¿Es la violencia de género consecuencia religiosa, cultural, psiquiátrica o socioeconómica?

 
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"¿Es la violencia de género consecuencia religiosa, cultural, psiquiátrica o socioeconómica?"

Ernesto J. Armenteros

Sonó el bofetón y vi la figura enfundada en tela negra, a la que apenas se le veían los ojos, levantarse del piso mientras gemía quedamente y sentarse nuevamente en la silla del restaurante. Una mano de la persona que estaba sentada al lado mío me sujetó el brazo y me dijo "no te muevas, no te metas". La realidad es que todo fue tan rápido que no había podido comprender plenamente lo ocurrido.

Estábamos en un restaurante en Alejandría, Egipto. Mis compañeros de mesa me explicaron (yo apenas tenía un día en Alejandría) que el marido le dio la bofetada a la mujer porque le ordenó directamente al camarero lo que quería de comida, en vez de solicitárselo al marido, como era la costumbre. Que me habían sujetado porque instintivamente hice el gesto de levantarme y que si intervenía los hombres del restaurante me darían una paliza por meterme entre asuntos de marido y mujer, no importa lo abusivo que fuera el trato o la paliza.

En los días subsiguientes observé en los centros comerciales y en las calles muchas mujeres con los ojos amoratados, evidentemente por golpes. Mas tristemente, vi a un marido estrellar contra un carro de un empujón a una mujer con unos siete meses de embarazo y arrastrando por el brazo a un niño de unos dos años. A pesar de las advertencias, no pude menos que acercarme para intervenir, pero, afortunadamente, el chofer del vehículo intuyó mis intenciones, se interpuso y metió a la mujer en el vehículo y el salvaje que la empujó siguió su camino. Los que estaban cerca no hicieron la más mínima intención de meterse.

Comentando el caso después con mi amiga arqueóloga y abogada, me explicó que el asunto es mucho más grave que esto. Por su condición de mujer y habiendo vivido en Egipto por ocho años se había enterado que a un 50 % de las mujeres le han hecho la ablación sexual cuando eran niñas. Esta salvaje costumbre consiste en cortarle el clítoris y otras partes de los órganos sexuales. Esto se llevaba a cabo en forma tan primaria y cruel que se me hace imposible describirla, pero, para que se informen de esta práctica salvaje aún vigente en el siglo XXI, les sugiero que lo investiguen por internet. Las consecuencias de la ablación son múltiples y horrorosas. Esta hace a la mujer insensible al placer sexual —precisamente para esto es que le practican la ablación— y que la penetración sea muy dolorosa. Les trae trastornos hormonales, les desfigura el cuerpo y la cara, deformando los rasgos femeninos y convirtiéndolos en masculinos. En fin, esta práctica salvaje destruye físicamente a las mujeres y hace sus vidas una tortura permanente.

¿Qué puede motivar a los hombres a maltratar y menospreciar a las...

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