Legalizar las drogas fin de la guerra o principio del fin

 
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"Legalizar las drogas: ¿fin de la guerra o principio del fin?"

Ruth Ruiz

Periodista.

A pesar de una inconmensurable inversión de recursos económicos durante décadas, destinada a la lucha contra el tráfico y consumo de drogas, parece imposible detener el avance del narcotráfico y sus efectos.

La comunidad internacional cuenta con tratados multilaterales en materia de drogas vigentes en la mayoría de los países del mundo; aún así, es evidente que el negocio de las drogas alcanza dimensiones cada día más aterradoras.

Ese crecimiento económico -sostenido y eficiente- permite al narcotráfico infiltrarse y corromper las más altas esferas sociales, políticas, judiciales y del aparato estatal. Así, los narcos logran convertir a sus persecutores en sus cómplices y obtener protección e impunidad para sus operaciones ilícitas.

Ante este panorama, común a países tan alejados entre sí como México y Birmania, o tan cercanos como Haití y la República Dominicana, se multiplican las voces que plantean legalizar las drogas como única solución al problema del narcotráfico.

Y lo hacen con argumentos a primera vista contundentes. Por ejemplo, según plantea el escritor peruano Mario Vargas Llosa, no importa cuántos capos caigan muertos o presos ni cuántos alijos de cocaína se capturen, la situación solo empeorará. “A los narcos caídos los reemplazarán otros, más jóvenes, más poderosos, mejor armados, más numerosos, que mantendrán operativa una industria que no ha hecho más que extenderse por el mundo desde hace décadas, sin que los reveses que recibe la hieran de manera significativa”. Antes que Vargas Llosa, en febrero de 2009, una Comisión sobre Drogas y Democracia creada por tres ex presidentes, Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo, propuso legalizar por lo menos la marihuana y crear una política que privilegie la prevención sobre la represión . La mayoría de los pronunciamientos –emitidos desde escenarios como la prestigiosa revista The Economist, el programa Global Drug Policy da Open Society Institute o The Wall Street Journal - sostienen que la guerra contra las drogas fracasó y que legalizarlas es la solución menos perjudicial.

En el plano nacional, la cuestión se plantea en forma de debate cuando a principios de año unas palabras del pastor evangélico Ezequiel Molina levantaron una corriente de opinión pública sobre la legalización de las drogas como medio para detener el auge de la violencia criminal. ¿Por qué no legalizamos las drogas?, se preguntó el pastor Molina durante su sermón ante la multitudinaria concentración anual del Ministerio Batalla de la Fe en el Estadio Olímpico. Tal episodio generó una ola de críticas tal que días después este debió aclarar que con su pronunciamiento no buscaba proponer legalizar las drogas sino formular una crítica a la invasión del narcotráfico en la sociedad dominicana. Es que el tema es complejo aun cuando se plantea como una solución simple que acabaría con un problema alrededor del cual existe toda una estructura que se ramifica hacia el derecho internacional, el crimen organizado, productores, consumidores, etc.

Nassef Perdomo, abogado constitucionalista, comparte el criterio de la corriente internacional a favor de la despenalización. “La situación actual es un negocio del que se benefician los narcos, los militares que ‘luchan’ contra ellos (pero que muchas veces son sus cómplices), los políticos que no tienen nada que ofrecer y los fabricantes de armas. Gana todo el mundo, solo pierden el consumidor y la sociedad”, expresa.

Hasta ahora la mayor parte de las propuestas son tendentes a la despenalización del consumo, por lo que cree que “es perfectamente posible bajo el actual esquema constitucional y no hay un solo motivo válido por el que no deba ser así”.

La despenalización de la producción y el tráfico –aclara Perdomo- es un tema jurídicamente más complicado porque existen tratados internacionales, tales como la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, auspiciada por las Naciones Unidas, que limitan la capacidad de los Estados para despenalizar estas actividades.

Pero el presidente de Hogar Crea Dominicano, Leopoldo Díaz...

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