Nuevas expectativas de mercados, nuevas interrogantes biocombustibles

 
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Nuevas expectativas de mercados, nuevas interrogantes biocombustibles

Con la implementación de una Ley que incentiva la producción de biocombustibles, la República Dominicana se adhiere a una corriente impulsada por los altos precios internacionales del petróleo y la preocupación por los efectos del calentamiento global.

Aunque se presentan como una panacea, hay quienes entienden que la fiebre por los biocombustibles promueve el desequilibrio socioeconómico haciendo que la cura sea peor que la enfermedad.

Con la promulgación, el pasado 7de mayo, de la Ley No. 57-07 de Incentivo a las Energías Renovables y Regímenes Especiales, el Poder Ejecutivo daba uno de los pasos necesarios hacia una estrategia nacional destinada a enfrentar las consecuencias económicas –y políticas de los altos precios del petróleo en el mercado internacional.

El presidente Leonel Fernández, en su discurso el 15 de noviembre, de presentación al país de un Plan de Ahorro y Eficiencia Energética, nombró como parte de las medidas a implementar para alcanzar dicho objetivo, el “impulso al desarrollo de las energías renovables y de los biocombustibles”.

Como parte de su estrategia energética, el presidente dominicano firmó con su homólogo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, un acuerdo de cooperación técnica brasileña para la producción de agrocombustibles en el país.

Durante su visita a Brasil, en junio del presente año, el mandatario declaró a la corresponsal de Clave Digital, Rose Mary Santana, la intención de utilizar “las tierras de los ingenios Consuelo, Boca Chica y Quisqueya, como proyecto piloto para la producción de Etanol derivado de la caña de azúcar”, lo que demuestra su adhesión al creciente entusiasmo generado por los biocombustibles y en espacial el etanol que representa el 90% de la producción mundial.

Según datos del Banco Mundial, en su Informe sobre el Desarrollo Mundial 2008 titulado “Agricultura para el desarrollo”, la producción mundial de etanol como combustible en el 2006, fue de cerca de 40 mil millones de litros.

De esa cantidad, Brasil y Estados Unidos produjeron casi el 90%, mientras que la Unión Europea produjo el 75% de los 6,500 millones de litros de biodiesel generados en el pasado año.

Las políticas de impulso al desarrollo de energías provenientes de fuentes renovables, especialmente de los biocombustibles, forma parte de una tendencia global, ampliamente extendida en países desarrollados y en auge en países latinoamericanos que buscan una alternativa económica al uso del petróleo.

Dentro de esa tendencia, los biocombustibles se perfilan como una especie, para algunos, de fórmula mágica para las economías rurales latinoamericanas.

Para otros, en cambio, el destinar amplias zonas de cultivo a productos agrícolas destinados al desarrollo de biocombustibles representa una amenaza al equilibrio alimentario mundial, y se advierte sobre efectos adversos al medioambiente.

Los factores más importantes que inciden en la promoción de una política de incentivo al desarrollo de los biocombustibles tienen que ver con la energía, el medio ambiente y la agricultura.

A estos se añade el factor comercio, pues los biocombustibles componen un incipiente sector del mercado internacional.

La República Dominicana se encuentra entre los países que, por su ubicación geográfica, tienen condiciones más favorables para su producción actual y futura expansión.

BIOCOMBUSTIBLES VS. SEGURIDAD ALIMENTARIA:

Un posible encarecimiento de los precios, así como escasez de productos agrícolas básicos destinados a la alimentación constituye una de las críticas más frecuentes hacia el auge de la producción de biocombustibles.

Es un crimen contra la...

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