La industria cinematográfica, una apuesta en el mercado dominicano

 
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"La industria cinematográfica, una apuesta en el mercado dominicano"

Carol J. Suárez Núñez

Abogada, consultora jurídica de la Dirección General de Cine (DGCINE), encargada de la fase de implementación de la Ley No. 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica y su Reglamento de Aplicación.

RESUMEN:

La actividad cinematográfica ha sido catalogada como una de las industrias más importantes de bienes de consumo a nivel internacional. Su aporte al avance tecnológico, al desarrollo económico y a la generación de empleos, junto a su contribución cultural, constituye un elemento necesario para que se establezcan políticas y medidas para su promoción y desarrollo. En el año 2010 la República Dominicana dio un paso al frente ante esta realidad y actualmente se encuentra trillando el camino para desarrollar la actividad cinematográfica con el objetivo de convertirla en una sólida industria que impacte de manera positiva la economía nacional.

PALABRAS CLAVES:

Actividad cinematográfica, desarrollo, Promoción, industria cinematográfica, incentivos fiscales, ley de cine, República Dominicana.

  1. ASPECTOS GENERALES DE LA INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICA:

    La actividad cinematográfica como tal forma parte del grupo de industrias creativas dentro del comercio mundial. Esta industria se caracteriza fundamentalmente por el uso de la creatividad, el talento, las habilidades y el capital intelectual como insumos primarios en los ciclos de creación, producción y distribución de bienes y servicios, sean estos tangibles o intangibles. Agrupa un conjunto de actividades enfocadas a las artes y que a la vez generan empleos significativos y múltiples relaciones contractuales provenientes de la producción, el comercio y la explotación de propiedad intelectual, así como la transferencia de tecnología, generando así un valor agregado a la industria.

    Esencialmente, la industria cinematográfica incluye tres etapas: producción, distribución y exhibición. Cada una de estas, con sus características específicas, definen su naturaleza y conforman lo que se llama la cadena productiva de la actividad cinematográfica.

    Sin lugar a dudas, estamos frente a una industria compleja, donde convergen aspectos culturales, económicos y múltiples relaciones contractuales. A través de esta actividad se puede transmitir la identidad cultural de un país y, a la vez, contribuir con el desarrollo económico de una nación. Sin embargo, la viabilidad del cine como una forma de expresión artística depende esencialmente de la capacidad para obtener financiamiento para su producción y de los canales de distribución.

    A pesar de la complejidad de la industria, existen países como la India que se han destacado por ser el principal productor de cine en el mundo. Así, podemos señalar que en el año 2008 este país produjo 1,132 películas. Su éxito se resume en el importante papel regulador que desempeña el sector público y la significativa contribución a los ingresos fiscales reportados por esta industria.

    Los Estados Unidos, en segundo lugar, con 896 películas producidas en ese mismo año (2008), es el principal comercializador de cine en el mundo, lo que le ha permitido tener un fuerte control de la industria en más de cien países. Es por esta razón que la industria cinematográfica de Hollywood ha sido la dominante en la mayor parte del mundo y su fortaleza dificulta el surgimiento y crecimiento de la industria en otras latitudes.

    A pesar de la influencia hollywoodense, países latinoamericanos han iniciado desde la década de los noventa las acciones normativas y legislativas necesarias para apoyar sus industrias, así como la producción nacional, entre los que podemos citar a Argentina, Brasil, Perú y Colombia.

    De esta manera han ido incorporándose en la industria cinematográfica internacional, teniendo sus Estados el reto de vencer los factores que impiden el crecimiento y la proyección internacional en esta materia, tales como las barreras culturales; la baja capacidad técnica y calidad de los insumos; escasa capacidad de producción y exhibición; dificultades en el desempeño de los institutos nacionales de cine; pocos incentivos fiscales a los productores independientes y, en muchos casos, ausencia de cadena productiva, entre otros factores.

    Es indiscutible que a raíz de la promulgación de normas que regulen el sector cinematográfico estos países han experimentado un aumento significativo y progresivo en la producción de obras cinematográficas.

    A título de ejemplo podemos señalar el caso de Panamá, que a través de su Ley No. 36, del año 2007, y su Decreto Ejecutivo No. 34, del año 2009, ha fomentado la industria cinematográfica y audiovisual, regulándola a nivel nacional y otorgando incentivos fiscales, aduaneros, laborales y migratorios para las producciones extranjeras, entre otros aspectos relevantes.

    De igual forma, Canadá ofrece estímulos tributarios interesantes para todos aquellos que utilicen estudios en exteriores para rodar grandes producciones en cine y televisión, así como otras ayudas tributarias para la industria cinematográfica.

    Actualmente, y en aras de hacer sus normas más competitivas, algunos países de América Latina han realizado reformas a sus legislaciones, apuntando principalmente al incremento en la comercialización extranjera de las producciones, mayor efectividad en la gestión de recursos, así como ofrecer mayor seguridad financiera a los profesionales del cine.

    En...

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