LAS NUEVAS CORTES, MISION POSIBLE

 
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LAS NUEVAS CORTES ¿MISIÓN POSIBLE?

José Luis Taveras

El pasado 28 de diciembre se formalizó la toma de posesión de los jueces que componen la Suprema Corte de Justicia (SCJ), el Tribunal Constitucional (TC) y el Tribunal Superior Electoral (TSE).

En la rama judicial, el momento trasciende por su impacto en los órganos encargados de la función de administrar justicia en la República Dominicana, cuya transformación está ahora en manos de treinta jueces (diecisiete de la SCJ y trece del TC).

Una vez disipada la bruma provocada por las disímiles interpretaciones y valoraciones del proceso que llevó a cabo el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), queda abierto el camino hacia la meta fijada: el asentamiento en el país de un modelo ideal de justicia.

Sin embargo, para muchos la consolidación y el fortalecimiento institucional de una SCJ renovada y un TC que empieza desde cero solo será una misión posible en la medida en que sus miembros puedan dar muestras de un ejercicio independiente de las convenciones y cabildeos políticos que la opinión pública atribuye a su origen.

Para aclarar algunas de estas expectativas, los presidentes de la SCJ, Mariano Germán Mejía, y del TC, Milton Ray Guevara, relatan de manera exclusiva para los lectores de Gaceta Judicial sus impresiones de lo que significa este nuevo reto y de los obstáculos que tendrán que superar para cumplir la misión puesta a su cargo.

MILTON RAY GUEVARA:

Presidente del Tribunal Constitucional

GACETA JUDICIAL:

¿Una designación presentida o inesperada?

MILTON RAY GUEVARA:

Yo no me iba a presentar si la Confederación Dominicana de la Unidad Evangélica (CODUE) no me hubiese presentado. He tenido relaciones con ellos mediante mi asesoría en temas jurídicos y cuando me mandaron a buscar pensé que era para hablarme sobre temas jurídicos, pero fue para proponerme la presentación al Tribunal Constitucional (TC). Me crié en la fe católica, pero asistiendo a la iglesia evangélica dominicana; por eso entendí que fue obra de Dios que fuera el CODUE que me presentara. No puedo decir que lo presentía o no; me presenté, fui a la entrevista del consejo y allí el Señor habló por mí.

GJ;

¿Entonces su elección no fue política, sino divina?

MRG;

Creo que fue obra del Señor. Naturalmente, les agradezco que me hayan escogido a cada uno de los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura, empezando por el señor Presidente de la República, quien es el presidente del Consejo. Entiendo que Dios obró para que yo fuese escogido. Es una cuestión muy personal; siento que fue así.

GJ;

De todos los desafíos de su vida, ¿qué significa este?

MRG;

Este es el mayor reto de mi vida. He aprendido en mi vida pública que los pueblos no te juzgan por lo que hiciste al inicio, sino que la mayoría de las veces es por lo que hagas al final. Tuve el gran reto de crear la Fundación Institucionalidad y Justicia: le puse el nombre, redacté sus estatutos, dibujé el logo y en una especie de sacerdocio judicial fui director ejecutivo los primeros seis años (1990-1996), casi honoríficamente, y dejé de ejercer mi profesión. Después me tocó el gran reto de la Seguridad Social. En el 2001 me entregaron solo una ley y cuando salí en el 2004 ya el Sistema Dominicano de Seguridad Social tenía Superintendencia, Gerencia, la Dirección de Información de los Afiliados, la Tesorería; ya tenía las edificaciones, la Superintendencia de Pensiones estaba funcionando y a la de Salud solo le quedaba el tema del costo del plan básico y la resolución sobre los honorarios médicos, pero dejé la Seguridad Social funcionando.

Ahora estoy en la misma situación: no hay absolutamente nada. Tengo doce jueces que también forman parte del TC, cuyo esfuerzo requiero y necesito. Por eso digo que es el mayor reto de mi vida, porque sin quizás y sin limitar la providencia divina, esta debe ser mi ultima participación en la vida pública dominicana. Quisiera que me recuerden mis hijos, mis nietos y el país por haber cumplido con mi deber en esta última encomienda que me hace el país.

GJ;

¿Como valora a sus compañeros?

MRG;

Creo que es un conjunto equilibrado, que puede hacer el trabajo, que tiene deseos de trabajar y está consciente de la tarea que le han encomendado. Saben que el TC tiene una legitimidad de origen, pero que tiene que ganarse la legitimidad del funcionamiento para que el pueblo crea en él. Ellos saben que tienen que fajarse a trabajar y así lo han expresado. Me siento muy complacido de la primera reunión que tuvimos el día de la juramentación. Me manifestaron su apoyo con expresiones muy claras, categóricas y sinceras. Creo que eso augura una colaboración fructífera y que, con la gracia de Dios, ellos y yo podremos hacer el trabajo que se requiere, siempre pensando que el TC no va a resolver todos los problemas de la República Dominicana; no ha sido creado para eso. Pero tampoco el TC puede convertirse en un órgano burocrático más; tiene una misión elevada y es un órgano suprapoder. Este tribunal tiene que lograr que paulatinamente en este país se viva en Constitución, que los gobernantes respeten la Constitución para que los gobernados también la respeten. Ese es el reto más grande de mi vida y mi mayor temor es fracasar en él. Por eso apelo a todos los hombres de buena voluntad para que oren por mí.

GJ;

En una sociedad política de escasa o frágil institucionalidad ¿la labor de controlar órganos públicos es tarea fácil?

MRG;

Quiero aprovechar para mandarle un mensaje a los que dirigen instituciones: creo que llegó el momento de que todo el mundo sepa que tiene que respetar la Constitución. Ya no habrá contemplaciones ni actitudes flojas. El Tribunal, en la medida de lo posible, tiene que llevar al ánimo del país que quien no respete la Constitución va a recibir la sanción condigna, que puede ser la anulación de una ley, o que se pueda expresar en el caso de la revisión de una sentencia o de un amparo. Los tres poderes públicos están intimados a respetar la Constitución: el Poder Legislativo, el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial.

GJ;

El modelo jurisdiccional constitucional adoptado ¿es el ideal o el posible?

MRG;

Es el mejor que se podría haber adoptado porque tiene lo mejor de los dos mundos. Todos los jueces de la jurisdicción judicial son jueces constitucionales por el sistema del control difuso. Por el otro lado, está el control concentrado del TC. Es exitoso. Ya venía funcionando porque la SCJ a partir del año 1994 tenía el control concentrado y se mantuvo el control por vía de excepción, que lo tenían todos los tribunales: desde juzgado de paz hasta la...

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