De Bertillon a Hans Gross y la ciencia tras el crimen

 
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"De Bertillon a Hans Gross y la ciencia tras el crimen"

Héctor Dotel Matos

"La mejor forma de encubrir un crimen es con una investigación deficiente".

Carlos Sosa-argentino.

RESUMEN:

El autor hace un recuento de la formación de los autores Bertillon y Gross y el impacto de sus obras en la ciencia de la crimininalística.

PALABRAS CLAVES:

Criminalística, autores clásicos, Bertillon, Gross, bertillonaje, mensuración, metodología, huellas dactilares, proyectil, falsificación, prefectura, criminalística, dactiloscopia, argot criminal, criptografía, dibujo forense, documentología, derecho penal.

El bertillonage fue el método antropométrico ideado por Alphonse Bertillon (1853-1914), que consiste en clasificar a los individuos (generalmente mediante un sistema fotográfico o el llamado retrato hablado) de acuerdo con un plan tricotómico —como la longitud de la cabeza— que los divide en tres grupos; cada subgrupo en tres secciones —según la longitud del dedo medio izquierdo— y cada sección en tres partes, de acuerdo con la longitud del dedo meñique izquierdo.

Este sistema fue muy popular por un tiempo, pero quedó totalmente excluido más tarde de la invención del sistema dactiloscópico de identificación.

Alphonse Bertillon, antropólogo francés nacido en Paris en 1853 y muerto en 1914, estudió medicina con su padre, Louis-Adolphe Bertillon, médico, antropólogo y estadístico, y junto a su hermano Jacques Bertillon, quien también era médico y estadístico; después trabajó como preceptor en Escocia y, a su regreso a Francia, trabajó para la policía de Paris.

En 1880 crea un sistema de identificación y clasificación de criminales (el bertillonage o bertillonaje) que se fundamentaba en mediciones antropométricas de la cabeza y las manos. Si bien originariamente sus directores lo objetaron, a partir de 1882 la policía parisina lo incluyó en sus procedimientos e investigaciones y rápidamente por igual lo hicieron otros países.

Ese mismo año fue escogido jefe de la sección de identificación de la prefectura del Sena de la policía de Paris. Desde ese cargo pudo aplicar con gran éxito su sistema (ningún error en los primeros 700 reconocimientos), que perfeccionó añadiendo señas particulares y fotografías.

No obstante, el sistema fue censurado por otros criminalistas contemporáneos, como Francis Galton.

Bertillon identificó al anarquista Ravachol y también se ocupó, en esta ocasión como calígrafo, del popular affaire Dreyfus.

Precisó que la nota que informaba el envío de documentos secretos había sido escrita por el propio Dreyfus, lo que apuntaba a su culpabilidad; aunque Dreyfus fue más tarde rehabilitado, Bertillon no varió nunca sus conclusiones.

Colaboró además en el perfeccionamiento de la técnica de preparación de huellas digitales en espacios llanos (dactiloscopia), con la exploración de productos químicos adecuados a ese fin.

Su técnica de identificación de criminales, acreditada como bertillonaje, partía de la base de que los huesos de los individuos adultos no cambian y que son desiguales en cada individuo.

Una vez reconocidas las medidas del preso, era fácil su clasificación e identificación.

Se efectuaban cinco mediciones: longitud de la cabeza, anchura de la cabeza, longitud del dedo medio de la mano izquierda, longitud del pie izquierdo y longitud del antebrazo izquierdo.

Las comprobaciones de la cabeza se plasmaban con un compás: la longitud, apoyándolo en el entrecejo y la anchura, de un parietal a otro; la del dedo, con un calibre dispuesto en ángulo recto con el resto de la mano; la del pie, también con el calibre, con el pie descalzo; la del antebrazo, con los brazos en cruz ante un tablero dividido en centímetros.

Según el tamaño de cada medida, se catalogaban en larga, media o corta. Acordando las cinco mediciones se lograban 213 clases de personas. No obstante que estas cinco medidas eran adecuadas para conseguir una identificación precisa, podían afinarse con otras: talla (la persona se estaciona, descalza, junto a una regla en vertical) y longitud del meñique. También, marcando algunas características particulares: color del iris, del cabello y de la piel, rasgos de la nariz, del labio, de las orejas, de las cejas y párpados, de la frente, cicatrices, lunares, quemaduras, arrugas, señales dejadas por el ejercicio de la profesión.

Se tomaban además dos fotografías: una de frente (de divulgación) y otra de perfil (para el examen del antropómetra).

Cada país tenía variantes del sistema, pero en lo esencial se aplicaba de acuerdo a como lo caviló Bertillon.

Sin embargo, aunque su empuje era alto, el procedimiento mostraba dificultades: por una parte, demandaba cuantiosas tarjetas de datos con los efectos en las mediciones y observaciones, y era por tanto de difícil manejo; el sistema requería expertos en mediciones, a los que había que apresurarse en formar: de hecho, se crearon escuelas de antropometría para instruirlos, ya fueran policías o funcionarios de las...

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