El derecho a la información

 
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"El derecho a la información"

José Luis Tavera

La transparencia corporativa se encuentra sensiblemente cuestionada en Ios Estados Unidos, a raíz de los escándalos financieros y contables suscitados en grandes empresas. Este hecho revela una realidad subyacente: existen debilidades de control en eI sistema que sustenta el mercado de capitales y bursátil, que demandan urgentes ajustes.

Esta singular situación constituye una oportuna voz preventiva para la República Dominicana que se encuentra en el umbral de un proceso de organización normativa e institucional de su mercado de valores. Con grandes precariedad regulatorias y técnicas, en nuestro país ha venido operando un embrionario mercado bursátil cuyas transacciones han contado con un solo producto o instrumento: papeles comerciales o títulos de créditos. Obviamente, sería muy ambicioso pretender, que en las actuales condiciones, se coticen y negocien acciones, pero ese será el inexorable e inmediato desafío de nuestra bolsa de valores, habida cuenta el potencial caudal de capitales provenientes de las AFP's en el nuevo marco de la seguridad social y la inusitada expansión y apertura de la actividad económica local.

Ya tenemos una ley que rige y tutela el mercado de valores (Ley 19-00) y entra en vigencia su reglamento de aplicación, sin embargo no contamos con una ley de sociedades moderna que organice las estructuras corporativas vigentes de acuerdo con las demandas esenciales y racionales de ese mercado. Recordemos que nuestro Código de Comercio corresponde, en su contenido societario, a la primera ley de sociedades francesa de 1867.

Pero al margen de ese mercado y dentro del contexto de la inversión primaria o privada de capital, en la República Dominicana, la transparencia ha sido un gran demonio que se ha exorcizado a golpes de prebendas, complicidades, duplicidades, manipulaciones de datos, desorganización contable y otros ritos profanos. La disponibilidad de información financiera confiable u oportuna ha sido un producto caro y escaso en nuestra cultura empresarial. Para un inversor o accionista obtener información veraz, oportuna y eficiente sobre el desempeño económico de su empresa tiene que vencer dificultades y reticencias serias de quienes ostentan el control accionario o la gestión social. El carácter hermético, familiar y huraño de nuestra vida corporativa no ha promovido una auténtica cultura de transparencia ni aun a favor de los socios minoritarios de la empresa.

A pesar de ese lastimero contexto, en nuestro país existen instrumentos legales útiles que los accionistas o terceros pueden apelar para quebrar la...

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