El populismo del antipopulismo

 
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"El populismo del antipopulismo"

José Luis Taveras

Me da risa cómo ciertos intereses buscan acomodos conceptuales para desprestigiar legítimas expresiones públicas.

Ahora nos imponen un nuevo cliché: el populismo. Es la tacha de nuestro tiempo como lo fueron el semitismo en la Alemania nazi, el protestantismo herético en la España franquista, el comunismo en las dictaduras latinoamericanas y el imperialismo en las democracias populares del tercer mundo. La mayoría de los ismos, como estereotipos, nacen de prejuicios irracionales y de la intolerancia.

El populismo, término difuso y polivalente, tiene en el lenguaje de ciertos teóricos y lobistas profesionales dominicanos una aplicación muy propia: desmeritar acciones ciudadanas y políticas públicas de orientación social.

Y no cualquier reclamo, demanda o pretensión es populista para esos enciclopedistas; solo aquellos que afectan los intereses corporativos del establishment. Por eso es la palabra de moda de determinados círculos empresariales que han convertido su antipopulismo en el más dogmático populismo. Es populista la defensa del patrimonio natural, como la protección de Loma Miranda; es populista la inversión del Estado en la generación eléctrica; es populista la protección de los derechos del consumidor; es populista la preservación de los derechos adquiridos de los trabajadores; es populista la protección a la sana competencia; es populista la regulación y el arbitrio del Estado en sectores económicos oligopólicos; es populista el reclamo de los ciudadanos a defender su derecho a querellarse en contra de los...

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