Una reforma estructural o funcional Más bien lo segundo que lo primero

 
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¿Una reforma estructural o funcional? Más bien lo segundo que lo primero

Orlidy Inoa.

Nuestro país experimenta en los últimos años un proceso de reforma judicial, que, si bien es cierto se hacía mucho más que imperioso, no es menos cierto que la falta de institucionalidad de los actores intervinientes en el proceso constituye todavía nuestro talón de Aquiles, lo que hace necesario la formulación de la siguiente pregunta: ¿Hacia dónde debe estar realmente encaminada dicha reforma judicial? ¿Al cambio meramente estructural o a una verdadera reforma basada en las necesidades intrínsecas del sistema?

Afortunadamente, todo parece indicar que se trata de lo segundo, y esto lo corroboran fácilmente los siguientes hechos:

(1) La implementación del Servicio Nacional de Defensa Judicial, tal y como lo establece el Artículo 111 del Código Procesal Penal: “El imputado tiene el derecho irrenunciable a hacerse defender desde el primer acto del procedimiento por un abogado de su elección, y a que, si no lo hace, se le asigne de oficio un Defensor Público”.

(2) La incipiente pero prometedora reforma del sistema penitenciario dominicano a través de la creación de cárceles modelo, como es el caso de la Cárcel Modelo de Monte Plata, la cual ingresó al nuevo sistema penitenciario hace poco más de tres meses. Según un artículo publicado en el diario El Caribe de fecha 30 de noviembre del 2006, se planea invertir cerca de 177.7 millones de pesos en la transformación de las cárceles dominicanas, como parte de este ambicioso proyecto de reforma que comenzó en el año 2002 con la apertura del Centro de Corrección y Rehabilitación de Puerto Plata, contando con el apoyo de la Unión Europea, lo cual viene a reivindicar el derecho a la regeneración y reinserción del excarcelado en la sociedad. De las 35 cárceles que tiene el país, 9 forman ya parte de este sistema.

(3) La creación de la Escuela Nacional del Ministerio Público, la cual tiene bajo su responsabilidad nada más y nada menos que la elección y formación del nuevo modelo de Fiscales, quienes ya no deberían responder a favoritismos políticos ni al clientelismo imperante en la época inquisitiva de nuestro sistema; al mismo tiempo tiene como objetivo establecer e institucionalizar un Plan Único Nacional de Formación para los funcionarios y empleados de la institución que permita su realización en forma integral y progresiva.

(4) La implementación del Código Procesal Penal, el cual, a pesar de la opinión de sus...

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