El nuevo Codigo de Procedimiento Civil, Nos vendra de Francia o de Uruguay

 
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El nuevo Código de Procedimiento Civil, Nos vendrá de Francia o de Uruguay

Es motivo de aliento y esperanza saber que juristas de la talla del magistrado Cruceta y del doctor Germán, de reconocidas trayectorias como juez, el primero, y como abogado y autor, el segundo, se han embarcado en la laboriosa y difícil tarea de redactar un proyecto de Código de Procedimiento Civil de esta naturaleza.

La República Dominicana se encuentra inmersa hoy día en un importante proceso de reforma de nuestros añejos códigos, importados desde Francia durante el siglo XIX. Aunque hay consenso unánime en la comunidad jurídica dominicana sobre la necesidad de la reforma, por lo arcaica y desfasada que se encuentra la legislación vigente1, se han suscitado diferencias notables en cuanto al patrón a seguir para la nueva codificación, enfrentándose dos tendencias definidas: de un lado, la escuela que llamaremos “francesa”, la cual propugna por la continuación de nuestros lazos tradicionales con la codificación francesa; y del otro, la escuela que llamaremos “iberoamericana”, la cual busca un acercamiento a la nueva normativa de los países latinoamericanos y de España.

La escuela francesa sostiene que no hay necesidad de descartar de plano casi dos siglos de tradición jurídica para mejorar nuestra legislación y que la importación de modelos extraños causa el rompimiento de la unidad conceptual de nuestro Derecho, además de graves problemas de aplicación, como lo demuestra el “fracaso” del nuevo Código Procesal Penal, de procedencia iberoamericana.2

La escuela iberoamericana, por su parte, sustenta que si bien es cierto que Francia fue, a principios del siglo XIX, el país más avanzado en materia jurídica, hoy día ha quedado muy rezagado respecto de otros países y regiones; que la codificación modelo iberoamericana recoge y sintetiza estas innovaciones, en español y no en un idioma extraño, las cuales, en sentido general, se ajustan más a nuestro ordenamiento jurídico, basado en la supremacía de la Constitución. La meta es la “constitucionalización” de nuestro Derecho, lo cual se estima que resulta más manejable con los patrones iberoamericanos.

Hasta hace poco, la escuela francesa dominaba la escena.

Prueba de ello es que todos los proyectos de códigos redactados por las comisiones nombradas por el Presidente Fernández en su primer período, se basaron en textos franceses.

Poco a poco, sin embargo, la escuela iberoamericana ha tomado fuerza, tal vez a consecuencia...

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