¿Somos como creemos ser o como nos perciben?

"¿Somos como creemos ser o como nos perciben? (concepto filosófico) o El mono, aunque se vista de seda, mono se queda (refrán español)"

Ernesto J. Armenteros

El concepto de si la realidad existe en forma independiente y diferente a nuestra percepción es un concepto filosófico considerado por siglos. Bajo esta primicia filosófica de debaten conceptos tan profundos como si Dios existe independientemente de si creemos o no en él.

El si la percepción de nuestro ser es la realidad o si, por el contrario, somos diferentes a lo que creemos ser, puede considerarse como un caso particular del planteamiento filosófico general sobre realidad y percepción.

Lo anterior es suficientemente complejo como para desalentar al más erudito de mis lectores a seguir leyendo, por suponer que esta lucubración es mucho bla, bla, bla sobre algo que no entienden.

En términos generales, la filosofía tiene mala prensa, pues muchos presumen que esta disciplina es algo así como el arte abstracto, que no se comprende y que, quienes dicen lo contrario no es porque entiendan nada, sino porque quieren joder a los demás haciéndoles sentir ignorantes.

Hay escritores y artistas que, en su suprema ignorancia, creen que mientras más confusa sea su ponencia más interesante y sofisticada será su interpretación. No soy uno de ellos. Lo mío no es buscarle la quinta pata al gato, sino diucidar los conceptos en términos que se puedan comprender. Consecuentemente, les voy a ilustrar el concepto filosófico de ser o no ser en forma simplificada con la fábula del grano de maíz y el pollo y, para rematar mi explicación, les voy a narrar un episodio cotidiano de nuestro ambiente que ilustra la importancia de tener conciencia del ser o no ser.

LA FÁBULA DEL GRANITO DE MAÍZ Y EL POLLO:

Un loco estaba interno en el manicomio porque se creía granito de maíz y estaba aterrorizado de que se lo comiera un pollo. Para este desdichado loco, enfrentarse a un pollo era una experiencia similar a la de una persona normal enfrentarse con un león. Afortunadamente para el loco, los esfuerzos de los psiquiatras en convencerlo de que no era granito de maíz fueron calando y llegó el día en que la junta de médicos le dio de alta porque el loco manifestaba convincentemente de que ya no era granito de maíz, sino un hombre. Lo dieron de alta y salió a la calle. Tan pronto lo hizo regresó despavorido y se metió debajo del escritorio del director del manicomio, quien, patidifuso ante la reacción del locopresumiblemente recuperado, le preguntó qué le pasaba. El loco le explicó que había visto un pollo y que se lo quería comer. El psiquiatra le preguntó si él todavía creía que era un granito de maíz y el loco le aseguró que no, que él sabía que no era un granito de maíz, pero que no sabía si el pollo sabía que él no era un granito de...

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