Los signos de interrogacion

 
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"Los signos de interrogación"

Fabio J. Guzmán Ariza

Abogado y académico de la lengua.

RESUMEN:

Se explican los usos de los signos de interrogación en la puntuación del español.

PALABRAS CLAVES:

Signos de interrogación, signo de apertura, signo de cierre, principio de interrogación, fin de interrogación, usos, puntuación, signos de puntuación, reglas de puntuación, ortografía, idioma, español, lingüística.

INTRODUCCIÓN

Los signos de interrogación son dos: el de apertura (¿), también llamado principio de interrogación, y el de cierre (?) o fin de interrogación. Se desconoce a ciencia cierta el origen de estos dos signos, pero se cree que derivan de la primera y última letra de la palabra latina Quaestio, que significa ‘pregunta’, colocadas una encima de la otra, alternativamente, de esta manera: Qo, Qo, Con el tiempo la Q y la o se fueron estilizando hasta convertirse en los signos actuales: ¿ y ?.

Para algunos lingüistas, los signos de interrogación no son propiamente signos de puntuación, sino signos de entonación, pues no sirven para marcar la estructura lógica del texto —como ocurre con la coma, el punto, el punto y coma, etc.—, sino, más bien, para indicar la modalidad del discurso cuando este difiere del mero enunciado1. La norma académica, sin embargo, incluye expresamente entre las funciones de los signos de puntuación la de indicar la modalidad de los enunciados, y considera, por tanto, que los signos de interrogación son signos de puntuación.

EL SIGNO DE APERTURA (¿)

El signo de apertura o principio de interrogación (¿) se emplea en el español desde el siglo XVIII. En 1754, la Real Academia Española recomendó su uso en la segunda edición de su Ortografía. El español tiene la peculiaridad de ser el único idioma que lo utiliza. Salvo en algunos casos que indicaremos más adelante, el uso del signo de apertura es hoy obligatorio en la escritura de oraciones o frases interrogativas en nuestro idioma.

Esta particularidad tiene su explicación: en español, a diferencia de otros idiomas, una misma frase u oración puede perfectamente variar de modalidad (entre enunciativa, interrogativa y exclamativa) solo por el cambio del tono o inflexión con la que se dice:

Fuiste ese día al Palacio de Justicia a defender al ladrón ese que apodaban Al Capone.

¿Fuiste ese día al Palacio de Justicia a defender al ladrón ese que llamaban Al Capone?

¡Fuiste ese día al Palacio de Justicia a defender al ladrón ese que llamaban Al Capone!

Ese fue el hombre que hace unos días vio saliendo de la casa con una pistola en la mano.

¿Ese fue el hombre que hace unos días vio saliendo de la casa con una pistola en la mano?

¡Ese fue el hombre que hace unos días vio saliendo de la casa con una pistola en la mano!

De manera que, de no colocarse el signo de apertura, sería imposible anticipar en la lectura la naturaleza...

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