Los héroes de las pequeñas revoluciones

 
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"Los héroes de las pequeñas revoluciones"

José Luis Taveras & Ruth Ruiz

Habitamos un planeta convulso, inicuo y tóxico; conmocionado por el odio, abandonado por la paz y lastimado por la depredación. Siete mil millones de seres humanos esparcidos en un diámetro de 12,742 kilómetros comparten la superficie de una esfera viva que en cada vuelta sobre su eje debilita sus esperanzas.

La especie humana, colocada en la regencia del orden creado —o natural, para los agnósticos— por su elevada racionalidad, ha regresado a la naturaleza primaria de los instintos construyendo la "civilización de la iniquidad". Mientras 870 millones de personas pasan hambre en el mundo, un tercio del total de los alimentos producidos es tirado a la basura, cantidad suficiente para alimentar a todos los hambrientos y sobraría comida.

Según el Banco Mundial, el total de seres humanos que vive con un dólar al día o menos ha crecido de 1,200 millones en 1987 a 1,500 en la actualidad y, si continúan las actuales tendencias, alcanzará los 1,900 millones para el 2015. Casi la mitad de la humanidad no dispone de dos dólares al día. Mientras el 10 % más rico tiene el 85 % del capital mundial, la mitad de toda la población del planeta, solo el 1 %. Esta pasmosa realidad coexiste con una riqueza en aumento, de forma que en los últimos cuarenta años —según señalan los informes del Banco Mundial— se han duplicado las diferencias entre los veinte países más ricos y los veinte más pobres del planeta. Mientras ese cuadro arrecia sus sombríos matices, el gasto militar presupuestado para este año alcanzará casi el 2.8 % del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.

Una generación tatuada por la violencia, asaltada por el temor, denigrada por la injusticia y acosada por la maldad busca refugios de paz y seguridad. En medio de esa turbulencia se abren, como luminosas grietas, pequeños espacios de esperanzas para grandes empresas de solidaridad. Hombres y mujeres del mundo han decidido revolucionar su entorno aportando sus talentos, dones, bienes y visiones para construir las bases de un mundo más humano. En esta entrega prestamos nuestras páginas para recoger el ejemplo de los que con su obra le dan color, sonrisa y vida a ese mundo.

DILMA VANA ROUSSEFF;

Presidenta de Brasil

La ética desde el poder.

Como si gobernar un país cultural y tradicionalmente machista no fuera suficiente, esta mujer decidió desbaratar el andamiaje de la corrupción pública desde sus cimientos.

Mucho antes de llegar a la presidencia del quinto país más poblado del mundo, estuvo presa y fue torturada y condenada por un tribunal militar. Al ser detenida se le llamó la "Juana de Arco de la guerrilla" o la "Papisa de la subversión", debido a su importancia dentro de la Vanguardia Armada Revolucionaria Palmar, parte del movimiento de resistencia contra la dictadura militar que se instauró tras el golpe de estado en 1964.

Es —junto a Michelle Bachelet y Cristina Fernández de Kirchner— la tercera mujer elegida presidenta en América del Sur y la primera en Brasil.

Dilma Rousseff ha hecho historia de otra forma en sus primeros dos años de gobierno desde enero de 2011. Brasil ha tenido grandes escándalos o denuncias de corrupción, incluso el presidente Fernando Collor de Mello terminó por renunciar a causa de uno de tales escándalos, a los que tampoco escapó la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva.

Por eso llamó la atención el hecho de que la presidenta removiera a siete de sus ministros de sus funciones por diferentes denuncias y casos de corrupción, algunos vinculados con diferentes obras para la Copa Mundial de Fútbol de 2014. Fue la primera vez en la historia de Brasil que se juzgan funcionarios del gobierno por actos deshonestos. A su vez, Rousseff apartó de sus cargos a un total de dieciocho funcionarios del Gabinete de la Presidencia en Säo Paulo, por sospechas de corrupción. Otro hecho histórico fue la condena a José Dirceu "la mano derecha de Lula", quien fue condenado a diez años de prisión

Estos hechos le han permitido permanecer con una imagen positiva entre sus conciudadanos, con un nivel de aprobación del 77 % en agosto de 2012. En diciembre del pasado año la revista estadounidense Forbes la colocó en el tercer lugar dentro de las cien mujeres más poderosas del mundo.

JOSÉ MUJICA;

Presidente de Uruguay

El poder sin ostentación.

La prensa internacional le ha bautizado como "el presidente más pobre del mundo", lo cual no tiene nada que ver con el producto interno bruto de su país. No es común que la persona que ostenta el cargo principal de una nación salga personalmente de compras porque se le descompuso un inodoro. O que ese presidente prefiera trasladarse en su viejo Volkswagen con valor estimado en menos de dos mil dólares. O, más aun, que al asumir la presidencia este rechace la vida de lujos, o por lo menos de comodidades, que suele acompañar el cargo y, contrario a sus predecesores, decida seguir viviendo en su modesta granja en las afueras de la capital, Montevideo, el mismo lugar donde desde hace décadas él y su esposa se dedicaron al cultivo de flores como actividad económica.

Las muestras de honradez del presidente Mujica han llamado la atención dentro y fuera de su país. Su salario por ley es de 12,500 dólares mensuales. Pero él suele donar el 90 % de sus ingresos a fondos de ayuda social, con lo que solo le restan alrededor de 1,250 dólares para sus gastos personales.

Comparte con Hugo Chávez y Dilma Rousseff su pasado de lucha armada y reclusión: en total pasó catorce años encerrado en prisión. "Esos años de soledad fueron probablemente los que más me enseñaron. Estuve siete años sin leer un libro", recuerda en una entrevista concedida a la BBC. "Tuve que repensarlo todo y aprender a galopar hacia adentro por momentos, para no volverme loco".

HUGO CHÁVEZ;

Presidente de Venezuela

El legado de una nueva identidad continental.

El 4 de febrero de 1992 su nombre comenzó a tomar notoriedad en todo el mundo por encabezar un fallido golpe de estado en contra del entonces presidente Carlos Andrés Pérez. Siete años después alcanzaría la presidencia de Venezuela en los comicios generales de 1999. Desde entonces en él se cumpliría el dicho aplicable a personas o fenómenos excepcionales: puedes odiarlo o puedes amarlo, pero no te dejará indiferente.

Y sí, puede endilgársele a Hugo Chávez una naturaleza de pasiones extremas, pero el adalid revolucionario, sin embargo, supo conjugar sus proyecciones ideológicas con iniciativas de integración económica entre los países de la región centroamericana y del Caribe, con iniciativas tales como las siguientes:

Petrocaribe, alianza mediante la cual los países caribeños pueden adquirir el petróleo venezolano a precios de mercado y en condiciones de pago preferencial, además de la opción de cancelar parte de la deuda con productos agrícolas u otros bienes y servicios.

El principal impacto positivo de Petrocaribe es el...

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