¿Menores o grandes infractores? La delincuencia infantil: un mal que crece

 
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"¿Menores o grandes infractores? La delincuencia infantil: un mal que crece"

Leonel Martínez

Un niño al que llamamos "Moisés"

Los delincuentes de pantalones cortos toman las calles. Los números son fríos, evidenciando que árbol que crece torcido nunca su rama endereza. Sin embargo, para algunos hay esperanza: "comenzar por la raíz".

Nueve años es una edad de inocencia. En ese tiempo los niños suelen practicar diferentes juegos infantiles: el topao, el pisacolá, mano caliente, el escondite, o se tirotean con pistolas de mentira. Pero no sucede así en la vida de un niño, a quien por razones de prohibiciones legales llamamos con el nombre ficticio de Moisés, por la semejanza con el personaje bíblico. Son de verdad el arma de fuego con la que ha participado en varios delitos, y el escondite en el que está metido huyendo de la Policía.

Moisés aún no ha cumplido 10 años de vida y a pesar de su candidez ya tiene en su prontuario más de una docena de acusaciones. El destacamento policial es como su parque de diversión, porque ha estado detenido bajo rejas en 22 oportunidades.

Que dicen sus padres? ¿Por qué Moisés escogió el camino malo? Los padres no expresan nada porque Moisés no tiene papá ni mama. Así lo manifiesta su madrastra, quien lo recogió de un basurero con apenas días de nacido, en la entrada de Los Alcarrizos.

"La vida de este muchachito es una tragedia", expresa con tristeza La Dona. "El ignora que yo no soy su madre, y ante su pregunta por saber dónde estaba su papa, le dije que murió en un accidente. Mis esfuerzos por lograr que sea un niño bueno han sido inútiles. No sé, pero parece que tendrá un mal destino, como si llevara la delincuencia en la sangre. Aunque reconozco que desde chiquitico tiene una mala junta", concluye.

.Una mala junta? Moisés forma parte de una pandilla, de esas que abundan en los barrios pobres o en los 'pobres barrios' de la ciudad. El inquieto Moisés es el más pequeño del grupo de "Los saca tripas", siete 'palomos' que confiesan ser capaces de hacer de to', por dinero. "Por 'cuarto' hacemos lo que sea", afirman.

No hay dudas de que las pandillas son incubadoras del delito. Nidos en los que empollan las aves carroñeras del crimen. Especies de invernaderos donde echan sus primeras raíces los menores o grandes infractores del futuro.

En "Los saca tripas", la mayoría no llega a 12 años, aunque actúen como adultos. Pues venden estupefacientes, o sirven de mulas (mensajeros), se drogan oliendo cemento, duermen en las calles, están fichados en la Policía, casi todos los colmados del sector son víctimas de sus fechorías. Roban celulares, ropas en las tiendas, gomas de yipetas y hasta alambres del tendido eléctrico. La Policía los apresa pero... son menores de 13 años. En poco tiempo vuelven a las calles y comienza de nuevo una especie de juego entre el gato y el ratón, como en los muñequitos, el paciente Tom burlado una y otra vez por el intrépido Jerry.

Las pandillas son incubadoras del delito. Nidos en los que empollan las aves carroñeras del crimen. Especies de invernaderos donde echan sus primeras raíces los menores o grandes infractores del futuro.

Pero si el caso de Moisés es extraño, el de su amigo y compañero de pandilla es de película.

Aunque usted no lo crea, este menor nació prisionero. ¡¿Cómo?! Su madre estaba embarazada al momento de ser detenida por agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas, luego fue juzgada y condenada a 10 años. Tres meses después dio a luz al bebe en la cárcel de Najayo.

El niño estuvo entre barrotes con su mama hasta que cumplió dos años. El no conoce su papa porque también está en prisión en New York. El pequeño junto a sus 5 hermanitos vive con una tía en un sector paupérrimo de la Loma del Chivo, cerca del kilómetro 12 de la carretera Sanchez.

El chico, de sonrisa limpia, refleja inteligencia en su mirada. Tiene nueve años de edad y nunca ha ido a la escuela. Pero a pesar de sus adversidades se alfabetizó en la calle, donde aprendió con mucha dificultad a escribir y leer.

La Tía, -sin disimular la presencia del reportero de Gaceta Judicial-, pega los gritos al cielo en cada momento de la entrevista:

-¡Dios mío que castigo! Este muchacho del diablo me va a volver loca. No hay un día de la semana que no vengan a darme una querella. Yo espero que suelten pronto a su mai o a su país, porque de lo contrario me llevaran al manicomio. -La señora se pone las menor en la cabeza y exclama: Ofrézcame! ¡Esto si es grande!

"Tanto he pisado esta tierra que es la tierra la que anda ya". Dice el poeta Manuel del Cabral. Ciertamente, no es necesario hacer la historia completa de los demás integrantes de "Los saca tripas", para muestra basta Moisés y el pequeño aludido; por desventura crecen en un terreno abonado por la pobreza y la desgracia familiar, caldo de cultivo...

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