JULIAN ASSANGE, EN TIERRA DE NADIE

 
EXTRACTO GRATUITO

"JULIAN ASSANGE ¿EN TIERRA DE NADIE?"

Flavio Darío Espinal

Abogado y profesor de derecho constitucional de la PUCMM. Ha sido embajador de la República Dominicana en los Estados Unidos y ante la Organización de los Estados Americanos (OEA). En la actualidad forma parte de la firma de abogados Squire Sanders, Peña Prieto Gamundi.

El 22 de mayo de este año, habiendo cumplido 500 días en prisión domiciliaria en la residencia de un amigo en el este del condado de Sussex, Inglaterra, mientras se llevaban a cabo los procedimientos relativos al pedido de extradición por parte de Suecia ante la justicia británica, Julian Assange entrevistó vía Skype al presidente ecuatoriano Rafael Correa para su programa semanal de televisión que se transmitía a través de Russia Today, un canal de noticias con estudios en Moscú y Washington. Esta entrevista, la cual duró algo menos de media hora, arroja mucha luz para entender por qué Assange escogió la embajada del Ecuador en Londres como lugar de refugio.

La primera pregunta que le formula Assange al presidente Correa en dicha entrevista es cuál es su perspectiva y la de su país sobre los Estados Unidos. Correa empieza su respuesta contando el viejo chiste, que él le atribuye a su amigo Evo Morales, de que en el único país del mundo donde no hay golpes de Estado es en Estados Unidos, ya que allí no hay embajada americana. La carcajada que provocó en Assange la ocurrencia de Correa marcó el tono de la entrevista, en la que estos dos hombres entablaron un vínculo de complicidad que fue, a la vez, político y emocional, al punto que Correa llega a decirle a Assange que se notaba que este último estaba disfrutando enormemente la conversación.

La entrevista giró alrededor de tres temas: uno, el papel de Estados Unidos en América Latina; dos, el poder de los medios de comunicación y la libertad de expresión; y tres, los factores que hacen posible que un líder realice los cambios revolucionarios. La manera directa y franca de Correa al responder las preguntas, su sonrisa desbordante y su personalidad coloquial fascinaron sin duda alguna a Julian Assange, por lo que tal vez en ese momento pasara por su mente que si las cosas se le complicaban en el proceso de extradición iría a la embajada del país que dirigía este hombre a buscar asilo.

La conversación entre Assange y Correra termina de un modo muy curioso y a la vez revelador. Correa le dice: "anímese señor Assange, y bienvenido al club de los perseguidos", mientras que este último le dice al primero: "y usted no se deje matar", a lo cual Correa responde: "de eso tiene uno que cuidarse todos los días". La impresión que deja este encuentro virtual entre Assange y Correa —el primero, un célebre personaje a nivel mundial por sus sensacionales revelaciones a través de WikiLeaks solo superable en histrionismo por el Subcomandante Marcos, y el segundo, un presidente de izquierda en búsqueda de notoriedad y liderazgo internacional— es que muy bien pudieron estos dos hombres continuar su conversación hasta el amanecer contando historias como viejos camaradas de mil batallas.

Al tomar la decisión de asilarse en la embajada de Ecuador el martes 19 de junio de este año, es decir, casi dos meses después de aquella entrevista, Julian Assange debió de ir confiado de que aquel hombre con quien hizo tanta empatía no le defraudaría al momento de decidir sobre su solicitud de asilo diplomático en la embajada de su país en la capital británica. Lo que no calculó bien Assange fue que el edificio donde está ubicada dicha embajada, situado en el número 3 de la calle Hans Crescent en el elegante y movido barrio de Knightsbridge a poca distancia de la emblemática tienda Harrods, no tiene un parqueo propio, por lo que para poder montarse en un carro diplomático amparado por las inmunidades que le otorga la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 tiene necesariamente que salir del edificio donde lo estarían esperando decenas de miembros del Scotland Yard para apresarlo y ponerlo rumbo a Estocolmo donde sería investigado y procesado por la alegada comisión de delitos sexuales en perjuicio de dos mujeres suecas con quienes sostuvo relaciones carnales durante su estadía de casi dos semanas en esa ciudad tras su llegada el 11 de agosto de 2010.

COMPLEJIDAD DE UNA SITUACIÓN SINGULAR:

El asilo diplomático de Julian Assange ha creado una compleja situación jurídica y política en la que intervienen múltiples sujetos del derecho internacional, entre ellos los más importantes la República del Ecuador, el Reino Unido y el Reino de Suecia, en un contexto de gran atención pública internacional por el perfil del personaje central que ha desatado este conflicto, por la gravitación de los Estados Unidos en el caso y por la evidente dificultad de encontrar una solución jurídica a dicho conflicto, dada la radicalidad de las posiciones adoptadas por los principales sujetos enfrentados. Más aun, no existe, como se indicará más adelante, un órgano...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA