Reestructuración mercantil, liquidación judicial

 
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Reestructuración mercantil, liquidación judicial

Laura del Castillo Saviñón

La República Dominicana carece de mecanismos legales que permitan la reestructuración o reorganización de una empresa que presente dificultades financieras o un estado de cesación de pagos. Nuestra legislación se limita a dos figuras orientadas a la disolución y liquidación de empresas que por su poca efectividad han caído en desuso. Nos referimos al libro tercero del Código de Comercio de 1884, relativo a la quiebra y bancarrotas, y a la Ley No. 4582 del 3 de noviembre de 1956 sobre el Proceso de Preliminar Conciliatorio llevado ante las Cámaras de Comercio y Producción.

Las disposiciones del Código de Comercio se aplican únicamente a la quiebra del comerciante, la cual se determinará a partir del cese en el pago de sus obligaciones mercantiles; el proceso es lento e inefectivo. Según el informe “Doing Business 2009” que anualmente publica el Banco Mundial, el procedimiento de cierre de una empresa en nuestro país tarda alrededor de 3 años y medio y tiene una tasa de recuperación de los créditos de un 9%, con un costo elevado, lo que nos posiciona en el lugar 144 de 181 países. Estos aspectos, conjuntamente con la “celeridad” de nuestro sistema judicial, hace que en la práctica nadie se acoja a estos procesos.

En el caso del preliminar conciliatorio la Ley 4582 establece un proceso que facilita la adopción voluntaria de acuerdos de pago con los acreedores, pero carece de los elementos propios de un procedimiento moderno. Consta alrededor de 25 pasos y una cantidad de plazos que, más que alentar, ahuyentan al deudor quebrado y a los mismos acreedores.

Sin embargo, nuestra realidad es que día a día muchos negocios caen en dificultades financieras y terminan cerrando sin contar con las garantías necesarias para una salida correcta y equilibrada que salvaguarde el patrimonio de los acreedores. Tampoco existen las herramientas que les permitan reorganizar la administración, superar sus problemas financieros y continuar operando.

En otros países tiene vigencia a diario la figura de la Reestructuración Mercantil. En Estados Unidos, por ejemplo, importantes empresas de diferentes ramas, como la automotriz, de aerolíneas y tiendas por departamento, han recurrido a esta figura en más de una ocasión, sin que esto les impida el levantarse y seguir adelante operando exitosamente sus negocios.

El tener dificultades financieras no debe ser un estigma que nos lleve al fracaso...

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