La reforma al salario de navidad

"La reforma al salario de navidad"

Lupo Hernándes Rueda

El Poder Ejecutivo promulgó recientemente, la Ley 204-97 del 24 de octubre de 1997, mediante la cual se suprime el tope de cinco salarios mínimos establecido al salario de Navidad en el artículo 219 del Código de Trabajo. Dicho texto legal disponía que "en ningún caso el salario de Navidad será mayor del monto de cinco salarios mínimos legalmente establecidos".

De este modo se pretende liberar totalmente del pago del Impuesto sobre la Renta el salario de Navidad previsto en el artículo 222 del Código de Trabajo. Dicho de otro modo, estaría exento del Impuesto Sobre la Renta el salario de navidad, sea cual sea el monto otorgado al trabajador.

Se trata de una ley precipitada e injusta, que, lejos de proteger la inmensa mayoría de los trabajadores, beneficia a una élite minoritaria: los altos empleados, los técnicos, los ejecutivos y dueños de empresas. Abre las puertas al engaño al fisco y a la reducción de la participación individual en las utilidades a la mayoría de los trabajadores de las empresas.

¿Por qué se estableció en el Código de Trabajo el tope de los cinco salarios mínimos al salario de Navidad?

Esta norma fue establecida con el propósito de corregir la mala práctica de ciertos empleadores que pagan un salario mínimo mensual a su personal, y otorgan tres, cinco o más salarios mínimos a título de salario de Navidad a todo el personal de la empresa, incluyéndose ellos mismos.

Para el trabajador que gana un salario mínimo mensual, recibir tres, cuatro o más salarios mínimos en Navidad es una gran cosa, pero, detrás de esta "generosidad" está el hecho de que el personal de dirección, los altos empleados, los ejecutivos y dueños de empresas, que ganan ochenta, cien mil pesos o más mensualmente, sin contar los que reciben pagos en dólares, es decir, estas categorías de trabajadores calificados, recibían, a título de regalía pascual y libre de impuestos, en el mes de diciembre, enormes sumas de dinero que mermaban en gran parte, las utilidades netas de la empresa, evadiendo de ese modo el pago del Impuesto Sobre la Renta.

Esta práctica también reducía el monto de los beneficios de la empresa al cierre del año comercial, y, consecuentemente, la participación en las utilidades de la inmensa mayoría de los trabajadores, pues, generalmente, la empresa no producía beneficios al cierre del año comercial, o el monto de las utilidades a repartir entre los trabajadores, caía por debajo del...

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