenía que ir a Chiapas, a im-
plementar una unidad ejecutora de proyectos, que eran quince
o 20 días. Me respondió que no importaba. Le indiqué que no
tenía problemas en hacerle el plan estratégico y que para eso no
tenía que estar empleada en el Tribunal. Para mí era un proyecto
y un reto nuevo. Me pidió reunirnos de inmediato y a los dos
días nos reunimos, me dijo lo que quería, le indiqué que iba a
entrevistar al secretario y otras personas que estaban en el TC,
para empezar.
MS: ¿Ya había empezado Julio José?
BT: Sí, también estaba el director general administrativo. Eso
fue en abril de 2012. Ya tenían cuatro meses funcionando en
UNIBE, y también le habían dado una oficina en la PUC-
MM, dos espacios y nos repartimos ahí, pero en la oficina de
UNIBE era que celebrábamos las reuniones. Había sólo como
cuatro directores, y de ahí fue que planeamos realizar el taller de
planeación estratégica en un resort, con la participación de los
magistrados. Ese primer taller fue para elaborar el enunciado de
misión, visión, valores, ordenamiento estratégico.
MS: A mí me sorprendió que desde el principio, el Tribunal Consti-
tucional realizara su plan estratégico.
BT: Sí, nació con un plan estratégico y un plan operativo.
MS: He encontrado en las memorias todas las evaluaciones.
BT: Para mí no fue fácil, porque yo estaba cansada de hacer
planes estratégicos para el sector privado, porque yo también
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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soy consultora de empresas, pero nunca había trabajado en
una institución nueva, que no se parecía a la Suprema Corte
de Justicia, no había ningún precedente. Yo tuve que fajarme
a investigar, vía internet, al Tribunal Constitucional de Perú,
la Corte de Colombia, los que yo entendía que se parecían un
poco más a nosotros, para ver cuál benchmarking era el que me
convenía mejor hacer.
MS: El plan estratégico se iba definiendo cada año.
BT: Cada año se hacía una revisión de actualización. Hasta el día
de hoy, todos los años hacemos un taller de actualización. Ac-
tualizamos el análisis FODA, vemos qué cosas no hicimos, qué
hicimos. Por ejemplo, en el sector justicia, ninguna institución
tiene certificaciones. En los POAI incluimos las estrategias de las
certificaciones. Tenemos varias de gestión de calidad, como son la
ISO 9001-2015, que es la de gestión de procesos, la ISO 37001,
que es la de antisoborno, la ISO 14000, que es la de medio
ambiente, y nos vamos a certificar ahora en la de cumplimiento
normativo, que es la ISO 37301. También tenemos la UNE, que
es la carta de servicio, que es una certificación de AENOR. Todo
eso se va plasmando dentro del plan estratégico y el POAI. Cada
año ya nosotros hacemos un taller de un día, porque ya todo el
mundo aquí está familiarizado y sabe que lo que no pone en su
POAI, no lo va a hacer. El taller es de refrescamiento y de inicio
del POAI. Ahora mismo ya tengo el primer borrador del POAI
del 2024, porque el taller lo hicimos hace un mes, porque sobre
ese POAI es que se elabora el presupuesto del año que viene.
MS: ¿Cómo lograron que el Tribunal tuviera un presupuesto
bastante holgado, para lo que son las instituciones públicas? Una
institución que estaba comenzando, aunque sé que en el primer
año pasaron trabajo…
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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BT: En el primer año no. Nosotros no teníamos presupuesto,
sino que era una partida que daban desde el Poder Ejecutivo,
pero ni siquiera teníamos centro de costos creado, ni nada de
eso. Es decir, que el primer año fue un poco precario; no tenía-
mos ni local, por tanto, los gastos operativos eran bajitos. No
teníamos que pagar alquiler, ni servicios, sólo eran los salarios
y estábamos muy precarios, pero ya desde que se elaboró el
primer plan estratégico, que hicimos el primer plan operati-
vo, fuimos con esto al Congreso, el magistrado presidente,
el director financiero, creo que el contralor y yo, a pelear el
presupuesto. Nosotros tuvimos que ir allá. Designaron una co-
misión de senadores y diputados para que le presentáramos el
plan operativo y quedaron sorprendidos de que lo tuviéramos,
siendo una institución nueva, que no existía.
MS: Fue una sorpresa agradable.
BT: Les dijimos que esa partida que habían asignado primero
no era la correcta, sino que se suponía que nosotros debíamos
presentar un presupuesto, y el presidente someterlo al Congreso.
Nosotros aspirábamos a salir con una mayor suma asignada. Les
presentamos todos los proyectos, se le explicó el POAI y así fue
como nos asignaron un poco más de dinero.
MS: Entonces, ahora tienen su presupuesto.
BT: Nos ganamos el respeto. A partir de ahí, cada vez que hacía-
mos el plan operativo, hacíamos el presupuesto. El magistrado
presidente manda su POAI y su presupuesto y ni el presidente
anterior, ni el actual lo han bajado. Lo han ido subiendo tími-
damente, pero siempre nos dan algo más. Por ejemplo, tal vez si
pedimos 400 millones más, nos dan 200, pero siempre nos dan
algo más. Hubo un año en que lo dejaron igual, no lo bajaron;
hay muchas instituciones a las que se lo rebajan.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: ¿Cuándo empezaste a trabajar como empleada?
BT: Fue mayo de 2012, con la condición de que yo tenía que
ir a Chiapas, pero como se me vencía el contrato con el BID,
el magistrado lo que no quería era que yo renovara con ellos,
por lo que tenía que notificárselo con 30 días de anticipación.
Aunque son contratos anuales renovables, a mí no me convenía
salir mal, cuando yo siempre me mantenía con consultorías. Ni
al Tribunal le convenía, porque a lo mejor yo podía conseguir
que nos dieran un poco de dinero, para nosotros hacer el bench-
mark, y efectivamente, conseguí un dinero que nos dio el BID,
y pagó una visita al Tribunal de Perú, que fue una asistencia
técnica sin costo, como una donación. Después conseguimos
con la AECID, también. Con esas agencias uno no puede estar
divorciado. El Tribunal no tenía dinero. Fuimos al TC de Perú,
para entablar un convenio de colaboración. Ellos me ayudaron
mucho, y de ahí pudimos nosotros arrancar. Pero el primer plan
estratégico se hizo con el concurso de todos los jueces y de todo
el personal administrativo que trabajaba aquí, que era poquito;
todo el mundo aportó, participó.
MS: ¿Cuántos empleados tiene hoy el Tribunal y con cuántos
comenzaron?
BT: Cerca de 440 tiene hoy. Nosotros empezamos como con 70.
MS: Empezaron con muchos.
BT: Porque había muchos que no estaban cobrando. Todo el
mundo lo vio como un proyecto, y además, era Milton Ray
Guevara. ¿Quién le dice que no a don Milton? Nadie, porque
todo el mundo sabe que en lo que él se entraba era un éxito. Por
ejemplo, en la Secretaría de Trabajo no se hablaba de la Seguri-
dad Social. Si no hubiera sido por él, que dirigía ese proyecto,
nosotros no tuviéramos hoy Seguridad Social. A él era que le
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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correspondía liderar la implementación. Para mí, ese es un ma-
yor logro que lo que hizo en el Ministerio de Trabajo.
MS: Si hubiera sido un presidente que no tuviera experiencia admi-
nistrativa, la historia no se escribe así.
BT: Si no hubiese sido un presidente que tuviera esa expe-
riencia, ese liderazgo, ese don de mando, no sólo en el área
administrativa, sino también en la jurisdiccional, no se
hubiera sacado nada, porque liderar doce jueces diferentes
no es fácil. Más fácil nos manda a nosotros, que estamos
acostumbrados a eso. A menos que se hubiera buscado un
equipo que fuera tan inteligente, o que se hubiera buscado un
equipo similar, que tuviera la misma experiencia, lo hubiera
logrado, probablemente.
MS: Los jueces, a veces, no tienen experiencia administrativa.
BT: La mayoría no la tiene porque no manejan eso. Conjugar lo
que hizo don Milton es muy difícil. Los jueces, cada uno tiene
su forma, su formación, su temperamento, no es solamente en el
área administrativa; él tiene que liderar las dos partes.
MS: ¿Cuál es tu posición actual?
BT: Soy directora de Planificación y Desarrollo Institucional.
Es decir, no es sólo plan estratégico, también hicimos todo el
desarrollo institucional del Tribunal, o sea, el manual orgánico
funcional con todas las descripciones de puestos, preparar la
primera estructura de cómo debía funcionar el Tribunal. En el
reglamento administrativo está toda la estructura del Tribunal,
la función de cada área.
MS: Ya tienes doce años en el Tribunal, pero pensando… cuando
uno es consultor tiene muchos momentos de bonanza.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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BT: Ese dinero dejé de recibirlo. Se lo vivo diciendo a mi jefe.
Tuve que dejar todo para estar aquí. Y no sólo eso. Cuando vine
para acá fue ganando menos de lo que me pagaban sólo en el
BID por el proyecto. Don Milton me dijo que él no me podía
ofrecer lo que yo estaba ganando, pero yo lo hice por el pro-
yecto, porque para mí era un reto elaborar un plan estratégico
para una institución como esta, que si no hubiera tenido los
conocimientos del estudio de derecho iba a ser un poco más
complicado. Yo tenía que manejarme en las dos vertientes, no
solamente en la parte administrativa y financiera, sino también
en la jurisdiccional.
Además, el Tribunal me otorgó una beca para realizar una maes-
tría en Derecho de la Administración del Estado en el IGlobal,
de doble titulación con la Universidad de Salamanca, de la cual
me gradué en el año 2017. En el 2018 me otorgó otra beca para
realizar el doctorado en Administración Gerencial en la Uni-
versidad Benito Juárez, de México (UBJ), el cual fue concluido
exitosamente el pasado año 2022.
MS: Administrativamente dependes del presidente. ¿Cómo es tu
relación con los jueces?
BT: Tengo relación con todos, porque esta dirección tiene soporte
transversal en todas las áreas, la jurisdiccional y la administrativa.
El POAI es la base fundamental del presupuesto, sin eso no se
puede hacer. En este documento cada personal define todo lo
que va a hacer en el año, con descripción de actividad, fecha y
monto. Quiere decir que, a la hora de hacer una actividad de
esas, mandan aquí, a la Dirección de Planificación, un requeri-
miento del perfil de esa actividad, y se hace sujeto a que esté en
el POAI y a que no se pase de ese monto, por eso que hay un
control de presupuestario muy estricto. Como están todas las
áreas incluidas, hay que hacerle un perfil en esta dirección. Los
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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magistrados cuya función nada más es jurisdiccional coordinan
también actividades formando parte de una comisión designada
por el Pleno.
El magistrado Justo Pedro dirige la comisión que coordina las
actividades de celebración del mes de la Constitución. Todas las
actividades que se hacen él tiene que planificarlas, pero están
aquí en el POAI, o sea, que igual se le hace su perfil y todos
nosotros le damos soporte, aunque él es quien lidera. La ma-
gistrada Alba tiene la de equidad de género y cada magistrado
participa de alguna manera en las cosas administrativas, porque
el magistrado Ray Guevara así lo quiso. Hay otros que son muy
centralizados. Realmente, a él, como presidente, según la ley
y el reglamento, le corresponde la actividad administrativa. Si
él lo hubiera querido, él dirige toda la orquesta solo, pero él
quiso establecer que hubiera comisiones de jueces, para que ellos
también participaran en todas las actividades. El que venga, si
quiere no lo hace, porque no lo obliga ninguna ley.
MS: Pero hay una tradición.
BT: Sí, pero si el que venga quiere debutar solo, y salir él solo en
las cámaras, lo puede hacer.
MS: En diciembre termina de salir el completivo de los trece jueces
del inicio. En el libro lo pongo como fin de una época, inicio de
otra, los nuevos retos. ¿Cuáles crees que serían los retos de ese nuevo
Tribunal Constitucional con un nuevo presidente?
BT: No es sólo el presidente, son cinco miembros, donde están
el primer y segundo sustituto, es decir, se va a la autoridad
administrativa. Es un reto para el nuevo presidente y para los
sustitutos que muchas veces se quedan en lugar de presidente.
Su principal reto sería, por lo menos, mantener el estándar del
Tribunal, mantener el posicionamiento, la imagen institucional,
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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todo lo que el Tribunal se ha ganado, mantenerlo, y después de
ahí, mejorarlo, porque siempre se puede mejorar, siempre hay
una mejora continua. Las instituciones públicas generalmente
adolecen de que cuando hay cambio de mando en cualquier
orden, todo cambia, y esta no es una institución para que todo
cambie, porque aquí está muy definido qué es lo que hay que
hacer. Estos recursos que se reciben hay que trabajarlos, fallar
una sentencia. Aquí no hay que inventar.
MS: La labor jurisprudencial está definida.
BT: Si quiere traer un equipo administrativo nuevo, lo puede
hacer, porque según la Ley 41-08 todos los cargos de dirección
son de libre nombramiento y remoción, igual los cargos de
confianza. Nosotros no cambiamos eso porque nadie está por
encima de la ley. Nosotros hicimos un reglamento de carrera,
pero ni los directores, ni el personal de confianza entran en la
carrera. El Tribunal podía hacerlo porque es autónomo, y podía
decidir como una carrera especial, pero respetamos lo que está en
la ley. El que venga solamente tiene que respetar el reglamento y
debe agotar los procedimientos con el pleno de traer una terna.
El pleno podría sustituir a todo el staff, si quiere, pero sería muy
arriesgado.
MS: Se iría la memoria, porque ya se va la memoria histórica a nivel
de los jueces.
BT: La ventaja es que fueron sustituyéndolos, para eso mismo,
de manera escalonada. Los de 6, después los de nueve y los de
12, pero va quedando siempre alguien.
MS: Eso fue muy bien pensado.
BT: Sí, eso fue pensado así para que no se perdiera la memo-
ria histórica, es decir, en la parte jurisdiccional no hay riesgo.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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Además, están los letrados, que son el soporte de cada magistra-
do y se quedan ahí.
MS: Sí, me dijeron que al principio tenían dos letrados para todos
los jueces.
BT: Sí, es que no había ni dónde sentarlos. No es que no se qui-
sieran. De hecho, tenemos poco tiempo aquí, porque mi oficina
era pequeña, allá abajo, en el primer piso. Este espacio tiene
pocos meses. Cuando yo llegué, me sorprendí, porque yo venía
de una oficina grande, de una gerente general. Pero no importó,
trabajamos. Uno se acostumbró. Aquí el que vino desde que
empezó el Tribunal tenía el pensamiento de que si se esperaba a
tener todo no se iba a trabajar.
MS: No sabía que tenían tan poco tiempo con todo el espacio.
BT: Sí, es muy reciente. El trabajo se hizo durante estos años,
todos juntos allá abajo, apiñados.
MS: Estoy más asombrada.
BT: Esto fue en diciembre pasado. Es nuevo. Ese mueble lo
trajeron la semana pasada, y todavía ni he vaciado los libros. El
librero lo traje de mi casa, y el cuadro, de mi oficina privada. Es
así en todas las oficinas, porque todo el mundo fue acomodán-
dose como pudo.
Cuando Leonel Fernández mandó a habilitar la primera planta
de este edificio, su intención siempre fue a corto plazo, para
mudar a INESPRE a otro lugar, porque ya prácticamente no
funcionaba, para darnos el edificio completo, pero no fue así.
Inmediatamente cambió el gobierno todo se quedó igual, y
nos teníamos que quedar callados, porque éramos invasores
y en general, ellos nos trataron muy bien. Teníamos que estar
tranquilos, pero se veían los camiones de plátanos.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: Ustedes estaban discutiendo cosas fundamentales con plátanos y
pollos a su alrededor. ¿Cómo lograron la segunda planta?
BT: El segundo y tercer nivel duraron tres años para recibirse,
y todavía estamos preparándolos. Por ejemplo, las ventanas hay
que cambiarlas, porque se escucha mucho ruido de las patanas
que cruzan en la calle. Fue a paso lento. Todos estábamos allá
abajo. En mi oficina, estaba pegada de mi secretaria, había varios
cubículos pequeños.
MS: ¿Y cómo hacían tantas cosas?
BT: Porque nos acostumbramos. Al principio era cada uno con
su laptop que hacía todo. El primer plan estratégico lo hice en
mi casa, con mi laptop. No había dinero para comprar nada.
MS: Yo pensé que el segundo y tercer piso se los habían dado hace
más tiempo.
BT: No, es que cuando INESPRE se mudó había ratones, caca-
tas, esto era inhabitable totalmente.
MS: ¿Quién lo reparó?
BT: Un proyecto con Obras Públicas, pero que tomó su tiem-
po. Y después hubo otros temas. El caso es que finalmente
entregaron, y ahora el edificio que está allá atrás es el que
nosotros pensábamos que el magistrado iba a inaugurar, pero
parece que no.
MS: Eso sólo tiene las columnas.
BT: Es una estructura metálica. Las construcciones son un asun-
to de dinero. Un día pasas por un lugar y hay un hoyo, y al otro,
tienes el edificio. Este tiene tres años. Nos habían dicho que iba
a estar listo en diciembre, ahora dijeron que es en marzo del año
que viene.
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MS: ¿Y están trabajando en él?
BT: Cuando le pagan hay mucha bulla y muchas máquinas, pero
después hay un silencio. Realmente, ahí lo que pasó fue que no
hicieron estudio de suelo, y cuando iban a echar la fundación
fue que descubrieron la debilidad del suelo. Entonces, tuvieron
que hacer un trabajo para abajo, que costó más que lo que va a
costar para arriba. Esa es la realidad, pero es un asunto de dinero.
MS: La verdad es que ustedes han trabajado por vocación y por amor.
BT: Sí, esto se puede decir que es un proyecto desarrollado por
vocación y por el liderazgo de Milton Ray Guevara. Si no fuera
ese señor que estuviera ahí, no es verdad que este Tribunal Cons-
titución estuviera donde está.
MS: ¿Te arrepientes de algo?
BT: Para mí esto fue una aventura que yo emprendí consciente
de lo que estaba haciendo, de que iba a incursionar en un campo
nuevo, que yo desconocía totalmente, todo lo que era esta parte
de la justicia. Nunca trabajé en instituciones de justicia, y no me
arrepiento.
MS: Has tenido un recorrido desde la caña de azúcar hasta un Tribu-
nal Constitucional. ¿De qué te sientes orgullosa durante tu paso en
el Tribunal?
BT: De todo lo que se ha logrado. Una institución con la enver-
gadura del Tribunal Constitucional donde pude ser la primera
directora de Planificación y Desarrollo, de haber contribuido a
que esta institución se creara, porque aquí todo el mundo se
faja, no soy yo sola, aquí con cualquiera que puedas hablar te va
a decir lo mismo. Todo el mundo aquí es fanático del Tribunal
y de Milton Ray Guevara, no por él, sino por su trabajo, por
su gestión y por lo gente que es. Muchas veces se encuentran
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personas que son altos funcionarios, con mucha experiencia,
con el background como el que él tiene, pero son impenetrables,
casi no son humanos. La grandeza de tener toda esa experiencia
los hace insensibles, pero nosotros estamos con un jefe que hasta
del perro del patio se ocupa si está enfermo, y es en serio. Había
unos perros que se quedaron adelante, vigilando, y los bautiza-
mos como “la patrulla canina”. Es una persona tan pendiente
siempre no sólo de que son sus empleados, sus colaboradores,
sino que son seres humanos. Todos se sienten bien. Al contrario,
ahora mismo lo que se respira aquí a veces es un temor de que
se van, y ¿cómo nos van a tratar los que vengan? Porque la gente
aprecia mucho eso.
MS: El trato humano es fundamental.
BT: Aparte de que él se ha preocupado porque el personal estu-
die, sea bien remunerado, tenga buen incentivo, hay un regla-
mento de becas que se otorga a todos. Hasta el que limpia está
estudiando derecho, hay otro que está haciendo una maestría, y
esto es desde que empezó el Tribunal, no desde ahora. Mandaba
gente fuera, a hacer maestrías, es decir, que los pocos recursos
que llegaban también se usaban para capacitar al personal, que
es altamente capacitado. De mis colaboradores, la mayoría tie-
nen una y dos maestrías. Los letrados son muy preparados, muy
capacitados. Esa ha sido una preocupación permanente, igual
que con el reglamento de carrera.
MS: ¿Qué hay en el tercer nivel?
BT: Están las áreas administrativas, Dirección Financiera, Direc-
ción Administrativa, Dirección General. Aquí en el segundo está
recursos humanos y el salón del pleno, que era el espacio para
el área de planificación. En el que está era la única salita que
teníamos. Era del pleno y de todos. Ahora, cuando se hizo este
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edificio, que todavía no teníamos el mobiliario, como estaba la
pandemia y abajo es tan pequeño, el magistrado Milton pidió que
habilitaran un salón más grande en el segundo nivel, para que
cuando se dejara el teletrabajo no estuviéramos tan juntos, porque
todavía estaba el temor. Yo sólo pensé que era el área mía que iban
a coger y, efectivamente, tuvimos que hacer unos arreglos y nos
acomodados aquí, porque como estábamos debajo, de cualquier
forma que nos pusiéramos aquí arriba íbamos a estar mejor.
Aquí se acaba de realizar una encuesta de clima y sacamos una
calificación alta, es decir, que la gente se siente bien, aún con el
temor de que habrá ese cambio, la gente se siente en confianza.
MS: ¿Por qué las compras de aquí se hacen a través del PNUD y no a
través de la Dirección General de Compras y Contrataciones?
BT: Porque nosotros no pertenecemos al Poder Ejecutivo, somos
autónomos.
MS: ¿Y por qué el PNUD?
BT: Porque ellos brindan ese servicio a nivel nacional desde hace
años, y eso lo hacen con las alcaldías, con la misma Presidencia
de la República. Ellos hacen unos convenios institucionales y
a través de eso les dan asistencia técnica a las instituciones y
también se hacen las compras. Pero eso no es gratis. Ellos tienen
muchas instituciones a las que les ofrecen el servicio. El Tribunal
empezó con ellos porque nosotros no teníamos ningún tipo de
infraestructura.
MS: La imagen que da es de mucha transparencia.
BT: Por eso mismo el magistrado presidente hizo ese convenio el
primer año, con la idea de ver cómo nos seguíamos desarrollan-
do y se dio cuenta de que eso le aseguraba una transparencia en
todas las adquisiciones.
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MS: ¿De quién fue la idea de certificarse en las ISO que tienen?
BT: De nosotros, de Planificación. El magistrado me preguntó
si podíamos tener certificación de calidad y le dije que sí, pero
que no se lo había propuesto porque teníamos que estar listos
para eso.
MS: ¿En qué año le dieron la primera certificación?
BT: Hace cinco años, en el 2018 fue la primera. Si uno se va a
certificar en una gestión de calidad, hay que estar preparado.
Mientras no cumpliéramos con todos los pormenores del proce-
dimiento, listos y aprobados todos los pormenores organizacio-
nales, todas las políticas que tienen que aplicarse, no podíamos
meternos en eso, porque no íbamos a pasar. Yo venía trabajando
con la norma ISO desde que estaba en CODETEL. Yo decía que
cuando estuviéramos listos nos íbamos a certificar sin problemas
y así mismo fue.
Hicimos la solicitud de contratación, ganó AENOR, que
fue una licitación por el PNUD. Desde que ellos vinieron,
hicieron la auditoría diagnóstica y nos dijeron que estábamos
listos para implementar el sistema. Tomamos una capacita-
ción todos y ahí arrancamos. Después que hicimos la ISO
9001-2015 fue que hicimos la de Carta de Servicios que
está publicada en la página y está certificada también. Ahora
podemos seguir con las certificaciones. Cuando terminemos,
haremos el sistema integrado de calidad, para solamente hacer
una auditoría, porque ahora mismo hacemos una auditoría
de cada una de las ISO, pero cuando nos convirtamos en
integrado sólo tenemos que hacer una auditoría para todo,
porque es mucho trabajo.
Cada vez que les digo a los directores que hay auditoría, me
dicen: ¿Otra vez, Belén? Yo espero que el próximo tengamos la
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primera auditoría diagnóstica para cumplimiento normativo.
Con esa es asegurar que si yo, en un manual de procedimiento
pongo que algo está bajo el marco de la ley, por ejemplo 107-13,
que realmente yo le pueda demostrar al auditor cuál artículo
de esa ley aplica en eso que yo estoy realizando. En el caso del
antisoborno, es terminar con cero denuncias de soborno del Tri-
bunal. Para eso tenemos los buzones abajo, que es el indicador
que lo mide.
MS: Viendo este proceso, veo que Milton acaba su larga carrera
coronado.
BT: Definitivamente, aunque yo no quiero que él la acabe. Pien-
so que él no se va a quedar sentado en su casa. Esos cerebros así
no se quedan tranquilos. Quizás hace algo más sosegado, pero
no tranquilo.
MS: Vamos a hablar de tu libro “La autonomía e independencia de
los órganos constitucionales extra poder de República Dominicana.
¿Mito o realidad?”. ¿Por qué te motivaste a escribir ese libro?
BT: Justo porque veía que durante el proceso de nosotros ela-
borar el POAI, y al final obtener un monto, que es lo que te va
a dar el presupuesto del año, no bien habíamos terminado de
hacer el POAI cuando ya estaba publicada en el periódico la
lista de la asignación presupuestaria de todas las instituciones,
y ahí aparecía el Tribunal Constitucional con una cantidad de
millones. Yo decía que estaba haciendo un esfuerzo de hacer un
plan operativo y ya me estaban publicando mi asignación pre-
supuestaria. Si me están dando 200 millones y yo necesito 400,
¿de dónde voy a sacar los otros 200? Ahí yo comencé a investigar
y vi que el artículo 118 de la Ley Orgánica del Tribunal dice que
el Tribunal debe hacer su presupuesto y presentarlo al Congreso,
para fines de aprobación.
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Eso ocurrió la primera vez, porque echamos el pleito porque no
teníamos presupuesto, pero después de ahí tengo que hacer el
POAI, esperar que digan te voy a dar diez centavos y ajustar el
POAI a esos diez centavos. Es un trabajo doble para mí, y todos
los años lo tengo que hacer. Por eso yo digo que voy a actualizar
el libro, porque estos últimos años ha habido un poco más de
consideración al ver el resultado del Tribunal Constitucional.
No estamos llevando esto para hacer bulto, estamos haciendo un
plan operativo que se cumple y que se ven los resultados y que
todo el mundo lo ve, porque hacemos una encuesta nacional de
percepción cada dos años, y ahí están los resultados. El conoci-
miento que tiene la gente hoy sobre la Constitución y de lo que
es el Tribunal Constitucional, es por el Tribunal, porque más
nadie se ha ocupado de eso en el país, nunca ha sido de interés
que la gente conozca sus derechos fundamentales. Esa es una de
las cosas que me motivó a escribir el libro. Primero, porque hice
mi trabajo de tesis, porque es una investigación que yo hice a
nivel nacional e internacional, de varios juristas, que es lo que
está plasmado ahí, y después lo convertí en un libro, cuando hice
la maestría de IGlobal.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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Puesta en circulación del libro LA AUTONOMÍA DE LOS ÓRGANOS CONSTITU-
CIONAL EXTRA PODER. ¿MITO O REALIDAD?
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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10. ENTREVISTA AL MAGISTRADO JUSTO PEDRO CASTELLANOS KHOURY
Nos reunimos el miércoles dos
de agosto de 2023, en horas de la
mañana. Llegó muy puntualmente.
Lo vi cuando se desmontaba de
su vehículo y le pedí a Siri que lo
llamara. La famosa secretaria de la
inteligencia artificial se equivocó,
y llamó a otro Pedro, que no me
contestó. Al no responderme, salí
corriendo a encontrarlo y allí lo vi,
frente al saloncito disponible del
edificio de postgrado de la PUCMM. Nos reímos porque cuando
iniciábamos, el Pedro equivocado me devolvió la llamada y me saludó
con mucha amabilidad, preguntándome en qué me podía ayudar.
Tuve que decirle que había sido un error de Siri.
Conocía a Justo Pedro Castellanos Khoury de su época de
funcionario y gestor universitario, especialmente durante sus años de
rectoría en la Universidad APEC (UNAPEC). En ese momento era
vicerrectora, y monseñor Agripino Núñez, el entonces rector de la
PUCMM, me solicitaba con frecuencia que lo representara. En esos
encuentros compartimos en muchas ocasiones.
Sigue siendo el hombre elegante y brillante. Ahora, en la pleni-
tud de la madurez, su conversación es más interesante, porque tiene
más conocimiento y puedes aprender mucho en el diálogo. Eso me
pasó con la entrevista. La disfruté por su capacidad de comunicación
y por sus ideas, tan claras y precisas.
Mu-Kien Sang (MS): Aunque tu formación es de abogado, sales de
la academia siendo rector y pasas a algo distinto, que es el Tribunal
Constitucional. ¿Cómo te sentiste con este cambio tan drástico? Y
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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también ¿cómo te sentiste de pasar de una posición de liderazgo y
poder, a estar en condiciones diferentes en otra institución?
Justo Pedro Castellanos (JC): Fue un cambio grande, pero muy
interesante. Yo recuerdo que cuando el presidente Fernández
nos juramentó, cuando nos fue saludando uno a uno, me dijo:
De rector a juez. Y me recordó el caso de quien terminó siendo
un buen amigo mío, que es el pasado presidente del Tribunal
Constitucional español, que tuvo la misma trayectoria, Pedro
González Trevijano, quien fue rector de la Universidad Rey
Juan Carlos y pasó a ser juez y presidente del Tribunal Cons-
titucional de España. Cuando yo me planteé la posibilidad y
se vislumbraba la posibilidad de ese cambio, no atiné a calibrar
algunas cosas que ciertamente fueron impactantes íntimamente,
internamente, por ejemplo, eso que tú dices. Yo pasé de ser una
figura, de una posición de liderazgo y poder en la que, conforme
a mi estilo, yo escuchaba a todos, pero tomaba decisiones, a ser
un juez de 13. Así de simple: uno de trece. Para mí, ese fue un
cambio que no te voy a decir que me traumatizó, ni mucho
menos, pero fue fuerte.
MS: ¿Quién te postuló?
JC: Me postularon varias instituciones, organizaciones de la
sociedad civil. Recuerdo a la Fundación Juan Bosch, la propia
UNAPEC, el Club Naco, varias. Pero yo te quiero decir aquí
que quien me puso sobre aquella mesa fue Agripino Núñez Co-
llado, quien fuera mi amigo y a quien agradezco la distinción,
la confianza y el apoyo. Luego, obviamente, la correlación de
fuerzas de aquel momento me apoyó. Según las votaciones del
Consejo me apoyaron todos, salvo Víctor José Castellanos, que
se inhibió por la familiaridad, lo mismo que pasó con Víctor
Joaquín. Yo saqué siete de ocho votos. Yo estaba en UNAPEC y
se había implementado, unos años antes, un procedimiento que
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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creo que venía de INTEC, en que los períodos de la rectoría eran
por dos años.
MS: Tres años era en INTEC.
JC: De INTEC lo que tomaron fue la escogencia con un mé-
todo abierto al público. En UNAPEC se había implementado,
un poco antes, el período de dos años renovables hasta tres
períodos, es decir, hasta seis años. Yo estaba ya en mi quinto año
como rector. Tal vez, si se cumplía el sexto, se buscaba alguna
fórmula para que yo siguiera, no lo sé, porque no había quejas
con relación a mi trabajo, ni mucho menos.
MS: Todo lo contrario, tú gestión en UNAPEC fue una rectoría muy
reconocida.
JC: Pienso que sí, que se hizo un trabajo, que la universidad
se abrió mucho, tuvo mucha más presencia y participó de los
asuntos nacionales.
MS: Se veía como universidad; después de ti uno la reconocía como
UNAPEC.
JC: Eso era algo que yo no podía controlar. Lo que yo sí podía
controlar era la posibilidad de hacer ese tránsito.
MS: ¿Tenías especialidad en Constitucional?
JC: Soy abogado, y ejercí antes de venir al Tribunal, pero no
tenía especialidad en Derecho Constitucional, como no la te-
nían muchos de los candidatos. Solo unos pocos, muy contados.
El derecho constitucional como asignatura, ni siquiera como
especialidad en nuestro país no tenía ninguna relevancia.
MS: ¿Y cómo hiciste? Porque tenías antes una práctica privada de
derecho civil o penal.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
JC: Sí, derecho civil, básicamente, y ejercí derecho penal cuando
ocupé posiciones públicas como en la Fiscalía, en la Procuraduría.
MS: ¿Hiciste la maestría en Derecho Constitucional?
JC: Sí, la hice en PUCMM, y cuando presenté el trabajo de la
maestría, los jurados me dijeron que tenía que llevar el tema a
nivel doctoral, y eso hice. Estoy en la parte final de ese proceso.
Volviendo al tema de mi práctica privada, trabajé en la Fiscalía
muy joven, como ayudante del fiscal, al inicio de mi carrera.
Miriam Germán era ayudante del fiscal, Carmen Imbert
también, Gisela Cueto, igualmente, entre otros. Era un grupo
de ayudantes de fiscal maravilloso, eso en los años 80 y en la
Procuraduría General en el año 96, con Abel Rodríguez, donde
me tocó diseñar y crear el Departamento de Prevención de la
Corrupción, del cual fui el primer director hasta el 99, cuando
renuncié.
MS: ¿Durante qué tiempo fuiste rector de UNAPEC?
JC: Cinco años, del 2006 al 2011, pero yo tenía una trayectoria
allí, pues en los noventa había sido director de la Escuela de
Derecho, si bien tomé otros rumbos por aquellos años, y desde
el 2001, cuando regresé, había sido decano de derecho y vice-
rrector académico.
El paso desde la Rectoría al Tribunal para mí tenía mucho
atractivo, porque me permitía volver a mi profesión, a un área
sumamente interesante, novedosa, pero que se percibía como un
área de mucho impacto y desde la que se podían realizar aportes
al desarrollo nacional, algo en lo que siempre he creído.
MS: ¿Te causó problemas no tener nada al llegar al Tribunal? Ustedes
tenían una oficina prestada, apenas tenías una secretaria. ¿Te causó
impresión?
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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JC: A todos nos causó problemas, quizás a unos más que otros.
No teníamos ni personal, ni área de trabajo, ni equipos; no
teníamos material de apoyo, no teníamos nada. Fue difícil.
Creo, y yo quisiera reconocerlo, que el liderazgo de Milton,
presidente del Tribunal, en ese proceso fue muy importante,
diría que determinante. Lo ha sido en los doce años, yo le he
dicho varias veces y lo acabo de decir en una entrevista que me
hicieron en España. Yo no me imagino qué mejor inicio pudo
haber tenido el Tribunal en ese aspecto. Yo busco, hay grandes
abogados dominicanos, hay grandes personalidades, pero es que
Milton, aparte de su sapiencia jurídica, es un auténtico líder, es
un extraordinario gestor, un gerente y es un hombre de Estado,
pero sobre todo, quiero subrayar su liderazgo y su capacidad
gerencial, a pesar de las dificultades. Que todavía hoy en día
el Tribunal no tiene un local y eso debería llenar vergüenza a
la sociedad dominicana, todavía hay jueces, como yo, que con
mucha frecuencia prefieren trabajar desde sus casas, porque
tienen un espacio mínimamente cómodo para trabajar, porque
en mi oficina, que es pequeña, estoy dentro de la oficina con mi
asistente y mi secretaria. Estamos bien (mejor que antes, quiero
decir) porque tenemos un espacio y un escritorio, porque antes
ni eso teníamos.
MS: Y me da pena que el nuevo edificio que está tan bonito y tan
bien diseñado tenga sólo las columnas después de tanto tiempo.
JC: Eso no va a estar por ahora. Siempre digo que nosotros
nos vamos a ir de aquí y eso no va a estar ni siquiera cerca de
terminarse, porque a esa marcha, yo no soy ingeniero ni mucho
menos, pero tengo algún criterio, alguna noción de las cosas.
Quién sabe cuándo va a estar listo, pero no será por ahora y es
vergonzoso que ninguno de los gobiernos que han pasado le haya
puesto suficiente empeño como para que esa obra terminara.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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MS: ¿Comenzó en el gobierno de Danilo?
JC: Llegamos ahí en la postrimería del gobierno de Leonel.
En el gobierno de Danilo hay que decir que se mostró cierta
sensibilidad en cuanto a conseguirnos un local, incluso se nos
asignó uno y el pleno me encargó a mí de coordinar una comi-
sión que trabajó en la remodelación de un local que está en la
John F. Kennedy, al lado de Peravia Motors. Un local que había
recuperado el Banco de Reservas y el presidente Medina, luego
de una visita que nos hizo allá, al edificio donde estamos, que
en aquel momento era todavía de INESPRE y en el que ocupá-
bamos solamente la primera planta, y vio las condiciones en la
que estábamos, rápidamente, de allá mismo o saliendo de allí,
habló con Simón Lizardo, Administrador de BANRESERVAS,
se ubicó ese local y se nos asignó. Entonces, el Tribunal formó
una comisión y me encargó su coordinación. Yo coordinaba esas
reuniones. Se hicieron trabajos de levantamiento de todo tipo de
necesidades. Se contrataron arquitectos, se hizo un diseño.
MS: Sí, recuerdo que Milton me comentó que era por deuda, cum-
plieron y recuperaron el edificio. Me decía que ese era el sueño divino,
pero se echó para atrás y ahí surgió la alternativa de construir atrás.
JC: Exactamente. Esa opción comenzó también en el gobierno
del presidente Medina, con mucho impulso, pero luego fue
pausando. Ahora ha seguido con este gobierno, pero aunque
dicen a veces que se ve como que va más rápido, la verdad hay
que decirla, y es que no ha habido el suficiente empeño en hacer
las cosas. Es verdad que es un edificio importante, una obra
importante, como se merece el Tribunal Constitucional, pero
pienso que ha debido tener otro destino.
Volviendo a lo más relevante, te decía que la calidad de la Presi-
dencia del Tribunal que nos tocó tener, que tuvimos el privilegio
de tener, y que yo, la verdad te digo, he realizado muchas veces
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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el ejercicio mental de quién hubiera podido ser o quién hubiera
podido ser tanto o mejor que Milton y me resulta difícil encon-
trarlo. Nosotros hemos tenido la suerte, el privilegio de tener a
este ciudadano dominicano que reúne una serie de condiciones,
no solamente jurídicas sino también políticas y como gerente,
que ha ayudado enormemente. Es verdad que ha sido un trabajo
de todos, no ha sido un trabajo personal, pero en su caso, yo creo
que él se merece que se le reconozcan esas dotes, esas cualidades
que han ayudado mucho a que el tribunal hoy día ocupe el lugar
que tiene en la sociedad dominicana.
MS: En el primer capítulo escribí un resumen de lo que había hecho
cada juez. Ustedes compartían dos cosas muy importantes que eran
la labor jurisdiccional y la labor de promoción de la Constitución.
Estaban llenos de actividades como las sesiones que celebraban en las
provincias, ¿cómo te sentías con todas esas actividades tan disímiles?
JC: Me sentía muy bien. Ese programa de las provincias a mí me
satisfizo mucho porque yo había tenido esa misma experiencia
en el departamento de la prevención de la corrupción, yo hice
exactamente eso cuando me tocó. Hicimos lo que en aquel
momento se llamó Encuentros Regionales y ahí convocábamos
a la sociedad civil, al liderazgo regional, les explicábamos los
propósitos del departamento y recabábamos sus reacciones. Una
experiencia bastante parecida a lo que fue esa idea de las visitas
provinciales del tribunal.
MS: ¿Y no era muy agotador?
JC: Sí, mucho, pero yo creo que ha sido clave en el conocimiento
de la sociedad dominicana sobre el Tribunal Constitucional, y si
a mí me tocara votar nuevamente sobre esa idea, nuevamente
la aprobaría. Claro, uno diría que debió seguirse por lo menos
con los municipios más grandes del país, porque la idea fue por
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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provincias, que ya es mucho. Solamente fuimos a un municipio,
que fue Verón, en Punta Cana, porque cuando fuimos a Higüey,
se gestó ahí un movimiento de reclamo de que hiciéramos algo
parecido, y se hizo rápidamente. En algún momento hablamos
de bajar un poco más e ir a nivel municipal, por lo menos a los
municipios más importantes. Hubiera sido bueno, aunque es
agotador. Tiene un impacto económico, porque hay que trasla-
dar no sólo a los jueces, también a los choferes, a la seguridad,
a personal administrativo que tiene que trabajar en la organiza-
ción. Eso tiene un costo económico importante, aunque yo era
de los jueces que no me quedaba a dormir. Me quedé solamente
cuando fuimos a San Juan de la Maguana. Iba y venía la misma
noche.
Cuando yo descubrí que era riesgoso pero posible regresar la
misma noche, yo jamás me quedé, por lejos que fuera, regresé
la misma noche. Los colegas, comenzando por el presidente, me
decían que no lo hiciera, pero con el paso del tiempo varios
se fueron enganchando en la dinámica y veníamos juntos, uno
detrás del otro; nos cuidábamos, pero sí era muy exigente y sobre
todo el impacto económico importante, no tengo el detalle de
eso, pero se puede adivinar, se gastaba en los alquileres allá,
en logística, pero lo digo solamente como algo anecdótico, no
como una crítica, no como algo que le reste, de alguna manera,
méritos y valor a esa actividad.
MS: ¿De qué te arrepientes de tu participación de los doce años del
Tribunal?
JC: No me arrepiento, pero me hubiera gustado tener más tiempo,
para involucrarme más profundamente todavía en la dinámica
jurisdiccional, pero es que nosotros los jueces hemos hecho tan-
tas cosas y nos hemos involucrado en tantas actividades, algunos
más que otros, que con frecuencia ese tiempo no aparecía, por
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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lo menos con la intensidad que yo hubiera querido. Si uno no
hubiera tenido, yo en mi caso, el apoyo de un equipo extraordi-
nario de Letrados, que siempre he tenido el privilegio de tener,
los resultados míos en el ámbito jurisdiccional en cuanto a la
cantidad de sentencias y en cuanto a la calidad de las sentencias,
eso no hubiera sido posible, pero arrepentimiento no. Más bien
es un deseo de que siguiera siendo como fue al inicio, cuando yo
mismo elaboraba muchos proyectos, los revisaba uno por uno.
Pero, con el paso del tiempo y la multiplicidad de funciones que
nos fueron asignando, fue difícil.
MS: ¿Alguna sentencia te provocó dificultad para tomar una decisión?
JC: Sí, claro que sí.
MS: Para el juez de un Tribunal Constitucional yo me imagino que
tiene mucho peso tomar una decisión, porque es última, tiene un
peso moral muy fuerte en la persona que toma la decisión.
JC: Claro, a veces se han presentado situaciones en las que
tú ponderas derechos, ponderas impactos y te resulta difícil.
Muchos otros casos no, porque son cosas más intrascendentes,
no en el término peyorativo. Tuvimos casos en los que hubo
que pensar mucho y analizar mucho, pero arrepentimiento no
recuerdo que lo haya sentido.
MS: ¿Y de qué te enorgulleces?
JC: Me siento muy satisfecho, incluso te puedo decir que a
propósito de tu pregunta me puedo sentir orgulloso de lo que
he hecho. He realizado un aporte en términos del trabajo juris-
diccional, lo digo con humildad, pero otros jueces lo pueden
confirmar, la calidad de trabajo. Mis proyectos usualmente son
proyectos bien hechos en todos los sentidos, conceptualmente,
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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en términos formales; mis opiniones en contra o en favor de
otro proyecto usualmente han sido bien fundadas, sustentadas.
Eso ha implicado un esfuerzo de búsqueda, de levantamiento
de información, de análisis de información, pero en ese sentido
me siento satisfecho del esfuerzo que he realizado y del trabajo
que se ha hecho. También más allá del ámbito jurisdiccional,
el Pleno me ha asignado tareas que no tienen relación con el
trabajo jurisdiccional pero sí con el propósito del Tribunal, de
promover el conocimiento de la Constitución, la cultura cívica,
la cultura constitucional. Esto también me ha resultado muy
satisfactorio, íntima e intensamente satisfactorio, es algo que
hice en la Universidad, los años que estuve como rector, donde
celebraba el Mes de la Patria, entre el 26 de enero y el 27 de
febrero, con una multiplicidad de actividades de todo tipo.
MS: ¿Cómo fue el proceso de trece personas con trayectorias pro-
fesionales tan diversas, constituirse en un bloque y posiciones tan
firmes? Yo me imagino que trece abogados discutiendo no es fácil.
JC: Y con temperamentos diversos. Eso no ha sido fácil, y quien
te diga que no ha habido problemas es mentira. Ha habido
problemas, ha habido roces personales fuertes, porque como
dices, cada uno viene con una visión, cada uno viene con una
trayectoria de vida, cada uno viene con un temperamento, con
unas formas, con un ego, y tú me preguntabas hace un mo-
mento de qué me arrepiento. No me arrepiento de nada, pero
sí he tenido frustraciones, y algunas o la mayoría tienen que ver
con esa situación. En ese Tribunal yo aprendí que, por mucho
que lo parezcan, no hay idea elemental, que no hay proyecto
elemental, que no hay proyecto sencillo; es más, se hizo fama,
porque al principio nosotros decíamos que algún proyecto era
sencillo y resultaba que ese proyecto armaba un barullo terrible,
y ya entre nosotros mismos, cuando alguien decía que era un
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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proyecto sencillo, le advertíamos que no dijera eso, porque
simplemente no había proyectos sencillos. Esas trece cabezas
comenzaban a elucubrar, venían con unas ideas y encontraban
unas observaciones y unos reparos. Entonces te digo que, en ese
sentido, tuve algunas frustraciones, porque algunas ideas que a
mí me parecían elementales, que debían ser, a la mayoría no les
pareció. En ese momento sentí un poco la frustración de que, tal
vez, yo no había tenido la capacidad de explicar suficientemente
aquello que debía ser, por eso tengo un ensayo, y así le voy a
poner en un libro que voy a sacar en noviembre. Su título es
Herejías y otras certezas constitucionales. Son mis votos, el com-
pendio de mis votos. Lo de herejía es porque muchas de esas
posiciones terminaron siendo posiciones solitarias mías. Era mi
certeza, pero era una herejía, porque al final de la historia nadie
la compró, nadie la compartió. En ocasiones sentí esa frustra-
ción, en el sentido de que algo que a mí me parecía clarísimo,
elemental, a los demás no les pareció así, o si les pareció, fue al
cabo de una lucha titánica para hacer que ese razonamiento fuera
mayoritario. Fue un ejercicio, por un lado, de administración de
ciertos niveles de frustración personal, en el buen sentido, nada
crítico ni traumático, pero también de democracia, porque al
final, como todo, hay que asumir que si es lo que la mayoría
piensa, eso es, nada más hay que hablar.
MS: Y como decías, tú eres un voto entre 13.
JC: Ni más ni menos.
MS: Termina una etapa histórica, porque es la etapa de inicio, donde
se ha construido y que ya ustedes han sentado jurisprudencia. ¿Cuá-
les son los nuevos retos del Tribunal? De ese nuevo grupo que va a
formar el resto de la historia, aunque ya ha habido sustituciones, pero
termina una etapa con la salida de ustedes cinco.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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JC: Creo que es un reto grande que tiene la nueva conformación,
en la que ya no habrá ninguno de los fundadores. Digamos que
es mantener, o incluso incrementar el nivel de reconocimiento
público, el reconocimiento en cuanto a la calidad del trabajo
del Tribunal, en cuanto a la importancia de lo que se hace allí.
Un reto que tiene la sociedad dominicana, que es un reto par-
ticularmente sensible, es la escogencia de un nuevo presidente.
Y vuelvo a lo que te decía hace un rato del presidente Milton.
Yo no creo que un hombre es imprescindible, y en la sociedad
dominicana hay mucho talento, mucha gente buena; conozco
mucha gente talentosa, responsable, honesta, comprometida,
que quiere trabajar y que está dispuesta a asumir sacrificios, pero
ese rol es muy delicado, muy sensible, y el Consejo Nacional de
la Magistratura y la sociedad dominicana tienen por delante el
gran reto de encontrar a una mujer o a un hombre con un perfil
adecuado para alcanzar la vara que se deja, que es bastante alta, y
continuar por lo menos a ese nivel. Yo no sé lo que van a hacer,
ni cómo lo van a hacer y no sé si tienen conciencia de eso.
MS: ¿Qué piensas hacer después de que termines?
MS: Lo estoy pensando, pero seguro voy a terminar varios pro-
yectos que tengo en carpeta, varios libros a medio talle, uno casi
listo. Quiero retomar mi actividad de publicar artículos. Pienso
volver al ejercicio, no sé si instalando una oficina, porque tengo
un hijo que también es abogado, es muy bueno, y una idea
que tengo es formar la oficina con él y aquellos de los hijos que
tomen este camino. No sé si volver a la academia.
MS: A la academia quizás no a tiempo completo, pero sería bueno
aprovechar la experiencia como docente. Es un desperdicio que a
gente como ustedes la academia no los aproveche. Como decía Or-
tega y Gasset: en la Universidad, la vejez es una garantía. Es decir,
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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la experiencia y el conocimiento en la academia es donde se deben
aprovechar. En las industrias se necesitan jóvenes, pero en la acade-
mia necesitamos gente con conocimiento y experiencias que puedan
transmitir a los jóvenes.
JC: Sí, esas son opciones. Pero te digo que cuando fui rec-
tor no veía a mis hijos. O llegaba muy tarde en la noche y
estaban durmiendo, o me iba muy temprano en la mañana,
y estaban durmiendo, ellos estaban más pequeños. Siempre
había algo en la universidad, desde la mañana hasta la noche,
prácticamente todos los días. Uno siempre tenía que participar
en cosas, también en otras actividades que la responsabilidad
me imponía o en la propia universidad tenía actividades que
exigían presencia. Era una dinámica bonita, enriquecedora, de
la que yo, por supuesto no me arrepiento, pero era muy fuerte,
sumamente exigente.
MS: Cuando uno se entrega es así.
JC: Y si tú te pones a inventar, como hice yo, a promover
cosas, a promover participación, apertura, llevar cosas al seno
de la universidad y que la universidad fuera a otros escenarios,
todavía más. Por eso no vislumbro en este momento alguna
posibilidad en ese sentido, aunque no te voy a decir que si se
presentara la oportunidad la rechazaría, pero en principio yo
lo que quisiera es volver a escribir, terminar algunos libros en
carpeta. En términos históricos, quisiera hacer algún aporte al
derecho constitucional.
MS: ¿Y sobre qué es tu tesis doctoral?
JC: Es sobre algo muy técnico, sobre una figura que está
en nuestra ley, que se llama especial trascendencia o relevancia
constitucional. Es un concepto que, a mi juicio, el Tribunal
Constitucional dominicano no lo ha manejado de la manera
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adecuada, no le ha dado el uso que le ha debido dar. Es ese
análisis de una figura que no es sólo nuestra, la importamos de
España, los españoles, a su vez, de Alemania, y los alemanes,
de Estados Unidos y hay otras experiencias en América Latina.
Yo hago ese paneo histórico, comparado y termino aquí, donde
hago un levantamiento de dónde viene, cuál es el sentido y de lo
que hemos hecho nosotros en el Tribunal. Es una visión crítica,
porque yo creo que el Tribunal no ha usado esa figura como
la ha debido usar. A mí me gustaría realizar algún trabajo de
índole histórica del derecho constitucional, creo que hay espacio
para hacer algún aporte sobre las reformas constitucionales más
importantes que ha tenido el país, sobre todo aquellas que han
tenido un signo liberal, hay un espacio histórico.
MS: Wenceslao ha hecho una historia así, pero ha sido más circuns-
tancial, no desde el punto de vista del derecho constitucional. Tú
planteas un concepto diferente.
JC: Claro, hay obras, pero a mí me gustaría trabajarlo en unos
momentos específicos, sobre todo aquellas cuatro o cinco refor-
mas constitucionales que han marcado la historia del país. Me
gustaría profundizar un poco más. Hay algo que yo he comenza-
do a hacer, que me gustaría continuar trabajando: por un trabajo
con otro libro que vengo escribiendo durante muchos años, me
sumergí en la revisión de los periódicos desde 1800 y ahí fui
encontrando, sin estar en eso, porque el libro no tiene nada que
ver con derecho, publicaciones de artículos, de opiniones, de
editoriales, relacionados con la Constitución o con el derecho
constitucional, y los fui sacando aparte, y ahí los tengo, porque
me parece interesante trabajarlos. Hay un material bueno, que si
alguien no se sumerge ahí como lo hice yo, por otras razones, no
se topa con eso. Ya que hice ese esfuerzo y tomé esa precaución,
me gustaría darle continuidad.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: Las modificaciones constitucionales tienen mucho que ver con
el momento político, porque la Constitución del 66 tiene que ver con
la Guerra Fría, que estaba en su apogeo, tiene que ver con América
Latina donde había una estructura, yo no quiero decir dictatorial
pero sí autoritarismo en toda América Latina y la Constitución refleja
eso. Es muy interesante. Yo lo veo desde el punto de vista histórico y
lo interesante sería realizar una simbiosis desde el punto de vista del
Derecho Constitucional y del de la historia como tal, del momento.
JC: Así es. Volviendo atrás, te hablaba del reto de escoger la
presidencia del Tribunal, pero también está el reto de escoger
a los nuevos jueces que son cinco de trece y en ese sentido yo
creo que debería tenerse cuidado de evitar dos tendencias que
yo diría que siempre están presentes que son la de escoger a
militantes partidarios, por una parte, yo no digo que no sean
políticos, porque todos somos políticos, y al contrario, yo creo
que el Tribunal, dicho en buenos términos, es un tribunal
político, y hay que tener criterio político, en el amplio sentido
de la palabra, pero no partidario. Eso, por una parte, y por la
otra, que es una tendencia que yo percibo, que ha ido tomando
alguna fuerza, tal vez por desconocimiento de los decisores (o
tal vez el que está equivocado soy yo), pero creo que debiera
evitarse que el Tribunal Constitucional se llene, se vaya llenan-
do, de jueces ordinarios, porque es que el juez ordinario tiene
otra mentalidad o no tiene la flexibilidad o la sensibilidad como
para abordar y encontrar las mejores soluciones a la complejidad
de los temas que se presentan en el Tribunal Constitucional. Al
Tribunal han ido llegando cada vez más jueces ordinarios, son
colegas extraordinarios, no cuestiono para nada su integridad, ni
su capacidad, ni su profesionalidad, ni sus aportes. Pero es que
creo que el Tribunal Constitucional es otra cosa, no está para
eso, creo que deberíamos hacer conciencia sobre ello, porque me
pregunto: ¿vamos a convertir el Tribunal en otra Suprema Corte
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de justicia? Esa no es la idea. No te digo que no haya uno que
otro juez, pero debe controlarse la presencia y la participación
en el Tribunal Constitucional de jueces que vienen de la justicia
ordinaria. Ahí deben ir abogados en ejercicio, académicos, al-
guno que haya tenido experiencia judicial en el pasado, pero la
cabeza, la visión de un juez ordinario, dicho sea con todo respeto
y cariño, a veces no encaja del todo con la flexibilidad y la sensi-
bilidad que amerita un juez del Tribunal Constitucional, donde
sea, en cualquier país, no sólo aquí. Tampoco creo que haya que
tenerle miedo a un pasado de militancia política, porque ahí está
el caso del mismo presidente Ray Guevara, es un tema también
de cómo se asumen las cosas y de la responsabilidad con que
se asumen las funciones públicas. Él fue militante partidario, él
fue senador como militante, fue ministro, como lo hemos sido
varios, pero él supo, y otros que han pasado por ahí, y yo me
incluyo, porque yo también tuve militancia partidaria antes de
entrar a la universidad, deslindar las cosas, pero si no hubiéra-
mos tenido y quiero subrayarlo, a una persona como él, que
es un estadista y por tanto, tiene criterio político en el sentido
amplio, las cosas hubieran tenido otro derrotero, hubiéramos
tenido algunos problemas y eso lo puedes analizar si te vas al
Tribunal Constitucional español, en el caso de Pedro González
Trevijano, por ejemplo, que era un académico, historiador, pero
tenía criterio político, eso me parece que en ese espacio en parti-
cular tiene gran relevancia. El reto es grande.
MS: Lo que tú estás planteando es que haya una mezcla de expe-
riencias. Es bueno que haya jueces ordinarios, porque tienen una
práctica en la justicia, pero es bueno que haya de otros ámbitos que
conforman el Tribunal, es lo que estás planteando.
JC: Totalmente, pero también tiene que quedar clara la idea
de que el Tribunal Constitucional no es una Suprema Corte
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de Justicia versión dos, esa es otra cosa. No digo que no haya,
los puede haber, los ha habido entre nosotros y han hecho sus
aportes, pero sí debe cuidarse eso.
MS: ¿De los primeros jueces eran Hermógenes y Katia Miguelina?
JC: Exactamente.
MS: Leyda Piña había sido jueza, pero de la Junta Central Electoral,
que es otra experiencia.
JC: Y tanto Lino, Idelfonso y yo habíamos trabajado en el Mis-
terio Público, pero jueces que vinieron de la judicatura ordinaria
que pasaron al Tribunal creo que sólo fueron ellos dos, pero des-
pués vinieron más, Domingo Gil, Alba, Eunisis, José Alejandro
Vargas, Manuel Ulises Bonnelly, que no vino directamente, pero
fue juez, pasó su vida en la justicia. Hay varios ahora mismo,
gente extraordinaria, que hace sus aportes.
MS: Pero te entiendo. Es una mezcla lo que va a enriquecer el Tribu-
nal. Es lo que tú quieres decir, que era la riqueza que tenía el primer
Tribunal.
JC: Tampoco es que el ser juez ordinario se convierta en una
tacha, no es eso.
MS: ¿Qué Tribunal Constitucional de América Latina te parece tu
modelo ideal? Porque en Europa es el de España.
JC: La Corte Constitucional colombiana es un paradigma,
sin duda, por su impacto en la sociedad colombiana, por sus
aportes jurisprudenciales de mucha calidad en muchos ámbitos.
El Tribunal en ocasiones cita la Corte Constitucional de Co-
lombia, ellos tienen una trayectoria de un gran impacto en la
sociedad colombiana y a nivel continental. Nosotros no somos
762
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
los únicos que hemos visto así a Colombia, muchos tribunales
lo han hecho también. El Tribunal Constitucional peruano, en
algunos aspectos también, pero en aspectos más técnicos, pero
la Corte Constitucional colombiana es una corte que algunos
han criticado como que se ha inmiscuido en asuntos que no
son propiamente jurisdiccionales y ha impactado en el quehacer
del Estado colombiano en áreas que no debía hacerlo. Le han
criticado lo que algunos han llamado activismo judicial y yo te
diría que sí, que en algunos aspectos tal vez han ido más allá,
pero también han hecho aportes importantes. También están
la Sala Constitucional de Costa Rica, y la Suprema Corte de
Justicia de México, que tiene una trayectoria interesante, sobre
todo en los últimos años, que ha hecho grandes esfuerzos para
convertirse, según sus propias palabras, en un Tribunal Consti-
tucional. Ellos han trillado un camino interesante, pero sin duda
que a la hora de identificar una, esa sería la Corte Constitucional
de Colombia.
763
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
[
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA DOMINICANA
Despacho del magistrado Justo Pedro Castellanos Khoury
Histórico actividades Mes de la Constitución dominicana
El Tribunal Constitucional dominicano asumió, desde temprano, la
conmemoración del aniversario de la proclamación de la Constitución cada
seis de noviembre, organizando durante todo ese mes lo que denominó el
Mes de la Constitución, en el marco del cual se realizan actividades de diversa
naturaleza, cívicas, artísticas, editoriales, deportivas, todas orientadas a dicha
conmemoración.
Desde sus inicios, cada año el Pleno del Tribunal conformó una comisión
organizadora del Mes de la Constitución, si bien siempre encargó la
coordinación de la misma al magistrado Justo Pedro Castellanos Khoury.
En su primera versión del año 2014, la conmemoración del 170 aniversario de
la Constitución consistió en las siguientes actividades: acto de enhestamiento
de bandera y ofrenda oral ante el busto de Juan Pablo Duarte, en el
frontispicio de la sede del Tribunal; Gala por la Constitución –concierto de
música dominicana a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional–, Caminata
por la Constitución, Jornada de lectura de la Constitución y una puesta en
circulación de las obras: La sentencia 168-13. Antología de una defensa
esencial (compilación del magistrado Justo Pedro Castellanos Khoury), La justa
causa de la libertad (edición al cuidado del magistrado Justo Pedro Castellanos
Khoury), y La Constitución dominicana y sus reformas (1844-2010), tomos
I y II (coordinada por el magistrado Justo Pedro Castellanos Khoury y Leonor
Tejada). La comisión organizadora de las actividades de esta versión del mes de
la Constitución estuvo integrada por los magistrados Justo Pedro Castellanos
Khoury (coordinador), Ana Isabel Bonilla Hernández y Jottin Cury David.
En su segunda versión del año 2015, la conmemoración del 171 aniversario de
la Constitución incluyó: acto de enhestamiento de bandera y ofrenda oral ante
el busto de Juan Pablo Duarte, en el frontispicio de la sede del Tribunal; Gala
por la Constitución –dedicada, también, a conmemorar el 50 aniversario de la
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
Revolución Constitucionalista de abril de 1965 y contentiva de una antología de
música popular dominicana de la época–, que fuera también realizada en marzo
de 2016, en el Gran Teatro del Cibao, en Santiago de los Caballeros; Caminata por
la Constitución, Jornada de lectura de la Constitución y la puesta en circulación
de las obras: Lecciones de Derecho Constitucional, de Eugenio María de Hostos
–primer volumen de la colección Clásicos de Derecho Constitucional–, ¡Vivir en
Constitución!, del magistrado presidente, doctor Milton Ray Guevara –primer
volumen de la colección Discursos del presidente del Tribunal Constitucional–.
La comisión organizadora de las actividades de esta versión del mes de la
Constitución estuvo integrada por los magistrados Justo Pedro Castellanos
Khoury (coordinador), Jottin Cury David y Wilson Gómez Ramírez.
En su tercera versión del año 2016, el programa de actividades denido
para la ocasión del 172 aniversario de la Constitución consistió en: acto de
enhestamiento de bandera y ofrenda oral ante el busto de Juan de Pablo
Duarte, en el frontispicio de la sede del Tribunal; Gala por la Constitución
–dedicada, también, a conmemorar el quincuagésimo aniversario de la
constitucionalización del Himno Nacional dominicano y en reconocimiento
a la música de los maestros dominicanos Rafael (Bullumba) Landestoy y
Bienvenido Brens–; Caminata por la Constitución; Jornada de lectura de
la Constitución; puesta en circulación de un CD con distintas versiones del
Himno Nacional dominicano; un ache “SIGAMOS SU EJEMPLO: RINDAMOS
CUENTAS”, contentivo de la rendición de cuentas de Juan Pablo Duarte; y la
emisión de un sello postal por el Instituto Postal Dominicano (INPOSDOM)
alusivo al cincuentenario de la constitucionalización del Himno Nacional
dominicano; y puesta en circulación de las obras: Notas sobre Derecho
Constitucional dominicano, de Manuel Amiama –en la colección Clásicos de
Derecho Constitucional– y Derechos económicos, sociales y culturales en la
constitución 2010, del magistrado Víctor Gómez Bergés –primer volumen de la
colección IUDEX–. La comisión organizadora de las actividades de esta versión
del mes de la Constitución estuvo integrada por los magistrados Justo Pedro
Castellanos Khoury (coordinador), Leyda Margarita Piña Medrano, Jottin Cury
David, Wilson Gómez Ramírez e Idelfonso Reyes.
Para el año 2017, en su cuarta versión, las actividades del programa
conmemorativo del 173 aniversario de la Constitución fueron: acto de
enhestamiento de bandera y ofrenda oral ante el busto de Juan Pablo Duarte,
en el frontispicio de la sede del Tribunal; Gala por la Constitución –dedicada,
también, a conmemorar el Bicentenario del nacimiento del patricio Francisco
del Rosario Sánchez y en reconocimiento al legado artístico de Ramón (Papa)
765
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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Molina y Josena Miniño–, Caminata por la Constitución, Jornada de
Reforestación, en Villa Altagracia, y puesta en circulación de las obras: La
Constitución de San Cristóbal 1844-1854, de Emilio Rodríguez Demorizi –
en la colección Clásicos de Derecho Constitucional–, así como Límites al
Derecho de Propiedad y Áreas protegidas, del magistrado Jottin Cury, y La
buena administración como base de la potestad expropiatoria estatal, de la
magistrada Katia Miguelina Jiménez Martínez, ambas obras en la colección
IUDEX. Además, en la provincia San Cristóbal, se realizaron tres actividades:
Develamiento de tarja conmemorativa de la reunión de la Asamblea
Constituyente de 1844 realizada en dicha provincia, Jornada de lectura de la
Constitución, y Jornada de Arte urbano, que incluyó varios murales alusivos
a contenidos constitucionales y patrióticos. La comisión organizadora de las
actividades de esta versión del mes de la Constitución estuvo integrada por los
magistrados Justo Pedro Castellanos Khoury (coordinador), Leyda Margarita
Piña Medrano, Jottin Cury David, Wilson Gómez Ramírez e Idelfonso Reyes.
En ocasión del 174 aniversario de la Constitución, en el año 2018, las
actividades que formaron parte del programa conmemorativo fueron: acto de
enhestamiento de bandera y ofrenda oral ante el busto de Juan Pablo Duarte,
en el frontispicio de la sede del Tribunal; Gala por la Constitución –dedicada,
también, al 180 aniversario de la fundación de la Sociedad La Trinitaria y en
honor al legado musical de Rafael Solano, a propósito del 50 aniversario de la
composición de la canción Por amor–; Caminata por la Constitución, Jornada
de Reforestación, en Hato Nuevo, y puesta en circulación de las obras: Derecho
Constitucional, de Rafael F. Bonnelly –en la colección Clásicos de Derecho
Constitucional–, El Estado Social y democrático de Derecho: paradigma jurídico
o realidad social, del magistrado Lino Vásquez Sámuel –en la colección IUDEX–
y ¡Vivir en Constitución!, del magistrado presidente, Milton Ray Guevara –en
la colección Discursos del presidente del Tribunal Constitucional–. Además, en
la ciudad de Moca, se realizaron otras tres actividades: la Jornada de Lectura
de la Constitución; Develamiento de tarja conmemorativa de la reunión de la
Asamblea Constituyente de 1868, que aprobó la Constitución de Moca; y una
Jornada de Arte Urbano, en el marco de la cual se develaron varios murales
alusivos a contenidos constitucionales, patrióticos y locales. La comisión
organizadora de las actividades enmarcadas en esta versión del mes de la
Constitución estuvo conformada por los magistrados Justo Pedro Castellanos
Khoury (coordinador), Leyda Margarita Piña Medrano, Jottin Cury David,
Wilson Gómez Ramírez e Idelfonso Reyes.
766
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
Para la conmemoración del 175 aniversario de la Carta Magna, en el año
2019, las actividades del programa fueron: acto de enhestamiento de
bandera y ofrenda oral ante el busto de Juan Pablo Duarte, en el frontispicio
de la sede del Tribunal; Gala por la Constitución –dedicada, también, a
conmemorar el 60 aniversario de la expedición patriótica de Constanza,
Maimón y Estero Hondo, así como a reconocer el legado artístico y musical
del maestro Johnny Ventura–; Jornada de lectura por la Constitución;
Caminata por la Constitución; Develamiento de tarja conmemorativa de la
reunión de la Asamblea Constituyente de 1908, en Santiago de los Caballeros;
Jornada de Reforestación, en Caballona; y puesta en circulación de las obras:
El sistema constitucional dominicano, de Julio Brea Franco, volúmenes I
y II –en la colección Clásicos de Derecho Constitucional–, La Soberanía de
la Constitución. El Patriotismo constitucional en tiempo de globalización y
pluralismo, del magistrado José Alejandro Ayuso –en la colección IUDEX– y
la reedición de la obra La Constitución dominicana y sus reformas 1844-2015
(dos tomos). La comisión organizadora de las actividades de esta versión de
la conmemoración del mes de la Constitución estuvo conformada por los
magistrados Justo Pedro Castellanos Khoury (coordinador), Lino Vásquez
Sámuel, Wilson Gómez Ramírez, Ana Isabel Bonilla Hernández y Miguel
Aníbal Valera Montero.
Para el 176 aniversario de la Constitución, ante la pandemia COVID-19
que afectó al país, se denió realizar únicamente las actividades: acto de
enhestamiento y ofrenda oral ante el busto de Juan Pablo Duarte, en el
frontispicio de la sede del Tribunal; la colocación de una tarja en conmemoración
de las reuniones de la Asamblea Constituyente en la ciudad de Santo Domingo,
en la sede de la Asamblea Nacional; y la puesta en circulación de las obras –
realizada, por primera vez, de manera virtual, vía la plataforma Microsoft
Teams–: Escritos Reunidos, de Rafael Justino Castillo –en la colección Clásicos
de Derecho Constitucional–, y en la colección IUDEX, las obras Constitución
política. Política Constitucional, del magistrado Rafael Díaz Filpo, El Tribunal
Constitucional dominicano y los procesos constitucionales, del magistrado
Hermógenes Acosta De los Santos, La constitucionalidad del derecho de
propiedad y el sistema inmobiliario registral de la República Dominicana, del
magistrado Wilson Gómez Ramírez. La comisión organizadora de esta edición
estuvo conformada por los magistrados Justo Pedro Castellanos Khoury
(coordinador), Lino Vásquez Sámuel, Wilson Gómez Ramírez, Ana Isabel Bonilla
Hernández y Miguel Aníbal Valera Montero.
767
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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En conmemoración del 177 aniversario de la Constitución, aún bajo las medidas
restrictivas impuestas por el Covid-19, las actividades fueron realizadas con
todos los protocolos sanitarios correspondientes, a saber: Audiencia Solemne –
realizada por primera vez en el marco del Mes de la Constitución– en la provincia
San Cristóbal, cuna de la Carta Magna, con la presencia del presidente de la
República, Luis Abinader Corona; acto de enhestamiento y ofrenda oral ante
el busto de Juan Pablo Duarte, en el frontispicio de la sede del Tribunal; puesta
en circulación de las obras: Manual de derecho constitucional, de Augusto
Luis Sánchez Sanlley –en la colección Clásicos de Derecho Constitucional–,
Generación constitucional, del magistrado presidente, Milton Ray Guevara
–en la colección Discursos del presidente del Tribunal Constitucional– y Una
aproximación al Derecho Penal Económico dominicano, del magistrado
Manuel Ulises Bonnelly Vega –en la colección IUDEX–. Como cierre a este
mes conmemorativo, fue efectuada la Caminata por la Constitución, pero
sólo con un equipo representativo de la alta corte, en acatamiento de las
disposiciones sanitarias ociales. La comisión organizadora de esta versión de
las actividades conmemorativas al mes de la Constitución estuvo conformada
por los magistrados Justo Pedro Castellanos Khoury (coordinador), Lino
Vásquez Sámuel, Alba Luisa Beard Marcos, Miguel Aníbal Valera Montero y José
Alejandro Vargas Guerrero.
Para conmemorar el 178 aniversario de la Constitución dominicana, ya
levantadas completamente las restricciones impuestas por la pandemia
fue realizado un nutrido programa de actividades, integrado por: la Gala
por la Constitución –dedicada, también, al décimo aniversario del Tribunal
Constitucional de la República Dominicana y al legado artístico y musical de
Luis Segura (El Añoñaíto) y Domingo García Henríquez (Tatico Henríquez),
exponentes de la bachata y del merengue típico–; el acto de enhestamiento de
bandera y ofrenda oral ante el busto de Juan Pablo Duarte, en el frontispicio
de la sede del Tribunal; un torneo invitacional de softball Décimo Aniversario
del Tribunal Constitucional, en el que participaron siete instituciones públicas;
Audiencia Solemne, en San Cristóbal, con la presencia del presidente de la
República, licenciado Luis Abinader Corona; Caminata por la Constitución,
Jornada de Reforestación, en esta ocasión con la siembra de manglares. En el
marco de este aniversario, fue efectuada la segunda edición de las Olimpiadas
del Conocimiento, con la participación de estudiantes de tercero, cuarto,
quinto y sexto de secundaria de centros educativos públicos y privados del
Distrito Nacional y de las provincias Santo Domingo, Barahona, San Juan de
la Maguana, San Pedro de Macorís, La Altagracia (Higüey), San Francisco de
768
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
Macorís y Samaná, que pusieron de maniesto sus conocimientos sobre la
Constitución y el Tribunal Constitucional. El mes conmemorativo cerró con la
puesta en circulación de las obras: Improcedencia de las principales objeciones
a la sentencia TC/0168/13 del Tribunal Constitucional de la República
Dominicana, del magistrado Víctor Joaquín Castellanos Pizano y Dulce María
Vargas Corona; El principio de la irretroactividad de las leyes y la jurisprudencia
dominicana, de Minerva Mirabal, y Justicia y castigo, consideraciones sobre la
evolución histórica de los sistemas penales, de Manuel Aurelio Tavárez Justo,
ambas en la colección Clásicos de Derecho Constitucional; y en la colección
IUDEX, La naturaleza principal y directa de la acción de amparo en la República
Dominicana, del magistrado Víctor Joaquín Castellanos Pizano, La tutela
jurisdiccional de los derechos de los trabajadores, del magistrado Domingo
Antonio Gil y Visión constitucional del derecho a la igualdad de género, obra
colectiva de los magistrados Alba Luisa Beard Marcos (coordinadora), Lino
Vásquez Sámuel, Manuel Ulises Bonnelly Vega, María del Carmen Santana de
Cabrera y Eunisis Vásquez Acosta. La comisión organizadora de esta edición de
las actividades contentivas al mes de la Constitución estuvo conformada por
los magistrados Justo Pedro Castellanos Khoury (coordinador), Lino Vásquez
Sámuel, Miguel Aníbal Valera Montero, José Alejandro Vargas Guerrero y
Eunisis Vásquez Acosta.
Resumen actividades Mes de la Constitución
• Gala por la Constitución: ocho galas realizadas (2014 al 2019 y 2022,
en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, en Santo
Domingo), (2016, también en el Gran Teatro del Cibao, en Santiago),
nueve artistas dominicanos reconocidos.
• Enhestamiento de Bandera y Ofrenda Floral: nueve actos realizados
en el frontispicio de la sede central del Tribunal Constitucional.
• Caminata por la Constitución: ocho entregas realizadas, alrededor de
25 kilómetros recorridos entre todas.
• Jornada de Lectura por la Constitución: Con las seis ediciones efectuadas
de esta actividad (2014-2019) se han impactado 3,414 personas, entre
estudiantes y docentes, así como 93 centros educativos. El desarrollo
de esta actividad implica la realización de jornadas de talleres a docentes y
charlas para los estudiantes participantes, orientados a la sensibilización
en el conocimiento de la Constitución dominicana, todo un proceso que
viene a culminar con el Acto de Lectura del Texto Constitucional.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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• Olimpiadas del Conocimiento: En el año 2022, la segunda edición de
las Olimpiadas del Conocimiento, fue celebrada en el marco del décimo
aniversario del TC y del 178 aniversario del mes de la Constitución, con la
participación de estudiantes de tercero, cuarto, quinto y sexto del nivel
de secundaria de centros públicos y privados de ocho demarcaciones del
país: el Distrito Nacional y las provincias Santo Domingo, Barahona, San
Juan de la Maguana, San Francisco de Macorís, San Pedro de Macorís,
La Altagracia (Higüey) y Samaná. En total, tuvieron participación 144
personas (128 estudiantes y 16 docentes) de 16 centros educativos
(8 públicos y ocho privados).
• Jornada de Reforestación: A lo largo de estos años, se han efectuado
cuatro jornadas, con la participación de cientos de servidores
constitucionales que han sembrado diferentes especies de plantas en
diversos puntos del país:
Año Aniversario de la
Constitución
Lugar de
Reforestación
Plantas
sembradas
2017 Jornada de Reforestación
con motivo del 173 aniver-
sario de la proclamación de
la Constitución dominicana
Km 56 de la
Autopista
Duarte, Villa
Altagracia
Aproximadamente
ocho mil árboles de
Pinus caribe
2018 Jornada de Reforestación
con motivo del 174 aniver-
sario de la proclamación de
la Constitución dominicana
Parque Eco-
Deportivo
Caballona-Hato
Nuevo
Aproximadamente
cinco mil plantas de
Caoba criolla, Capá
de Sabana y Penda
2019 Jornada de Reforestación
con motivo del 175 aniver-
sario de la proclamación de
la Constitución dominicana
Caballona-Hato
Nuevo
Aproximadamente
cuatro mil arbolitos
de la especie
endémica de
Sabana sabanero
2022 Jornada de Reforestación
con motivo del 178 aniver-
sario de la proclamación de
la Constitución dominicana
Parque
Ecológico de
Nigua-San
Cristóbal
2 mil plantas de
Mangle blanco,
Mangle botón,
Mangle negro y Uva
de playa
770
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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• Puesta en circulación de obras: En el marco del Mes de la Constitución,
el Tribunal Constitucional ha tenido una fructífera producción editorial
enmarcada en diversas colecciones:
2014
• La sentencia 168-13. Antología de una defensa esencial (Compilador:
magistrado Justo Pedro Castellanos Khoury); reimpresa en marzo de 2015.
• La justa causa de la libertad (edición al cuidado del magistrado Justo Pedro
Castellanos Khoury).
• La Constitución dominicana y sus reformas (1844-2010), tomos I y II,
(coordinadores: magistrado Justo Pedro Castellanos Khoury y Leonor
Tejada), dos ediciones (2014 y 2019).
2015
• Colección Clásicos de Derecho Constitucional, volumen 1: Lecciones
de Derecho Constitucional, de Eugenio María de Hostos
• Colección Discursos del presidente del Tribunal Constitucional,
volumen 1: ¡Vivir en Constitución!, del magistrado presidente, Milton
Ray Guevara
2016
• Colección Clásicos de Derecho Constitucional, volumen 2: Notas sobre
Derecho Constitucional dominicano, de Manuel Amiama.
• Colección IUDEX, volumen 1: Derechos económicos, sociales y culturales
en la Constitución de 2010, del magistrado Víctor Gómez Bergés.
2017
• Colección Clásicos de Derecho Constitucional, volumen 3: La
Constitución de San Cristóbal 1844-1854, de Emilio Rodríguez Demorizi.
• Colección IUDEX, volumen 2: Límites al derecho de propiedad y áreas
protegidas, del magistrado Jottin Cury David.
• Colección IUDEX, volumen 3: La buena administración como base de la
potestad expropiatoria estatal, de la magistrada Katia Miguelina Jiménez
Martínez.
2018
• Colección Clásicos de Derecho Constitucional, volumen 4: Derecho
Constitucional, de Rafael F. Bonnelly.
• Colección IUDEX:
Volumen 4: El Estado social y democrático de Derecho: paradigma jurídico
o realidad social, del magistrado Lino Vásquez Sámuel.
771
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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Volumen 5: Simbología patriótica de la República Dominicana, del
magistrado Wilson Gómez Ramírez.
• Colección Discursos del presidente del Tribunal Constitucional,
volumen 2: Generación constitucional, del magistrado presidente,
Milton Ray Guevara.
2019
• Colección Clásicos de Derecho Constitucional, volumen 5: El sistema
constitucional dominicano, volúmenes I y II, de Julio Brea Franco.
• Colección IUDEX, volumen 6: La soberanía de la Constitución. El
patriotismo constitucional en tiempo de globalización y pluralismo, del
magistrado José Alejandro Ayuso.
• Segunda edición de La Constitución dominicana y sus reformas 1844-
2015, tomos I y II, (coordinadores: magistrado Justo Pedro Castellanos
Khoury y Leonor Tejada).
2020 (virtual)
• Colección Clásicos de Derecho Constitucional, volumen 6: Escritos
reunidos, de Rafael Justino Castillo.
• Colección IUDEX:
→ Volumen 7, Constitución política. Política constitucional, del
magistrado Rafael Díaz Filpo.
→ Volumen 8, El Tribunal Constitucional dominicano y los procesos
constitucionales, del magistrado Hermógenes Acosta De los Santos.
→ Volumen 9, La constitucionalidad del derecho de propiedad y el sistema
inmobiliario registral de la República Dominicana, del magistrado
Wilson Gómez Ramírez.
2021
• Colección Clásicos de Derecho Constitucional, volumen 7: Manual de
Derecho Constitucional, Augusto Luis Sánchez Sanlley.
• Colección Discursos del presidente del Tribunal Constitucional,
volumen 3: Democracia constitucional, del magistrado presidente,
Milton Ray Guevara.
• Colección IUDEX, volumen 10: Una aproximación al Derecho Penal
Económico dominicano, del magistrado Manuel Ulises Bonnelly Vega.
2022
• Improcedencia de las principales objeciones a la sentencia TC/0168/13
del Tribunal Constitucional de la República Dominicana, del magistrado
Víctor Joaquín Castellanos Pizano y Dulce María Vargas Corona.
772
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
• Colección Clásicos de Derecho Constitucional, volumen 8:
→ El principio de la irretroactividad de las leyes y la jurisprudencia
dominicana, de Minerva Mirabal.
→ Justicia y castigo, consideraciones sobre la evolución histórica de los
sistemas penales, de Manuel Aurelio Tavárez Justo.
• Colección IUDEX:
→ Volumen 11, La naturaleza principal y directa de la acción de
amparo en la República Dominicana, del magistrado Víctor Joaquín
Castellanos Pizano.
→ Volumen 12, La tutela jurisdiccional de los derechos de los trabajadores,
del magistrado Domingo Antonio Gil.
→ Volumen 13, Visión constitucional del derecho a la igualdad de
género, obra colectiva de los magistrados Alba Luisa Beard Marcos
(coordinadora), Lino Vásquez Sámuel, Manuel Ulises Bonnelly Vega,
María del Carmen Santana de Cabrera y Eunisis Vásquez Acosta.
OBRAS DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL LANZADAS EN
EL MARCO DEL MES DE LA CONSTITUCIÓN
INDEPENDIENTES CLÁSICOS DE DERECHO
CONSTITUCIONAL IUDEX DISCURSOS DEL
PRESIDENTE
4 volúmenes 8 volúmenes 13 volúmenes 3 volúmenes
Fuente: Despacho del magistrado Justo Pedro Castellanos Khoury.
773
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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11. ENTREVISTA AL MAGISTRADO LINO VÁSQUEZ
La lluviosa y calurosa tarde del
catorce de agosto de 2023 me reuní
con el magistrado Lino Vásquez gra-
cias a la magia de la tecnología. El
encuentro presencial se hacía difícil
y resolvimos hacerlo por el Zoom,
un regalo que nos dejó la pandemia.
A pesar de que la conversación se
hizo a través de la computadora, fue
muy ameno. La capacidad dialógica
de Lino Vásquez y su verbo florido
y abundante fue el ingrediente mágico para que esas casi dos horas
no fueran tediosas. Antes de iniciar la conversación, me comentó que
me había conocido hacía más de 25 años, cuando laboraba en los di-
ferentes cargos que ocupó en la administración pública. Le respondí
que me agradaba grandemente que guardara esos buenos recuerdos
de nuestros encuentros.
Mu-Kien Sang (MS): ¿Cómo llega al Consejo Nacional de la Magis-
tratura? ¿Quién lo propuso?
Lino Vásquez (LV): Antes de llegar al Tribunal Constitucional
era comisionado de Apoyo de la Reforma y Modernización
de la Justicia. Ahí es que me relaciono con Milton, por una
sugerencia de monseñor. Ahí es cuando me encuentro con ese
inmenso hombre de los saberes, y estando en el Comisionado
recuerdo que el padre de una joven que es mi asistente ahora fue
a visitarme y me dijo que había pensado en proponerme como
candidato en el Consejo Nacional de la Magistratura para el Tri-
bunal Constitucional. Nunca me lo había imaginado, aunque
yo luché por el Tribunal.
774
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
Voy a realizar una confesión. Para un izquierdista, ver que en
su país se instale un Tribunal Constitucional donde una de sus
actividades propias es la garantía de los derechos fundamentales,
siempre va a ser un acontecimiento grandioso. Como defendí
al Tribunal, hubo un académico que me llegó a mencionar que
me estaba distanciando del ejecutivo y le indiqué que no era la
posición del ejecutivo, sino la posición del Comisionado, par-
ticularmente el compromiso con la reforma que tenemos. Ese
amigo, que era una persona vinculada a la izquierda, fue quien
me recomendó. Es Manuel María Mercedes Medina; teníamos
luchas coincidentes por el tema de derechos humanos.
Me dijo que me iba a presentar como juez del Tribunal Cons-
titucional o del Tribunal Superior Electoral, pero cuando él fue
a plateármelo, ya había depositado una instancia en el Consejo
Nacional de la Magistratura. Le dije que yo no me lo había pro-
puesto porque luché tanto por el Tribunal que me preocupaba
que se pudiera pensar que lo hacía con un propósito deliberado.
Él me respondió que Milton luchó también y estaba propuesto.
Aunque él no quisiera, infinidad de instituciones públicas, cívi-
cas y privadas lo habían propuesto. Le respondí que como me
había propuesto para el Tribunal Superior Electoral, era como
una aventura. Era como si no me escogían en uno, entonces
en el otro. Le indiqué que para mí eso no era viable. Le pedí
dirigir una comunicación al Consejo, diciéndoles que retiraran
mi presentación al Tribunal Superior Electoral, primero, porque
si con algo tengo compromiso es con los cambios que trajo esta
Constitución, y no me gustaría ser miembro de ese Tribunal.
Procedió a realizar la solicitud y a indicar que sólo me proponía
como juez del Tribunal Constitucional.
En el debate público yo había estado enfrentando a una persona
que admiraba y quería mucho y con quien había trabajado
temas de reforma en el sector justicia con mi presidente, como
775
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
[
yo le digo a Subero Isa. Recuerdo el debate cuando la Asamblea
Nacional decide dejar fuera el Tribunal Constitucional e incor-
porarlo en una sala de la Corte Suprema, algo muy parecido a
lo que ocurre en Costa Rica, con la diferencia de que allá tiene
autonomía y aquí se proponía sin autonomía. A mí me corres-
pondió convocar una rueda de prensa.
MS: Él hizo de eso una cruzada.
JV: Por supuesto. Yo no había tenido oportunidad de respon-
derle y pensé ahí que me había llegado el gran momento de
responderle con argumentos. No sé de dónde me salió eso, pero
recuerdo que dije que la Asamblea Nacional Revisora iba a rec-
tificar y que la sociedad dominicana iba a hacer que la Asamblea
reivindicara sus pasos.
MS: La creación del Tribunal había sido una demanda social.
JV: Me llamó Servio Tulio Castaños para decirme que apoyaba
la decisión de la creación del Tribunal, para lo cual convocó
una rueda de prensa. Los periodistas fueron donde Milton
Ray, después Cristóbal Rodríguez, y comenzó a expresarse la
sociedad civil. Tiempo después, Ana Isabel Bonilla, quien fue
miembro no sólo del Tribunal, sino también de la Asamblea
Revisora, me llamó para decirme que nos aliáramos para fijar
una posición académica, ideológica, filosófica, defendible,
digerible, y ahí articulamos un conjunto de discursos que nos
correspondió a Servio Tulio y a mí coordinar. Eso me ocurrió
sin proponérmelo.
De ahí mi preocupación de postularme, pero el amigo me con-
venció. Luego de eso, me propusieron otras instituciones como
el Colegio de Notarios, creo que algunas fundaciones, y algunas
instituciones de carácter religioso.
776
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
MS: ¿Y tu formación profesional? Porque casi ninguno tenía forma-
ción en derecho constitucional.
LV: En mi caso fue distinto, porque a raíz de mi designación
de comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización
de la Justicia, viene ese gran proceso de debate de la reforma
constitucional. Lo más novedoso para nosotros, a pesar de que
esa Constitución tuvo tantas novedades y yo trabajaba en el
sector justicia, fue el Tribunal Constitucional. Rápidamente, yo
organicé actividades formativas en materia constitucional. Con
cooperación española me llevé a un grupo de más de 50 perso-
nas a España, para especializarnos en la Universidad Castilla La
Mancha, en el Campus de Albacete. Entre ellos estaban Pancho
Álvarez, una gran cantidad de juristas que no tenían formación
en materia constitucional y que vieron una gran oportunidad
porque era por poco dinero, debido a la cooperación española
y el propio Comisionado colaboraba. De algún modo lo hice
pensando en que hubiera una representación lo más diversa
posible, pero todos tenían interés en formarse y también a mí
me tocó. Así que cuando llego al Tribunal Constitucional ya yo
era máster en Derecho Constitucional.
MS: Entonces no tuviste que hacer el de Castilla-La Mancha que
hicieron los demás.
LV: No lo tuve que hacer, pero lo lamenté, porque todos mis
compañeros estaban y conversamos en medio de los plenos y yo
no tenía esa vivencia.
MS: ¿Cómo te enteraste de que fuiste electo? Y cuando te enteraste
de que iba a ser por doce años, ¿cómo te sentiste?
LV: Cuando yo fui a la evaluación era la primera vez que iba
a ese espacio; pensaba que sólo estarían ahí los miembros del
Consejo.
777
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: Además, eras de los últimos, por el apellido Vásquez.
LV: Sí. Cuando llego, veo también a una cantidad de asesores,
entre ellos a muchos académicos, pero especialmente me llamó
la atención ver a César Pina mirándome frente a frente, porque
él fue el presidente de la Comisión Nacional de Ejecución de la
Reforma Procesal Penal, y a mí me tocó liderar ese proceso de
reforma, porque el comisionado era el director ejecutivo. Ver a
todas aquellas personas mirándome era terrible.
MS: ¿Estabas muy nervioso?
LV: Sí, pero me puse más nervioso porque el presidente Subero,
ahora lo valoro como un acto de sinceridad, cuando el presidente
del Consejo de la Magistratura me saluda y dice que me presente,
expresó que a Lino Vásquez no se le podían hacer preguntitas,
que conmigo había que conceptualizar. Esto lo dijo antes de
hacerme la primera pregunta, de las seis que me formuló. En mi
mente se fijó la respuesta que yo le había dado en aquel momen-
to, y entonces, él me planteó una pregunta sobre otra, lo que me
forzó a olvidarme del miedo escénico y a centrarme en el saber,
en las respuestas, porque estas eran muy técnicas. Eso valió para
que no me hicieran tantas preguntas los demás miembros del
Consejo. Cada uno me hizo una pregunta. Bien podía decir que
eran preguntas muy difíciles, por su nivel de tecnicismo y daban
lugar, por tanto, a respuestas también difíciles, sin embargo, no
me fue tan difícil. El momento esencial fueron las preguntas del
presidente Subero, respuestas que, a mi juicio, fueron satisfacto-
rias para él. Hay un relato de él en Listín Diario donde dijo que
yo había dado una cátedra de derecho constitucional. Esto me
hizo sentir mal frente a los grandes maestros del derecho cons-
titucional, Cristóbal Rodríguez, Milton Ray y Eduardo Jorge,
quienes eran personas que ya tenían un desempeño académico y
eran los grandes maestros de constitucional.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
Puedo decir que fue una muy bonita experiencia. Yo no pensé
que me había ido bien, pero mis compañeros que me esperaron
me dijeron que lo había hecho muy bien, pero yo sentía que
me había acabado ahí adentro. Me dijeron que no, que elaboré
respuestas prontas, seguras, oportunas para cada uno de los
planteamientos que me hicieron. Cuando llegué a la casa, esta-
ban muy contentos.
MS: Sí, se televisó todo.
LV: Sí. Fue un proceso que a mí me encantó, no sólo fue publi-
citado, no sólo fue televisado, si no que previamente la sociedad
tenía la posibilidad de impugnar a los candidatos. Me parece que
cuando los procesos son seguidos por la sociedad, los resultados
son distintos.
Yo estoy en casa, decepcionado porque no me van a escoger. En
la mañana, me invita Laura Hernández, primera directora de la
defensa pública, a un evento, y ahí se me perdió el celular, por lo
que estaba incomunicado. Vine a mi casa y me llamaron varios
amigos, diciéndome que ya habían seleccionado a los jueces,
pero que parecía que no yo no había resultado electo. De todas
las personas que me decían el que siempre estaba era Milton
Ray, encabezando y me daba mucha alegría por la composición
que me decían que habían seleccionado. Recibí una llamada al
teléfono de la casa a las 11:45 de la noche, y me hablaba Víctor
Gómez Casanova, para darme la noticia. Me dijo que a mí y a
su padre nos habían seleccionado como miembros del Tribunal
Constitucional. Yo, honestamente, no lo creía. Me dijo que su
papá iba a estar conmigo y quería que lo cuidara. Cuando yo era
estudiante en primaria, don Víctor Gómez Bergés era secretario
de Estado de Educación y parece ser que en sus planes se propuso
recorrer el país y para llegar a mi escuela, era a caballo. Recuerdo
a aquel señor, alto, que llegó a caballo y ese fue un evento tan
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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grande que no lo he olvidado. Le pregunté que si estaba seguro
del nombramiento y me dijo que sí. Mi esposa me dijo que nos
levantáramos para prender la televisión. Cavada dijo los nom-
bres que habían sido seleccionados por el Consejo y ya ahí no
tuve dudas, pero tampoco me aventuré a llamar a nadie para
confirmarlo. Al otro día, los medios traían la información de la
designación.
MS: Tu familia debe sentirse muy orgullosa de lo que has logrado.
LV: Sí. Mi papá me vio como Ministerio Público cuando Mo-
reno, y le encantaba. El murió admirando a Moreno. Él me
encargó el modelo de fiscalía para implementar en todo el país.
Y conjuntamente con un grupo de fiscales y doña Aura, trabajar
la parte escrita de ese modelo.
MS: ¿Cómo fue la primera reunión de ustedes? ¿Cómo te sentiste?
LV: Yo conocía a Milton, a raíz de mi designación en el Comi-
sionado, designación que me sorprendió también. Pienso que
en el Comisionado fue que me enfermé. Me esforzaba mucho
buscando soluciones. El vehículo de mi casa se perdió, porque lo
utilicé rodando por todo el país para sensibilizar a la población
cuando se aprobó la Constitución. De ahí llego al Tribunal y
pienso que es una de las cosas más hermosas que me ha ocu-
rrido, porque desde el Constitucional yo vi la oportunidad de
impulsar mis creencias, mi mirada de la vida, mi visión filosófica
e ideológica de la vida, porque era la posibilidad de materializar
derechos de los ciudadanos, que de otra manera no era posible
hacer desde órganos más importantes; una entidad capaz de
anular un decreto del Ejecutivo, una sentencia del Poder Judi-
cial, cualquier acto o resolución, y materializar derecho en favor
de los ciudadanos. No pudo pasarme algo mejor en la vida, ni
más satisfactorio que eso.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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MS: Ustedes iban a construir una historia.
LV: Fuimos a una reunión a un restaurante.
MS: Ustedes iban a construir historia. Cuando te seleccionaron,
¿conocías a algunos de ellos?
LV: Conocía a Ana Isabel Bonilla, a Milton, a Wilson Gómez, a
Justo Pedro Castellanos, porque en la época en que era procurador
adjunto de Abel Rodríguez del Orbe, yo era Ministerio Público,
y así nos conocimos. Luego, nos vimos en actividades formativas,
como fue un diplomado en Alta Gerencia para abogados, es decir,
que ya nos tratábamos. Conocí adicionalmente a Katia Miguelina
Jiménez, porque habíamos sido compañeros en el Ministerio
Público en la época de Guillermo Moreno. También conocía a
Julio José Rojas, que me parece que estuvo en esa reunión, pero si
no estuvo, lo vi ese día. Él era un joven inquieto, que fue paralegal
en la época en que yo fui Ministerio Público. Y al magistrado Idel-
fonso Reyes, que también habíamos sido miembros del Ministerio
Público juntos. De hecho, trabajamos en las mismas unidades,
pero él era uno de los fiscales que yo coordinaba. Ese mismo grupo
de fiscales trabajamos en la investigación de Orlando Martínez. Y
otros, que no habían sido compañeros míos, ya en mis tiempos
de Comisionado yo los conocía, porque algunos eran académicos
y otros tenían responsabilidades en sociedad civil, como Wilson
Gómez. También a Rafael Díaz Filpo, porque fui maestros muchos
años del sector público y era dirigente de gremios magisteriales y
ahí nos conocimos.
MS: Eres de los pocos que conocía a bastantes de los miembros.
Los otros se fueron conociendo en el proceso. ¿Cómo fue la primera
reunión?
LV: Lo de Milton era genial, porque tenía una capacidad de
identificar perfiles. Ahí el identificó el perfil de todos y vio quién
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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daba para qué y donde podía hacer su mayor nivel de aporte. En
esa primera reunión creo que comenzó diciendo lo importante
que era que en la República Dominicana se hubiera instaurado
un Tribunal Constitucional. Hizo un poco de historia, la cual
está marcada con su nombre, y él, con mucha delicadeza, contó
parte de esa historia del Tribunal Constitucional de la República
Dominicana. Dijo que teníamos una dificultad, pero que la po-
díamos convertir en fortaleza. Por mandato constitucional, las
decisiones tienen que ser aprobadas por mayoría de 9, pero no
teníamos salas, entonces será necesario integrar varias comisiones
de trabajo y van a ser espacios previos de acuerdos de posiciones
porque esas comisiones de trabajo van a ser una especie de mini
tribunal, que estarían formadas entre cuatro y cinco magistrados.
Eran tres comisiones de trabajo. Leyda coordinaba la primera
comisión, yo la segunda. Cuando Leyda sale, la mía se convierte
en la primera comisión.
MS: Pero según me dicen no funcionaron las comisiones por mucho
tiempo.
LV: La mía siempre funcionó. Ya no la coordino porque pasó
al primer sustituto que es Rafael Díaz Filpo, porque siempre
fue el paso previo de consenso. El magistrado ponente lleva un
proyecto de sentencia a esa comisión, lo discute en esa comisión,
muchos días previos está en manos de cada uno de los magistra-
dos y de ahí se va a un debate breve, pero un debate de acuerdo.
La norma es que llega cinco días antes, pero reglamentariamente
debe llegar al menos 48 horas antes. Hay debate previo. A mí me
parece importante el consenso previo porque cuando el proyecto
llega al pleno ya tiene tres o cuatro votos con igual mirada, igual
posición y puede ser defendida en el pleno. Originalmente las
comisiones eran especializadas, por materia, yo coordinaba la
comisión de conflictos de competencia y control preventivo de
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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tratados internacionales y recuerdo que una de mis quejas era
que llegaban muy pocos controles previos al Tribunal y pocos
conflictos de competencia, por eso, como yo lo denominé, se
democratizaron las materias en cada comisión de modo que las
comisiones conocen de la diversidad de asuntos que llegan al
Tribunal.
En esa reunión, Milton delineó algunas ideas que luego se
fueron plasmando y lo recuerdo exactamente, yo creo que no
hay nada que él tratara de que luego reglamentariamente no se
delineara. Fue armónica, alegres todos, etc. con las expectativas
en las manos, pero él tenía muy claro la visión del Tribunal
Constitucional. A mí me recuerda mucho el ejemplo de Milton
en esta dirección. Los españoles cuando eligen su primer tribu-
nal constitucional traen a un hombre que estaba en el exilio y
todos los poderes públicos se ponen de acuerdo para traerlo. A
él no le gusta que yo lo diga. Los poderes públicos clásicos de la
República Dominicana que convergen en el Consejo Nacional
de la Magistratura para designar a su mejor jurista y yo diría
al gran constitucionalista dominicano y eso fue una reflexión.
Fue para mí la mejor designación porque como decimos mucho,
un Tribunal Constitucional es el arma más poderosa para hacer
valer la Constitución pero si no se maneja con la suficiente
madurez fácilmente desestabiliza el Estado democrático para los
que luchan en los tribunales constitucionales o por lo menos, no
ejerce adecuadamente su labor porque se puede convertir en un
sello gomígrafo del Ejecutivo, en términos gerencial, se ganó dos
en uno porque se ganó al gran constitucionalista y al gerente, y
por eso cuando se divide la época del Tribunal Constitucional y
lo convierte en capítulo y dice que uno de esos capítulos fue la
consolidación, si eso no hubiera ocurrido, no se hubiera podido
llegar a la etapa de consolidación en la que nos encontramos
ahora. Y yo valoro eso considerablemente.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: Todos los entrevistados coinciden en que la capacidad adminis-
trativa de Milton fue lo que hizo que el Tribunal se hiciera efectivo.
¿Por qué la sentencia 168-13 se promulga a sabiendas de que iba
a producir un sismo a nivel nacional e internacional? Pienso que
hubo que luchar mucho. Afectó de hecho al Tribunal por la presión
que tuvo ¿Cómo lograron superar ese bache para después lograr la
consolidación? Porque apenas tenía un año funcionando.
LV: Esa sentencia que fue el 23 de septiembre del año 2013, no
sé si todos estábamos convencidos del impacto que iba a tener,
pero lo que sí es que la construcción de esa sentencia, y no sé
si eso entra dentro de las cosas que podemos decir, fue una de
las más dinámicas y larga tarea de construcción de argumentos.
Porque una sentencia es un conjunto de argumentos que van
aplicando reglas del silogismo que aplican principios y valores
para terminar con una razón para decidir y a mí me luce que
fue una de las sentencias que en cuya construcción duramos más
tiempo, no creo que haya otra. De ahí que el producto que salía
podría tener debilidades, pero fue la posible desde el punto de
vista de los argumentos. En la construcción de una sentencia
los jueces discuten sus argumentos y eso lo refleja la sentencia
168-13. Contiene en sí misma varias posiciones que se expresan
y por esa razón duró tanto tiempo su construcción y su salida. Yo
creo que los medios de algún modo tenían conocimiento, o se
filtraba, aunque pienso que en República Dominicana es donde
menos filtraciones ocurren. En todos los tribunales se filtran,
porque trabajamos con recursos humanos, aunque estemos
comprometidos con la confidencialidad de las deliberaciones y
el fallo, el cual sólo se hace público cuando el Tribunal decide su
publicidad a partir de la aprobación. Pero esta sentencia duró sin
salir más o menos os siete u ocho meses y los medios de algún
modo daban información de que el Tribunal había tomado una
decisión o estaba por tomarla y la dirección de esa decisión.
784
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
Puedo decir que yo lo sentí también. Cuando eso se produce,
la parte más importante del impacto fue cuando hablaron de la
cancelación de visados a los jueces, ya yo estaba en el hospital con
el riesgo de que me cancelaran el visado, de ahí por el conjunto
de presiones porque además hubo señalamiento de mecanismos
que esperaban al interior de órganos internacionales, de que
había que perseguir a jurisdiccionales internacionales a los jueces
del Tribunal Constitucional. Ya no sólo se hablaba de los recur-
sos que pudieran haber o no en contra de las sentencias sino
también de sanciones a sus jueces. Recuerdo que un momento
le comenté al presidente que teníamos que prepararnos porque
eso venía y que ya no era un tema del Tribunal Constitucional de
la República Dominicana, sino que era un tema país, porque al
final de la jornada era una sentencia con autoridad irrevocable-
mente juzgada y que ya se constituía un precedente para todos
los poderes públicos.
Para aquella oportunidad también recuerdo que estando en el
hospital no querían que recibiera presiones entonces escuchaba
cuando mi esposa veía en su computadora las noticias, las voces
opuestas y todas esas críticas, que una de esas fue la suya, pero
esa fue una crítica consciente porque la mayoría eran críticas de
personas que habían hablado de la sentencia sin haberla leído.
La suya me pareció que estaba más allá, que no era empujada
por la pasión o por la deliberación pública en ese momento sino
porque tenía conocimiento de la sentencia.
MS: Milton sabía mi posición, en el libro soy muy objetiva. Yo coloco
las posiciones en contra y a favor.
LV: Pero no podía ser de otra manera porque además yo que he
tenido a veces posiciones contrarias y que expreso en votos, creo
que soy uno de los jueces que más votos publicados tengo, por
ejemplo, en el caso de las trabajadoras domésticas yo me quedé
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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solo, pero tenía que expresar mi posición con esa inconstitucio-
nalidad que se declaró.
Nosotros tenemos una publicación a propósito de la 168-13 de
las voces en contra y a favor.
MS: De las voces a favor, no en contra.
LV: En el seminario que se realizó y que se publicó, en lo pre-
sentado había voces a favor y voces en contra de la 168-13. En
la Trama contra la República no. Eso es un panfleto de la lucha
armada.
MS: Me refiero a la selección de artículos que hizo Justo Pedro si no
me equivoco.
LV: El gobierno dominicano decidió asumir el tema y de algún
modo con algunos niveles de resistencia que se expresaban en
el mismo gobierno. Igualmente algunos tribunales de la región
expresaron posiciones más o menos en esa misma dirección que
ayudó bastante pero lo más importante fue ya en la deliberación
publica el debate hizo que una parte de la sociedad dominicana
se identificara públicamente con la sentencia a nivel interno y esa
deliberación publica de identidad a favor de la sentencia incluso
hizo que los gobernantes asumieran posiciones a veces dobles
o dubitativas pero nunca en contra de la sentencia 168 y eso
ayudó bastante porque los primeros días de la sentencia, desde
el ámbito del Ejecutivo las posiciones no eran unísonas, ni abso-
lutamente favorables. Eso por supuesto, de algún modo impactó
al Tribunal Constitucional en el tema de legitimidad porque ya
ahí cuando tienes al Ejecutivo o a un parte de él enfrentada a
un Tribunal Constitucional, ya la suerte de ese tribunal en tér-
minos de legitimidad, puede ser un momento determinado con
independencia de la posición y los jueces desafortunadamente
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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hablamos por sentencias, y contestamos cuando nos preguntan y
quienes nos preguntan mayormente son los ciudadanos a través
de los juristas. Entonces los jueces no podíamos ir a defender la
sentencias, por consiguiente en la deliberación pública cuando
una parte de la comunicación dominicana asume la sentencia
ayudó bastante, porque la sentencia 168-13 es verdad que tuvo
ese problema, pero ayudó también a que el Tribunal Constitu-
cional se conociera al interior de la sociedad, la capacidad que
tenía ese órgano de anular y de algún modo resolver temas tan
puntuales o por lo menos aproximarse a dar una visión de temas
tan puntuales yo pienso que eso ayudó a que se conociera, donde
no se conocía y pienso que el Tribunal se conoce en el mundo.
MS: No sólo por eso, también por la labor que se ha hecho a nivel
internacional.
LV: Ciertamente tiene toda la razón, pero en ese punto el que no
lo conocía quería conocerlo.
MS: En el libro escribo que la sentencia 167-13 fue obviada por la
168-13 y lo desarrollo. La 167-13 es una sentencia importantísima
que hizo el Tribunal Constitucional y con tanto revuelo de la siguien-
te nadie habló de ella. Nadie la conocía.
LV: Eso es un valladar para Loma Miranda que no puede ser
explotada mientras exista la 167-13. Y eso es una maravilla. Es
una de las mejores sentencias. La conocían los ambientalistas.
MS: ¿Cómo logra el Tribunal trabajar con tantas personalidades
distintas, acostumbrados a litigar o juzgar?
LV: Y egos distintos. Pasaron dos cosas. Lo primero que nos
ayudó bastante fue identificar tempranamente la unidad en la
diversidad y usted sabe quién fue el responsable. En segundo
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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lugar, el sentido de cuerpo como elemento secundario nos ayu-
dó siempre, con independencia de las duras batallas que, por
posiciones ideológicas, filosóficas y de principios sosteníamos en
los debates, nunca pasar de ahí y cuando pasábamos por las ten-
siones propias de los humanos, pedir disculpas al día siguiente o
el mismo día. Para que esta preservación del sentido de cuerpo
ocurriera alguien tenía que dirigir ese cuerpo. La dirección del
órgano estaba en manos del presidente, luego de Leyda como
primera sustituta y en un segundo momento de Díaz Filpo y mía
en estos doce años.
La dirección del pleno tuvo claro un tema que es esencial y yo
se lo comentaba que fue pensar que era posible estar unidos en
la diversidad con independencia de posiciones realmente filo-
sóficas, ideológicas y de principios disidentes, pero sabiendo la
alta responsabilidad que la sociedad dominicana había puesto
en manos nuestras, como tener la responsabilidad de garantizar
la supremacía de la Constitución, el orden constitucional y las
garantías de los derechos fundamentales. Ese norte nunca se
perdió a pesar de que éramos trece y de que las decisiones por
mandato constitucional tenían que ser en su mayoría de 9.
Y por supuesto, aquí me sale Milton otra vez. Él tuvo claro en
ese tema porque ya venía de trabajar en órganos colegiados,
experiencia que no tenía yo y que tal vez podía tenerla Isabel
porque fue legisladora. Podía tenerla don Víctor Gómez que
había sido legislador también, lo mismo que Katia y Hermóge-
nes que habían sido jueces, pero el que tenía más experiencia
de órgano colegiado era el magistrado Milton Ray y siempre
sabía que la búsqueda del consenso era lo esencial, con inde-
pendencia de las posiciones disímiles, que se siguen expresando
todavía. La gran satisfacción que muchos tenemos es que esas
posiciones minoritarias y que se expresaba en votos disidentes,
hoy ya son posiciones de mayoría del pleno y ya dejaron de
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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ser posiciones disidentes de un magistrado o de otro. Se han
adoptado como cambios de precedentes justificados. Con
relación a la sentencia 168-13, yo recuerdo a un español que
decía que para saber la virtud y la fortaleza de una sentencia
hay que comenzar leyendo sus votos disidentes, refiriéndose a
los votos de las magistradas Katia e Ana Isabel. Lo bueno que
ha ocurrido fue cómo atender la diversidad que había en el
Tribunal. Los egos, los juristas que difícilmente se ponen de
acuerdo y creo que fue atendiendo a esos dos principios, si se
puede decir así, de unirse aun con posiciones diversas y el de
la preservación del órgano. Nosotros podíamos tener cualquier
diferencia, un juez va para un tema muy puntual a los medios
de comunicación salvo el presidente que lo hace puntualmente
cuando tiene que comunicar algo. Los medios necesitan del
presidente o de alguno de nosotros para que le digamos o le
aclaremos algún punto. Nos pusimos de acuerdo también en
esa parte de que los jueces hablan por sentencias y hablamos
cuando los ciudadanos preguntan a través de los ejercicios
jurisdiccionales que se plantean.
MS: ¿De qué se siente orgullo en esos doce años de trabajo intenso?
Usted como persona, como profesional. Me sorprendió que firmara
la sentencia 168-13.
LV: Ya lo he dicho sin querer. Pienso que un izquierdista puede
tener en determinado momento una posición nacionalista, pu-
diera ser. Creo que la gran mayoría de lo que la firmamos, salvo
algunos, teníamos posiciones ideológicas de izquierda. Creo que
lo mejor que le puede pasar a un juez, a un jurista a un ciudadano
es haber creído siempre en el valor de los derechos fundamen-
tales y de los derechos humanos y al final tener la oportunidad
de hacer realidad esa creencia a través de una sentencia y si no a
través de la sentencia, de la expresión de un voto de disidencia
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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que acoja esa posición en favor de los derechos fundamentales
de la persona y más en un Estado como el nuestro que apuesta a
convertirse en un Estado social democrático de derecho en que
ya no sólo hacen punto de vista y de presencia los derechos de la
libertad sino también aquellos derechos sociales que tienen que
ver con la prestaciones que desde el Estado se destinan a esos
derechos sociales. Tener la oportunidad de ser pioneros en el
impulso de esos derechos creo que es lo mejor que le puede pasar
a alguien que crea en ello.
MS: Tú soñaste con un tribunal constitucional que se materializara,
el ser parte de la historia.
LV: Por supuesto. Uno podía soñar con ser juez del Poder
Judicial. El juez que materializa lo que dice la ley. El juez
constitucional parte de una norma que está compuesta por
principios y valores y los principios son sólo mandatos de
optimización y cuando tienes principios que se expresan en
derechos fundamentales como el de la dignidad humana y tu
tener la oportunidad desde esa posición de materializarlo en
favor del que menos puede, del más pobre, eso yo pienso que
es lo mejor y en las sociedad como la nuestra que es de pobreza,
tener la oportunidad de hacerlo creo que es lo mejor que me
pudo haber pasado.
MS: ¿Cuál fue tu mayor aprendizaje?
LV: Aprender a escuchar. Al principio, cuando entré al Tribunal,
normalmente durábamos para conocer una sentencia a veces
uno hora, dos horas, tres horas, porque el argumento contrario,
era como una invitación a un discurso y hoy día ya no es así y
no sólo en mi caso sino en el de todos, incluso los de la última
generación. Aprendemos a escuchar y ahora intervenimos sólo
en lo estrictamente necesario.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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Te pongo un ejemplo del último pleno que tenía 18 proyectos
de sentencias y de esos hicimos realidad 16 sentencias, cuando
comenzamos eso no era posible. ¿Y por qué expresar mi posición
de disidencia con algunas de las que se presentaron ese día si ya
yo lo había expresado? El presidente que dirige los debates siem-
pre dice: Este proyecto tienen tantos votos porque de entrada
son disidentes X y X.
Al principio necesitábamos que nos escucharan. El tema de los
derechos humanos es para mí una preocupación bastante seria y
sobre todo cuando tenemos la oportunidad de abordar derechos
sociales. Termina el pleno y bajo dos o tres libros que tengo que
ver, los leo, los estudio y voy con todos mis artefactos a ese deba-
te. Un asunto muy importante es que aprendimos a expresarlo
en la sentencia. Exponer su punto de vista, no hay que hacerlo
rebuscado. Ser breve en lo sustancial. Eso yo lo aprendí de Edgar
Hernández, quien tenía 18 años en la Suprema Corte de Justi-
cia. Me decía siendo juez que iba a ser feliz cuando ustedes los
abogados aprendieran a ser breves en lo sustancial. Solo lo que el
juez necesita escuchar para darle de verdad a esa verdad que has
llevado al escenario.
Esa labor inicial con la que usted lucha es la pedagogía constitu-
cional que estuvo en mis manos. Antes de irme al hospital yo tuve
la responsabilidad de trabajar con aquella otra mano del Tribunal
Constitucional que sé que el presidente le ha hablado tanto, que
es compartir los saberes de la Constitución con los ciudadanos y
estuvo bastante bien. De hecho, las líneas que decidimos y com-
partimos con el presidente en esa oportunidad son las que todavía
hoy se desarrollan. Yo tenía la experiencia del Comisionado y
quizás por eso el presidente lo puso en manos mías.
MS: La labor educativa que ustedes han hecho es magnífica. Creo que
esto es lo que más le ha permitido la legitimidad al Tribunal. Ustedes
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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viajar e ir a los pueblos y que la gente se sintiera cercana de una alta
corte, creo que fue una estrategia trabajosa. Tenían que trabajar lo
jurisdiccional, tenían que dar conferencias, tenían que viajar.
LV: Sí, definitivamente. Fue terrible. Solo que después aprendi-
mos a llevarnos a nuestras esposas, muchas de ellas que son juris-
tas, para que ellas fueran igual parte sino de la solución cuando
menos empoderadas del compromiso que tenía su marido. Eso
nos ayudó.
Para las actividades no había muchos recursos, pero yo tenía
a los mejores juristas y académicos del país que sabían que no
había recursos. Sin mayor dificultad colaboraban conmigo, con
mucha dedicación y eso fue algo positivo que nos pasó.
Si muriera y volviera a nacer sería otra vez juez del Tribunal
Constitucional.
MS: ¿Qué va a hacer cuando se retire?
LV: Quiero hacer tres cosas. Primero quiero volver a la acade-
mia a enseñar un poco de la experiencia, con poco tiempo de
compromiso, puede ser en postgrado. Segundo, necesito llevar
a la sociedad lo que me ha dado y pienso llevar por lo menos
cuatro o cinco casos gratuitos anual, a víctimas que no tengan
capacidad para pagar los servicios de un abogado, pero que sean
pobres en términos de excluidos sociales y de pobreza extrema
pero que haya que rescatarle derechos. Quiero que Dios me dé la
oportunidad de hacerlo. Y por último, quiero realizar un curso
de cocina para aprender a cocinar. Aprendí en el hospital a ela-
borar mis alimentos. Otra cosa es que me voy a poner a escribir.
Yo viajaba cuando los médicos me permitían venir. No podía
trabajar, fui trabajando en la medida en la que me lo fueron
permitiendo. Primero medio cuarto de tiempo, después medio
tiempo, finalmente, tiempo completo como estoy ahora.
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MS: ¿Y en eso el Tribunal fue solidario?
LV: Le puedo decir que, por terapia ocupacional, yo tenía que
trabajar porque los médicos decían que no podía descuidar la
lectura porque era muy difícil cuando había perdido tantas
células buenas. Yo trabajaba allá los temas, los devolvía y mis
compañeros los presentaban. Mis compañeros fueron bastantes
solidarios porque sacrificaban parte de su tiempo para poder
presentar los mío. Cuando yo vine la mayoría de los asuntos ya
estaban aprobados o no porque no tenían mayoría.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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12. ENTREVISTA CON LA MAGISTRADA ALBA BEARD
Mis relaciones con Alba datan
de muchos años. Su hija Marien
Montero, actual rectora de la Escue-
la Nacional del Ministerio Público,
y ella fueron mis alumnas en la
Pontificia Universidad Católica
Madre y Maestra a finales de los 90.
Desde entonces, hemos tenido un
vínculo fuerte y cercano, aunque no
he podido lograr que la hoy Magis-
trada del Tribunal Constitucional
deje de llamarme “profesora”. Cuando se iba a inaugurar la Cátedra
Hermanas Mirabal del Tribunal Constitucional, tuvimos contacto
cercano y consulté con ella parte del discurso que escribí. Me hizo
observaciones atinadas que tomé muy en cuenta.
Por esos vínculos tan fuertes no quería que estuviera ausente de
este capítulo, sobre todo porque ella fue del primer grupo que eligió
el Consejo Nacional de la Magistratura cuando los electos por seis
años en el 2011 finalizaron su período. Ambas con agendas apreta-
das, logramos ponernos de acuerdo y vernos el quince de agosto de
2023 en horas de la tarde en su despacho del Tribunal Constitucio-
nal. Antes de iniciar la conversación formal, me fijé en un hermoso
nacimiento hecho de cuernos. Le conté que soy coleccionista, y sin
pensarlo mucho, lo tomó y me lo regaló. Solo me dijo: “En diciembre
me mandas una foto para ver dónde lo colocaste.” Le respondí: “Por
supuesto”.
Iniciamos formalmente la entrevista. Me interesaba su
perspectiva porque ella había entrado cuando había una parte
construida de la historia de esta primera etapa del tribunal; pero
también ha sido testigo de los últimos ingresos de magistrados y
nuevos cambios.
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Mu-Kien Sang (MS): Tu entras cuando sale el primer grupo donde
estaba Leyda Piña, Víctor Gómez Bergés y Jottin Cury. ¿Cuándo y
cómo te inspiras en participar en el concurso del Consejo Nacional
de la Magistratura? porque eras una juez de carrera.
Alba Beard (AB): Así es. Yo soy egresada de la Escuela Nacional
de la Judicatura. A mí me gustó siempre administrar justicia
y por eso primero fui Ministerio Público durante más de tres
años, lo que me daba puntos para poder entrar a la Escuela de
la Judicatura.
MS: ¿Cuántos años estuviste de jueza?
AB: En el Poder Judicial casi catorce años.
MS: ¿Y no aspirabas mejor a la Suprema?
AB: Sí, en un momento aspiré a la Suprema. En el 2010 cuando
se hizo la convocatoria para la primera composición del Tribunal
Constitucional y del Tribunal Superior Electoral yo participé.
Recibí al día siguiente las llamadas del Consultor Jurídico del
Poder Ejecutivo para felicitarme y del entonces consejero Fran-
cisco Arias Valera, en nombre del magistrado Subero Isa, por
lo bien que me había desenvuelto. Recuerdo perfectamente las
preguntas que me hizo Leonel Fernández que en ese momento
era el presidente de la República y presidente del Consejo, pero
no fui agraciada. Participé nueva vez en el 2017 en la convoca-
toria para llenar vacantes en la Suprema Corte de Justicia y en el
Tribunal Superior Electoral y tampoco tuve suerte. Ya no quería
participar más porque estaba un poco triste por mi esfuerzo,
porque estudiaba mucho y me iba muy bien en las entrevistas,
pero parecía que no tenían ninguna validez. Sin embargo, ese
mismo Consejo, que no me aceptó en el 2017, lo hizo entonces
en el 2018. Apliqué el último día del plazo previsto para presen-
tar la documentación requerida.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: ¿Qué te motivó?
AB: Esa última vez participé porque alguien me llamó aconse-
jándome que participara sin que nadie lo supiera. A todo el que
me preguntaba le decía que no iba a participar y lo hice el último
día. A mí me motivó, primero la administración de Justicia, en
sentido general, para mí es la pasión más grande que ha pasado
en mi vida y es lo que más satisfacción me ha dado, porque
administrar justicia significa que una persona, un ser humano
decide sobre el derecho y las libertades de otro ser humano
igual y para mí eso es muy grande en la vida. Ese pensamiento
lo tengo desde pequeña, desde que yo comencé a tener uso de
razón. Mi papá era muy defensor de los derechos de las personas
sobre todo de los campesinos y yo estaba siempre con él, por
eso aprendí a ser como soy. A mí me gusta defender, aunque no
conozca a nadie de los involucrados en el caso. Por ejemplo, si
yo voy caminando por la calle y veo que alguien está cometiendo
un abuso con otro ser humano yo defiendo al débil. Entonces
siempre pensé que la mejor forma de hacer eso era insertándome
en el mundo la administración de justicia. Quise entrar al Tribu-
nal Constitucional o a la Suprema Corte de Justicia.
MS: Son diferentes
Sí pero son las dos cortes más altas que hay en la República
Dominicana, las funciones y atribuciones que le da el artículo
184 al Tribunal Constitucional ya lo pone por encima de los
poderes desde el Estado. Es decir, que tiene unas atribuciones
y es el que revisa las decisiones de la Suprema Corte de Justicia
y puede anularlas, pero a mí igual me daba si hubiera sido la
Suprema o el Tribunal porque cuando decidí participar pensé
que ya estaba lista para decidir en derecho aquellas cuestiones
relevantes para la vida social, para la vida económica, para la
vida política.
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MS: ¿Tienes formación en derecho constitucional?
AB: Sí claro, a mí me apasionó siempre. Cuando nadie hablaba
de la Constitución, cuando yo era chiquita mi papá siempre
andaba con una Constitución en los bolsillos y siempre la usaba,
cuando nadie hablaba de eso. Yo aprendí de él que la Constitu-
ción es la norma fundamental para la convivencia de todos los
seres humanos y en mi primera tesis de grado propuse un órgano
para la protección de los derechos del ciudadano y yo saqué una
A. Examinada por Juan Manuel Guerrero, Eduardo Jorge y un
tercero. Me asesoró Mariano Rodríguez. Luego realicé una se-
gunda tesis donde expreso que ese órgano para la protección del
derecho del ciudadano era más o menos de una configuración
de lo que es un Ombudsman y yo traje mucho material desde
España.
MS: Eso aquí ha sido un desastre.
AB: Ciertamente. Con ese material pude preparar y sustentar mi
tesis. Luego hice una tesis en una maestría que era proponiendo
un Tribunal Constitucional en la República Dominicana, eso
fue en el 2003 la presenté 2005. En la Escuela Nacional de la
Judicatura desde que iniciaron diplomados en derecho constitu-
cional siempre los tomé. De hecho, salí del país a cuatro viajes a
estudiar constitucional. Uno de ellos en Argentina en la Univer-
sidad de San Andrés de Argentina y tres en Colombia porque ha
sido un referente, pues es la Corte Constitucional más vieja de
América, aparte del Tribunal Constitucional de Cuba; la prime-
ra ha sido un referente para toda América Latina. También en la
Universidad Autónoma de Santo Domingo hice un Máster en
derecho constitucional y procesal constitucional antes de entrar
al Tribunal. Luego la inicié en FUNGLODE conjuntamente
con Panteón tres de París, pero cuando iba por la sexta o séptima
materia me retiré por un hecho muy sencillo, pero es porque soy
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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rosca izquierda. Nos tocaba Milton Ray Guevara como profesor
en una materia que se llama en ese pensum Historia Constitu-
cional Dominicana y nos mandaron a un desconocido y le pedí
a la Fundación Global que me diera el currículum para saber si
esa persona tenía las competencias. Nunca me quisieron dar el
currículo y me fui.
MS: ¿Porque en el papel quien aparecía que era Milton?
AB: Y hasta el día antes era así, pero ese día del inicio de la
clase apareció otra persona entonces nunca me quisieron dar el
currículum para yo tener un consentimiento informado. Nunca
supe realmente el currículum de esa persona y me retiré con una
carta dirigida al rector y le puse copia a Fernández, al encargado
de la maestría y a Francia también. Dejé ese dinero perdido y me
fui a la UASD donde no me convalidaron ninguna materia, pero
me quedé en la UASD.
MS: ¿Sobre qué fue tu tesis?
AB: Versó sobre el conflicto de competencias constitucional.
MS: Cuando entras al Tribunal, ¿cómo te sentiste, ¿qué te impresionó,
qué cosas te impactaron? ¿Cuándo entraste quiénes entraron contigo?
AB: El magistrado Domingo Gil, Miguel Valera y José Alejandro
Ayuso. Le voy a ser sincera, en los primeros plenos que convocó
el presidente yo me sentí con muchos temores porque estaba
frente a mi profesor Milton Ray Guevara, un experto en derecho
constitucional.
MS: ¿Él te dio clases en PUCMM?
AB: Sí, me daba mucho miedo referirme a cuestiones en las que
tuviera equivocada delante de mi profesor. Ese primer día tenía
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mucho miedo, después fui tomando más confianza porque
entendía que lo que se hablaba no me era ajeno y que yo estaba
lista y preparada para participar. Recuerdo que una anécdota
que siempre cuento y es que el magistrado Milton presentó un
proyecto que tenía que ver con un asunto de policía y él en su
proyecto decía, más o menos, que era una sentencia que no
violaba el debido proceso, pero ya en los hechos él comentaba
que los hechos que se le atribuían a ese policía eran muy graves
y que por esa consecuencia el Tribunal no podía ponerlo en su
posición. Ahí tomé un poco de fuerza. Lo primero que hice fue
disentir de su criterio. Le dije que pedía excusas porque usted
había sido mi profesor, pero lamentablemente el debido proceso
para mí está por encima de estas cuestiones, lo que yo entiendo
es que el Estado dominicano y el Gobierno central que es de
dónde depende la policía nacional deben crear mecanismos
para que esas cosas no ocurrieran, pero siempre respetando
el debido proceso. Él, como un hombre tan democrático, me
dijo que no me sintiera mal, por el contrario, que valoraba
mucho mi precisión y me dijo que creía que yo estaba en lo
correcto, que no me sintiera mal por eso ni nunca le pidiera
excusas cuando estuviera en desacuerdo con una decisión que
él presentara al pleno en un proyecto. Esa situación me dio más
confianza y realmente eso fue lo que más me impactó de ese
primer pleno.
MS: ¿A quiénes conocías?
AB: A Milton Ray Guevara, a Hermógenes Acosta, a Katia
Miguelina y a Wilson Gómez. Conocía a Domingo que entró
conmigo, a Valera no lo conocía; yo lo conocí el día que entra-
mos y coincidimos el día de la entrevista. No había interactuado
con Domingo porque la función de él estaba en Santiago y yo
trabajaba en Santo Domingo.
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Otra cosa que me impactó y me sigue impactando del Tribunal
y usted lo comentaba hace un momentito es su organización
estructural. Hay una organización extremadamente buena,
nada queda como a qué vamos a hacer. Todo está organizado,
todo está reglamentado, extremadamente buena aquí. Nadie
pregunta qué vamos a hacer porque todo está organizado
de antemano. Todos conocen cuáles son las autoridades
administrativas encargadas de cada proceso y como todo
está transparentado, tenemos la oportunidad de ver cómo va
caminando. Esas dos cosas a mí me han impactado tanto que
siempre digo que en República Dominicana no hay en lo que
yo conozco, un órgano público que tenga la organización qué
tiene el Tribunal Constitucional y la gente afuera tal vez no
lo sabe, pero da gusto entrar y ver cómo se desenvuelve y se
maneja todo.
MS: Es impresionante ver el proceso. Primero el logo, después un
lema, luego un himno; en fin, detalles increíbles de organización que
a mí me han sorprendido leyendo todos los materiales. Al inicio los
magistrados, pude observar, estaban sometidos a una intensidad de
trabajo que los dejaba exhaustos.
AB: Sigue siendo intenso y de hecho este año ha sido más. Como
se vencen los cinco magistrados que más tiempo tienen que son
el grupo de doce años, donde está el presidente, Justo Pedro,
Lino Vásquez, Díaz Filpo, Víctor Joaquín Castellanos, se están
realizando muchas actividades que contribuyen con el conoci-
miento. Se hace mucho énfasis en que hay que hacer uso de lo
que manda la ley 137-11 que habla sobre difundir los derechos
fundamentales. Entonces, cada vez que se programa junto con
el pleno la publicación de algunos libros, las revistas, se hace con
la finalidad de contribuir para que la sociedad como siempre,
aprenda a vivir en Constitución.
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MS: ¿Y la cátedra que ustedes tienen? ¿Quién ofreció la de Minerva
Mirabal este año o quién la va a dar?
AB: El año pasado la impartió Wilson Gómez en el Instituto
Duartiano. Fue la de Rosa Duarte. La cátedra se inauguró con
usted hace dos años. Este año es en homenaje a María Trinidad
Sánchez y la conferencia la va a dictar Carmen Durán.
MS: Carmen Durán que se ha dedicado a la historia de la mujer.
AB: Ella tiene una historia muy linda de María Trinidad Sánchez.
Nos confirmó y se va a realizar en la PUCMM, en el auditorio.
MS: ¿Tú sigues administrando esa cátedra?
AB: Sí. La comisión de género que yo coordino tiene como parte
de sus actividades, la cátedra. La propuso Ana Isabel Bonilla, fue
aprobada por el pleno y se entregó a la comisión.
MS: Cuando entras, ¿te sentiste bien recibida por los viejos?, porque
era la primera que vez que había un cambio, ya es más rutinario.
AB: Yo llegué como dicen en el campo, un poco extraña, sin
saber qué iba a encontrar.
MS: Además no es lo mismo ser jueza de cualquier tribunal que ser
jueza del Tribunal Constitucional, son todos tipos de géneros muy
diferentes.
AB: Sí, son trabajos muy diferentes y en sentido general yo me
sentí bien acogida. El profesor Milton me trató muy bien desde
el día en que me juramentaron. Él estuvo presente en el Palacio
y luego al llegar aquí las mujeres que eran Ana Isabel y Katia me
recibieron con mucho cariño, pero de quien más apoyo recibí
fue de Rafael Díaz Filpo y nunca lo había visto en mi vida. Él
era político anteriormente y ese es un mundo ajeno a mí. En
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general, me sentí bien recibida por el Tribunal Constitucional.
Excelentemente.
MS: Aunque los dos jueces tienen que salvaguardar la Constitución
son dos jueces distintos. La posición en el TC es la última instancia
de apelación. Estabas en un Tribunal ordinario entonces sí pueden
apelar a las sentencias.
AB: Hay muchas diferencias. La primera es esa que usted plantea.
Es realmente ir a un tribunal donde se tiene la última palabra.
Que cierra todos los procesos constitucionales. Es todavía una
responsabilidad mucho más grande. Se duplica la responsabili-
dad porque si el juez de primer grado de la corte se equivoca va a
ir a otra instancia donde pueden enderezar el entuerto en el que
se haya podido incurrir. Aunque uno siempre falla creyendo que
está fallando lo correcto, al menos en mi caso, pero cuando se
llega aquí es distinto. En ese sentido, yo quiero dar mi vida para
que esa sentencia sea lo más justa posible y que realmente sirva
de parámetro para que la sociedad sepa por dónde encaminarse
cada vez que vaya a ejercer alguna acción en toda la sociedad por
los poderes públicos y tiene un impacto en el país entero y eso es
lo que más me preocupa.
MS: ¿Has sentido duda al firmar alguna sentencia?
AB: No, porque tengo la facilidad del voto disidente y soy la
jueza que más lo ha hecho. La Constitución es una carta abierta,
ella debe garantizar todos los derechos habidos y por haber
porque es en ella donde están consagrados, no son limitativos,
son enunciativos. Según ella misma establece, entonces qué
resulta, puede venir, sobrevenir un derecho de igual naturaleza,
aunque no esté consagrado. Yo creo que hay que cerrar los ojos
como el símbolo de la justicia y aportar el derecho con los ojos
cerrados sin importar absolutamente nada. Este es un Tribunal,
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como siempre lo he dicho y lo he sostenido en el pleno, cuyas
decisiones obviamente impactan la vida social, la vida cultural,
la vida económica, la vida política del país, pero independiente-
mente del impacto que vaya a tener hay que decidir tal cual la
Constitución manda, aunque la sociedad en el momento, por
ejemplo, realice una crítica fuerte, aunque los partidos hagan
una crítica fuerte, no importa es una forma de decir: Mira, esa
es la Constitución que tú República Dominicana tiene! Es la
que tú quisiste tener y ella manda esto. Por eso lo acordamos así,
pero es muy difícil en el Tribunal Constitucional porque es que
la cuota es de 9.
MS: Eso es bueno, es un voto mayoritario.
AB: No es tan bueno porque a veces se emiten los votos para que
el caso pase porque si no dura diez años estancado y se quedan
esperando la decisión. Es preferible decidir que esperar.
MS: Desde que se estableció la Constitución vi esa mayoría muy bien
porque como no hay posibilidad de apelación para mí un voto de
nueve es un voto que tiene más peso.
AB: Pero pudieron crear la revisión en el mismo Tribunal Cons-
titucional, por ejemplo, yo llegué aquí en el año 2018 y firmé
amparos del 2012, 13. ¿Qué es el amparo? ¿Cómo yo voy a un
tribunal a que me ampare mi derecho fundamental que está
siendo violados o amenazado y que después de años el tribunal
decida eso? Es gravísimo porque a lo mejor yo hasta muerto ya
puedo estar. Es más, hemos visto casos donde hay accionantes
o participantes fallecidos. Entonces eso duele mucho si usted
viene al tribunal y dice a mí me están violentando mi derecho y
se queda con los brazos cruzados esperando los seis años para que
el tribunal decida si es así o no. Y mientras tanto usted pasando
hambre porque no tiene trabajo. Esa parte de algún modo tiene
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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que ser revisada. Yo conozco otros tribunales que tienen cinco o
seis y funciona muy bien.
MS: Hay una discusión de que trece es mucho para un país tan
pequeño pero el voto de nueve no me parece mal.
AB: Sí, sería bueno mantener el voto de nueve para la acción directa
del constitucional y para los conflictos constitucionales entre los
órganos directores de competencias para ese tipo de casos que qui-
zás no tengan que expedirse de manera tan urgente como lo es un
derecho fundamental conculcado. Quizás en el futuro en algunas
reformas se pudiera crear una sala sólo para reconocer amparo, que
tenga cinco miembros y que tres de ellos puedan decidir urgente y
rápidamente porque, aunque hay casos que se declaran urgentes, a
la hora de decidir con nueve votos tiene que esperarse mucho, salvo
los casos que pasan inmediatamente con nueve y más votos.
MS: Viene una nueva etapa. Se van cinco personas que han tenido
doce años en el Tribunal Constitucional. Para ti, ¿cuáles son los retos
de la nueva etapa y del nuevo presidente o presidenta?
AB: Yo creo que superar la gestión administrativa de la presiden-
cia y la organización que hay en el Tribunal. Es una cuestión que
va a tener que estudiarse muy a fondo sea que sea que venga a
administrar en ese ámbito. Por eso le digo, si es alguien que viene
de fuera, tendrá que primero conocer para luego ir mejorando.
MS: ¿El presidente puede salir de los jueces que están?
AB: Sí. El que venga, digamos que debe conocer a fondo todo
y cada día puede ir mejorando lo que haya que mejorar. Por
ejemplo, tal vez dejar algunas burocracias que retardan muchos
procesos sencillos, buscar mecanismos dentro de las normas
existentes en la República Dominicana para quizás avanzar un
poquito más en ese sentido.
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Yo sé que van a haber muchos cambios y claro, tiene que ser
así porque al venir cinco personas nuevas, distintas quizás a los
cinco que se van y obviamente van a traer cambios como ocurrió
cuando entró el grupo de nosotros, por ejemplo, que con la sen-
tencia 345-19 la impulsamos los cuatro que entramos juntos. Esa
sentencia apertura la votación popular. Le dice a todo ciudadano
que puede acceder y someter a una acción constitucional y va
directamente al constitucional sin necesidad de esa legitimación
activa que se le requería a un ciudadano común que la ley no le
afectaba directamente y el Tribunal le decía que no podría venir
aquí y se declaraba inadmisible. Yo entiendo que hay cosas que
chocan con la Constitución.
MS: Hay una cosa interesante en el Tribunal Constitucional y es
que ustedes tienen un programa de género. La mujer comparte todo
el proceso no solamente en el ámbito de derecho sino en todos los
ámbitos de la vida nacional, sin embargo, juezas mujeres ha habido
muy pocas.
AB: No ha tenido más de lo que tiene ahora. Cuando la primera
composición se venció, entre los seis primeros estaba Leyda Piña
y la sustituyeron conmigo, fui la única mujer que entró. Luego
se fueron Isabel y Katia y mandaron a Eunisis y a María del
Carmen.
MS: Pero no es equitativo.
AB: No, hasta ahora siempre han sido tres juezas y diez hombres.
MS: Cuando tú hablas de cuota de género ¿a qué te refieres con eso?
AB: La verdad es que si vamos por el principio de igualdad de-
berían elegir igual cantidad de mujeres y hombres, es lo correcto,
pero si usted se fija es una constante en los tribunales sobre todo
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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en las altas cortes. En la Suprema Corte de Justicia que está
creada desde hace años ha habido más de 90 presidentes y más
de 90 jueces, pero ¿cuántas mujeres han sido nombradas? Lo
mismo ocurre con la Junta Central Electoral donde ha habido
pocas mujeres en 100 años. La primera mujer fue la mamá de
Juan Luis Guerra, que entró a la Junta central electoral cuando la
Junta tenía funciones jurisdiccionales y por eso ya aparece en las
revistas de juezas. Si usted se va el Tribunal Superior electoral es
lo mismo, este nada más ha tenido como juezas a cinco mujeres.
Eso es terrible, nunca ha habido una mujer presidenta de una
alta corte. Eso es gravísimo. También de algún modo son indica-
dores de que no se cree que la mujer tenga las capacidades para
desempeñar esos puestos de altas cortes. Yo entiendo que en al-
gún momento el Consejo Nacional de la Magistratura tiene que
reflexionar en ese sentido porque en República Dominicana hay
muchas mujeres que pueden ocupar esos puestos y estoy segura
de que pueden realizar el trabajo tan bien como los hombres.
MS: Retos de esta nueva etapa que comienza a final del año que viene
en el Tribunal.
AB: Ya le hablé de la parte administrativa. En la parte jurisdic-
cional hay muchos asuntos sobre el tapete que no han sido pro-
puestos y aunque no sean aprobados por la composición, estoy
segura que el reto más fuerte que viene para ellos es analizar si
procede o no incorporar nuevas decisiones a cambio de prece-
dentes ya sentados del Tribunal y presentar otras decisiones más
avanzadas que las que hoy día tenemos y por eso yo sé que un
cambio de precedente en la parte jurisdiccional es un giro que
se tendrá que dar porque estamos hablando de cinco personas.
Es la cantidad mayor que se va del Tribunal y es una cosa
importante, ya que con la ida de ellos 5, el tribunal se queda
sin nadie de su composición original. Nosotros vamos a tener
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que arreglárnosla. Suerte que por inteligencia fueron saliendo
escalonadamente. Por ejemplo, la primera composición que
vino a sustituir somos cuatro y ya tenemos cuatro años y siete
meses cuando ellos se vayan vamos a tener 5, tiempo en el que
hemos acumulado cierta experiencia, conocemos los preceden-
tes del tribunal, incluso cuando hay proyectos que vulneran el
precedente uno los recuerda. Es importante para que se man-
tenga la seguridad jurídica y que haya conocimiento y quede
su experiencia estando como actor interno más que nada, pero
el cambio de seguro que va a venir. El reto más grande va a ser
tener esos cinco nuevos jueces que van a entrar con un nuevo
pensamiento, que de seguro presentarán cambios importantes y
eso es bueno.
MS: ¿Qué has aprendido?
AB: Me ha obligado a estudiar de muchas maneras, comparado
los comportamientos de otros tribunales de la región y de Ibe-
roamérica, incluyendo al Tribunal Constitucional Alemán.
MS: ¿Cuál es tu tribunal constitucional modelo?
AB: El que más me gusta es el Tribunal Constitucional Alemán.
Es un tribunal abierto, es realmente del pueblo que no pone ni
permite obstáculos cuando se trata de garantizar un derecho,
ningún tipo de obstáculo. Por ejemplo, si llega un caso que ha
iniciado dentro de un proceso de fondo y a lo que llamamos
incidentes y si eso pasa a la corte de la Suprema aquí, el Tribunal
Constitucional de la República Dominicana dice que es inad-
misible esa alegación de vulneración de derechos fundamentales
en algunos pasos de ese proceso porque todavía el asunto está
pendiente con lo cual pues yo voy disidente. El tribunal alemán
es mi referencia.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: ¿Y en América Latina?
AB: En ese caso me gusta mucho el de Colombia y también el de
Perú. Pero en cuanto a la tutela de derecho sería la sala constitu-
cional de Costa Rica porque es rápida, que, aunque pertenece al
Poder Judicial, es una sala independiente.
Ellos tienen realmente un proceso escrito. No asumen ningún
tipo de burocracia para poder instaurar una acción de tutela
o de amparo. Nosotros tenemos 200 años sumergidos en el
formalismo, pero el formalismo es bueno porque obliga a las
partes a realizar las cosas de una forma, no que uno las pueda
hacer de la forma que quiera. Sin embargo, cuando se trata
de derechos fundamentales y libertades de los ciudadanos no
debería existir ningún formalismo, sino que las puertas siem-
pre deben estar abiertas para admitir cualquier queja y decidir
sobre ella, aunque en el fondo se rechace su pedido. Se debe
dejar, como dice la misma ley 137-11, que cualquier ciudada-
no que no sepa escribir pueda presentarse ante el secretario del
Tribunal y someter su pedimento, siendo responsabilidad del
secretario escribir lo que él está manifestando con relación a
los hechos.
MS: ¿Qué dices del sueño de tener su propio edificio del Tribunal?
Porque la verdad que no pegaba un Tribunal Constitucional que es
la más alta corte del país en el edificio donde vendían pollos, huevos,
plátanos, ajo y cebolla. Ahora por lo menos tienen un edificio com-
pleto y el que está construyendo, aunque está parado.
AB: Cuando yo llegué aquí había una promesa de que ese edificio
estaría listo. Cuando yo llegué estaban remodelando el segundo
y el tercer nivel que estaba ocupado por INESPRE. Aún estaba
en el primer nivel cuando llegué. Todavía quedaban gallinas en
el patio. La cuestión es que aquí hemos tenido un hacinamiento
total, por ejemplo, si usted observa esta oficina que tiene un
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tamaño pequeño, yo debo tener a una empleada aquí dentro
porque no hay espacio.
MS: Letrados apretados.
AB: Son como 3. Imagínate en el tiempo de COVID, después
de trabajar a distancia, al volver teníamos que turnarnos un día
uno, y al otro día otro. Finalmente, aquí hubo un día que se hizo
un operativo sobre COVID y salieron 60 personas positivas.
Cuando vinimos a ver todos teníamos COVID porque fue algo
terrible, pero es porque estamos hacinados desde hace muchísi-
mo tiempo. Vi que hoy, un viceministro de obras públicas acaba
de decir a la prensa que para marzo o abril del próximo año ya
estará listo el edificio nuevo y eso está muy atrasado. Solo co-
lumnas y ni siquiera está forrada de cemento todavía, entonces
yo lo dudo a menos que ellos tengan una fórmula y como yo no
soy ingeniera la desconozco, pero en realidad no ha habido la
voluntad real de construir ese edificio.
MS: De ninguno de los gobiernos.
AB: Recuerdo que una vez vino Gonzalo Castillo y dijo que lo
iban a construir, pero cuando comenzaron a trabajar la tierra
encontraron que era muy arcillosa y lo que se había previsto
entonces no se pudo hacer así y comenzaron a construir muros.
MS: ¿Por qué no se hizo estudio de suelo?
AB: Lo hicieron, pero por arribita. Comenzaron a construir un
muro de contención en el fondo para poder hacer los parqueos
abajo. ¿qué ocurrió? ahí mismo entró la pandemia e incluso por
decreto se paralizaron todos los trabajos de construcción en el
país y todo lo demás con Gonzalo Castillo se fue. Luego vinie-
ron y nos presentaron en una pantalla la maqueta del Tribunal,
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una construcción hermosísima. Después entró el presidente
Abinader y siempre ha dicho públicamente que él ha dispuesto
que se construya el edificio, pero lo que pasa es que una cosa es
la voluntad y otra, la práctica.
MS: Aquí no hay una biblioteca.
AB: La comisión de género tiene muchísimos libros y los de-
bemos tener en cajas en almacén, y cuando llueve se mojan.
Yo tengo la colección para poder arreglarla y mandarla. Estaba
todo mojado. La oficina me la cambiaron, pero la verdad que ha
sido un hacinamiento terrible y con el agravante de que a este
edificio se le hizo un estudio sobre su estructura y no tiene las
reglamentaciones nacionales e internacionales.
MS: Es que es un edificio es viejísimo.
AB: Sí, de los años 70. Entonces ocurre que el Ministerio de
Obras públicas prometió una reestructuración de este edificio,
pero tienen que construir el otro primero, entonces en cualquier
momento se puede presentar una situación caótica.
MS: Yo veo que el Tribunal tiene una productividad bastante alta.
Tienen que elaborarse muchas sentencias ¿eso te ha significado mu-
cho trabajo?
AB: No, pero de la forma en la que están estructurados los expe-
dientes para mí que vengo de un tribunal donde fallaba al año
2000 casos, el trabajo es mínimo. Para mí, quizá para otros que
no vienen de esa escuela les sea muy difícil, pero a mí no. Con-
juntamente con la coordinación de la comisión de género, yo
coordiné otras cosas más. La tercera comisión jurisdiccional que
es una comisión creada reglamentariamente para el Tribunal, son
tres donde se divide la cantidad en partes iguales y la comisión
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aleatoriamente para cada uno de los magistrados. La carga que
me mandan para mí es nada porque como le dije puedo mucho
más y bueno se preparan los proyectos, se remiten al coordinador,
el coordinador celebra una reunión. Se coordina en las semanas
donde no hay plenos. Ahí discutíamos generalmente y lo que se
procura es que cuando vaya al pleno tenga por lo menos cuatro
votos y es más fácil para que pase, es una estructura muy bien
formada que también camina sola.
Las comisiones dinamizan, no obstante el presidente está fuera de
este proceso, porque obviamente él tiene una función adminis-
trativa del Tribunal que no le permite estar en comisiones, pero
a él se le asigna una cantidad de casos bastante alta. Yo a veces le
digo a él que no coja tantos expedientes, que tiene muchas cosas,
pero a él se le asignan de manera directa aleatoriamente.
MS: ¿Y él tiene letrados?
AB: Sí, él tiene un equipo de letrados incluso más alto que la
de los miembros jueces por la función de la que se trata y tiene
un personal correspondiente para el despacho. Como presidente
tiene muchas funciones que nosotros no tenemos. Él tiene un
excelente equipo, tiene un ojo clínico para eso.
Terminó la entrevista cuando caía la tarde. La despedida fue
larga. Teníamos que ponernos al día de cómo iban nuestras vidas.
Nos despedimos con un abrazo intenso, como queriendo ratificar el
cariño y el respeto que nos tenemos ambas desde hace más de dos
décadas.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MAGISTRADA ALBA LUISA BEARD OFRECE CONFERENCIA MAGISTRAL
SOBRE DERECHO ADMINISTRATIVO Y CONSTITUCIÓN
SANTO DOMINGO. La magistradadel Tribunal ConstitucionalAlba Luisa Beard
Marcos pronunció la conferencia magistral “Fundamentos constitucionales
del derecho administrativo”, organizada por la Escuela Nacional del Ministerio
Público como parte de su especialidad en Derecho Procesal Administrativo.
Cientos de personas de la comunidad jurídica nacional e internacional
participaron en este evento virtual en el que la magistrada Beard Marcos
planteó que “un análisis general y sistemático de la situación actual del derecho
administrativo dominicano debe partir del análisis del texto de nuestra Carta
Magna”.
En su exposición, la magistrada hizo un recuento sobre la evolución histórica
del concepto de derecho administrativo y el contexto actual que ofrece la
Constitución dominicana sobre las funciones de la administración pública.
Señaló que cada ciudadano debería tener nociones sobre este tema, “pues
ello conduce a conocer derechos y deberes frente al Estado como ente de
administración y, más que nada, como garante de derechos
Señaló que históricamente el presidente de la República personicaba a la
Administración pública como jefe de la misma, obviando reconocer facultades
administrativas a otros órganos y entes del Estado, una concepción que fue
apenas abandonada en la vigente Constitución adoptada en el año 2010
modicada en el año 2015, pues hasta la Constitución del 1966, modicada en
los años 1994 y 2002, continuaba la referida acepción, explicó Beard Marcos.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
“La posición de la Constitución respecto al ordenamiento jurídico dominicano,
y la trascendencia de la modicación al texto sustantivo del año 2010,
conducen al correcto tratamiento de los principios cardinales de la nueva
Administración pública dominicana, del derecho administrativo y la actividad
administrativa en sentido general”, dijo la magistrada Beard Marcos, quien
planteó que los lineamientos cardinales del desenvolvimiento y organización
de la administración pública están denidos por disposiciones consagradas en
nuestra Constitución.
Citó, como ejemplo el preámbulo de la Constitución, “impregnado de
principios y valores que marcan el quehacer estatal y al hombre como centro
de ese quehacer fundado en la dignidad humana” y el catálogo general de los
derechos fundamentales y sus garantías. “En términos constitucionales, estas
previsiones forman parte de los valores supremos y principios fundamentales
de nuestro ordenamiento jurídico, los cuales constituyen un ideario y catálogo
aspiracional del ‘deber ser’ del Estado dominicano”, señaló.
Más de doscientas personas participaron en esta conferencia que fue moderada
por el licenciado Mario Leslie, coordinador académico de la especialidad en
Derecho Administrativo dirigida a scales y miembros del Ministerio Público.
Al concluir la exposición, la magistrada Beard Marcos resaltó que “el nuevo
derecho administrativo, como yo lo denomino, a partir de la Constitución
del 2010 y de la ley 107-13, centra su atención en las personas y su bienestar,
pues las instituciones políticas de un Estado, tienen como misión principal,
ejercer sus funciones en la consecución del bienestar de todos y su felicidad en
Constitución, como ha expresado el magistrado Milton Ray Guevara, presidente
del Tribunal Constitucional, al armar que la Constitución es un instrumento de
búsqueda de la felicidad”.
La actividad, abierta a la comunidad jurídica, fue transmitida en el Aula Virtual
del Instituto de Educación Superior Escuela Nacional del Ministerio Público
(IES-ENMP) en YouTube.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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13. ENTREVISTA AL MAGISTRADO MANUEL ULISES BONNELLY
El lunes cuatro de septiembre
de 2023 en horas de la tarde tuvo
lugar la entrevista con el magistrado.
Nos vimos en nuestra Alma Máter.
Antes de iniciar la formalidad de la
entrevista, nos pusimos al día. Le
pregunté por su familia, especial-
mente sus hermanas. Muchos lazos
nos atan: la PUCMM, porque allí
estudiamos y en ella nos desarrolla-
mos como docentes y coordinadores
de programas académicos; y porque su madre, Doña Vanesa Vega, fue
un pilar importante en los primeros años de la universidad.
Después de ese párrafo actualizador de nuestras vidas, entramos
en materia. Le expliqué el contenido del libro; y por qué lo estaba
escribiendo. Asintió en todo y me dijo que se alegraba que fuera yo la
elegida para hacer el trabajo.
Mu-Kien Sang (MS): ¿Por qué te decidiste al Tribunal Constitucio-
nal? Tú habías dejado de ser juez y volviste.
Manuel Ulises Bonnelly (MB): Cuando empecé en el Poder
Judicial en el 98, con 32 años, siendo juez en Santiago, yo me
fui a Buenos Aires con una licencia por estudios por una beca de
la OEA realizar el doctorado en la Universidad de Buenos Aires.
Duré dos años haciendo los estudios presenciales y luego volví al
país para elaborar la tesis. Regresé a Buenos Aires a presentarla
y obtuve el título de doctor, creo que fue en el 2010. Yo fui a
Buenos Aires en 2004 y regresé en 2006, en ese período de estar
yo en Buenos Aires me trasladan desde Santiago y me ascienden
a la corte de apelación del Distrito Nacional donde estuve desde
2006 hasta 2013 en el Poder Judicial.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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MS: También dirigías en la Universidad un programa de maestría.
MB: Sí. Dirigí un programa de derecho procesal penal, después
otro programa en ciencias penales y también estuve un tiempo
en la coordinación de todos los programas de derecho. Fui el pri-
mer coordinador en ese rol. Volviendo a lo anterior, en el 2013
que es dos años después de que se da la primera gran reforma
de las altas cortes posterior a la Constitución de 2010, a finales
2011 participé en ese momento como aspirante a la Suprema y
como aspirante a juez del constitucional, a ambas cortes.
Ese fue un proceso digamos que agobiante para muchos y para
otros como cumplimiento de una etapa. Otros, quizá la mayoría
de los jueces que aspiraron y que no lograron escalar en ese mo-
mento decidieron continuar en la carrera, pero otros decidimos
que ya había llegado el momento de salir, porque la Corte de
Apelación es el último escalón de la carrera judicial. Es decir,
para crecer significaba ir a una alta corte y esto no necesaria-
mente iba a depender de estar dentro de la carrera. Había que
tomar en cuenta nuevas perspectivas, buscar otros horizontes y
ahí decidir, independientemente de los factores económicos que
agobiaban en ese momento al Poder Judicial porque los sueldos
no alcanzan, yo tenía tres hijos pagando una escolaridad carísima
por lo que decido irme a la vida profesional privada.
MS: ¿Pero seguiste vinculado a la Universidad?
MB: Sí, seguí vinculado. Todavía sigo, aunque por decisión
del rector del momento desde que me fui al Tribunal estoy con
una licencia de las que dan por trabajar en el Estado hasta que
culmine mi período.
Otro de los aspectos sobre los cuales reflexioné fue que si yo
algún día decidía volver a aspirar a una alta corte ya no sería una
decisión que tendría que ver necesariamente con la meritocracia.
Es una decisión en la que obviamente se toman en cuenta los
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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factores de méritos, pero es más bien una decisión de carácter
político.
MS: ¿Tenías especialización en derecho constitucional?
MB: Mi especialización era en derecho penal y los conocimien-
tos generales del derecho constitucional. Para ir al Tribunal
Constitucional no se necesita eso porque efectivamente el
Tribunal trabaja con todas las materias de manera que necesita
profesionales de todas las ramas del derecho.
Hay algo que agradezco mucho y es haber tomado la decisión, de
la cual no me arrepiento, de haber ido a trabajar en mi profesión
durante esos siete años, porque me dio la oportunidad de ver la
otra cara de la moneda de la justicia y sentir lo que siente el que
está de este lado del banco, esperando justicia y a veces con in-
dignación, a veces con impotencia y también comprendiendo al
que está allá del otro lado. Al abogado no le es fácil comprender
al juez como para el juez tampoco es fácil comprender la vida del
abogado, el lado humano.
MS: Lo viviste desde la otra dimensión que no habías vivido teniendo
tantos años en tren judicial. ¿Por qué decidiste volver a presentarte?
MB: Habían pasado creo que dos convocatorias. La de 2018 del
Tribunal Constitucional y la de la Suprema 2017.
MS: ¿Cuándo concursas?
MB: Me postulé en el 2020 pero entré en el 2021.
MS: Sí, cuando se fueron Katia Miguelina Jiménez, Ana Isabel Boni-
lla, Wilson Hernández y Hermógenes Acosta.
MB: Sí. Ese proceso fue como entre octubre y diciembre, más
o menos, pero dos meses antes había venido el cambio de la
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Junta Central Electoral y participé en ese proceso, terminé en la
misma terna que el presidente de la Junta, yo quedé segundo en
la terna, es decir que quedé como preseleccionado. Obviamente
que eso me anima porque ya estaba viendo las posibilidades. Lo
siguiente era el Tribunal Constitucional. Ya había aspirado una
vez, pero me animé y logré entrar junto con la magistrada Eunisis
Vásquez, la magistrada María del Carmen Santana de Cabrera
que es mi compañera de Santiago, porque habíamos sido jueces
juntos allá. Además de los magistrados José Alejandro Ayuso y
José Alejandro Vargas. Desde enero de 2021 estamos formando
parte el Tribunal.
MS: Cuando entras al Tribunal Constitucional, ¿cómo te sentiste?
¿bien recibido, bien acogido?
MB: Me sentí extremadamente bien recibido. Comparar lo que
es el Tribunal Constitucional con la experiencia que yo había
vivido en el Poder Judicial tiene muchas diferencias no sólo en
el tipo de trabajo que realiza el juez del Tribunal Constitucional
que es un poco distinto porque el juez del TC incluso busca lo
que hace el Poder Judicial. Por primera vez me sentí tratado con
la dignidad de un magistrado. En el Poder Judicial no es que te
maltratan, te tratan bien, pero no se percibe esa dignidad de que
es la majestad de la justicia que está pasando. Cuando llegué ahí
me encontré con una institución totalmente distinta a lo que es
el Poder Judicial.
MS: ¿Cómo lo encontraste? Porque cuando entraste, que fuiste del
último grupo, ya tenía nueve años en funcionamiento.
MB: Yo quedé gratamente sorprendido de cómo era la institu-
ción que se había construido.
MS: ¿En qué sentido?
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MB: No estoy hablando de infraestructura porque de esto to-
davía estamos sufriendo todas las calamidades y yo entré con
un edificio pintado, bonito pero todavía hoy nosotros tenemos
unos despachos donde dos jueces, cada uno con un equipo de
ocho empleados que sólo diera para un juez en un buen espacio
adecuado. Ahora mismo estamos dos jueces y 16 empleados.
Me estoy refiriendo a la organización como institución en toda
la logística diaria del Tribunal, todo lo que es la organización
administrativa en términos de procesos bien montados, de que
usted necesita solicitar cualquier cosa y hay un proceso bien
organizado, hay respeto al juez por parte de las autoridades
administrativas, que es una queja muy vieja en el Poder Judicial.
Además del respeto a los jueces. Es una institución sumamente
organizada. Al poco tiempo de haber entrado al Tribunal Cons-
titucional, puedo decir que nunca había tenido la oportunidad
de conocer personalmente, irónicamente, a Don Milton Ray
Guevara. En el tiempo en el que entré a estudiar en Santiago ya
él estaba aquí en la capital. Cuando llegué a la capital, ya se había
ido de la Universidad porque estaba en otras actividades y así.
Nunca habíamos tenido la oportunidad de compartir trabajo.
Obviamente yo sí lo conocía a él como figura pública y en un
ambiente muy diferente.
MS: Pero él conocía a tu familia.
MS: Sí, claro, pero en un ambiente muy íntimo yo puedo decir
que Milton Ray Guevara era de mi casa porque mi mamá, que
fue profesora de él, cada vez que ella quería cacarear a sus alum-
nos, siempre en el grupo estaban Milton Ray Guevara y Ramón
García. Para mí eso era como parte de la vida ordinaria. Yo le
decía a alguien hace unos días que mi casa era una extensión de
la universidad. Mi mamá llegaba con la universidad a cuestas y
todo lo que giraba en mi casa era alrededor de la Universidad
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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hasta el día en que murió, hizo que la enterraran con la toga, con
el traje académico.
Es la primera vez que tengo la oportunidad de trabajar de cerca
con Milton Ray Guevara y qué gran satisfacción saber que la
institución que tenemos hoy día, si bien cada uno de los que ini-
ciaron en ella y después los que siguieron han puesto su granito
de arena, no hubiera sido la misma sí la dirección, si el timón
de ese barco lo hubiera guiado otra persona que no fuera Milton
Ray Guevara.
MS: Ese comentario me lo han hecho todos y cada uno de los entrevis-
tados. Todos coinciden en que la parte administrativa y la experiencia
de Milton se impuso en el Tribunal en materia organizativa.
MB: Sí claro. Y sin duda, por la experiencia que da el haber estado
en diferentes instituciones, en una escuela como la PUCMM, él
haber estado en el Palacio muy joven, con todos los avatares de lo
que es el manejo de las cosas del Estado, después de ser ministro,
después Senador de la República y la experiencia de la vida. Y
cosa extraña, porque no son funciones que van de la mano. Él es
un gran administrador, un gran gerente, pero es también un gran
jurista. No es tan fácil encontrar personas así. Nosotros tuvimos
por ejemplo en la Suprema al magistrado Subero que era un buen
administrador y un jurista acabado. No siempre hemos tenido eso
en el sector justicia. Hemos tenido o muy buenos juristas, pero
malos administradores o muy buenos administradores y no tan
buenos juristas. Pero en el Tribunal Constitucional tuvimos la
suerte de tener una estrella en los dos ámbitos.
MS: Ese un reto que se le plantea al Tribunal.
MB: Ese es un reto que se le plantea a la renovación direccional
porque el Tribunal por mandato de la Constitución tiene que
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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renovarse por tercios y eso tiene un trasfondo. La idea es que
el pensamiento del Tribunal se vaya renovando y que sea tan
dinámico como lo es la democracia. Se fueron dos grupos de
cuatro y ahora uno de cinco. Así cada tres años va cambiando.
Pero ahora no es sólo que se va el grupo mayoritario de cinco,
sino que en él se van el presidente junto al primer y segundo
sustitutos, de manera que el timón administrativo se va y va a
cambiar.
Es un reto para los que le corresponda y, sobre todo, para el que
le corresponda presidir el Tribunal. Va a tener un desafío muy
grande y lo primero que me viene a la cabeza es que el poder
calzar los zapatos de Milton Ray, va a ser muy difícil. El que
venga tiene sus grandes retos. Obviamente no va a poder ocupar
el calzado de él. Tendrá que ocupar su propio calzado y seguir
las huellas de él, tratando de ver cómo supera las cuestiones que
todavía faltan.
MS: ¿Qué faltaría además de la nueva edificación?
MB: Yo entiendo que todavía el Tribunal debe desarrollar
mucho en materia jurisprudencial, el pensamiento del Tribunal
debe seguir avanzando. Hay nuevos retos en términos de pen-
samiento jurídico moderno. Ya es incuestionable que nosotros
vamos a tener que entrar pronto en la difusión del derecho por
la vida, con los pensamientos que tengamos cada quién, pero no
se podrá seguir rehuyendo a esa discusión. Hay que enfrentarla
y decir lo que haya que decir para enfrentarla. Quizá a mí no
me toque porque la República Dominicana todavía tiene mucho
conservadurismo en el pensamiento y quizá yo sea un conserva-
dor también en muchos aspectos, pero pronto tendremos que
discutir los temas a los cuales nos están empujando el mundo,
hacia el tema de los derechos de la igualdad en las preferencias
con sus diferentes matices. El tema de la nacionalidad que sigue
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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en boga y por tanto, el Tribunal va a tener que seguir trabaján-
dolo. Un reto.
MS: Está pendiente lo de la Corte Interamericana.
MB: Ya el Tribunal dijo lo que iba a decir de la Corte. El Tribu-
nal no ha dicho que el país no puede ser miembro de la Corte.
Lo que dijo fue que la forma mediante la cual el país se hizo
miembro de la Corte no es la forma jurídica correcta, pero en
esa misma sentencia el Tribunal reconoce que es una voluntad
del Estado dominicano hacerlo, pero debe hacerlo como dijo el
Tribunal, por la vía correcta que es en este caso ir al Congreso y
que el Congreso apruebe por consenso, no por una voluntad del
Ejecutivo que fue lo que sucedió.
El Tribunal sí va a tener el reto por ejemplo con el tema de la
nacionalidad, de ver si va a continuar los pasos que hasta ahora
ha tenido el pensamiento que se ha sostenido, si lo va a variar,
si lo va a matizar, si lo va a hacer más drástico todavía. Es un
tema que necesariamente va a quedar pendiente. Ya después que
se vayan estos 5, va a estar completamente renovada la matrí-
cula y no va a quedar ni uno de los jueces que trabajó en esa
sentencia 168, que para mí, particularmente, tiene sus aportes
porque por primera vez en la República Dominicana un tribunal
define quién es dominicano, antes no teníamos esa definición.
Se define quién es dominicano independientemente de que uno
pueda decir que hay un matiz de la sentencia que a mí no me
parece. Algunos hablan del tema de que se entiende que se apli-
có de manera retroactiva. Quienes defienden la sentencia dicen
que no hay tal retroactividad, sino que hay aplicación de una
disposición que estuvo vigente siempre y que nadie la aplicó.
Quizás el tema jurídico más espinoso que el de la retroactividad
es la dimensión que le dieron al fallo. Es decir, no se trataba de
una acción directa de inconstitucionalidad donde alguien fuera
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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a decir que un artículo X de la ley era inconstitucional. El Tri-
bunal dio una interpretación que al darla le era oponible a todo
el mundo porque hacía la acción directa. Esto se trataba de un
amparo a una persona que fue a buscar que se le protegiera un
derecho, el Tribunal se lo protegió y al protegérselo dijo que eso
era aplicable a todo el mundo. Es un caso que suele ser de efecto
particular, pero se le dio un alcance de efecto general. Esto ha
sido quizás de los aspectos más espinosos y agudos en términos
jurídicos de criticársele al fallo. Pero el Tribunal va a repensar
eso necesariamente y no significa cambiar, sino que a la nueva
matrícula le van a comenzar a llegar casos y el Tribunal tendrá
que decir lo que piensa.
Siempre me llega a la memoria un caso que juzgué siendo juez
en la justicia y el caso envolvía intereses de empresas naciona-
les y extranjeras. Se le dio la razón a una empresa extranjera
porque era un tema de marcas, de patentes. La patente la tenía
la empresa extranjera no la local. Recuerdo que alguien, un
amigo, que representaba intereses de las empresas locales y de
los grupos que aglutinan las empresas locales, me dijo que había
un problema de que los extranjeros quieren venir a robarnos
el trabajo a los dominicanos y a robarnos el derecho que los
dominicanos tenemos de realizar libre industria. Le enseñé la
toga que la tenía enganchada y le dije que cuando yo tenía esa
toga puesta no era Juan Pablo Duarte, ni Mella. Le dije que yo
era un juez que aplica en frío el derecho y trata por igual a todos
sin importar distinción de nacionalidad, raza, religión, etcétera
y le da la razón al que la tiene, sea de cualquier nacionalidad,
de cualquier raza, de cualquier preferencia. Ahora bien, si esos
mismos extranjeros vienen mañana y se meten por la calle El
Conde a querer agraviarnos a nosotros y a querer quedarse con
nuestro pedazo, ven a buscarme que yo voy contigo con un fusil
y bajo por la calle El Conde a enfrentarlos. Una cosa es ser juez
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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y otra es ser patriota. Eso no es muy fácil de comprender para
mucha gente que entiende que aún vestido de juez puede ser
patriota.
Así terminó nuestra conversación. Fue muy amena, interesante y
edificante. El magistrado Bonnelly tiene una larga experiencia y una
gran formación, además, por supuesto, de su vasta experiencia como
juez. Cuando finalizó, ya oscurecía. Nos despedimos con alegría e
incluso quedamos en intercambiar algunos libros.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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RENUNCIA JUEZ BONNELLY VEGA DE LA
CÁMARA PENAL DE LA CORTE DE APELACIÓN
DICE PASARÁ AL EJERCICIO LIBERAL DE LA PROFESIÓN DE ABOGADO.
Diario Libre
Santo Domingo- ago. 18, 2013
SANTO DOMINGO.-El magistrado Manuel Ulises Bonnelly Vega, juez de la Ter-
cera Sala de la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional,
presentó su renuncia ante el Consejo del Poder Judicial, el pasado jueves quince
de agosto, con efectividad al día 30 del mismo mes.
Una comunicación de prensa dice que en su carta de renuncia Bonnelly expli-
có “que aunque ama profundamente el ejercicio de juez, en el cual ha servido
durante quince años, ha tomado la difícil decisión de abandonarlo motivado,
principalmente, en la necesidad de encontrar mejores perspectivas para el de-
sarrollo de su familia”.
Anunció, además, que al concluir el plazo jado para la renuncia, pasará al
ejercicio liberal de la profesión de abogado.
Al concluir su misiva, Bonnelly envió un mensaje, a través del Consejo del Po-
der Judicial, a todos aquellos colegas jueces y demás compañeros de labores
que durante mucho tiempo hayan sostenido, con su conducta y rectitud, el
Poder Judicial, a quienes exhortó continuar en su misión de administrar una
justicia que permita consolidar la paz social y el desarrollo de la democracia.
La comunicación agrega que la renuncia del juez Bonnelly es la última de cua-
tro casos de jueces que han abandonado voluntariamente el ejercicio judicial
por razones similares y que prerieron pasar al ejercicio de la profesión.
En ese sentido se recuerda el caso de los ex jueces Juan Manuel Guerrero y Erick
Hernández de la Corte de Trabajo del Distrito Nacional, así como Frinette Padi-
lla del Tribunal Contencioso Administrativo.
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14. ENTREVISTA CON EL MAGISTRADO DOMINGO GIL
El jueves catorce de septiembre
de 2023 me dirigí al edificio que
aloja al Tribunal Constitucional en
la Plaza de la Bandera para reunir-
me con Domingo Gil. Acordamos
vernos bien temprano ese día, y
acudí puntual: ocho y media de la
mañana.
Una joven de protocolo me es-
peraba. Ya somos “viejas” conocidas
de tanto que he ido a las oficinas.
Nos saludamos como viejas amigas, y enseguida me dirigió al despa-
cho del magistrado.
Entré a una pequeña sala atestada de gente, y comprobé lo que
decían los demás magistrados: los letrados no tienen condiciones
dignas para trabajar.
Me llevaron al despacho del magistrado Domingo Gil. Nos sa-
ludamos con cariño. Hacía un tiempo que no lo veía. Antes, cuando
viajaba mucho a Santiago por razones de mis funciones en la PUC-
MM, eran frecuentes nuestros encuentros. Sigue siendo el mismo
hombre delgado de mirada profunda, pero ahora las canas y algunas
arrugas, denotan el paso del tiempo.
Mu-Kien Sang (MS): ¿Cómo logras entrar? ¿Quién te motivó a entrar
al Tribunal Constitucional?, porque tú también eras juez desde que te
conocí en Madre y Maestra. ¿Cuántos años duraste en esa función?
¿Cuánto tiempo duraste entonces en la judicatura?
Domingo Gil (DG): 26 años. En la Madre y Maestra comencé
como docente en enero de 1983, labor que aún desempeño. Allí
fui coordinador de la Maestría en Derecho del Trabajo y de la
Seguridad Social durante unos trece años. En la Corte de Trabajo
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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de Santiago fui juez durante 26 años, desde 1992 hasta 2018,
cuando me nombraron juez en el Tribunal Constitucional.
MS: ¿Tú podrías retirarte ya como por los 26 años?
DG: Me faltaban unos años. Me tenía que retirar a los 70 años,
edad en la que es obligatorio el retiro para los jueces de cortes de
apelación o equivalentes, según la ley de Carrera Judicial.
MS: ¿Quién te motivó a participar en el Consejo Nacional de la
Magistratura? Porque tu experiencia era en materia laboral.
DG: Fue un proceso largo. Yo salí como juez del Tribunal Cons-
titucional la quinta vez que me postulé. Lo hice para la Suprema
en los años 1997 y 2001; 2011 para el Tribunal Constitucional
y la Suprema Corte de Justicia; en el 2017 para la Suprema y
luego, en el año 2018, para el Constitucional otra vez.
MS: ¿Entraste con la magistrada Alba Beard?
DG: Sí, yo entré en ese grupo: Alba Beard, José Alejandro Ayu-
so, Miguel Valera y yo. En ese grupo me tocó, finalmente. Yo
no iba a participar, pero me convenció un juez amigo que me
dijo que había un acuerdo político para despolitizar la justicia.
Fundamentalmente para que entrara gente distinta. Yo le había
dicho que yo no quería, pero por esa razón me decidí a participar
en la evaluación.
MS: ¿Tienes experiencia en materia constitucional?
DG: Sí, yo tengo una Maestría de derechos humanos, en la Uni-
versidad de Alcalá de Henares, y otra en Derecho constitucional,
en Castilla-La Mancha-PCMM (con título dual). Soy del primer
grupo de Castilla-La Mancha, en Santiago, 2007-2009, con la
dicha de haber pasado todas las materias en A.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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MS: ¿Cómo era que se llamaba el coordinador?
DG: José Luis García Guerrero. Nosotros somos amigos. De ahí
salimos amigos porque me inscribí en el doctorado. Él era mi
asesor de tesis. Le digo a él mismo que la burocracia española me
venció, razón por la que no concluí el doctorado: tuve inscrita
mi tesis, mi plan aprobado sobre el poder constituyente, aunque
posteriormente cambié de tema, sobre el debido proceso, a su-
gerencia del profesor García Guerrero, porque entendió que era
un tema más interesante después de la Constitución de 2010.
Pero en España hubo un cambio legislativo, ellos cambiaron el
programa, la metodología y las reglas sobre la preparación de las
tesis de doctorado. Después de una batalla, me retiré. Me venció
la burocracia, digo yo.
MS: ¿Y llegaste a ir a Casilla-La Mancha?
DG: No.
MS: Es un pueblecito muy bonito, fui en mis funciones de vicerrec-
tora Académica de postgrado.
DG: José Luis y yo nos hicimos amigos. Cuando él viene casi
siempre nos juntamos, almorzamos juntos. Él era mi asesor y
después nos quedamos con esa relación.
MS: ¿Y por qué hiciste la maestría viniendo del derecho del trabajo?
DG: Porque el derecho de la Constitución es un derecho común
a todas las materias. Todo el mundo tiene que saber derecho
constitucional. El que no sabe derecho constitucional está per-
dido. El mío fue un proceso un poco largo. Estando yo en la
Corte de Trabajo de Santiago, en el Poder Judicial, pues, vino
a la Escuela Nacional de la Judicatura un español a impartir un
curso sobre la materia y a preparar un equipo para la redacción
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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de un libro sobre garantías constitucionales. Fui uno de los doce
autores de ese libro, el cual se publicó en el año 2000 y sirvió
de soporte para el primer curso virtual impartido en la Escuela
Nacional de la Judicatura; curso que hice pese a que fui uno de
los autores del libro. Eso me motivó a seguir y me metí en esa
ola.
MS: ¿En qué parte de Francia estudiaste?
DG: En Estrasburgo. La mejor escuela de derecho en ese tiempo
era esa. Allí hice un doctorado en Derecho social (derecho del
trabajo y derecho de la seguridad social). Me fui con la beca de
Francia en el año 1978 y regresé en el 1982.
MS: Cuando te entrevistaron en el Consejo Nacional de la Magistra-
tura, ¿cómo te sentiste? ¿Fuiste muy atacado? ¿Cómo fue la entrevista?
DG: Yo tengo una ventaja y es que cuando me veo en esas
situaciones me fluyen las ideas. A mí me gustaría incluso que
vieras la entrevista. Yo tuve una buena entrevista al punto de que
alguien me dijo que a mí me habían entregado un cuestionario.
Yo respondo, yo soy metódico como un estudiante francés.
Nosotros aprendemos metodología y a exponer. Soy estudioso.
Vengo como la gente de Francia, no improviso. Yo no soy un
juez improvisado. Mi calificación de la tesis en Francia fue “très
honorable” con elogio especial del jurado.
MS: ¿Tu no publicaste nunca la tesis?
DG: No, porque era un tema muy francés. Fue sobre un seguro
de garantía que se creó en Francia para el pago de las acreencias
laborales.
MS: Volvamos al tema de la entrevista. Te fue bien.
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DG: A mí siempre me fue bien en todas las entrevistas anterio-
res, pero no resultó porque hubo una escogencia muy política.
En esta última ocasión tuve la ventaja de que parece que había
que buscar uno que legitimara el proceso. Eso es lo que me han
dicho. Tuve la ventaja de tener dos amigos que echaron el pleito
por mí, sin yo saberlo. Cuando yo no salí en el 2017, Pedro
Acevedo encaró a Flavio Darío Espinal, amigo tuyo, mío y de
Pedro también. Hubo un grupo que entró a la Suprema Corte de
justicia en el 2017 y no me escogieron, pese a mis condiciones,
como también ocurrió en el año 2011, cuando el primer grupo
del Tribunal Constitucional, ocasión en la que estaba convenci-
do que sería escogido como juez. Esto lo digo por varias razones.
Una vez hubo un evento académico en la Madre y Maestra
y Mariano Germán me preguntó mi edad; cuando se lo dije,
afirmó que era una buena edad para formar parte de una de las
altas cortes. Hablo del año 2011. En otra ocasión me encontré
en una librería con julio César Valentín, el senador por Santiago
y amigo mío desde su época de juez de paz, además de alumno
mío en un diplomado sobre derecho laboral, en la UASD. En
esa ocasión Valentín me dijo que no sabía que yo tenía tan
buena aceptación, pues había estado en una reunión, hacía unos
días, en la que estaban el presidente y el Vicepresidente de la
República, reunión en la que se había hablado bien de mí. Y
me dijo: “mantente con el perfil bajo”. Todo eso me hizo creer
que yo iba a salir como juez para la Suprema o para el Tribunal
Constitucional en el 2011 cuando se hizo la escogencia. No salí.
MS: ¿Te sentiste mal?
DG: Evidentemente que sí. En mi casa todo el mundo se sintió
mal porque nosotros estábamos convencidos de que iba a salir.
Recuerdo a Mariano Germán que me vio en La Vega y me dijo
que recordara que “después del domingo viene el lunes”, como
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queriendo decirme que mi nombramiento venía. También habló
conmigo Eduardo Jorge, quien delante de un grupo de amigos
me dijo que me iban a proponer para el Tribunal Constitucional.
Lo que yo te estoy diciendo son hechos reales, no suposiciones.
Yo por eso estaba convencido. Nunca he hablado con nadie,
nunca he pedido a nadie que me llevara como juez, que me pro-
pusiera como juez. Siempre me han dicho, me han preguntado
si quería ser juez. Incluso la primera vez dije que no. Eso fue una
inocentada mía. Pero nunca he pedido a nadie que me propon-
ga, que me lleve, nunca he solicitado nada; yo he salido porque
salí. En la última ocasión Pedro Acevedo habló con Flavio Darío
Espinal sin yo saberlo y le recriminó no haberme propuesto en el
2017 y éste le respondió que él sabía que eso era político.
Cuando yo me presenté, dos días antes Pedro me llamó y me
dijo que Flavio Darío quería hablar conmigo. Eso un sábado. La
escogencia sería el lunes siguiente, diez de diciembre de 2018.
Flavio Darío me dijo que se estaban diciendo de mí varias cosas.
Me preguntó si conocía a alguien, cuyo nombre no recuerdo,
a lo que respondí que no. También me preguntó si me había
entrevistado con la gente de un partido político; le dije que no,
que eso no era cierto, aunque un político quiso saber quién era
yo en el marco de ese supuesto acuerdo político para nombrar
candidatos no políticos en el Tribunal Constitucional. También
me preguntó si era cierto que antes de la evaluación me había
entregado un cuestionario. Muy extrañado, le pregunté que cuál
cuestionario, pues desconocía de la existencia de cuestionario
alguno. Para mí era algo ilógico, disparatado. Agregué que si
hubiese sido así, yo no sería digno de mí mismo. Visto todo eso
e incrédulo por lo que había pasado en las ocasiones anteriores,
terminé diciéndole: “Si finalmente no salgo, tengo a mi familia,
a mis amigos y a mis libros”. Y él, quien sabe quién soy, me
respondió: “Déjame echar el pleito”. Lo echó ante el presidente
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
Medina y fui nombrado juez del Tribunal Constitucional ese
lunes diez de diciembre de 2018, nos juramentamos (yo y los de-
más escogidos) al día siguiente, martes 11, y tomamos posesión
de nuestros cargos el jueves trece de diciembre de 2018.
El año pasado, durante una cena ofrecida por el Tribunal con
ocasión de un congreso internacional organizado por el Tribu-
nal, nos encontramos en una misma mesa Flavio Darío Espinal,
Cristóbal Rodríguez, Olivo Rodríguez, yo y nuestras respectivas
esposas. Ahí Flavio Darío me dijo algo que yo desconocía: al-
guien me había objetado en una reunión con el presidente de
entonces, Danilo Medina, y que él le dijo que no era cierto lo
que esa persona decía de mí, que yo era un juez independiente y
que, de todas maneras, todos sabían que nadie me iba a dirigir ni
me iba a manipular, dando fe de quién yo era. Lo que agradezco
mucho. Él me conocía muy bien. Eso quiere decir que yo no fui
escogido por razones políticas; creo que fui seleccionado aquí
por mi formación académica y porque un amigo echó el pleito
conociendo esas condiciones mías, no por razones políticas ni
porque hablé con nadie; no le pedí nunca nada a nadie en ese
sentido.
MS: He escuchado algunas opiniones de que el Tribunal Constitu-
cional no debe convertirse en un espacio conformado solamente por
jueces de la judicatura, por exjueces, porque eso limita un poco la
visión que debe tener un Tribunal Constitucional de manera más
amplia. ¿Qué opinas de eso?
DG: Yo creo en eso.
MS: O sea, que debe haber un equilibrio.
DG: Yo creo que debe ser un tribunal diverso como lo es ahora.
Creo que hay que tener una experiencia en la judicatura por
cuestiones técnicas. Por ejemplo, ahora hay casos en los que uno
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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se da cuenta de que falla en los aspectos técnicos de manejo
de la de las leyes, sobre todo en el procedimiento. Por tanto,
lo jurídico es necesario. Por más estudiosa que sea una persona
de afuera, que tenga –vamos a decir– una visión política de la
sociedad y poco jurídica, si no tiene la visión jurídica, judicial,
va a estar perdido en muchos casos, porque nosotros conocemos
las revisiones de las decisiones jurisdiccionales. Por tanto, hay
que tener una visión, un conocimiento técnico de lo judicial.
Pero también hay que tener una visión política de la sociedad,
además de histórica, sociológica, económica… Una visión más
amplia de lo puramente judicial. En consecuencia, constituir un
Tribunal Constitucional con una visión amplia y con gente con
diferentes visiones es importante, incluso con visiones políticas
distintas.
Todo el mundo tiene una ideología y por consiguiente, todo juez
tiene la suya y eso es bueno; la diversidad es buena. Lo que no
puede ser es que venga aquí con una ideología politizada de los
partidos políticos, porque eso entonces contamina la opinión, es
decir, si viene con su posición política partidista. Lo partidista es
lo que no es bueno; lo político es bueno, lo ideológico es bueno
porque siempre habrá una diversidad. Recuerda que la demo-
cracia tiene que tener de todo, incluido el respeto del criterio
de las minorías. La verdadera democracia es aquella en que está
presente la minoría. Esto es un criterio viejo.
MS: Me gusta tu opinión. Que el Tribunal Constitucional tenga
jueces porque le da el peso de la visión judicial de los asuntos juris-
diccionales, pero es bueno que haya otras visiones.
DG: Por ejemplo, el presidente del Tribunal tiene una visión
menos jurisdiccional, pero la tiene muy política o muy ideoló-
gica. Domina –vamos a decir– lo macro de la sociedad; eso es
bueno.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
MS: Cuando entras, ¿cómo fue recibido Domingo Gil en el Tribunal
Constitucional?
DG: Muy bien.
MS: Yo estaba pensando que ha venido al Tribunal la Madre y Maes-
tra: Víctor Joaquín, tú, Milton Ray.
DG: A mí me benefició una cuestión: yo soy miembro del Co-
mité Editorial del Tribunal desde el año 2012. A partir de ahí
se empieza a editar un anuario. Al ser miembro de ese comité
editorial, yo venía a aquí antes de ser juez.
Conocía a Wilson Gómez desde el ejercicio profesional; conocí
ahí a Isabel Bonilla y a su esposo Luis lo había conocido en la
universidad; el presidente del Tribunal había sido mi profesor en
la Madre y Maestra de varias materias, todas sacadas en A (fueron
cuatro asignaturas. Además, Ya yo conocía a varios jueces, como a
Katia Miguelina Jiménez y Hermógenes Acosta, a quien conocía
bien desde la Escuela Nacional de la Judicatura e, incluso, antes
de ser juez, porque lo conocí en un evento de la FINJUS, cuando
Milton Ray era el presidente de esa entidad; fue cuando se armó
la ley de carrera judicial. También conocía a Víctor Joaquín Caste-
llanos desde Santiago, en la Madre y Maestra. Por tanto, conocía
a la mayoría de jueces. Y fui muy bien recibido, sobre todo, por
el presidente, al punto de que en el discurso de bienvenida quien
habló por los jueces que entraban fui yo. Eso me facilitó las cosas.
MS: Cuando tú entras, ¿cómo encontraste el Tribunal?, porque ya
tenía una historia dada, entraste en el 2019.
DG: Así es, prácticamente comenzamos a trabajar en el año 2019,
porque fuimos nombrados a finales de 2018. Luego vienen los
arreglos, la presentación, el tiempo muerto de Navidad. Cuando
comencé mis labores en el Tribunal pasé a formar parte de una
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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comisión jurisdiccional de jueces ya muy laboriosos antes de mi
ingreso. El Tribunal está dividido en comisiones que estudian
los casos que son asignados a los jueces de esa comisión. Yo era
miembro de la Comisión Jurisdiccional número tres (de la que
todavía soy miembro), de la que también formaban parte los
magistrados Hermógenes Acosta, Katia Jiménez y José Alejan-
dro Ayuso, a quien conocía por Sonia Díaz, mi amiga, con quien
había participado en algunos eventos; incluso me había regalado
un libro sobre derecho internacional. Yo era muy cercano de
Hermógenes Acosta, como dije, ya que habíamos elaborado
el primer programa completo de derecho constitucional de la
Escuela Nacional de la Judicatura, junto al magistrado Moricete,
de La Vega.
En mi primer año en el Tribunal Constitucional me fueron
asignados 77 expedientes para trabajarlos. De esos, devolví uno
porque fue fusionado (realmente acumulado) con otro expe-
diente asignado a otro magistrado. De los 76 restantes en mi
despacho elaboramos 73 proyectos, dos no se pudieron trabajar
por estar incompletos (faltaban documentos) y quedó sólo uno
pendiente (por una mala o errada información de una letrada),
que se elaboró en el mes de enero del año siguiente. De esos 73
expedientes, el Pleno del Tribunal aprobó 43 ese primer año,
que es un buen número para un juez en su primer año. Por
eso, ese primer año, 2019, fue un año positivo para mí, como
lo han sido los demás, como lo dice el pasado año, en el que el
Pleno del Tribunal aprobó 72 de los proyectos presentados por
mi despacho.
Encontré un tribunal con el que, en principio estaba bastante
de acuerdo. Tuve una impresión negativa en algunas cosas, pues
idealicé mucho el Tribunal. Yo vengo aquí con corbata negra
y camisa blanca como si fuera una promesa porque presenté
un proyecto muy discutido que creía que se iba a aprobar
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
inmediatamente, pero por razones políticas fue difícil que pasara
aunque finalmente se aprobó.
La satisfacción que tengo es que ese primer año, en las memorias
que presentó el presidente en enero de 2000, mencionó doce o
trece sentencias importantes o relevantes, de las cuales cuatro
eran de mi despacho (y eso me satisface): una sentencia sobre la
ley de partidos políticos, la sentencia sobre el llamado “voto de
arrastre”, otra en materia de seguridad social y una última que
no recuerdo.
MS: ¿Has tenido muchos votos disidentes?
DG: En los últimos, sí. Al principio, no. Tienen que ver sobre
todo con el debido proceso. Algunos votos emblemáticos: uno
sobre el caso de las Cuevas de las Maravillas, uno sobre la Junta
monetarias, otro sobre el Concordato y muchos sobre el debido
proceso, materia que es una de mis especialidades en materia
constitucional, ya que imparto esa asignatura en la Madre y
Maestra y la he impartido en otras universidades.
MS: ¿Por qué ha sido objetado? ¿Cuáles has objetado?
DG: Yo he tenido muchos votos disidentes en los “famosos”
casos de desvinculación de militares y policías; casos en los estos
interponen acciones de amparo por haber sido desvinculados de
sus respectivas instituciones sin la observancia de las garantías
del debido proceso. El Tribunal adoptó una línea jurisprudencial
para “salir” de esos casos con la que no estoy de acuerdo. Sostengo
en mi voto disidente que las garantías del debido proceso deben
ser cumplidas en esas instancias administrativas con ocasión de
la desvinculación o cancelación de los militares y policías, con
independencia de las faltas atribuidas, porque en esos casos no
se juzga la falta, sino si la cancelación se llevó a cabo con la
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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observancia o no del debido proceso. Y es que nadie puede ser
juzgado sin el respeto de las garantías que conforman el debido
proceso. Este es un voto duro que tenemos yo y el magistrado
Lino Vásquez.
El Tribunal, independientemente de las consideraciones que
tenga, en el sentido si el accionante cometió uno una falta o
un delito, debe determinar, primero que nada, si el proceso de
cancelación o desvinculación de realizó bajo el cumplimiento
de las garantías constitucionales del debido proceso. Entonces,
no es posible que un tribunal de garantías constitucionales no
le respete el derecho al debido proceso y, por consiguiente, el
derecho a la tutela judicial efectiva del justiciable. El que acude
a un tribunal, a una jurisdicción cualquiera, sea administrativa,
disciplinaria, policial, militar, electoral, judicial, tiene que ser
juzgado de conformidad con una serie de reglas que conforman
lo que se llama las garantías de debido proceso. Si eso no es así,
entonces el proceso no es justo, no es proceso equitativo –como
digo–, es decir, un proceso como debe ser.
MS: Ya tienes casi cinco años. Estas a la mitad de tu período. ¿Qué
valores o qué destacas de estos primeros doce del Tribunal Consti-
tucional? ,porque es iniciando una historia importante de una alta
corte.
DG: Primero, digo que el Tribunal es un activo del país, de la
República. La importancia del Tribunal Constitucional –creo–
es inconmensurable. El inicio ha sido difícil, primero porque un
político no se quiere ver juzgado en su decisión; el Poder Judicial
no se quiere ver juzgado en sus decisiones, y la importancia del
Tribunal Constitucional es que juzga la actuación de los poderes
y órganos públicos desde la óptica de la Constitución, para
sujetar toda actuación a la Constitución. Esa es la importancia
del Tribunal Constitucional.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
En segundo lugar, es un Tribunal de tutela. Es quien tutela
los derechos fundamentales de la gente. Entonces, la visión
de las cosas nace con el Tribunal Constitucional en el sentido
de que es un tribunal guardián de la Constitución. La preo-
cupación era que había que buscar una entidad que cuidara,
que fuera la garante de la Constitución. Por eso se ha hablado
del “guardián de la Constitución”. ¿Pero, qué tipo de órgano?
Nosotros hemos decidido y eso fue lo que ganó en un famoso
debate entre dos grandes juristas: un tribunal de carácter
jurisdiccional, no un órgano político. Esa es la importancia
del Tribunal.
MS: ¿Ha cumplido su misión?
DG: Yo creo que la ha cumplido. Se ha equivocado en algunos
casos como todos los órganos jurisdiccionales. De ahí que yo ten-
ga votos disidentes, pero vamos a decir, grosso modo, de manera
general, que está cumpliendo su misión, aunque, obviamente,
no la ha completado, la está cumpliendo. Se está insertando en
la población, en la sociedad, en el pueblo dominicano, en los
habitantes de este pueblo, no sólo en los ciudadanos, sino en
todos los habitantes, poco a poco, de manera paulatina, pero
segura. Ya se tiene el criterio de que hay un tribunal de garantías
constitucionales y el Tribunal Constitucional lo es. Ese es su
aporte: vigilar desde afuera la actuación de los poderes y de los
órganos del Estado y que cuando la gente acuda a él, tenga la ga-
rantía de que tiene un órgano que vigila esa actuación. Aunque
creo que hay un problema de construcción de técnica jurídica
en la Ley Orgánica del Tribunal que impide que los procesos
ante el Tribunal sean más ágiles, a lo que se agrega una terrible
burocracia que es necesario vencer.
MS: ¿Tú no estás de acuerdo con los nueve votos?
837
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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DG: En lo jurisdiccional no. Hay dos tipos de actuaciones de
manera general. Están las acciones de inconstitucionalidad y
el control preventivo de los tratados y está lo fundamental en
materia judicial, el control de las cuestiones jurisdiccionales.
No es posible que en lo jurisdiccional un juez decida algo que
luego venga aquí y tenga que ser decidido con nueve votos. O
sea, que lo que un solo juez decidió, para nosotros se requieran
nueve votos. Creo que para lo jurisdiccional el Tribunal debe
estar dividido en dos salas, en las que los casos se decidan con
mayoría simple, y que los nueve votos se dejen para los casos de
control preventivo y las acciones directas de inconstitucionali-
dad, porque nosotros estaríamos exigiendo nueve votos para un
caso en el que nunca ha habido nueve en lo jurisdiccional, ni en
el Tribunal Superior Electoral ni en la Suprema Corte de Justicia
ni de ningún tribunal de amparo. Entonces no es posible que
nosotros seamos más papitas que el papa exigiendo más con-
trol. Se debe emitir una sentencia de calidad, pero nunca una
cantidad de votos que empantane los casos. Aquí hay casos del
2008, que llegaron desde la Suprema Corte de Justicia y llegaron
aquí al Tribunal y por los nueve votos no han sido decididos.
Eso no es posible. Casos de 2015, 2017, 2016, 2018 porque se
requieren siempre nueve votos.
MS: Pero habría que cambiar la Constitución.
DG: Sí, yo creo que sí habría que modificar la Constitución en
ese sentido.
MS: Es un problema grande porque modificar la ley es más fácil.
DG: Pero lo que habría que decir es que para los casos juris-
diccionales, primero, hay que dividir el Tribunal en salas. A eso
me refiero, a las revisiones constitucionales que llegan aquí por
el artículo 53 de la ley 137-11 y por el 277 de la Constitución,
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
así como a las revisiones en materia de amparo. Algunos jueces
dicen que no. Se mantienen diciendo que debe ser como un voto
de calidad, el cual requiere nueve votos.
MS: Está dividida esa posición.
DG: Yo creo que es una exigencia que empantana casos, incluso
aquellos de control concentrado de constitucionalidad y los de
control preventivo, deberían disminuirse según vayan rechazán-
dose los casos. Eso podría ser una alternativa. Por ejemplo, que
la primera vez que un proyecto se presente requiera los nueve
votos y que después solamente requiera de la mayoría simple
cuando vaya la segunda o la tercera vez, pero no que dure años
requiriendo nueve votos. Hay casos aquí que sólo se decidirán
cuando se vayan los cinco jueces que ingresaron en el primer
grupo porque tienen una posición muy cerrada con relación a
algunas situaciones y que podrían cambiar solamente si vienen
cinco jueces nuevos con una visión distinta, pero no es posible
que nosotros hayamos requerido un voto con un caso y que eso
dure años y años y nunca se decida. Por lo tanto, lo que se podría
proponer es una reforma constitucional que deje que eso sea
regulado mediante una ley. Que la primera vez que venga un
proyecto sobre control concentrado de constitucionalidad o so-
bre control preventivo de un tratado al Tribunal requiera nueve
votos, quizás una segunda vez, pero una tercera vez que ya sea
mayoría simple, siete sobre 13, o, incluso, con mayoría simple
de los jueces presentes en esa sesión, siempre que no haya menos
de la mayoría simple en la sesión en la que se esté discutiendo
el caso. En la Corte Suprema de los Estados Unidos (el país más
importante del mundo), por ejemplo, se decide por mayoría
simple, de sólo cinco sobre 9.
MS: Y nosotros somos un pedacito de un Estado norteamericano.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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DG: Entonces no es posible que nosotros estemos decidiendo
cosas trascendentales con tantos votos cuando en un país de esa
importancia se hace así, y no es cierto que ellos quieran ir a una
mayoría distinta.
MS: Yo lo veo difícil porque habría que cambiar la Constitución.
DG: Pero la Constitución se hizo así -yo creo- que para dificultar
la situación, por el miedo que tenía el poder político de entonces
al Tribunal Constitucional.
MS: Además, como hubo un debate tan fuerte previo a la Constitu-
ción, hubo oposición.
DG: El poder político no quería un Tribunal Constitucional
porque era un tribunal de control de las presiones del poder,
entonces imponer nueve votos sobre trece era una exigencia
mayúscula, era dificultar la solución de casos difíciles. Por eso
creo que esa mayoría se impuso fue por miedo. Creo que eso
hay que bajarlo a siete votos cuando se presente un proyecto una
segunda o tercera vez.
MS: Fuera de lo jurisdiccional, ¿cómo ves el funcionamiento del
Tribunal?
DG: Yo creo que la labor principal de un Tribunal es lo jurisdiccio-
nal. Creo que hay una sobre empleomanía en lo administrativo.
Debe reforzarse lo jurisdiccional para que salgan más sentencias
en menos tiempo. Considero que hay una promoción del Tribu-
nal que descuida lo jurisdiccional. Hay una sobrecarga de trabajo
administrativo y creo que hay una empleomanía que debería
reducirse. Eso abulta el presupuesto. Hay que considerar que lo
fundamental es lo jurisprudencial, no la promoción del Tribunal.
Yo reduciría lo administrativo y fortalecería lo jurisdiccional.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
MS: ¿Cuál sería el nuevo reto de la nueva presidencia? Que no quiero
decir el presidente porque puede ser una mujer.
DG: Pienso en eso que acabo de decir. Que hay un asunto que
tiene necesariamente que cambiar. Aquí hay una concentración
en el presidente del Tribunal de las oficinas administrativas. Hay
un poder exorbitante para muchos asuntos administrativos que
deberían caer en manos de una comisión que dirija los asuntos
de cierta importancia en el aspecto administrativo; aquellos que,
aunque importantes, que no vayan al Pleno del Tribunal.
Nosotros tenemos dos funciones: las administrativas que ejerce
el Pleno del Tribunal y las del presidente. Yo creo que el primer
grupo de jueces le dio funciones administrativas exorbitantes
al presidente del Tribunal, lo cual ha hecho que este tenga una
sobrecarga de trabajo. Considero que asuntos que tengan que
ver, por ejemplo, con la elaboración del presupuesto, nombra-
miento de algunos servidores, con contrataciones, incluso, por
ejemplo como la tuya, vayan a una comisión y que sea esta la
que decida, en lugar de que el presidente y sólo el presidente
sea quien decida. Hay asuntos que son presupuestarios, por
ejemplo, que los maneja sólo el presidente, creo que eso no
debe ser. Debería haber un mayor control. Yo confío en este
presidente, pero no confío necesariamente en el que venga.
Confío en el equipo administrativo y financiero que tiene el
Tribunal en la actualidad, pero no necesariamente en el que
venga.
Creo que habrá que tener mayores controles administrativos
en el futuro y esos mayores controles podrían estar bajo la
responsabilidad de una comisión administrativa en esté entre el
presidente y el Pleno del Tribunal. Lo he pensado mucho, por
mucho tiempo y creo en eso. Para asuntos que no los decide el
Pleno, que los decide únicamente el Tribunal se podría crear una
comisión que pudiera estar integrada por cinco personas, por
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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ejemplo: el presidente del Tribunal Constitucional y dos jueces
más, el gerente administrativo y el gerente financiero. Eso podría
ser, podría funcionar mejor. Si bien es cierto que confiamos en
este presidente, conocemos la tradición que hay en el país y sabe-
mos de los problemas que a nivel administrativo siempre se dan
en el país; por eso creo que habría que ejercer mayor control. Esa
es la manera más efectiva.
MS: Una de las cualidades que tiene Milton para ser el primer
presidente del Tribunal Constitucional que han destacado otros
entrevistados es que ayudó a su fortalecimiento porque no solamente
tiene experiencia teórica de Constitución sino administrativa porque
había sido ministro, senador, había trabajado para la presidencia y eso
ayudó en esa primera etapa. ¿Cuál sería el perfil del nuevo presidente
o presidenta del Tribunal Constitucional? En base ya a una historia
formada.
DG: También tiene una visión política. Yo creo que primero el
que venga debería tener una visión como la que tiene el presiden-
te actual. Una formación de ese tipo, en el sentido de tener una
visión macro del Estado dominicano. Una visión holística de los
problemas. Que tenga buenas relaciones con las instituciones,
que sea conocido fuera del país, que sea una personalidad, que
tenga el carisma, que sea conocido. Pero también, y esto lo digo
con mucha sinceridad, que sea más cuidadoso del culto a la
personalidad, que sea más simple, que no centre en él su figura,
que el Tribunal no se identifique con el presidente y yo creo que
eso está pasando ahora. La gente ve al presidente como si él fuese
el Tribunal.
El nuevo presidente no debe concentrar tanto poder. Que
delegue poderes, que en el Tribunal haya menos culto de la per-
sonalidad. Que se entienda que el Tribunal no es el presidente.
Que el Tribunal es un todo, un conjunto.
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
Este órgano tiene como dos alas o dos partes. Una de ellas es
cumplir con su misión con su función. El Tribunal Constitu-
cional tiene la función primigenia, principal, esencial de dictar
sentencias en los casos de su competencia.
MS: Pero han emitido muchas sentencias, casi 7000.
DG: Pero si lo comparamos con otros tribunales, por ejemplo
con el Constitucional de Colombia, el número es ridículo. Si
lo comparamos con otros, también sería ridículo. Ahora si lo
comparamos con la Corte Suprema de los Estados Unidos, ellos
dan 100 o 200 sentencia por año, algo menos o algo más, ahí
sería superior. Eso va a depender del contexto en el que uno se
sitúe. Yo creo que hay un número bueno. Creo que también hay
un aspecto que es importante y es el administrativo.
Creo que lo administrativo ha funcionado bien. Yo puedo
criticar algunos aspectos, pero es un tribunal que está adminis-
trativamente bien ordenado y eso es un plus, eso es una ventaja.
Se puede manejar así aunque el presidente se vaya. Con la orga-
nización que tiene sigue funcionando adecuadamente, aunque
el que venga no tenga la misma experiencia. Habrá que mejorar
algunas cosas: como ya dije hay una sobrepoblación administra-
tiva, fortalecer lo jurisdiccional. Creo que vamos bien y creo que
el Tribunal se ha montado en un buen vehículo a fin de que eso
siga funcionando.
MS: Además todo es mejorable.
DG: Sí. Todo es mejorable, mejoraría lo jurisdiccional en el
sentido que te he dicho. Creo que debe haber una reforma nece-
sariamente. Una reforma a la ley que nos gobierna, o sea, la Ley
Orgánica del Tribunal Constitucional y de los Procedimientos
Constitucionales, la 137-11; tiene que ser mejorada.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: Eso es más fácil.
DG: Sí, sobre todo esta tiene algunos aspectos que critico, en
términos de más empleados, algunos asuntos que puedan hacerse
más claros. Creo que hay una confusión en el Tribunal Constitu-
cional sobre el control difuso, eso tiene que cambiar, etcétera.
MS: ¿Crees que el Tribunal Constitucional en estos doce años se ha
ganado el respeto de la sociedad y el respeto de las instituciones?
DG: Yo creo que sí. De la manera en que se ha manejado sí.
MS: Sin embargo, hay muchas sentencias que no se han acogido.
DG: Sí. ¿Por qué algunas sentencias han sido desacatadas? Creo
que todavía no tenemos la cultura de que los poderes y órganos
del Estado quieran plegarse a un órgano que diga “eso debe ser
así en materia constitucional”. Es una cultura, parte del autorita-
rismo, eso es parte de que hay gente que entiende que no puede
estar dirigida por órganos desde afuera.
MS: La gente no piensa en Estado de derecho porque nosotros tene-
mos una cultura presidencialista.
DG: Presidencialista, sobre todo autoritaria. Eso viene desde
Santana, pasando por Báez, Lilís, Trujillo y Balaguer. Todo eso
nos ha dado el autoritarismo. Es que el poder, sobre todo el
poder político, no entiende que un órgano que no es político, en
el sentido partidista, lo dirija en materia constitucional, y que le
pueda señalar lo que está mal. Nuestro norte es la Constitución
y la gente no quiere plegarse a que un órgano le diga: “no, usted
ha incumplido la Constitución y tiene que someterse a ella”. Se
siente como una especie de autoritarismo.
Yo señalé en un congreso de derecho constitucional (durante
una ponencia) que nosotros todavía no tenemos un real Estado
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
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de derecho, sobre todo, un Estado constitucional de derecho, en
el prime la Constitución por encima de los poderes fácticos y de
los poderes constitucionales. Que el agente de policía, el presi-
dente de la República, el presidente del Senado, el ciudadano
común y corriente entiendan que nosotros tenemos un orden y
ese orden es el constitucional, el cual siempre debe ser respetado.
Si no hay orden constitucional, no hay Estado constitucional de
derecho, social y democrático.
MS: Ese es el tema porque fíjate que los inicios del Tribunal Consti-
tucional fueron muy convulsos porque el poder político se quejaba y
el Poder Judicial también.
DG: Incluso se habló de choque de trenes y se ha hablado de
choque de poderes. ¿Entonces qué somos nosotros? Somos un
poder, el Tribunal Constitucional es un poder, de hecho es un
poder constitucional y el país lo necesitaba. Cuando hubo la
reforma del año 1994 se confirió otra vez el control concentra-
do a la Suprema Corte de Justicia, mediante el artículo 67.1,
que había sido dejado atrás desde la reforma de 1927. Pero la
Suprema no asumió realmente ese poder y, por lo tanto, tuvo
que crearse un poder fuera de los poderes constitucionales, o sea
del Poder Judicial, del Poder Legislativo y del Poder Ejecutivo,
para que pudiese existir realmente un control de los poderes y
de los órganos del Estado, como dice el artículo 184 de la Cons-
titución. Es un poco como sumirnos, adentrarnos, meternos en
la cultura constitucional y de eso se ha hablado, de tener una
sociedad constitucionaliza.
MS: Por eso se dice vivir en Constitución.
DG: Vivir en Constitución, o sea, una sociedad constitucionali-
zada, donde se entienda que el Tribunal es el último recurso para
que la Constitución sea respetada.
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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MS: Es la garantía de un verdadero Estado de derecho.
DG: Nosotros queremos ser eso, el guardián de la Constitución
realmente, o sea, el protector de la Constitución, el vigilante
de la Constitución, como dice el artículo 184 de nuestra Ley
Fundamental.
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[
MAGISTRADO DOMINGO GIL DICTA CONFERENCIA EN APERTURA MAESTRÍA
EN DERECHO LABORAL Y SISTEMA DE SEGURIDAD SOCIAL
SANTO DOMINGO. El juez del Tribunal Constitucional (TC), Domingo Gil,
pronunció la conferencia titulada “El carácter clasista del Derecho del Trabajo”,
durante la apertura de la maestría en Derecho Laboral y Sistema de Seguridad
Social, auspiciada por la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la
Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
El magistrado Gil, pone en relieve el esencial carácter ideológico que tiene el
derecho, el cual es más acentuado aún en el derecho del trabajo, pues pone de
frente a las principales clases antagónicas de la sociedad capitalista, esto es,
al empleador como propietario de los medios de producción, y por tanto, del
capital y a los trabajadores, propietarios de su fuerza de trabajo, que compra
el empleador. Este antagonismo, de hecho, da origen a esta disciplina jurídica,
pues es resultante de la lucha reivindicativa de aquéllos que venden trabajo por
salario.
Así también, el magistrado Gil abordó los principios que sustentan el derecho
laboral en el plano nacional e internacional, y destacó la inuencia de leyes
fundamentales internacionales en el proceso de constitucionalización de los
derechos de los trabajadores.
Constituciones de gran trascendencia histórica como la de Querétaro de
1917, la soviética de 1918, y la de Weimar de 1919 «marcaron el inicio de la
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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constitucionalización de los derechos fundamentales de los trabajadores en
los ordenamientos internos de los Estados modernos», al reconocer e incluir
derechos básicos de los trabajadores, explicó el juez del TC.
En el contexto dominicano, indicó, dicho proceso inició con la Constitución
de 1942, «que fue la primera Ley Fundamental dominicana que reconoció de
manera expresa y particular algunos derechos en benecio de los trabajadores» y
continuó desarrollándose con importantes contribuciones de las constituciones
de 1963 y 2010.
El magistrado Gil destacó el amplio catálogo de derechos laborales en la Constitución
de 2010, el cual se ensancha en virtud del artículo 74.1, al disponer «que los derechos
y garantías que la Constitución reconoce no tienen carácter limitativo, ya que incluye
otros “de igual naturaleza”». De este modo, explicó, se conforma el llamado bloque
de constitucionalidad, una especie de constitución material que supera en contenido
laconstitución formalvotada por el poder constituyente.
«Ese bloque incluye, obviamente, los derechos fundamentales de los
trabajadores reconocidos por los instrumentos internacionales (…), por ser de
“igual naturaleza”. Esto permite la ampliación del catálogo de derechos laborales
reconocidos de forma expresa por el artículo 62 constitucional. Lo que sigue
en este caso, conforme a lo dicho, es una labor de localización de esos otros
derechos, con la nalidad de incorporarlos a ese catálogo de reconocimiento
explícito», consideró.
En su presentación el juez Domingo Gil, hizo referencia a los principios normativos
o jurídicos, que constituyen, en sí mismos, normas o reglas de aplicación directa,
referidas a principios de interpretación; a la tutela particular de los derechos de los
trabajadores y a los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La actividad
El acto, desarrollado en el Paraninfo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas,
contó con la participación de la doctora Mayra Cabral Brea, directora del Centro
de Estudios Constitucionales (CEC) del TC. Las palabras de bienvenidas fueron
ofrecidas por la directora de Post Grado, Juana Inés Ferreira, en representación
del decano de Ciencias Jurídicas y Políticas, Héctor Pereyra Espaillat.
Durante la actividad, a la que asistieron autoridades universitarias, jueces,
juristas, maestrantes, docentes y estudiantes, el CEC distribuyó ejemplares
del libro “La tutela de los derechos de los trabajadores”, de la autoría del juez
Domingo Gil; así como ejemplares de la Constitución del bolsillo y folletos que
hacen referencia a los derechos fundamentales.
Publicación: Viernes 17 de febrero , 2023 / 03:07 P.M Tribunal Constitucional
848
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
15. ENTREVISTA CON EL MAGISTRADO JOTTIN CURY DAVID
Con este encuentro con el ma-
gistrado Jottin Cury David, alcanza-
mos la entrevista No.15, el número
de entrevistas que nos propusimos
realizar. Nos reunimos el catorce de
septiembre de 2023 en horas de la
tarde, por zoom. Él en Costa Rica
y yo en República Dominicana.
Asuntos personales lo retenían en
el país centroamericano, y tuvimos
que fijar nuestro encuentro de ma-
nera remota.
No lo conocía personalmente, sin embargo, pudimos conectar
fácilmente. No hubo que romper el hielo. Fue muy fácil y su con-
versación es fluida y amena, sin quitar su lado profundo y reflexivo.
Mu-Kien Sang (MS): ¿Qué te motivó a postularte para el Tribunal
Constitucional?
Jottin Cury David (JCD): Yo había enviudado y no me
encontraba en la disposición de seguir en la práctica privada.
Ciertamente ese infortunio de haber enviudado fue lo que me
motivó a participar en el concurso que se celebró y algunos
amigos cercanos me alentaron a correr esa aventura. Incluso dos
de ellos inscribieron mi candidatura y sacaron todos los docu-
mentos para que eso fuera posible. Tanto es así, que la buena
fortuna obró en mi favor ya que fui seleccionado como miembro
del TC dominicano. Fue algo totalmente fortuito, producto de
las circunstancias, como decía Ortega y Gasset “yo soy yo y mi
circunstancia”.
MS: Para la nueva composición del Tribunal, ¿cuáles consideras que
son sus retos?
849
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
[
JCD: La correcta selección de los miembros sin influencias de
algunos sectores que quisieran ingresar por intereses.
MS: ¿Existe ese tipo de presiones?
JCD: Claro que sí. Hay pugnas. No quiero entrar en detalles,
pero pudieran intentar colocar ahora en esos puestos que queda-
rán disponibles a personas que tengan intereses y eso es algo que
hay que evitar. Ahí quien tiene que jugar el papel es el Consejo
Nacional de la Magistratura.
MS: ¿Cuidarse de integrar políticos?
JCD: No sólo políticos, eso es lo de menos, sino empresarios.
En el primer Tribunal había dos políticos y todo fluyó bien,
sin inconvenientes. Ahora bien, sería malo que se integren
personas que respondan a intereses políticos, pero es más fácil
que un político asuma con cierta imparcialidad que personas
que responden a intereses de grupos empresariales y grupos
económicos. Eso sí me preocupa y ojalá que el Tribunal no
termine dañándose. No termine distorsionándose con la en-
trada paulatina de personas que no son idóneas para ocupar
esas posiciones y tomar decisiones. Es decir, el prestigio que
se ganó en los primeros años con algunas sentencias impor-
tante como la 168-13, la 256-14 y otras que no se pierda con
el transcurrir del tiempo y el Tribunal termine finalmente en
el descrédito. Eso es algo que debemos preservar porque el
tema de la creación del Tribunal Constitucional yo recuerdo
que data de la década del 70. En el año 78 se propuso un
proyecto para crear el Tribunal de garantías constitucionales.
Surgió el debate hasta que finalmente se logra en el 2010,
comienza bien, ha seguido bien, pero se corre el riesgo de que
se coloquen representantes de grupos empresariales en esas
posiciones. Ese es mi temor.
850
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
MS: Algunos jueces piensan que el voto cualificado de nueve es
exagerado para sentencias que no son tan trascendentes y que es-
tán de acuerdo con que el voto de nueve sea sólo para cuestiones
constitucionales per se. ¿Qué opina de eso? Implicaría modificar la
Constitución.
JCD: Tiene su lado positivo mantener el voto cualificado de
9, pero también tiene el lado negativo de que hay muchos ex-
pedientes que no consiguen esa mayoría y quedan entonces en
el limbo sin fallarse. Pero la idea de esa mayoría cualificada yo
recuerdo que era evitar el darles mucho poder a pocas personas,
por tanto, obliga a la construcción de un consenso. De ahí esa
mayoría calificada, mayoría extraordinaria de nueve votos so-
bre 13, de manera que me parece buena en un sentido porque
también tiene ese otro aspecto y es que algunos expedientes se
quedan con seis o siete votos y nunca logran pasar.
MS: Eso genera disgusto y según me dicen hay expedientes ahí del
2008 que no han podido solucionarse, pero ¿cómo determinar qué
expediente requiere o no mayoría cualificada?
JCD: Es difícil. Yo creo que todo tiene su lado claro y su parte
oscura. A mí me parece bien esa mayoría calificada porque a
pesar de todo evita que un grupito se ponga de acuerdo para
querer pasar o aprobar determinados proyectos. Soy partidario
de que se mantenga la mayoría calificada y veo difícil que se
cambie porque habría que reformar la Constitución y usted sabe
que algo así implicaría una reforma.
MS: Hay una opinión que han expresado varios de los entrevistados y
es que el Tribunal Constitucional no debe constituirse solamente con
jueces de la carrera judicial porque podrían convertir el Tribunal Cons-
titucional en una extensión de otras cortes. Que una representación
mayoritaria de personas que han sido jueces en los tribunales ordinarios
851
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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limitaría la visión general para las sentencias del Tribunal Constitucio-
nal. Dicen que el tribunal debe estar compuesto por jueces porque ellos
te dan la perspectiva del juez para la redacción de la sentencia, pero
también por abogados, como el caso tuyo, que tengan otras experiencias
y que puedan tener otras opiniones en determinados casos.
JCD: Yo estoy de acuerdo con ese punto de vista. En Francia
los tribunales de Comercio están compuesto por jueces y por
comerciantes no solamente por jueces. Aquí yo creo que el
Tribunal Constitucional estaría mejor conformado con personas
que no sean de la carrera, es decir, que vengan del Poder Judicial
y otros de la práctica privada, lo más plural posible. Creo que esa
es una idea muy buena.
MS: ¿Cuál crees que es el gran logro de estos primeros doce años del
Tribunal Constitucional?
JCD: Primero haber sentado los precedentes más importantes
en cuanto a la acción directa, cuando procede el amparo, etc.
Se crearon las bases doctrinales. Algunas han sido modificadas
con la entrada de nuevos jueces. Por ejemplo, te cito el caso de
la acción directa que el artículo 185.1 del texto constitucional
establece en provecho del presidente, una mayoría congresual
y de cualquier parte con un interés legítimo y jurídicamente
protegido. Dos años después el Tribunal cambia el criterio y dice
que la acción directa puede ser ejercida por cualquier ciudadano
cuando eso no es lo que establece el texto constitucional. Es
decir, lo abrió excesivamente como si fuera una acción popular.
Igual que en Colombia y eso no es lo que establece el texto
constitucional dominicano. De hecho, cuando leí la sentencia
observé que había varios votos disidentes con los cuales yo me
identifico. Es decir, han ido realizando cambiado en la medida
en que la composición del Tribunal ha variado y eso en algunos
casos es bueno y en otros no.
852
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
MS: Esa es la idea de la sustitución por tercios para que no se pierda
la memoria de Tribunal.
JCD: Pero aun así se dan unos cambios de precedentes que en
algunos casos serán positivos y en otros negativos.
Volviendo a la pregunta, se creó el órgano, se sentaron las ba-
ses, se dictaron las principales sentencias. Por ejemplo, en los
últimos años no he visto sentencias de gran impacto que haya
dictado el Tribunal. En los últimos dos o tres años como las que
se dictaron al inicio, o sea que no ha habido más. Incluso no ha
habido sentencias más controversiales y que hayan tenido ese
impacto como las de ese primer período, como fueron la 168-
13, 256-14 y otras más. Tiene mucho que ver con la posición de
quienes entren sobre todo ahora en esta próxima composición
para sustituir a los 5. Entonces, es preocupante porque reitero
que si se logran infiltrar personas que no estén calificadas, el
Tribunal puede ir perdiendo prestigio y sería muy lamentable
que vaya perdiendo el respeto que se ganó en los primeros ocho
o nueve años y se termine dándoles la razón a aquellos que se
oponían a su creación. Yo creo que ha jugado un papel muy
importante institucionalmente hablando, pero para que eso
se mantenga tienen que ir personas técnicas, independientes,
idóneas que no respondan a intereses políticos y empresariales,
fundamentalmente eso.
MS: Para ti, ¿cuál sería el perfil ideal del nuevo presidente?
JCD: Fundamentalmente una persona capacitada, mujer u
hombre, porque claro puede ser mujer, en Costa Rica hubo una
mujer presidenta muy prestigiosa, Ana Virginia Calzada. Una
mujer muy preparada que yo conozco. Esa persona, sobre todo,
debe poseer independencia de criterio, eso es lo fundamental.
Que no responda a intereses corporativos, que reitero, muchos
853
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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de los casos del Poder Judicial terminan allá y con esas pugnas
que hay en determinados temas, sobre todo en la parte turística,
ya se escuchan rumores de que los grupos quieren tener personas
dentro para que los casos se resuelvan en el Tribunal. Ahí es donde
no podemos llegar, ahí es que no debemos llegar. No dejar llegar
a personas influenciadas por grupos económicos que vayan a ser
defensores de sus intereses. Para mí lo más importante es que sea
una persona independiente, capacitada y obviamente honesta en
el manejo de los fondos. Una persona imparcial.
MS: ¿De qué te arrepientes de tus seis años en el Tribunal?
JCD: Fueron siete años porque no se convocó de inmediato.
Respondiendo a la pregunta, básicamente me arrepiento de
haber descuidad mi oficina. He tenido que recomenzar nueva-
mente desde cero. Luego de mi salida, al principio el reinicio fue
difícil pero ya gracias a Dios todo ha ido marchando muy bien,
es lo único.
MS: ¿Qué aprendiste?
JCD: En líneas generales te puedo decir que fue una experiencia
muy buena porque aprendí mucho. Vi cómo se manejan las
cosas en nuestro país, que no es fácil estar en esas posiciones, no
es nada fácil. Aprendí mucho en materia constitucional. Básica-
mente el único aspecto negativo podría ser el haber descuidado
mi oficina y tener nuevamente que reiniciar, pero una cosa se
compensa con la otra.
MS: ¿Te arrepientes de tu voto en alguna sentencia?
JCD: A veces en algunos casos para que los expedientes no caigan
en un limbo, aunque uno no esté de acuerdo, termina dando un
voto salvado para que el expediente pase y uno fija su posición.
Eso me paso en uno o dos casos. Por ejemplo, cuando se ordenó
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MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
en una ocasión el pago de una suma mediante el recurso de am-
paro. Sabemos que el amparo no es para cobrar sumas de dinero,
pero se trataba de una injusticia tan grande y de una familia
que había caído en la más extrema miseria por años por una
expropiación efectuada durante el gobierno de Balaguer que yo
terminé dando un voto salvado aunque sabía que la sentencia no
era del todo correcta, pero lo hice para resarcir a esa pobre gente,
muchos de los cuales ya habían fallecido. Lo hice para que el go-
bierno pudiera pagarle porque de lo contrario ya no se cobrarían
nunca. Así a veces uno tiene que hacer un ejercicio, tiene que ser
un tanto flexible. Pero básicamente esos casos fueron muy pocos
porque siempre me guie primero, obviamente, por mis princi-
pios y segundo, por el tema de que los casos se ajustaran a la ley,
salvo esas excepciones. Así aunque no he estado de acuerdo he
dado un voto salvado pero para que el expediente no cayera en
un limbo definitivo y las personas no sufrieran un daño mayor
del que ya habían padecido. Por eso te digo que a veces hay que
hacer un ejercicio de difícil ponderación.
MS: Por testimonios que he escuchado tengo entendido que hubo
discusiones muy agrias entre ustedes como jueces.
JCD: Sí, es verdad. Muy difíciles. Es cierto. Hubo discusiones
muy agrias e incluso ofensas en determinados momentos. Es
difícil porque hay personas que a veces no pueden discutir con
respeto y pasan al plano personal, al insulto. Eso pasa, tengo
entendido que en todos los tribunales colegiados no solamente
el constitucional sino también en la Suprema Corte de Justicia
y en todas partes.
MS: ¿Cómo te hacías cuando estaban esos conflictos?
JCD: Mediaba. Soy de apaciguar las cosas porque por naturaleza
no soy conflictivo, pero de que es difícil, es difícil porque a
855
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
[
veces uno percibe en algunos compañeros un interés marcado
en un asunto y te dices bueno pero, ¿qué es lo que pasa aquí?
porque no es tan complejo. Son órganos muy difíciles y yo nun-
ca tuve ningún apego por ningún expediente, por eso siempre
me respeté, nunca me vi envuelto de manera personal en ese
tipo de confrontación, pero sí tuve que apaciguar muchas veces
discusiones muy agrias entre compañeros. Algunas terminaron
en enemistades que todavía han trascendido ya fuera del órgano.
A veces uno no entiende las posiciones, pero hay personas que lo
ven más allá de lo que es un debate jurídico.
MS: ¿Tuviste alguna sentencia que te hizo pensar mucho y no toma-
bas una decisión? Porque un juez ordinario dicta una sentencia que
puede ser apelada, pero cuando el Tribunal Constitucional dicta una
sentencia no puede ser apelada.
JCD: Por eso hay que ser muy concienzudo al momento de votar
en esos órganos porque Tribunal Constitucional es el órgano de
cierre. Pero, sí, hay casos que son difíciles, reitero, y que muchas
veces para que el caso no caiga en el zafacón como hay muchos
ahí porque no logran la mayoría extraordinaria de nueve votos,
uno opta, aun no estando de acuerdo, por salvar el voto para
evitar un mal mayor. Eso es cuando se puede, en otro caso
lamentablemente cuando uno está totalmente en desacuerdo,
pues no y el expediente cae en un saco roto hasta que venga
una nueva composición y eventualmente pueda retomarlo, pero
hay muchos casos pendientes por esa situación y otros por otras
circunstancias.
MS: ¿Cómo evalúas tu participación? Porque además de la parte
jurisdiccional ustedes los que estuvieron los primeros años tuvieron
una vorágine de actividades que no sabían a qué hora verían los
expedientes.
856
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
JCD: Así es, fue muy difícil y sobre todo viajes al exterior. A mí
me tocó ir a Centroamérica en varias ocasiones. A Guatemala, a
Honduras, a México a dar charlas, pero era difícil. Entonces, en
ese caso lo que uno hacía era delegar en los en los abogados ayu-
dantes, los letrados, quienes son los que preparan realmente el
material. Uno los revisa y los discute con ellos, pero el juez, salvo
en algunos casos muy importantes, delega esas atribuciones en el
letrado quien prepara el proyecto y lo discute con el magistrado.
Eso era lo que hacía y con el equipo cada cual lo hacía así. Y
mientras estaba en esa vorágine, como tú señalas, ellos estaban
trabajando en los casos.
MS: Algunos jueces me dijeron que se enfermaron.
JCD: Te voy a decir que yo ya el tercer año estaba cansado y en
un momento hasta pensé dimitir. Sentía agotamiento sobre todo
por las pugnas. Había días en que prefería la práctica privada,
pero bueno la disciplina se impone.
MS: ¿Cómo evalúas la presidencia de Milton?
JCD: Me parece buena. Él es una persona muy hábil en el
manejo de los medios y la imagen del Tribunal. Yo entiendo
que sí que ha hecho una labor buena, aceptable dentro de lo
que cabe. Él ha manejado bien la situación creo que ha sido
buena.
MS: Vi que el Tribunal tiene una labor editorial demasiado abundante.
JCD: Muy abundante. De hecho, yo publiqué dos libros
estando en el tribunal. Uno sobre el fondo de comercio y
otro sobre el derecho de propiedad. Estas fueron experiencias
surgidas ahí mismo en el debate. Casi todos los jueces han
publicado las labores editoriales. Ha sido muy importante. Eso
ha permitido que cada juez exponga sus experiencias desde
857
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
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sus áreas y diferencias jurídicas que surgen en el mismo pleno.
Por ejemplo, el tema de la propiedad, los límites, a mí me
motivó. Y todavía prima la gran confusión de si la propiedad
es un derecho fundamental. Los españoles dicen que no y yo
creo que no es un derecho fundamental, que es un derecho
económico. Sin embargo, como nosotros tenemos el código
napoleónico, la mayoría de mis compañeros decían que era un
derecho fundamental y está en la Constitución como derecho
fundamental y un estudio decía así, que está como fundamen-
tal pero realmente no es fundamental por su naturaleza y sus
características. Eso ha generado unos debates larguísimos. Eso
me motivó, por ejemplo, a escribir sobre las áreas protegidas
y la propiedad privada. Es un breve ensayo que fue publicado
bajo los auspicios del Tribunal Constitucional. La de las publi-
caciones es una labor muy buena que el Tribunal ha mantenido
de manera constante.
MS: Pero veo que el Tribunal publica de todo porque también ha
publicado muchos temas de historia.
JCD: Para mí, originalmente eso se creó para jueces que qui-
sieran, pero luego he visto a muchas personas publicando que
no son jueces y temas que no son propiamente de Derecho
Constitucional.
MS: Exactamente. Hay una apertura. Se ha salido de su línea original.
JCD: Entiendo que no debe de violentarse algo para lo que
originalmente fue concebido.
MS: ¿De quién aprendiste más en lo que estuviste en el Tribunal?
JCD: De Hermógenes Acosta. Es una persona que considero
como un técnico que se limita estrictamente al plano jurídico.
Ahí tú no vas a encontrar que él tenga ningún vínculo con uno y
858
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
otro determinado expediente y sus opiniones generalmente eran
muy acertadas porque ese es un juez de verdad. Fue de carrera,
una persona que toda su vida ha sido juez y con él aprendí mu-
cho. Me servía de pauta, de orientación en los casos complejos.
Yo te diría que también de Katia Miguelina. Ella tiene ese perfil.
Aprendí tanto de Víctor Joaquín, en el aspecto de que era muy
cuidadoso con el tema de la redacción, la gramática. De ellos tres
fueron de los que más aprendí.
Así finalizamos nuestra entrevista. Con él cerré con broche de
oro este capítulo tan rico en opiniones y tan diverso en persona-
lidades y perspectivas. La riqueza de estos diálogos es conocer el
parecer de los principales actores de un organismo que apenas inicia
su historia.
859
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
[
ENTREVISTA: MAGISTRADO JOTTIN CURY DAVID RESALTA
ACCESO A LA JUSTICIA CONSTITUCIONAL
Magistrado, conforme a la Constitución ¿Cómo se accede a la justicia
constitucional?
R.-A partir del artículo 68 de nuestra vigente Carta Sustantiva se exponen las
garantías a los derechos fundamentales en provecho de todas las personas y se
enuncia la tutela judicial efectiva, el debido proceso, el habeas data, el habeas
corpus y la acción de amparo. Pero el acceso a la jurisdicción constitucional
se observa con mayor precisión en el Título VII de nuestro supremo estatuto
político, especícamente en los artículos 185 y 188. El primero de estos artículos
le otorga competencia al Tribunal Constitucional para conocer en única
instancia: 1. Las acciones directas de inconstitucionalidad contra las leyes,
decretos, reglamentos, resoluciones y ordenanzas, a instancia del presidente de
la República, de una tercera parte de los miembros del Senado o de la Cámara
de Diputados y de cualquier persona con interés legítimo y jurídicamente
protegido; 2. El control preventivo de los tratados internacionales antes de su
raticación por el órgano legislativo; 3. Los conictos de competencia entre los
poderes públicos, a instancia de uno de sus titulares; 4. Cualquier otra materia
que disponga la ley.
P.-magistrado concretamente, ¿Cómo se accede a la acción directa en
inconstitucionalidad?
860
MU-KIEN ADRIANA SANG BEN
[
R.-Cabe destacar que al enunciar la competencia del Tribunal Constitucional,
el legislador constituyente indicó quienes tienen acceso a dicha jurisdicción
según el caso de que se trate, aunque dejando un margen de conguración
al legislador ordinario, que le otorgó competencia para conocer de las
revisiones de las decisiones dictadas en amparo y también de las que hayan
adquirido la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada con posterioridad
al 26 de enero de 2010. En este último caso nos referimos a la revisión
constitucional de decisiones jurisdiccionales. Por otra parte, el artículo 188 de
la Constitución hace referencia al control difuso, atribuyéndole competencia
a todos los tribunales del orden judicial para conocer por vía de excepción
de la constitucionalidad de los asuntos sometidos a su consideración. De
manera, pues, que todos los litigantes pueden, en el transcurso de un proceso
judicial, invocar la inconstitucionalidad de cualquier ley, decreto, reglamento,
resolución u ordenanza que se le pretenda aplicar. Ahora bien, el asunto es
distinto cuando se aborda el control concentrado previsto en el artículo 185 de
nuestra Ley Fundamental. Hemos visto que el numeral primero del referido texto
le otorga acceso en las acciones directas de inconstitucionalidad al presidente
de la República, una tercera parte de los miembros del Senado o la Cámara
de Diputados y a cualquier persona con un interés legítimo y jurídicamente
protegido.
P.-El interés legítimo, ¿Cómo se explica?
R.-El interés legítimo ha sido denido como aquel que tienen aquellas personas
que por la situación objetiva en que se encuentran, por una circunstancia de
carácter personal o por ser las destinatarias de una norma, son titulares de un
interés propio, distinto del de los demás individuos y tendente a que los poderes
públicos actúen de acuerdo con el ordenamiento jurídico cuando, con motivo
de la persecución de sus propios nes generales, incidan en el ámbito de su
interés propio, aunque la actuación de que se trate no les ocasione, en concreto,
un benecio o servicio inmediato. Se advierte que no es factible equiparar el
interés jurídico y el interés legítimo, pues la doctrina, la jurisprudencia y el
legislador ordinario así lo han estimado, al señalar que mientras el interés
jurídico requiere ser tutelado por una norma de derecho objetivo o, en otras
palabras, precisa de la afectación a un derecho subjetivo; en cambio, el interés
legítimo supone únicamente la existencia de un interés cualicado respecto de
la legalidad de determinados actos.
P.-¿Cómo accedemos a la acción de amparo?
861
UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DEMOCRACIA: 12 AÑOS DE HISTORIA 2011-2023
[
R.-La acción de amparo es otra de las vías de acceso a la jurisdicción
constitucional. Entre nosotros dicha acción se inicia en la jurisdicción judicial
y posteriormente se revisa en sede constitucional, razón por la cual podemos
armar que el amparo es compartido por ambas jurisdicciones. De manera que
cuando se vulneren derechos fundamentales puede cualquier persona incoar
la acción de amparo ante el juzgado de primera instancia correspondiente, y
la decisión que se dicte es siempre susceptible de ser revisada por el Tribunal
Constitucional. Se trata de un acceso que tienen todos los accionantes a
la jurisdicción constitucional, pero no de manera directa, sino mediante la
interposición de un recurso de revisión
La Voz del Constitucional. Año tres • Núm. 26 • junio 2016
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