Entrevistas: Gervasia Valenzuela Sosa

 
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"Gervasia Valenzuela Sosa La Escuela Nacional de la Judicatura dominicana es ejemplo en América Latina y en Iberoamérica"

Ruth J. Ruiz E Isaías G. Herrera

ENTREVISTAS:

La Escuela Nacional de la Judicatura cumple quince años. En ese tiempo ha celebrado trece promociones de donde han salido más de doscientos jueces. Pero, como nos cuenta su directora, la labor de esta institución se extiende a todos los servidores del Poder Judicial mediante programas de capacitación y actualización acordes a las demandas y necesidades de conocimientos en un mundo de realidades que cambian continuamente.

Sabemos que la Escuela Nacional de la Judicatura (ENJ) se fundó en el año 1998 como Escuela Nacional de la Magistratura, ante la necesidad de capacitar a los jueces recién nombrados, ¿cómo es que llega a funcionar de manera permanente?

Luego de su designación en 1997, en febrero del 98 la Suprema Corte de Justicia (SCJ) sintió la necesidad de que existiera una escuela judicial —la carrera judicial era una ley que estaba en proyecto— y entonces se crea por decisión del Pleno la Escuela Nacional de la Magistratura. Esa escuela tenía una vocación hacia los jueces y se inició con la designación del doctor Juan Manuel Pellerano como su director. En agosto de ese mismo año nace de manera oficial, con la Ley de Carrera Judicial, la Escuela Nacional de la Judicatura. Nace por ley, por eso su vigencia hasta el día de hoy. Se crea para formar y capacitar a todos los empleados del Poder Judicial, no solo a los jueces, por eso el nombre de judicatura. El trabajo de la Escuela es un trabajo importante, fuerte, para la formación de los servidores judiciales; los jueces son unos seiscientos, pero la matrícula de empleados es de más de cinco mil.

Por ese trabajo de la Escuela en el año 2010 pasa a ser reconocida por la Constitución, la cual establece que las personas que quieran ser jueces deben —como primer requisito— ser capacitados en la Escuela Nacional de la Judicatura.

¿Cuáles son los principales resultados de estos quince años de labor de la ENJ en general, y de su gestión en particular?

De estos quince años, llevo trece en la Escuela. Primero como subdirectora desde el año 2000 hasta el 2010 y en estos últimos tres años he tenido la función de directora. Quiero profundamente a esta institución. La ENJ ha contribuido enormemente a que la reforma judicial que se ha dado en todos estos años sea una realidad.

En el ámbito del derecho, quien egresa de la carrera en este país –y creo que en todos los países del mundo– no está formado para ser juez. Para ello se necesita una formación adicional. Egresamos de las aulas como abogados, para defender, no salimos de la escuela de derecho para ser el ente imparcial que requiere la función de un juez.

El hecho de contar con una institución que los forme ha sido una gran fortaleza para la judicatura nacional. Desde el año 2002 la Escuela imparte el programa de formación de aspirantes y hoy día más del 30 % de la judicatura nacional es egresada de un programa de formación especial para ser juez. Ya no es solamente la formación continua y permanente que han tenido todos, sino además poder acceder a la función de juez por propios méritos y no porque alguien me designe para ser juez.

Aunque la SCJ nombra a los jueces, esa designación viene marcada por unos jóvenes que han egresado del programa de formación y son esos egresados los que en los últimos diez años han sido designados como jueces.

Otro punto importante es el sentimiento de pertenencia que tienen los jueces y los servidores judiciales con la ENJ, lo que motiva a un recurso humano fundamental a mantenerse capacitado. En los últimos años hemos tenido la entrada en funcionamiento de normativas importantes, desde el Código Procesal Penal, toda la parte del régimen para el sistema de niños y niñas y adolescentes, los cambios en la jurisdicción inmobiliaria… son procesos totalmente nuevos y es una labor de la ENJ poder mantener a los jueces y demás servidores judiciales capacitados para prestar ese servicio según las normas actuales.

También, el Poder Judicial asumió la defensa pública en el año 2002. Hoy día es una institución independiente con una norma que la rige, pero la ENJ es la formadora de los defensores públicos y de todo su personal técnico. Son colaboraciones fundamentales, pues de no existir la fortaleza de una institución educativa que asuma esa formación, esos recursos humanos no estuvieran prestando el servicio que prestan.

Las instituciones no son el cascarón que las contiene, sino que son los recursos humanos que la forman y que prestan servicio en ella. Un recurso humano que no esté bien formado producirá una institución que preste un servicio pobre. Por eso el esfuerzo de la Escuela es algo que no se agota, porque hoy aprendemos y mañana ya no sabemos. Es una formación permanente.

Muchos jueces se creen dioses, siendo, en realidad, servidores públicos, que han de estar al servicio de la ciudadanía y de la Justicia. ¿Se les enseña a los aspirantes a jueces algo sobre esto en la ENJ?

Uno de los componentes principales del programa de formación de aspirantes a juez es el desarrollo de competencias personales. El juez es un profesional muy especial y sus competencias personales son básicas para la función. Su humildad, su accesibilidad, su paciencia, su manejo de las relaciones interpersonales, eso lo trabajamos aquí desde el inicio. A...

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