Sentencia nº 21 de Suprema Corte de Justicia, del 25 de Junio de 2003.

Fecha de Resolución:25 de Junio de 2003
Emisor:Primera Sala

D., Patria y Libertad

República Dominicana

En Nombre de la República, la Cámara Civil de la Suprema Corte de Justicia, actuando como Corte de Casación, ha dictado la sentencia siguiente:

Sobre el recurso de casación interpuesto por Citibank, N.A., entidad bancaria organizada y existente de conformidad con las leyes de los Estados Unidos de América, con su domicilio social abierto en la No. 1 de la Av. J.F.K., de esta ciudad de Santo Domingo, debidamente representada por su V. y G. General, Sr. R.M., norteamericano, mayor de edad, casado, portador del pasaporte No. 700597474, domiciliado y residente en esta ciudad, contra la sentencia No. 104 de fecha 2 de abril de 1997, dictada por la Cámara Civil de la Corte de Apelación de Santo Domingo, cuya parte dispositiva se copia más adelante;

Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;

Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;

Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría General de la Suprema Corte de Justicia, el 30 de mayo de 1997, suscrito por los Licdos. R.R.C. y S.A.A., en el cual se proponen los medios de casación que se indican más adelante;

Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría General de la Suprema Corte de Justicia, el 27 de junio de 1997, suscrito por el Dr. M.R.V., L.. H.R.T.A., abogados de la parte recurrida J.A.P.O.;

Visto el auto del 5 de junio del 2003, dictado por el Magistrado R.L.P., Presidente de la Cámara Civil de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual llama al Magistrado J.E.H.M., juez de esta cámara, para integrar la misma en la deliberación y fallo del recurso de casación de que se trata;

Vista la Ley No. 25 de 1991, modificada por la Ley No. 156 de 1997 y los artículos 1 y 65 de la Ley sobre Procedimiento de Casación;

La CORTE, en audiencia pública del 21 de octubre de 1998, estando presentes los Jueces: R.L.P., M.T. y A.R.B.D., asistidos de la secretaria general, y después de haber deliberado los jueces signatarios de este fallo;

Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere consta: a) que con motivo de una demanda en reparación de daños y perjuicios incoada por J.A.P.O. contra el Banco Metropolitano, S.A. y el Citibank, N.A., la Cámara Civil y Comercial de la Tercera Circunscripción del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional dictó, el 29 de abril de 1992, una sentencia con el siguiente dispositivo: "Primero: Se rechazan las conclusiones de los co-demandados; Citibank, N.A. y Banco Metropolitano, S.A., por improcedente y mal fundamentadas en derecho; Segundo: Se acogen las conclusiones del demandante, Dr. J.A.P.O., y en consecuencia: a) Se condena, conjunta y solidariamente al Citibank, N.A. y al Banco Metropolitano, S.A., a pagar al demandante Dr. J.A.P.O., la cantidad de Doscientos Cincuenta Mil Pesos Oro (RD$250,000.00), como justa reparación por todos los daños y perjuicios morales y materiales sufridos por él, por los motivos expuestos; más el pago de los intereses legales de dicha cantidad, computados a partir de la demanda en justicia; Tercero: Se condena, conjunta y solidariamente a dichos demandados al pago de las costas y distraídas en provecho de los abogados concluyentes, D.. M.R.V. y C.G.B., quienes afirman haberlas avanzado en su mayor parte"; b) que sobre el recurso de apelación interpuesto, intervino la sentencia ahora impugnada, la cual expresa en su dispositivo: "Primero: Acoge en la forma, pero los rechaza en cuanto al fondo, los recursos de apelación interpuestos por los Bancos Metropolitano, S.A. y Citibank, N.A. contra la sentencia de fecha 29 de abril de 1992, dictada por la Cámara Civil y Comercial de la Tercera Circunscripción, a favor del señor J.A.P.O.; Segundo: Modifica el literal (a) del ordinal del dispositivo de dicha decisión, para que en base a los motivos expuestos, rija en lo adelante del modo siguiente: a) Condena conjuntamente al Citibank, N.A. y al Banco Metropolitano, S.A., a pagar al demandado J.A.P.O. la suma de Doscientos Cincuenta Mil Pesos (RD$250,000.00 m/n), más los intereses legales contados a partir de la fecha de la demanda, a título de reparación por los daños morales y materiales sufridos por él; pago que deberá ser realizado en la proporción de un 60% a cargo del Citibank, N.A., y de un 40% a cargo del Banco Metropolitano, S.A.; Tercero: Modifica el ordinal 3E del dispositivo de la misma decisión, para que en base a los mismos motivos rija en lo adelante del modo siguiente: 3E Condena conjuntamente a dichos demandados al pago de las costas del procedimiento, calculadas en la misma proporción anterior, y ordena su distracción en provecho de los abogados concluyentes del demandante, D.. M.R.V. y C.R.G.B., quienes afirmaron haberlas avanzado en su mayor parte; Cuarto: Condena conjuntamente al Citibank, N.A. y al Banco Metropolitano, S.A. al pago de las costas de esta alzada, en la proporción antes indicada y ordena su distracción en provecho de los abogados concluyentes del demandante, D.. M.R.V. y C.R.G.B., quienes afirmaron haberlas avanzado en su mayor parte";

Considerando, que la parte recurrente propone contra la sentencia impugnada los siguientes medios de casación: "Primer Medio: Violación a la ley. Inexistencia de falta. Violación a los artículos 1382 y 1383 del Código Civil; Segundo Medio: Desnaturalización de los hechos. Correcta inmovilización de fondos ante un embargo retentivo dirigido contra J.P.O.; Tercer Medio: Violación a la ley. Desconocimiento de los artículos 1134 y 1150 del Código Civil";

Considerando, que en el desarrollo del primer y segundo medios de casación, el banco recurrente alega, en síntesis, que la demanda intentada por el ahora recurrido contra el Citibank, N.A., tiene su fundamento en una alegada falta o culpa de este último, por el hecho de haber devuelto varios cheques emitidos por J.P.O. contra la cuenta que éste mantenía en Citibank, N.A., devoluciones que se produjeron en acatamiento del embargo retentivo trabado en manos de dicha institución bancaria por el Banco Metropolitano, S.A. y en perjuicio de P.O.; que, el Citibank, N.A., en su condición de tercero embargado ajeno a la litis que evidentemente existía entre el embargante y el embargado, y que dió origen al embargo, debía limitarse a acoger pura y simplemente el requerimiento de embargo retentivo trabado en sus manos, sin necesidad de examinar si el embargado es en efecto deudor o no del embargante; que la doctrina y la jurisprudencia mantienen un criterio constante en el sentido de que el tercero embargado no puede erigirse en juez de la regularidad o validez del embargo retentivo que es notificado en sus manos; que, por lo tanto, no podría retenerse que el Citibank, N.A., ha comprometido su responsabilidad civil o contractual, al acoger un embargo retentivo que le ha sido notificado sin una "identificación adecuada y suficiente" del deudor embargado, conforme a lo que ha expresado el propio P.O.; que la Corte a-qua ha desnaturalizado los hechos de la causa al atribuir responsabilidad a un tercero embargado que se limita a acatar el embargo retentivo trabado en sus manos, culpándole de paso del hecho de la coincidencia del nombre y apellidos del real embargado, con el nombre y apellidos de un cliente del banco;

Considerando, que para fundamentar su decisión la Corte a-qua expresó: "Que según el demandante, señor J.A.P.O., él mantiene una cuenta corriente en el Citibank, N.A. y que en fecha 11 de octubre de 1982 recibió de esta institución una nota o aviso de débito por la cual le avisaban que los fondos de su cuenta estaban inmovilizados hasta la suma de RD$452,496.20, como consecuencia de un embargo retentivo practicado por el Banco Metropolitano, S.A.; que se dirigió al Citibank, N.A. y le informó que no era deudor ni había efectuado con el Banco Metropolitano, S.A., operación o negocio que hubiera causado la traba; que recibió de aquella institución garantías verbales de que sus fondos serían respetados, no obstante lo cual comenzó a ser avisado por cartas y llamadas telefónicas que sus cheque le habían sido devueltos a los librados, entre ellos la escuela privada donde estudiaban sus hijos, la CODETEL, la compañía aseguradora de su vehículo, la Asociación Nacional de Ahorros y Préstamos para la Vivienda y otros; que una semana después, el 18 de octubre de 1982, el Citibank, N.A. le remitió una nota de crédito restableciéndole a su cuenta el monto anteriormente inmovilizado; que el proceder negligente del Citibank, N.A. y del Banco Metropolitano, S.A. le causaron perjuicios materiales y morales, perturbando su tranquilidad personal y familiar y afectando su crédito y su actividad profesional; perjuicios que él evaluó en la cantidad de RD$250,000.00, suma que, finalmente, le fue adjudicada por la sentencia apelada";

Considerando, que si bien es verdad que en materia de embargo retentivo la jurisprudencia y la doctrina están contestes en que el tercero embargado no puede convertirse en juez del embargo, es decir, no tiene calidad, ni potestad para determinar si el embargo trabado en sus manos es correcto o incorrecto, justo o injusto, sino que debe limitarse, en su condición de tercero en cuanto al asunto, a realizar las retenciones de fondos o bienes del embargado, que reposan en su poder; no es menos verdad que ello es así más que en el caso en que, cuando el tercero embargado es un banco, como en la especie, éste haya identificado de manera inconfundible, como es su obligación, cuál es dentro de todos sus cuentahabientes el propietario de la cuenta que se quiere afectar con el embargo retentivo; que, en el presente caso, como se puede inferir de los propios alegatos del recurrente, Citibank, N.A., éste podía distinguir fácilmente entre el actual recurrido y la persona a quien realmente el Banco Metropolitano deseaba embargar retentivamente, ya que éstos si bien poseen los mismos apellidos, y no fue aportada su cédula de identidad y electoral por parte del embargante, tenían diferentes nombres, puesto que el actual recurrido tiene por nombres "J.A.", en cambio el real deudor del Banco Metropolitano, S.A., según se ha visto, sólo se llama "J."; que, al momento en que el Citibank, N.A. buscara en su base de datos, debió percatarse de tales diferencias, como lo hubiese hecho un banco diligente; que, al retener la Corte a-qua la falta cometida por el Citibank, N.A., consistente en la negligencia de éste no identificar correctamente el cuentahabiente embargado admitida por dicho banco al liberar posteriormente los valores retenidos, actuó de manera correcta y apegada a la ley y a los hechos, por lo que la decisión atacada no incurrió en los vicios aquí denunciados, y en consecuencia, procede desestimar los dos medios examinados;

Considerando, que en el desarrollo del tercer y último medio el recurrente alega, que existe un contrato de apertura de cuenta de cheques suscrito entre J.A.P.O. y Citibank, N.A., el 27 de abril de 1997, el cual contiene en su numeral 13, una cláusula de limitación de responsabilidad; que el artículo 1150 del Código Civil establece que "el deudor no está obligado a satisfacer más daños y perjuicios, que los previstos o que se han podido prever al hacerse el contrato,..."; que sólo puede pretenderse la inoponibilidad de la cláusula de limitación de la responsabilidad en el caso de que se pruebe la comisión de un dolo o una falta inexcusable en el incumplimiento, prueba que no ha sido ni mínimamente ofrecida por el recurrido J.P.O.; que, en tal sentido, la falta a retener, por parte de los jueces para establecer indemnizaciones superiores a las que fueron pactadas contractualmente por las partes, debe ser grave o dolosa. No es posible retener, para esos fines una "evidente ligereza", como establece la sentencia recurrida; que el monto establecido en la mencionada cláusula es de quinientos pesos (RD$500.00), como indemnización de una eventual responsabilidad del Citibank, N.A., frente a su cuentahabiente por un error involuntario;

Considerando, que, en cuanto al aspecto aquí planteado, la Corte a-qua se fundamentó en que no es válida la alegación del Citibak, N.A., en el sentido de que, en el caso, tiene aplicación la cláusula décimo-tercera del reglamento para aperturar cuentas corrientes (cheques), que estipula que en caso de que el Banco por error o inadvertencia no pagare un cheque librado por el depositante contra su cuenta, que tenga provisión de fondos, la responsabilidad del banco por todo concepto, estará limitada a un máximo de RD$500.00, ya que, además de que dicha cláusula forma parte de un contrato de adhesión, ha resultado comprobable una evidente ligereza de parte de los Bancos demandados; que constan en el expediente los cheques expedidos por el señor J.A.P.O. a favor de CODETEL, Supermercado Nacional, Compañía de Inversiones, Asociación La Nacional de Ahorros y Préstamos para la Vivienda, Centro Especializado para la Enseñanza y Centro de Seguros La Popular, cargados a la cuenta corriente del señor P.O. con el Citibank durante la primera semana del mes de octubre de 1982, devueltos todos por falta de fondos y "cuenta embargada"; que constan igualmente comunicaciones dirigidas al señor P.O. por la CODETEL, el Centro de Seguros La Popular, C. por A., y el Centro Especializado de Enseñanza, informando la devolución de los cheques librados a su favor y reclamando el pago por los servicios prestados, incluyendo la admonición que le hace el Centro de Enseñanza de que "el que se nos expida un cheque sobre una cuenta sin respaldo, son situaciones que no comprendemos y que esperamos que no se repitan pues nos veríamos obligados a tomar medidas que afectarían en cuanto a la escolaridad que se refiere a su hijo M."; circunstancias todas, expresa la Corte a-qua, que "comprueban los perjuicios materiales y morales sufridos por el demandante como consecuencia de la falta cometida por los Bancos demandados"; que dicha Corte estimó, como ajustada a dichos daños, la suma acordada por la sentencia apelada a título de indemnización;

Considerando, que si bien es admitida la cláusula que dispone que en caso de error o equivocación del banco, éste únicamente responderá al depositante de los daños reales y efectivos que éste sufra y por una indemnización de no más de RD$500.00, tales cláusulas no son aplicable, no sólo porque se trate de un contrato de adhesión, sino porque las cláusulas de no responsabilidad que estipulan ciertos bancos en los contratos de cuentas de cheques o corrientes, no pueden exonerarlos más que de las consecuencias de sus faltas ligeras, que no es el caso, que además es inoperante todo pacto de exención total o parcial de responsabilidad, sobre todo en casos como el de la especie, en que la Corte comprobó la evidente ligereza o falta grave del banco, no sólo por la inmovilización de fondos por espacio de una semana en perjuicio del actual recurrido, por no haber actuado el banco de manera diligente, para así evitar la confusión respecto del real embargado, sino también por la situación injusta e incómoda de la devolución de los cheques ya emitidos por el cuentahabiente y por los cuales, según expresa la Corte a-qua, recibió incluso "admonición" por parte de uno de los beneficiarios de los cheques devueltos; que al advertir la Corte a-qua que de todos estos hechos resultaron perjuicios materiales y morales sufridos por J.A.P.O., lejos de incurrir en los vicios denunciados, la Corte a-qua hizo una correcta aplicación de los textos legales, por tanto, éste último medio debe ser desestimado y con ello el presente recurso de casación.

Por tales motivos, Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por el Citibank, N.A., contra la sentencia dictada el 2 de abril de 1997, por la Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación de Santo Domingo, cuyo dispositivo figura en parte anterior de este fallo; Segundo: Condena la parte sucumbiente al pago de las costas procesales, con distracción de las mismas en favor del Dr. M.R.V. y del L.. H.R.T.A., abogados del recurrido, quienes afirman haberlas avanzado en su totalidad. Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara Civil de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la misma en la ciudad de Santo Domingo de G., en su audiencia pública del 25 de junio del 2003.

Firmado: R.M.L.P., E.M.E., A.R.B.D., J.E.H.M.. G.A., Secretaria General.

La presente sentencia ha sido dada, firmada y pronunciada por los señores Jueces que figuran al pie, en la audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por mí, Secretaria General, que certifico.