Who is the Dominican Corporate Lawyer

 
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Who is the Dominican Corporate Lawyer?

José Luis Taveras

Una fina corbata Façonnable le da el toque perfecto a una impecable chaqueta Hugo Boss que comparte color con las gafas Louis Vuitton. Abandona, con ligero donaire, las puertas de su BMW 745, año 2007, para emprender una rauda caminata urbana que lo conducirá al lobby de una firma legal donde sólo pisar sus alfombras tiene un precio. Al traspasar el umbral de su despacho, ya la luz había llenado de vida el interior. Antes de ocupar su sillón de piel, agota el ritual narcisista del día: saca de su billetera un espejo; ya frente a él, aprieta el nudo de su corbata, penetra sus dedos en su fina melena, confirmando interiormente que no hay nadie antes de él. No se confundan, ese es nuestro corporate lawyer.

Luego de cursar la carrera de leyes en una universidad privada de Santo Domingo, el destino obligado es completar un MBA en un college de la costa este de los States, que aunque no esté en el top ten del ranking, tenga ciertas credenciales en la especialidad elegida: business law o corporate law. Ya de regreso, y título en mano, la búsqueda de plaza laboral se hará fácil: su curriculum vitae trae el nombre de una university y el dominio del inglés es perfecto. Pronto la firma legal incorporará su nombre en el web site como un formidable especialista en el área corporativa, fusiones y adquisiciones, aunque no haya tenido el más mínimo contacto con esos procesos; lo que pueda faltar lo suplirá la imagen y, of course, su fluido inglés. En su formación fast food, quedaron hondos vacíos y la suficiente capacidad para armonizar consistentemente los tips aprendidos allá con un derecho comercial local de texturas muy particulares, pero hay muchas burbujas para disimular esas pequeñas fallas: unas altas tarifas por hora (expresadas obviamente en dólares) y la referencia de la clientela corporativa de la firma, como avales de una práctica legal a lo Park Avenue.

El corporate lawyer dominicano no sólo es un estereotipo cultural de nuestra práctica legal, sino una expresión de las más claras distorsiones conceptuales y pragmáticas del derecho comercial y societario. Se traduce en una práctica light, de escaso fondo, pero de ricas apariencias mercadológicas, que asume el derecho de las sociedades con la libertad propia de los contratos, y obviando muchas veces su dogmática, construye sus particulares productos e inventos bajo el performance de nórdicas latitudes. Es un inconsciente mago de...

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