Las motivaciones para ser corrupto: casos ejemplares, las razones de los políticos y los empresarios para 'hacerse' al margen de la ley o las buenas costumbres

 
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"Las motivaciones para ser corrupto: casos ejemplares, las razones de los políticos y los empresarios para "hacerse" al margen de la ley o las buenas costumbres, cómo reducir la corrupción"

Ernesto J. Armenteros

Conozco varios casos que explican los motivos que llevan a políticos y a empresarios a lucrarse ilegalmente, a robar, sin que ellos crean que están haciendo nada ilegal y mucho menos amoral. Creo que para los fines de esta lucubración narrar estos casos nos ilustra sobre por qué empresarios y políticos se embarcan en una espiral de ilegalidades que los va convirtiendo en delincuentes sin que ellos crean que están robando o que ellos no tienen derecho ni justificación de "hacerse" con dineros que como políticos o empresarios están bajo su resguardo y responsabilidad. Ellos creen que aprovecharse de las circunstancias es un privilegio que les corresponde, que solamente un pendejo no lo haría.

El primer caso es el de unos hermanos emprendedores que tenían una empresa de remesas muy exitosa. Eran competidores nuestros. De esto hace muchos años. Ocurrió en Nueva York.

Cuando yo les advertí que podían terminar presos si continuaban actuando ilegalmente, lavando dinero, uno de ellos me preguntó si a mí me había faltado alguna vez algo esencial en mi niñez o juventud, que si siempre había tenido las tres calientes. Le conteste que sí.

Me dijo que él y su hermano eran hijos de un camionero y que muchas mañanas solamente había un huevo para compartir entre ellos dos. Que se rifaban para decidir a quién le tocaba la clara y a quién la yema... y que los que sufren esas escaseces nunca satisfacen su deseo de enriquecerse y de "hacerse".

Entendí.

Han transcurrido décadas desde aquella conversación; el empresario tuvo muchos éxitos y algunos fracasos. Perdí contacto con él hasta hace poco cuando leí en los periódicos que estaba preso por un fraude en una institución bancaria del cual él era director.

El segundo caso ejemplar es el de un domínico-boricua en Puerto Rico que durante décadas fue muy exitoso; todavía podría serlo si no fuera porque la angurria no tiene límites. A pesar de unos ingresos que le permitía vivir como Hugh Hefner, el de Playboy, con deportivos, lanchas, avión y un harén de amantes de alto mantenimiento, dejó de pagar los impuestos al estado, el IVA, por aquello de que no creía que sus amigos políticos le meterían la proa, Se equivocó y se metió en rojo. Los amigos políticos estaban muy dispuesto a beberle los tragos pero no a tapar sus ilegalidades.

Lo último que supe de él fue por los periódicos. Al igual que el primero, tiene un caso judicial pendiente por fraude en una institución financiera.

Estos dos casos ejemplares no son únicos ni mucho menos. Los narro simplemente para ilustrar que la corrupción tiene orígenes diferentes. Lo que tienen en común es la ausencia de un norte moral y una motivación compulsiva de hacerse rico.

Reiterando.

Los motivos de empresarios y políticos para actuar ilegalmente se originan en la pobreza, en la falta de educación y la idea de "hacerse de un capital" para no volver a vivir las necesidades de su juventud o para que sus familias no la sufran tampoco. Es una actitud que quienes no hemos conocido pobrezas ni privaciones de necesidades elementales podemos entender como una motivación poderosa para delinquir, sobre todo si por las circunstancias o por simple temeridad no creen que serán atrapados y que, si lo son, podrán superar la crisis con buenos abogados, sobornos, conexiones con la policía, los jueces o con políticos y militares que los protejan.

No todos los delincuentes están motivados por privaciones en su niñez. En nuestra sociedad hemos producido unos delincuentes de exquisita educación e inteligencia, que se iniciaron en su carrera de ladrones con esquemas muy sofisticados en complicidad con empresarios importantes a los que se los ofrecían por un porcentaje de beneficio del dinero "ahorrado" en impuestos al reducir su carga impositiva. ¿La fórmula?: aprovechando una ley de recuperar la foresta que exoneraba a las empresas de impuestos de los montos que invirtieran en reforestaciones. El objetivo de la ley y los incentivos impositivos era proteger el medio ambiente para que, entre otras razones medioambientales, el caudal de los ríos aumentara y la isla no tuviera una crisis de agua, como estaba siendo pronosticado...

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