Frankenstein abogado del lavado

 
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"Frankenstein: abogado del lavado"

José Luis Taveras

Editorial.

Hace ya varios años, cuando nos opusimos a la forma y al fondo del proceso contrarreformador de la Ley de Sociedades 479-08, a partir de una propuesta emanada de ciertos burós empresariales, advertimos que parte de la intención real de esa moción era reducir el impacto de la transparencia corporativa en una cultura de opacidad y doble moral contable. No reparamos en las lecturas subjetivas y prejuiciosas que alentaron ciertos intereses a nuestra oposición. El tiempo nos ha dado generosamente la razón.

Uno de los aspectos más criticados por nosotros fue el propósito de mantener el secretismo societario para las sociedades extranjeras u offshore que controlan sociedades dominicanas, dispensándolas de la matriculación en el registro mercantil por el simple hecho de estas tener inversiones "en acciones o cuotas sociales". Imagínese que una sociedad extranjera controle un 99 % del capital social de una sociedad local y que tenga activos por el orden de los 2,800 millones de pesos. Resulta inconsistente que mientras se le exija la matriculación a la sociedad local controlada, se le exonere a la controlante por el simple hecho de ser extranjera. Así, se pueden realizar operaciones internacionales de ventas de esas acciones, emitidas, incluso, "al portador", ignorando, los terceros y el Estado dominicano, quién a su vez controla la sociedad extranjera "propietaria" del capital de la sociedad local. Se legaliza, de esta manera, un virtual estado de paraíso fiscal. Esto es así porque la condición de paraíso fiscal constituye una noción fáctica y no jurídica, sujeta, en consecuencia, a criterios cada vez más amplios como los que propone la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para calificar una jurisdicción como paraíso fiscal, a saber: a) la falta de impuestos o...

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